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Recetas sostenibles contra la pobreza y el hambre

El Banco Mundial y el World Resources Institute, en un reciente informe titulado The Next 4 Billion, destacan el poder adquisitivo de 4.000 millones de personas, que según los estándares occidentales están bajo el nivel de pobreza, y envían un mensaje positivo a las empresas al advertirlas que "deben tener presente el poder de compra de los pobres, ofreciendo productos adaptados a sus necesidades".

Ese formidable mercado lo componen 4.000 millones de personas, con una renta anual inferior a 3.000 dólares por cabeza, en moneda local y teniendo en cuenta la paridad de poder adquisitivo. Su renta equivale a 3,35 dólares al día en Brasil, 2,11 en China, o 1,56 en la India. Uno de los problemas de este mercado es su carácter rural, mal aprovisionamiento, dominados por la economía informal, relativamente ine? cientes y con poca competencia. El resultado es que, buena parte de esta población, 'paga precios más altos por bienes y servicios de primera necesidad que otros consumidores más ricos –bien sea en dinero o en el esfuerzo para obtenerlos– y a menudo reciben también menos calidad', señala el Banco Mundial.

NO INTEGRADOS. Estos consumidores no son los más pobres. Sin embargo, en su mayoría no están integrados en la economía global y no le sacan partido. Muchos ni tienen una cuenta bancaria ni acceso a servicios financieros ni teléfono. Viven en asentamientos informales, sin un título de propiedad de la vivienda, sin agua corriente, saneamiento, electricidad y acceso a la sanidad básica. A estos factores de primera necesidad se suma el que, en muchos casos, tienen difícil el acceso a los mercados para vender sus productos. Gastan casi todo sus ingresos en comida. Y a medida que crece su renta, permaneciendo casi constante el gasto en vivienda, crece rápidamente la parte dedicada al transporte, telefonía y medicamentos (la mitad de los gastos de salud).

Hasta ahora la lucha contra la pobreza en los países en desarrollo ha seguido el mismo enfoque: la ayuda a fondo perdido. Las cosas empiezan a cambiar. El Banco Mundial cree que es mucho mejor promover un enfoque orientado al mercado que ve a la gente como consumidores y productores.

También en las 'soluciones que pueden hacer los mercados más eficientes, competitivos e inclusivos'. Es decir, la lucha contra la pobreza y el hambre se vence mejor mediante 'nuevos productos y nuevos modelos de negocio que pueden proporcionar bienes y servicios a precios asequibles'. Un buen ejemplo es la telefonía móvil.

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