Suscríbete ahora por sólo 36€ al año

Adam Smith en los Andes

El vuelo a Cuzco apenas dura cincuenta minutos. Cerca de diez vuelos diarios conectan el principal destino turístico del Perú con Lima, la capital. Perú es un país que en el año 2008 recibió más de dos millones de turistas. La infraestructura en Cuzco –varias veces nominada como uno de los diez mejores “destinos turísticos del mundo”– es más que aceptable.

Esta ciudad, antigua capital del Tawantinsuyu, sigue siendo el corazón del Perú y la puerta de entrada a la cultura de los incas. Como otros muchos pueblos indígenas, los incas dividían el mundo tomando como referente un punto que consideraban el centro del universo, ese centro político y cultural era Cuzco, que distribuía el planeta en cuatro partes (suyu). De hecho el nombre de Tawantinsuyu quiere decir “Las cuatro partes unidas”. A mi llegada al aeropuerto me está esperando Efraín, del Hotel José Antonio.

La altitud, cerca de 3.400 metros, se nota enseguida y los forasteros, que llegan del aeropuerto del Callao en Lima al nivel del mar, suelen prevenirse tomando unas pastillas contra al soroche (sorechepills). En el hotel me reciben con la tradicional infusión de coca para atacar el mal de altura. Durante el almuerzo, necesariamente ligero, pues uno de los efectos de la altura es la dificultad para injerir alimentos, pido un caldo de pollo y me echo un rato en la cama.

Tras la “siesta” dirijo mis pasos a la Plaza de Armas. Grandiosa resulta un adjetivo muy convencional para describir esta plaza de bellos pórticos en la que se disputan la gloría la catedral y la iglesia de la Compañía de Jesús. Doy una vuelta por las callejuelas que circundan la plaza y, después de cenar algo ligero en una tasca cercana, decido retirarme temprano al hotel; mañana me toca madrugar para visitar la red de escuelas rurales de Pro Rural en el departamento de Apurimac.

LAS ESCUELAS RURALES EN LOS ANDES. Pro Rural es una ONG peruana creada por David Bauman, antiguo gerente del Instituto Rural Vallegrande –probablemente la mejor escuela de técnicos agrarios del Perú– e impulsor del modelo de alternancia rural en este país. David, pese a su apellido, es peruano de pura zepa; incluso chapurrea un poco el quechua. Su familia llego al Perú hace cuatro generaciones y él ha pasado media vida en estas regiones. Quizá nadie en el Perú conozca el campo como lo conoce David, bueno el campo y, sobre todo, su gente y sus luchas por arañar los frutos de esta tierra yerma y áspera.

El departamento de Apurimac, junto con el de Ayacucho y Huancavelica, integra el llamado Trapecio Andino: la región más pobre del país, donde la mortalidad infantil alcanza un índice del 132 por cada mil nacidos. Los pueblos se encuentran dispersos por la sierra, muchos de ellos ubicados a más de 3.000 metros de altura.

La orografía, picos y quebradas, unida a los frecuentes desprendimientos en la época de lluvias, llamados huaycos, hace especialmente complicada la comunicación en este departamento. El fenómeno de los huaycos suele producirse al final de la época de lluvias, entre febrero y marzo. Las imponentes laderas verticales desgastadas por la lluvia dan lugar a corrimientos de tierra que forman avalanchas de arena y piedra que se deslizan por las quebradas sepultando y engullendo todo a su paso. Ante el grito de ¡Huayco, huayco!, lo más aconsejable es, según recomiendan los lugareños, subir corriendo a una ladera, y si no alcanza el tiempo, lo segundo mejor es santiguarse.

El camino desde Cuzco a Curahuasi es un paisaje agreste pero muy bello. Durante gran parte del trecho nos acompaña el río Apurimac, que en quechua significa “gran hablador”, o bien “dios hablador”. El río es conocido por ser el último afluente del Amazonas y por el famoso cañón del mismo nombre, que llega a alcanzar los 6.271 metros por el lado del departamento de Cuzco. David mira de vez en cuando su reloj, me comenta que debemos ser puntuales pues, aunque la carretera en estos meses del año está en buenas condiciones, están arreglando el puente de Apurimac y hay unas horas establecidas para pasarlo. Si llegamos con retraso podría suponer una espera de dos horas, hasta que vuelvan a autorizar la circulación.

Tras hora y media llegamos al famoso puente. Están construyendo de nuevo los pilares y ampliando la calzada. Nos detenemos unos minutos mientras dan paso a los vehículos que vienen en dirección contraria. Aprovecho para tomar unas fotos y acercarme al barranco. La nueva construcción guarda muy poca semejanza con el inestable puente tejido con mimbres en el siglo XVII, que había que cruzar con cuidado, de uno en uno, encomendándose a Santa María de Cluxambuqua.

LOS ANDES. Toda esta región está marcada a fuego por esa cadena de montañas, los Andes, que hace que cualquier paso resulte una acción casi titánica. El desarrollo viene impulsado por el intercambio y éste facilitado por las vías de comunicación. No es ninguna casualidad que las áreas de más desarrollo se sitúen en vías fluviales navegables o puertos de mar. Ya lo mencionaba Adam Smith, al recordarnos que: “Las naciones que se civilizaron primero fueron las establecidas en torno a la costa del mar Mediterráneo.

andes 1 Adam Smith en los AndesEste mar, con mucha diferencia el mayor de los mares interiores que existen en el mundo, al no tener mareas, y por tanto tampoco olas, salvo las provocadas sólo por el viento, resultó ser, por la calma de su superficie, por la multitud de sus islas y la proximidad de sus orillas, extremadamente favorable para la navegación”. Pero aquí no hay mares interiores, ni ríos navegables y sí una muralla imponente de tierra y roca que aísla y separa. Por eso los puentes tienen tanta importancia. Construir puentes, ese es el secreto para vencer a los Andes.

Al cabo de cinco minutos reemprendemos el camino y al cabo de una hora llegamos a Curahuasi. La escuela de Curahuasi recibe el nombre de escuela más por la actividad que allí se realiza que por sus instalaciones. En realidad éstas se reducen a dos o tres aulas en no muy buenas condiciones, los dormitorios de los estudiantes y la oficina de los profesores. Cuenta además con una habitación, que hace las veces de comedor, y un patio trasero en el que se encuentran las letrinas; junto a éstas un desván con una cocina de leña.

Tras hacer un recorrido rápido por las instalaciones cedidas por la comunidad, pasamos al aula donde se encuentran los estudiantes; me presento y los chicos comienzan a hacerme todo tipo de preguntas: –¿Hay chanchos en España? –me pregunta uno de los alumnos. Su nombre es Raúl, tiene ocho años, va vestido con un pantalón de pana desgastado y un jersey marrón de lana.

Su cabello es de un negro intenso y dos manchas sonrosadas en sus carrillos hacen que el color contraste todavía más. A las preguntas de Raúl siguen las del resto de la clase, que apenas alcanzo a responder: “¿De dónde viene? ¿Está muy lejos España? ¿A cuántos días caminando? ¿Le gusta España? ¿Cómo es?…” –Gracias señor, buen viaje y vuelva pronto –corean todos, mientras me despiden agitando las manos.

Una mirada superficial a la “escuela” podría llevar a conclusiones erróneas y precipitadas. Probablemente las escuelitas de los CFRA no pasarían el examen de muchos organismos de cooperación internacional e instituciones donantes, aunque los resultados de Pro Rural, sin duda, se encuentran entre las experiencias educativas más impactantes de América Latina.

Sobre la educación se escribe mucho y también se invierten cantidades ingentes de dinero. Nadie discute que la educación se encuentra entre las primeras prioridades y objetivos del desarrollo. Sin embargo, seguimos sabiendo muy poco sobre lo que funciona y lo que no funciona en el medio rural. Seguimos intentando, una y otra vez, trasladar modelos educativos al sector rural que no tienen en cuenta las características y las especiales dificultades de este medio.

03 Adam Smith en los Andes
Páginas 1 2 3

Deja tu comentario

Debes iniciar sesión para comentar el artículo.

Trackbacks

Añadir Trackback

Suscríbase

Suscríbase a RSS o introduzca su
correo electrónico para recibir el
boletín de noticias.

Adicionalmente, deseo suscribirme al boletín de:


Tweeter button Facebook button Linkedin button Flickr button