Fundación Repsol: El potencial de la energía social
UN VISTAZO AL SECTOR FUNDACIONAL EN ESPAÑA. Fundación Repsol es una organización con años de experiencia en el sector que ha logrado minimizar el impacto de la crisis económica en sus cuentas y en sus actividades. A nadie se le escapa que en un contexto como el actual, no pocas empresas están viéndose obligadas a reducir los presupuestos destinados a las fundaciones y a las acciones de mecenazgo en su conjunto. Al respecto, Gabriela Urosa reconoce: “Nos esforzamos por gestionar, de una manera eficiente, nuestros recursos, con el fin de asegurar el desarrollo de nuestros proyectos, de acuerdo con los objetivos fijados”.
Un reto al que se enfrentan más de 6.000 fundaciones en España. Una cifra que no es baladí y que evidencia, en opinión de Urosa, que “en los últimos años, el número de fundaciones ha aumentado y que el sector ha evolucionado adaptándose progresivamente a las necesidades de la sociedad. Esta evolución ha ido acompañada de una creciente profesionalización de su gestión y es de esperar que esta tendencia se mantenga en el futuro”.
Sin embargo, una de las tareas pendientes en el sector fundacional en nuestro país es lograr la transparencia a la hora de exponer sus estrategias y objetivos. Un aspecto que ratifica Urosa: “Aún queda camino por recorrer”. Sin embargo, es un hecho que el sector fundacional cada vez más es consciente de la influencia que ejercen sus stakeholders y de la necesidad de aplicar criterios de transparencia en actuaciones.
Una de las herramientas que se están planteando sobre la mesa es la redacción de un conjunto de recomendaciones de buen gobierno para las fundaciones con el fin de permitirles elaborar su propio código de actuación. Una práctica habitual en el sector privado y público que cuenta con códigos de buen gobierno.
Desde Fundación Repsol, están convencidos de que “el sector fundacional debe avanzar también en esta línea y que es conveniente, como se aprobó en la última asamblea de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), la elaboración de una serie de recomendaciones que impulsen políticas y prácticas de buen gobierno y sienten las bases para el desarrollo de códigos de actuación propios”.
Un buen gesto de transparencia
Repsol, la primera petrolera española, recoge en su última memoria de Responsabilidad Social Corporativa 2009 datos sobre el “Número de despidos relacionados con incumplimientos de la Norma de Ética y Conducta”. Es la primera vez que la empresa extractiva, presidida por Antoni Brufau, hace públicos estos datos, que cifran en 38 los trabajadores que perdieron su empleo por las “medidas tomadas en respuesta a incidentes de corrupción”, señala el informe.
Compromiso Empresarial puso sobre la mesa la falta de transparencia en la industria petrolífera en su número 24: “La maldición del oro negro. Transparencia y petróleo”. En este análisis de la situación que viven las multinacionales y los países exportadores del producto señalaba a la falta de rendición de cuentas como el causante del enriquecimiento de las primeras y el paupérrimo nivel de vida de los segundos. Las memorias opacas sobre las cuentas financieras de las empresas extractivas y de los gobiernos de los países poseedores de petróleo hacían que el enriquecimiento estuviera concentrado en estas dos partes y que poco o nada llegara a la población, habitualmente perteneciente a países en vías de desarrollo.
Repsol ha sido la última en sumarse a la iniciativa que también han llevado a cabo otras tres empresas del sector energético del Ibex 35 de comunicar, a través de sus memorias de RSC, la existencia de posibles trabajadores corruptos entre su plantilla: Red Eléctrica, Iberdrola y Enagás. A pesar de que las empresas realizan sus memorias en base al estándar GRI (Global Reporting Initiative), que apuesta desde 2002 por el impulso de los principios éticos, varía mucho el nivel explicativo de cada una de ellas, siendo el punto de la corrupción en plantilla un dato voluntario a apuntar. Es por esto por lo que se debe reconocer aún más el reciente paso de Repsol ,y el que han dado ya Red Eléctrica, Iberdrola e Enagás, en pro de la transparencia y el buen gobierno.
Una carta de presentación ‘on-line’
Sin duda, uno de los mayores retos a los que se enfrenta cualquier fundación es la de exponer sus proyectos e iniciativas, así como objetivos y retos de forma transparente, haciendo uso de Internet.
Fundación Repsol asumió el reto hace meses y el resultado ha superado las expectativas. Estructurada, clara, objetiva y con datos contrastables, Fundacionrepsol.com “dispone de una estructura de fácil navegación, que responde a criterios de modernidad en el diseño, claridad de contenidos y máxima exigencia informativa”, según Urosa.
El objetivo de la Web ha sido dar a conocer los fines fundacionales, misión y visión, así como información sobre los órganos de gobierno, estatutos, estado de cuentas y auditoría anual, siguiendo parámetros de transparencia y claridad para el navegante. “Tratamos de transmitir qué es la fundación y, en ese sentido, se ha puesto especial cuidado en la estructura, apariencia y funcionamiento del sitio web para que estén en sintonía con la claridad y transparencia que se quieren trasmitir”, explica.
Además, hay que tener en cuenta que, dado los objetivos de la fundación, impulsar un futuro sostenible para la sociedad y fomentar actitudes solidarias, responsables y de compromiso, donde la colaboración ciudadana es un punto clave, “disponer de un medio de comunicación global, como es la web, es de vital importancia”, resume.
En cuanto a la necesaria actualización de los contenidos de la misma, Urosa es consciente de que “Internet tiene un potencial ilimitado y de que nos debemos a nuestros stakeholders. Por eso, la mejora de la web ha de ser un proceso continuo, no sólo de actualización de contenidos, sino también de adaptación a las expectativas y necesidades de nuestros públicos de interés”.
Estas reflexiones evidencian que “tan necesario es estar en la red, como tener un logo” y que la máxima de “Si no estás en Internet, no existes”, cada vez se hace más realidad en un mundo tan globalizado y conectado como el que vivimos. Al respecto, la directora de Estudios Sociales y Comunicación de Fundación Repsol deja claro: “Actualmente, la página web de una organización constituye su carta de presentación, una referencia de lo que dicha organización representa y aspira”.












