Cuatro emprendedoras sociales que triunfan a pesar de los obstáculos

El día 8 de marzo se celebra un año más el Día de la Mujer y se hace necesario destacar a todas esas empresarias (un 45% a nivel mundial) que han decidido emprender proyectos en el ámbito de lo social. Pero, en su caso, superando antes una larga lista de barreras que les impide desarrollarse y crecer al mismo ritmo que los hombres.
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Alice Fauveau, fundadora de Focus on Women (#FOW), en su viaje a Uzbekistan.

No es nuevo contar que la mujer se encuentra en una posición de desventaja en el mundo de los negocios en España. Las cifras recabadas en los últimos meses hablan por sí solas: menos del 20% del total de consejeros del Ibex 35 son del sexo femenino, según el Foro de Bueno Gobierno y Accionariado. El estudio Spanish Gender Gap de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) aseguraba antes de acabar 2016 que los hombres tienden a ganar un 20% más en igualdad de condiciones.

El Banco Mundial publicaba no hace mucho que las mujeres invierten más del 90% de sus ingresos en sus familias; realizan el 66% del trabajo del mundo; producen el 50% de los alimentos y, sin embargo, sólo reciben el 10% de los ingresos y poseen el 1% de la propiedad. Unos datos que recordaba la Escuela de Negocios Esade en su estudio Mujeres con impacto: Ecosistema de mujeres emprendedoras sociales en España, en el que participaron cerca de 70 empresarias de nueva creación.

Según este texto, en el ámbito del emprendimiento social ellas consiguen más puntos. Para empezar, la brecha de género es menos pronunciada que en rangos generales. “Tal y como señala el último Informe GEM, a nivel mundial el 55% de los emprendedores sociales son hombres y el 45% son mujeres”. En Europa, el porcentaje femenino se reduce al 35%.

Por otra parte, el informe recoge datos de un estudio de The Independent, que asegura que ellas son dos veces más propensas a posicionarse en el top de los rankings de emprendimientos sociales que en los de negocios generalistas, y más del 90% de las compañías cuyo foco está puesto en la resolución de problemas sociales cuentan al menos con una mujer en su equipo directivo.

Las mujeres invierten más del 90% de sus ingresos en sus familias; realizan el 66% del trabajo del mundo; producen el 50% de los alimentos y sólo reciben el 10% de los ingresos y poseen el 1% de la propiedad.

¿Por qué el sexo femenino se siente atraído por el ámbito social? Según Servane Mouazan, fundadora de Ogunte, dedicada al apoyo y acompañamiento de emprendedoras sociales, “muchas de ellas provienen de asociaciones y movimientos de caridad, así que es una progresión natural”.

También son reseñables los datos del Informe GEM de 52 países, que apuntan a que los emprendedores valoran más los objetivos económicos y las emprendedoras se centran más en los objetivos sociales. El tradicional rol del ama de casa que todavía arrastra el sexo femenino ha empujado a las mujeres a estar más cerca de las comunidades y a detectar determinadas necesidades sociales.

Las protagonistas del estudio

Como ya se ha comentado, el informe de Esade ha dado visibilidad a cerca de 70 empresarias sociales españolas, como Miriam Reyes, cofundadora de Aprendices visuales, un proyecto dedicado a desarrollar herramientas tecnológicas para mejorar el rendimiento de los niños con autismo. Su objetivo no es otro que el de conseguir una integración social de éstos más efectiva.

Su modelo de negocio se basa en la venta de los productos que desarrollan, unos ingresos a los que se suman donaciones y patrocinios. De esta manera, la compañía tiene más de 100.000 descargas contabilizadas y ha llegado a unos 800.000 niños a través de sus cuentos digitales. Hasta el momento ha obtenido numerosos reconocimientos nacionales e internacionales, entre los que destacan el Innovators Under35 del MIT, el Premio Nestlé a la Solidaridad, el Premio Unicef Emprende 2013 o entrar en la lista Forbes 30 Under 30 en emprendimiento social.

Alicia Carpio es cofundadora de Q’omer Bioactive Ingredients, una empresa de base tecnológica cuyo objetivo básico es promover la salud pública facilitando el acceso a alimentos y cosméticos saludables, naturales y seguros. “Nuestra materia prima procede de zonas andinas y amazónicas”. Sus productos se basan en la investigación biotecnológica y garantizan la sostenibilidad social, económica y medioambiental.

Alicia Carpio, cofundadora de Q’omer Bioactive Ingredients.

Según Carpio, todo el proceso de Q’omer (que significa ‘verde’ en lengua quechua) se centraliza en Valencia, aunque el trabajo de campo se realiza en las zonas proveedoras de esas materias primas: Perú, Colombia, Bolivia, Sudáfrica o Ucrania, entre otros. “A futuro se quiere, por una parte, consolidar el mercado en Europa y acceder a países asiáticos y a EEUU como potenciales mercados demandantes de productos naturales y saludables. Aunque, obviamente, también buscamos consolidar el mercado en España”, asegura.

Ocio responsable y sostenible

Otra de las iniciativas, de calado social y medioambiental, es la de El Nan Casteller, promovido por Ana Tarragona, entre otras socias, una marca de juguetes de madera de bosques sostenibles. El proyecto nació en 2011 mientras se buscaba una alternativa para mantener limpias las gabarras, bosques muy típicos de Cataluña, de roble y encina, cuya madera es difícil de vender a un precio competitivo.

“Al no obtener réditos, los propietarios tenían los bosques abandonados. A través de El Nan encontramos una forma de darle un valor añadido a esa madera y conseguimos evitar su deterioro que en tantas ocasiones termina desembocando en incendios”, comenta Tarragona. La primera fase consistió en realizar un juego de construcción como souvenir de calidad que representase la cultura catalana: los castellets.

Poco después participaron en un proyecto con el departamento de Innovación del Hospital Infantil Sant Joan de Deu (Barcelona). “Nos dijeron que el juego podía ir bien con niños con discapacidad mental, síndrome de Down, TDAH, autismo… y funcionó muy bien. En ese momento nos dimos cuenta de que nuestro producto se podía internacionalizar”.

Los emprendedores valoran más los objetivos económicos y las emprendedoras se centran más en los objetivos sociales.

De ahí surgió una nueva marca: El Nan Toys: Little Hugs. Big Creations, basada en su juguete estrella que, a diferencia con otros juegos de madera apilables con formas geométricas, fomenta la psicomotricidad, “porque son piezas que encajan”, y los valores sociales y la empatía, “porque son personas que se abrazan”.

En el campo del ocio se centró también Alice Fauveau cuando fundó Focus on Women (#FOW) en 2009, después de pasar una temporada como voluntaria en la Casa Hogar Mantay de Cusco, en Perú. “Fue entonces cuando quiso crear una nueva manera de viajar: descubrir cada destino a través de sus mujeres con el fin de contribuir a visibilizar su relevancia en el mundo”, explican fuentes de la compañía.

Los grupos de viaje son liderados por una cicerone, una viajera apasionada y especialista en el destino, que comparte sus conocimientos y su experiencia con el grupo de viaje. En ese equipo de cicerones hay nombres tan reconocidos como Rosa María Calaf, periodista especializada en Asia-Pacífico; la escritora Emma Lira, responsable de la zona bereber; Virginia Nieto-Sandoval, especialista en arte y en la cultura de la India; o la también periodista Doris Casares, amante de la región africana.

Dentro de sus políticas de negocio, #FOW trabaja en cinco proyectos sociales, relacionados con el empoderamiento de la mujer, en Marruecos, Perú, Madagascar, Vietnam y Etiopía. La compañía aporta el 7% de sus beneficios netos anuales a estos proyectos, además de adquirir productos de comercio justo producidos por ellos. Por otra parte, se encarga de recaudar fondos a través de eventos solidarios y con la venta de las fotografías ganadoras de su concurso anual Mujeres con Focus.

Igual que #FOW, la mayoría de las participantes en el estudio de Esade son plenamente conscientes de que las barreras del género femenino ha de superar para conseguir el éxito en el ámbito empresarial y social. Gracias a ellas y a su trabajo es posible que, algún día, ya no sea necesario celebrar el Día de la Mujer. Mientras tanto, felicidades a todas.

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