Música y reciclaje suben al escenario de la mano de jóvenes en riesgo de exclusión

Esta no es la historia de una orquesta al uso. No es la historia de la basura y su proceso de reciclaje. No es la historia de un barrio marginal de Paraguay. Ésta es la historia de las segundas oportunidades, tanto para los residuos como para toda una comunidad en riesgo de exclusión social.
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El violinista Ara Malikian compartió escenario en la pasada edición con los jóvenes de la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura.

Lo que para unos solo es basura para otros suena a música, a segunda oportunidad. El vertedero sobre el que está construido el barrio marginal de Asunción es el medio de vida de muchos recicladores de la zona, pero es también un sano entretenimiento para los jóvenes de esta comunidad paraguaya.

Con un violín encontrado entre aquella basura en el año 2006 y un joven músico llamado Favio Chávez, que fue a trabajar al vertedero de Asunción como técnico ambiental con un proyecto de procesamiento de residuos, comienza un proyecto que aúna arte, juventud y reciclaje: la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura.

Esta orquesta está formada por jóvenes en riesgo de exclusión de la zona marginal paraguaya que Chávez ha ido incorporando para tocar instrumentos construidos a partir de materiales de desecho.

La Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura, que vuelve por cuarto año consecutivo a tocar en Madrid, llenará en esta ocasión las filas del Teatro Real este 4 de enero en un concierto con fines solidarios. La orquesta llega a Madrid de la mano de Ecoembes, que ha visto en el proyecto de Chávez una oportunidad para jóvenes y niños en riesgo de exclusión social de Madrid y ha replicado el modelo creando la iniciativa La música del reciclaje. La actuación contará con la participación del cantante Manuel Carrasco, la violinista Judith Mateo, y el presentador de televisión Christian Gálvez.  

De cómo tenedores, latas, cajas de galletas, moldes de bizcocho o bidones se convierten en guitarras, violines, contrabajos o saxofones se encargan los lutieres del proyecto. Los chicos aprenden a tocar estos nuevos instrumentos que al estar construidos con materiales no convencionales cuentan con resonancias distintas a las habituales, pero que sin embargo crean piezas musicales únicas, como los objetos de donde nacen.

Tenedores, latas, cajas de galletas, moldes de bizcocho o bidones se convierten en guitarras, violines, contrabajos o saxofones.

Para el director de esta orquesta “es muy importante experimentar y tratar de que la música sea la que lleve de la mano a los niños hacia un progreso; que ellos sientan este proceso de ir hacia adelante en un sentido y experimentar con los instrumentos de qué música se puede tocar, qué sonoridad se puede alcanzar, que integración podemos lograr entre todos”. Como explicaba Chávez en la pasada actuación en el Auditorio Nacional a Compromiso Empresarial: “No está nada escrito sino que nosotros escribimos el proceso que desarrollamos con la orquesta”.

Más allá del reciclado de residuos y del cuidado del medio ambiente este proyecto tiene como fin precisamente que los chavales en riesgo de exclusión social encuentren su manera de escribir el futuro. En la zona marginal de donde proceden la drogadicción está a la orden del día. “No sabemos si todos los chicos van a ser músicos, pero sí que la experiencia que están viviendo aquí les va a marcar y van a tener opciones muy distintas a las de otros. Para poder participar en la orquesta han tenido que saber proyectar su mente en el futuro, muy diferente a una persona que ha caído en las drogas donde su proyección de vida es cuándo le toca su próxima dosis”, explicaba el director. “Cuando uno ha pasado por la orquesta es muy difícil que vuelva a lo otro”, subrayaba.

Javier Urra, psicólogo forense en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y Juzgado de Menores, exdefensor del menor de la Comunidad de Madrid y miembro del Comité Protector de Ecoembes, explicaba en el concierto del pasado año a Compromiso Empresarial que el antídoto contra la droga es “hacer que un niño se sienta útil y que se dedique a una actividad que reclame disciplina: que tenga que ir tal día a ensayar, que tenga que escuchar a un director de orquesta, que tenga que vencer la vergüenza de actuar frente al público… La música es uno de los grandes antídotos contra las drogas”.

Los chicos que componen la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura son conscientes de su suerte. “Gracias a la orquesta estoy muy bien, porque en mi comunidad hay mucha drogadicción y podría ser que estuviera metido en ella si no fuera por la música”, explicaba a Compromiso Empresarial Tobías Armua, de 16 años, encargado de tocar la trompeta.

Juan José Martínez, tiene 23 años, estudia Radiología y toca la guitarra como invitado de otra ciudad: “Para mí es algo maravilloso; gracias a la orquesta tenemos estudios gratis, estamos conociendo otros países, otras personas y otras culturas”.

“Para mí la música es vida, es lo que le da sentido y un color diferente”, afirmaba a Compromiso Empresarial José Luis Rodríguez, de 25 años. Rodríguez forma parte de la orquesta desde hace seis años tocando el violín y tiene claro su proceso de cambio: “Mi vida antes era monótona, solamente estudiaba y trabajaba en la casa; con la música y la orquesta cambió totalmente, para mí y para mi familia”. Los valores adquiridos son otra cuestión que destacaba Rodríguez: “En el ámbito grupal aprendemos mucho: disciplina, esfuerzo, compañerismo, ayudarnos mutuamente, cuidarnos entre sí…”.

Los efectos positivos que conlleva la disciplina musical trascienden también a toda la comunidad; aunque en palabras de Chavéz “no han cambiado mucho sus necesidades”, sí que han logrado que vean la educación musical como una opción y que entiendan que “la cultura también es una necesidad básica como el comer o el vestirse y que acceder al arte es un derecho humano”.

Además, como presume Chávez “ahora buscas Cateura en Google y encuentras música, alegría, superación, antes solo era basura y mal olor”.

“Ahora buscas Cateura en Google y encuentras música, alegría, superación, antes solo era basura y mal olor”. Favio Chávez.

Réplica en España

El modelo de la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura ha servido de inspiración a Ecoembes, que vio en este proyecto reflejada toda su esencia. “Cuando conocimos esta iniciativa, descubrimos que representa de manera simbólica y emocionante los valores que Ecoembes defiende: el compromiso con el medio ambiente, con la educación y con la cultura. Los niños que forman parte de ella son el ejemplo de que el reciclaje puede ser una forma de superación, como instrumento de esperanza y de fe en el futuro”, explican desde la organización. Por eso la entidad dedicada al cuidado del medio ambiente y la promoción de la sostenibilidad a través del reciclaje de envases domésticos puso en marcha en 2014 la iniciativa La música del reciclaje.

El proyecto, que tiene por fin convertirse en la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Ecoembes, se lleva a cabo en dos centros de Madrid, el C.E.I.P. Manuel Núñez de Arenas, un colegio público ubicado en el Pozo del Tío Raimundo, en el distrito de Vallecas, y la Residencia Materno Infantil Villa Paz, un hogar para niños en riesgo de exclusión social, ubicado en Pozuelo de Alarcón.

“En España no se vive la misma situación que en Cateura, pero también lo están pasando muy mal y los informes de Caritas así lo constatan. En Madrid el proyecto se está haciendo en dos colegios de nivel socioeconómico bajo, que tiene un entorno regular donde hay oferta exterior de droga”, explicaba Javier Urra en la pasada actuación de la orquesta donde los jóvenes de Asunción y los madrileños unieron su música sobre el escenario.

Los menores de entre 8 y 16 años que participan en la iniciativa están recibiendo clases de música dos horas a la semana en su horario escolar, además de reunirse dos veces al mes para crear sus propios instrumentos a partir de elementos de desecho.

El proyecto cuenta con el apoyo de la Fundación Reina Sofía desde marzo de 2015, que dona instrumentos para que los jóvenes empiecen a tocar antes de aprender a manejar los reciclados.

Como colofón final, y en palabras de Javier Urra, la orquesta de Chávez y el proyecto de Ecoembes tratan de “unir la música y el reciclaje; la esperanza y la justicia social”.

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