South Summit da cobijo a nuevas ‘startups’ tecnológicas con espíritu social

El encuentro de emprendedores tecnológicos South Summit, que ha tenido lugar en Madrid entre el 5 y el 7 de octubre, ha servido como plataforma para que decenas de empresas de carácter social, enfocadas a la educación, la salud, la sostenibilidad y la mejora del medio ambiente, dieran a conocer sus proyectos ante unos 600 inversores nacionales e internacionales.
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La tercera edición de South Summit acaba de cerrar sus puertas en el recinto La N@ve de Madrid. Este encuentro, dedicado al emprendimiento en el campo tecnológico, ha sido organizado un año más por la plataforma Spain Startup y se ha desarrollado entre el 5 y el 7 de octubre.

Durante estos días han pasado por sus stands y conferencias más de 12.000 visitantes, 6.700 emprendedores y 600 inversores (cuyas carteras suman unos 20.000 millones de euros). Y aunque no se ha insertado ningún espacio dirigido expresamente a la economía social sí que ha contado con socios colaboradores como la Fundación Once y ha realizado diversas acciones con jóvenes estudiantes con el objetivo de inculcar en ellos la semilla emprendedora.

Además ha dado cobijo a jóvenes startups de alto contenido social, que han presentado a lo largo de estos días sus proyectos ante un gran número de inversores. Entre los ganadores por categorías están Bioo, una empresa barcelonesa en fase temprana cuyo fin es el de desarrollar y comercializar paneles que generan electricidad a partir de la fotosíntesis de las plantas. Ésta no sólo se ha alzado con el galardón a mejor startup en la categoría de Industria y Energía; también se ha llevado el premio al proyecto más innovador en la recta final del certamen.

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CuiCui Studios ha ganado en la categoría de Educación.

Innovar en educación

Del apartado de Educación han surgido muchas iniciativas interesantes. La empresa ganadora en este ámbito, CuiCui Studios, ha encandilado a los jueces con sus juegos interactivos y cuentos para dispositivos móviles, basados en la teoría de las inteligencias múltiples. Ésta, desarrollada en los años 80 por Howard Gardner, profesor de la Universidad de Harvard, asegura que existen ocho tipos de inteligencia distintas, físicas e intelectuales, que todas las personas cuentan con alguna de ellas y que pueden desarrollarse y potenciarse con la metodología adecuada.

“Nuestras aplicaciones utilizan el método TOI (Tree of Intelligence) para crear productos educativos y recreativos, al mismo tiempo que permite entrenar y analizar esas inteligencias múltiples”, explica Norman Suárez, CEO de esta compañía asturiana. Este año la empresa ha firmado un acuerdo de colaboración con la Universidad de Oviedo para validar científicamente su herramienta.

“Nuestro pedagogo y un equipo de doctores de la Universidad están pasando por colegios de Asturias para analizar los resultados de nuestro producto en el público infantil y poder determinar qué actividades extraescolares podrían ayudar a cada individuo a potenciar su inteligencia”, explica Suárez.

En una misma línea trabaja la madrileña Smile and Learn, que desarrolla aplicaciones lúdico-educativas que no sólo pueden instalarse en dispositivos móviles, también en pizarras digitales. “Tenemos una biblioteca de contenidos disponible tanto para dispositivos Apple como Android que proporcionamos a los colegios que nos lo solicitan de forma totalmente gratuita. A nivel individual ofrecemos una parte gratuita, pero habría que pagar tres euros mensuales para acceder al resto”, comenta Víctor Sánchez, CEO de la compañía.

En estos momentos están ofreciendo contenidos a unos 500 centros educativos. “Además queremos hacer hincapié en aquellos centros de Educación Especial, y adaptar nuestros juegos a sus necesidades: cuentos con pictogramas, letras mayúsculas, textos más sencillos, etc.”, apunta el responsable de Smile and Learn.

Otra de las startups finalistas en el campo educativo ha sido Workkola, un punto de encuentro en la red de talento colaborativo enfocado al aprendizaje y a la adquisición de experiencia laboral cubriendo, por otro lado, la necesidad de las startups de encontrar profesionales en determinadas materias. “La idea es conectar a estudiantes y compañías y cerrar la brecha existente entre la educación superior y el mundo de las empresas”, explica Álvaro Mancilla, CEO de la Workkola.

“Nacimos con visión internacional y tenemos nuestro foco puesto, sobre todo, en los mercados estadounidense, latinoamericano y español y en el asiático. Queremos que nuestra plataforma sea una referencia para los estudiantes, para que se forjen una reputación y una marca personal previa a su entrada en el mercado laboral”, concreta Mancilla.

Igual de destacable es el caso de Showleap una empresa madrileña que ha desarrollado un brazalete que traduce el lenguaje de signos a voz y viceversa en tiempo real, mejorando la inserción social y laboral de las personas sordas. “Si todo va bien, podremos tenerlo en el mercado en unos seis meses”, afirma Emilio Guerra, CEO de Showleap.

En su camino ha contado con el apoyo del Centro de Normalización Lingüística de la Lengua de Signos Española (CNLSE). “Además tendremos en las próximas semanas una reunión con la Fundación Once para presentarles el producto. Ir de la mano de estas dos entidades nos daría ese sello de calidad tan necesario para dar el salto al mercado”, apunta Guerra.

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Showleap traduce el lenguaje de signos a voz en tiempo real.

El sector salud, un valor en alza

Según María Benjumea, fundadora de South Summit, uno de los apartados donde mejores proyectos han aparecido ha sido en el de Health and Wellness. Los llamados wereables (dispositivos inteligentes y de pequeñas dimensiones para facilitar la tarea, en este caso, del sanitario) han tenido un protagonismo especial en la competición.

Cinturones que masajean la zona abdominal para acabar con el estreñimiento crónico, desarrollado por Mowoot; escáneres oculares para el diagnóstico precoz de enfermedades neurodegenerativas, como el que presentó Aura Robotix; o el dispositivo ideado por Orphidia, la empresa ganadora en esta categoría, capaz de realizar análisis de sangre comunes para la función cardiaca, hepática, renal y tiroidea, junto con los niveles de lípidos, electrolitos, hormonas y vitaminas a partir de una gota de sangre y con resultados en 20 minutos.

Pero también hay propuestas menos tangibles capaces de mejorar la esperanza y la calidad de vida de personas afectadas por la cronicidad. El ejemplo de Biohope es muy claro: a través de un cultivo, su tecnología es capaz de encontrar tratamientos alternativos a los inmunosupresores, una terapia con bastantes efectos adversos, frecuente en los pacientes trasplantados para evitar el rechazo del cuerpo al órgano recibido.

“Conseguí financiación semilla con la que pude montar la empresa y contratar un equipo de I+D que están llevando a cabo el desarrollo tecnológico de una idea conceptual que yo tenía. Y nos está yendo muy bien”, asegura Isabel Portera, fundadora de Biohope. Tan bien les está yendo que en el último año han conseguido entrar en dos proyectos europeos del Horizonte 2020, con cuatro millones de euros de financiación. “Gracias a ello podremos trabajar durante un par de años en el desarrollo tecnológico”, concreta Portera.

South Summit cierra su edición 2016 dando visibilidad a un importante número de emprendedores que basan su negocio en conseguir un mundo mejor, en facilitarle la vida a aquellas personas que viven en desigualdad, en mejorar el medio ambiente. Y también cierra con la promesa de su fundadora, María Benjumea (Vid. “Queremos que en South Summit haya un espacio dedicado a la economía social”), de que el próximo año la economía social tendrá una mayor parcela en este gran encuentro tecnológico. Que así sea.

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