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Nuevas alternativas, nueva competencia para la banca

Internet ha revolucionado muchos sectores a través del comercio online y se abre hueco ya en el negocio del préstamo de dinero entre particulares, especialmente para pymes. Se trata de un nuevo nicho que no solo afectará a la cuota de mercado de las entidades bancarias sino también revolucionará las inversiones socialmente responsables.

Carles Escolano


Tras transformar de forma radical sectores como la compra de entradas, la contratación de seguros o la reserva de hoteles, Internet y la “desintermediación” están empezando a transformar el corazón del sector de financiero: la financiación y la inversión empresarial.

En un país donde el 99% de las empresas son pymes y el 95% de su financiación es bancaria, los cuatro principales bancos del país controlan más del 70% del sector. Estos mismos bancos gestionan un porcentaje similar del ahorro y la inversión, ya sea directamente o a través de sus gestoras. Esta situación deja poco margen de elección a empresas e inversores y supone un escaso incentivo para la RSC dentro del sector financiero.

Por otro lado, la inversión socialmente responsable, a pesar de su crecimiento, sigue limitándose a la inversión en empresas de enorme capitalización y centrada en el inversor institucional. Mientras tanto, el 99% de las empresas del país quedan fuera de su radar, literalmente.

Hasta la extensión masiva del uso de Internet en los servicios financieros y bancarios, la distribución de productos de inversión o financiación a inversores minoristas o pymes dependía en enorme medida de las redes de distribución de las entidades financieras tradicionales.

El ‘crowdlending’ como alternativa de inversión

La digitalización e Internet han permitido la aparición de modelos alternativos que, de forma eficiente, consiguen canalizar ahorro e inversión de múltiples inversores directamente a la economía productiva.

En el caso del crowdlending, a través de una plataforma web, permite que inversores de todo tipo puedan prestar dinero directamente a pymes previamente analizadas y obtener un retorno financiero atractivo diversificando sus inversiones en un nuevo tipo de activo. Las pymes acceden a una fuente de financiación de forma ágil, con costes competitivos y que complementa su financiación bancaria.

¿Las razones del éxito del modelo? Indudablemente, con rentabilidades entre el 5-8%, un riesgo moderado y cierta liquidez, el modelo es atractivo tanto para inversores minoristas como profesionales.

Esto explica, en gran parte, el rápido crecimiento del sector y el hecho de que, en países anglosajones, más de la mitad de los fondos prestados ya procedan los fondos de inversión. Así, la plataforma americana Lending Club ha superado los 6.000 millones de euros en préstamos financiados mientras que la china Creditease ya ha financiado cerca de 8.000 millones de euros en apenas tres años de actividad.

Nuevas formas de relación más responsables

Sin embargo hay razones mucho más cercanas a la RSC. Tienen que ver tanto con la forma de relacionarse con los clientes como con las formas en las que estos pueden invertir y financiarse. Tras los escándalos de los últimos años en la comercialización de productos de financiación e inversión por parte de las entidades financieras, modelos como el crowdlending aportan transparencia y sencillez.

Al tratarse de modelos de desintermediación en los que las pymes se financian directamente de inversores privados, la transparencia es fundamental para que haya acuerdo entre las partes. Todas las partes implicadas entienden las ventajas y los costes para su contraparte. No hay letra pequeña ni sorpresas desagradables.

Tampoco hay venta cruzada, utilizada hasta la saciedad por el sector financiero. Los clientes pueden calcular exactamente cuánto están pagado y por qué concepto. Y pueden compararlo fácilmente con otras alternativas. Se acabó solicitar un préstamo y tener que traspasar el plan de pensiones o contratar un seguro de vida. También es posible hacer inversiones sin tener que contratar seguros que no se han pedido, que probablemente no se necesitan y que reducen la rentabilidad.

La sencillez del instrumento financiero (préstamo a pymes con calendario de pagos) también supone un cambio radical respecto a los productos complejos habituales en el sector financiero. Un reciente estudio de diez productos “estructurados” comercializados por entidades financieras en España concluía que en nueve de ellos la rentabilidad para los inversores había sido del 0%. Solo en uno de ellos se había logrado una rentabilidad por encima del 2%.

Probablemente las entidades no han estado demasiado acertadas creando las “estructuras” para sus clientes pero, lo que parece más probable aún es que muchos de los clientes no entendían ni las “estructuras” ni su relación con la rentabilidad del producto.

El empoderamiento del cliente

Uno de los principales cambios que aporta el uso de Internet en los nuevos modelos de financiación e inversión es el empoderamiento del cliente y un mejor conocimiento y transparencia sobre los riesgos asociados a sus inversiones.

En el caso del crowdlending el inversor tiene un control total sobre sus inversiones. Puede escoger qué empresas quiere financiar, qué importes quiere prestar y a qué tipo de interés y crearse su fondo de inversión a medida. La plataforma le facilita la información y las herramientas que necesita para tomar sus decisiones, cuando quiera y como quiera, de forma ágil y cómoda.

O, si lo prefiere, en países como Estados Unidos ya es posible invertir directamente a través de vehículos de inversión, sin interactuar con la plataforma y con una transparencia total sobre el comportamiento de todas sus inversiones.

Estos aspectos suponen un cambio de paradigma en la forma en que se invierten y gestionan los ahorros. Y más importante aún, permite minimizar y gestionar el riesgo de las inversiones.

Lo minimiza porque, en el caso de la plataforma Arboribus, solo se financian pymes ya consolidadas, con beneficios y con acceso a la financiación bancaria que son previamente analizadas por analistas de riesgos con más de veinte años de experiencia. Además, el uso de préstamos con amortización mensual de capital e intereses minimiza el riesgo de impago y sus consecuencias y da una cierta liquidez a los inversores.

Lo gestiona porque la diversificación no tiene coste y el riesgo se diluye con la diversificación. Así, un inversor podría invertir 200.000 euros en doscientos préstamos de 1.000 euros y reducir así el impacto de un posible impago en la rentabilidad de su cartera de préstamos.

Préstamos a pymes

A menudo aparecen declaraciones en los medios de comunicación reclamando a las entidades financieras que fluya el crédito hacia las pymes y la economía productiva. Sin embargo, para las entidades bancarias los préstamos a pymes son una fuente de ingresos y no una acción de RSC. Pasados los peores años de la crisis, si no dan más créditos es porque sus estructuras de costes o su situación actual no se lo permiten.

Sin embargo, y a pesar de que desde el punto de vista macroeconómico las pymes son un elemento fundamental en la creación de empleo y en el tejido productivo español, es sorprendente que sigan quedando fuera del debate sobre inversiones socialmente responsables (ISR).

El debate ISR sigue girando, por lo menos en España, sobre la importancia de incorporar criterios extrafinancieros en el análisis de inversiones, sobre cómo influir en la toma de decisiones de las empresas en las que invierten o las dificultades de llegar al pequeño inversor. Siempre centrado en grandes corporaciones, grandes volúmenes de inversión, inversores institucionales y, mayoritariamente, en inversiones en renta variable o incluso deuda pública.

El ‘crowdlending’ revolucionará la ISR

Si, como se ha visto, el crowdlending tiene el potencial de convertirse en una alternativa a la financiación bancaria para las pymes, también tiene el potencial de revolucionar el sector de la ISR por las siguientes razones:

1. Añade un nuevo tipo de activo (préstamos a pymes) claramente descorrelacionado de los activos tradicionales y con un gran volumen. Solo en España el volumen de préstamos a pymes supera los 200.000 millones de euros anuales.

2. El modelo es capaz de captar, analizar y administrar volúmenes enormes de préstamos de forma más eficiente que las entidades financieras y permite una enorme diversificación “compartiendo” los costes del análisis realizado por las plataformas.

3. El impacto social es enorme y, al tratarse de préstamos, la gestión se simplifica. Se centra en empresas con mucha menos complejidad que las grandes corporaciones y el autodiagnóstico ASG y la adhesión a estándares internacionales pueden ser mucho más significativos.

4. Permite la creación de carteras de inversión a medida de las preferencias de los inversores (sectores, áreas geográficas, etc.) e incluso la inversión directa a través de vehículos de inversión (sin interactuar con la plataforma).

5. Rompe con el control de los canales de distribución de productos ISR por parte de las principales entidades financieras.

6. Desde el pasado 27 de abril (Ley 5/2015), es un sector regulado y supervisado por el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores, aportando mayor seguridad jurídica a todas las partes implicadas.

La desintermediación ha llegado al sector bancario porque aparecen nuevos modelos más eficientes y eficaces para canalizar el ahorro a determinados segmentos de la economía productiva. Por fin, en España se deja entrever la posibilidad de un mercado de capitales adecuado para las pymes, con rentabilidades atractivas y un clarísimo impacto social.

A medida que este mercado adquiere volumen, reputación y es regulado, los inversores institucionales empezarán a participar en él, como ya ha sucedido en otros países. Para muchos, la financiación de las pymes es socialmente responsable. ¿Lo será también para los inversores y gestoras ISR en España?

Por Carles Escolano
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