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Empresas, fundaciones y ONG crean sinergias para impulsar el voluntariado corporativo

Cada vez son más las compañías que se alían con fundaciones y ONG para crear programas solidarios en los que los empleados de las primeras son los voluntarios. Esta tendencia de RSC es una herramienta muy útil para mejorar la vida de personas en riesgo de exclusión, pero también para reforzar las habilidades de los trabajadores implicados.

Gema L. Albendea

Los incesantes cambios que ha sufrido el entorno económico y social en estos años de crisis también han afectado al universo de la RSC. Las estrategias más empleadas por las empresas a principios de siglo ya no tienen el mismo impacto. “Hacerse la foto con la camiseta de una ONG o entregando un cheque cada vez es menos importante. Ahora tiene más valor ofrecer recursos humanos”, asegura Pablo Millanes, responsable de Alianzas con Empresas de la Fundación Hazloposible.

Con estas palabras, Millanes hace referencia al voluntariado corporativo, un concepto que implica un conjunto de actividades promovidas y apoyadas por una empresa, que tienen como finalidad  hacer participar libremente a sus empleados en proyectos organizados por ONG que estén relacionados con su talento y su experiencia profesional. “Para ellos este tipo de voluntariado puede ser una herramienta útil para mejorar habilidades y competencias”, explica.

La fundación en la que trabaja Millanes funciona como plataforma de conexión entre compañías y ONG, diseñando programas estratégicos de colaboración e implantando redes tecnológicas para que los empleados de las primeras tengan la máxima información y puedan acceder a los proyectos de las segundas. “En las empresas hay muchísimo talento, mucha gente dispuesta a prestar parte de su tiempo en favor de causas sociales. Hay que intentar captar ese talento y canalizarlo hacia donde hace falta”.

¿Qué le aporta a la empresa?

Este sistema, que apenas lleva una década implantado en España, no sólo ofrece beneficios a voluntarios y ONG. Según el Observatorio del Voluntariado Corporativo (OVC), tiene claros beneficios para las compañías: “Se incrementa el orgullo de pertenencia y compromiso del empleado; mejora la comunicación interna; amplía la formación de los trabajadores y les aporta nuevas competencias y habilidades, y, por supuesto, mejora su imagen corporativa”.

El último Informe del Voluntariado Corporativo en España, correspondiente al año 2013 (se elabora cada dos años), confirma que el 96% de las sociedades participantes en estos programas consideran buena su experiencia. Sin embargo, existe cierta preocupación en el observatorio porque las malas experiencias han aumentado un 2%, y las consideradas excelentes han disminuido un 7%.

“La combinación de ambas variables puede poner de manifiesto que el voluntariado corporativo está entrando en una fase en la que las expectativas respecto a sus resultados no llegan a hacerse realidad plenamente”, advierte el estudio.

Por eso, para conseguir unos resultados óptimos, desde el OVC aconsejan a aquellas empresas que se plantean desarrollar e impulsar acciones de este tipo que realicen previamente un análisis profundo de los objetivos que quieren alcanzar, que diseñen un plan coherente y realista de acuerdo con sus políticas empresariales y que escojan un partner experto que les acompañe en su camino.

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Los proyectos más buscados

En general, aquellas empresas que entran en el juego del voluntariado corporativo suelen buscar proyectos sociales a nivel local. “Los más copados son aquellos que tienen que ver con infancia, por un lado, y discapacitados, por otro”, afirma Pablo Millanes.

El informe del OVC corrobora sus palabras: sólo el 7,7% de las empresas consultadas realizan el voluntariado corporativo a nivel internacional de forma exclusiva. Lo más habitual es que tenga una dimensión local (61,5%) o que combine ambas opciones (32,3%).

En cuanto al ámbito de actuación, el estudio apunta que el 100% de las empresas participantes dirigen su voluntariado al ámbito social y el 56,7% de ellas incluyen tareas de medio ambiente.

En cualquier caso, para que una estrategia de voluntariado corporativo tenga el efecto deseado debe plantearse a medio-largo plazo: “Los primeros años se opta por organizar actividades que atraigan a un gran número de miembros de la plantilla: ir un día con chavales discapacitados al cine; montar un mercadillo solidario, visitar el banco de alimentos… son buenas maneras de acercarles a los colectivos en dificultades y de conseguir que se impliquen en proyectos más concretos, con mayor impacto. Es decir, un voluntario fiel, de trabajo continuado, que es lo que demandan las ONG”, concreta el responsable de Hazloposible.

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Aunque, según éste, lo ideal sería que empresa y ONG plantearan y codiseñaran un proyecto conjunto. “En programas de empleabilidad ha funcionado muy bien. De hecho, tenemos un caso real de una empresa de seguros que llegó a un acuerdo con varios de sus talleres concertados para formar a chicos en riesgo de exclusión que luego serían contratados”, explica.

Aun así, España todavía está muy verde en estas lides, sobre todo frente a países como Reino Unido, donde las tasas de voluntariado en las plantillas sobrepasan el 80%, frente al 25% español. “Eso no quiere decir que lo estemos haciendo mal, sólo que aquí el concepto ha llegado más tarde”, replica Millanes.

Casos prácticos

A pesar de esas bajas cifras, el territorio español acoge a varias compañías veteranas en el campo del voluntariado corporativo. El Grupo Vips ha sido uno de los que más se ha implicado desde el año 2000, no sólo como principal inversor de la plataforma web Hacesfalta.org, de la Fundación Hazloposible, también involucra a sus empleados a través de su portal Brazos Abiertos y de la organización de días de voluntariado.

Otra de las grandes compañías con bastantes años de experiencia en este ámbito es Iberdrola. Lleva un año escaso trabajando con Fundacion Hazloposible, aunque arrancó unos cuantos años antes con programas propios. “Durante el último ejercicio, hemos ofrecido a la plantilla 6.100 oportunidades de voluntariado, tanto organizadas por la empresa como en colaboración con asociaciones. Sólo las actividades impulsadas por el grupo han beneficiado de forma directa o indirecta a más de 493.000 personas”, explican desde esta gran eléctrica.

Una de las iniciativas más interesantes que está teniendo lugar en estos momentos es el Programa Iberdrola-Sao Paulo 2.0, en colaboración con la fundación Deporte Integra: una veintena de empleados de la compañía (de España, Reino Unido, EEUU y Brasil) se han desplazado al estado brasileño para instruir a un grupo de 40 jóvenes de una barriada económicamente deprimida en informática, herramientas ofimáticas y aplicaciones web. El objetivo es el de ayudarles a potenciar sus posibilidades de inserción social y laboral.

Por su parte, el Grupo Santander tiene contabilizados cerca de 60.000 voluntarios en todo el mundo, de los cuales 5.200 corresponden a España. “Los gestionamos directamente desde el departamento de Recursos Humanos, que cuenta con la ayuda del de Sostenibilidad, aunque nos apoyamos en organizaciones sin ánimo de lucro que son nuestros partners para los programas más estratégicos”, explican fuentes del grupo bancario.

Cuenta con tres líneas de trabajo muy vinculadas a la educación y a la mejora de la empleabilidad de los jóvenes. “Participamos con la iniciativa de educación financiera de la Asociación Española de Banca denominada Tus finanzas, tu futuro, y tenemos nuestro propio programa llamado Finanzas para mortales. También colaboramos en la formación en economía doméstica para los jóvenes y familias en zonas desfavorecidas de Madrid”, enumeran desde el departamento de Comunicación Externa de Banco Santander.

En España participa activamente con redes como las de Hazloposible o Voluntare, y colabora con las fundaciones Exit, Tomillo y Personas y Empresas en programas de apoyo a jóvenes. La mayoría de sus empleados voluntarios trabajan como mentores en temas financieros y como orientadores laborales, aunque desde su plataforma de voluntariado también impulsa otro tipo de actividades solidarias: donaciones a ONG, participación en cuestaciones, voluntariado virtual…

Repsol es otra de las grandes compañías que se ha subido al carro del voluntariado corporativo. “El interés de los empleados por ser voluntarios y participar en las distintas actividades de voluntariado corporativo ha ido creciendo exponencialmente en estos dos últimos años”, afirman fuentes de la corporación, que añaden: “Durante el primer semestre de 2015, nuestros trabajadores han tenido la oportunidad de participar en 21 actividades en las que han colaborado 587 voluntarios”.

A través del portal de voluntariado de la Fundación Repsol, los empleados de la multinacional pueden participar en cinco programas específicos: eficiencia energética, aportando conocimientos sobre este campo; formación y desarrollo, con diversas actividades para mejorar la empleabilidad de aquellos que más lo necesitan; capacidades diferentes, que apoya la integración de personas con discapacidad; punto solidario, una red interna de empleados que han pasado por situaciones difíciles (enfermedades, fallecimientos…), que apoyan y asesoran a otros compañeros en circunstancias parecidas; y conciencia social, que engloba todas aquellas acciones que se realizan en los entornos cercanos, ofreciendo apoyo en aquellos lugares donde más se necesita.

Por Gema L. Albendea
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    2 comentarios

  • John Scade dice:

    Efectivamente es una buena noticia que las empresas dedican sus recursos humanos y experiencia a iniciativas sociales.

    Tampoco es sorprendente que las tasas de voluntariado en Reino Unido, sobrepasen el 80% frente el 25% en España.

    Sin duda, en parte esto es debido a que en el Reino Unido las empresas llevan muchos años aplicando el voluntariado corporativo y además desde 1994 están usando el modelo LBG http://www.lbg.es para medir su inversión en la comunidad.

    La medición de los resultados del Voluntariado Corporativo es fundamental para que las empresas se animen a continuar y ampliar en sus programas de Acción Social, el Voluntariado.

    Desde 2007, gracias a empresas como Iberdrola, Ferrovial, y Telefónica entre otras, en España las empresas pueden disponer de la metodología LBG, que sirve para medir toda su acción social, incluido el voluntariado.

    Además recientemente, como iniciativa española, ha surgido la metodología ONLBG http://www.onlbg.com, de forma que también las organizaciones del tercer sector pueden medir el impacto de sus actividades, en un formato, compatible con el modelo de medición de las empresas que utilizan LBG.
    Esto facilita el entendimiento y la comunicación de los resultados del voluntariado corporativo que ONG y empresas realizan conjuntamente.

  • Ana Medina dice:

    Es genial que las empresas cada vez estén más implicadas en proyectos solidarios.
    En el caso de Iberdrola no solo apoyan el deporte y la cultura, sino también en proyectos de voluntariado.

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