El emprendimiento social, una vía para la recuperación económica canaria

A través de la Red de Impulsores del Cambio, Ashoka ha puesto en marcha las becas Canarias Under 35 para potenciar la creación de nuevos negocios entre los jóvenes de la región, proyectos sostenibles y responsables que tengan un impacto positivo en la sociedad.
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Snorkeling Experience fomento de rutas de ecoturismo costero.

La Comunidad Autónoma de Canarias ha sido una de las más azotadas por la última crisis económica, especialmente en lo que respecta al empleo: según la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de 2017, la tasa de paro en la región asciende al 24,3%. Y ateniéndose a las cifras de desempleo juvenil, la tasa supera el 48%. Unos datos que muestran una recuperación lejana y la necesidad de desarrollar nuevos mercados de trabajo en las islas.

Para potenciar esta idea, la fundación especializada en emprendimiento social Ashoka ha creado Canarias Under 35, unas becas que tienen como objetivo hacer aflorar negocios sostenibles y responsables que tengan un impacto positivo en la sociedad, creados por jóvenes menores de 35 años. En esta iniciativa han participado también la Universidad de La Laguna y la de Las Palmas de Gran Canaria, de las que han surgido la mayoría de los aspirantes.

En total han sido seis los proyectos que Ashoka ha seleccionado este verano: los captadores de niebla de la Fundación Foresta; Soy Mamut; Snorkeling Experience; Tivity, Ruta Siete y Agüe. Todos ellos han recibido un capital semilla de 500 euros cada uno y tres meses de mentoría online a través de la plataforma Bridge for Billions, especializada en el apoyo para la construcción de planes de sostenibilidad.

El programa de Ashoka está enmarcado dentro de una acción más amplia denominada Red de Impulsores del Cambio, en la que también están implicadas la Fundación Acuorum Iberoamericana Canaria de Agua, Canaragua, Fundación Aquae, Hidraqua, Aguas Andinas y Aguas de Cartagena.

Su objetivo es el de identificar a diez emprendedores sociales que tengan potencial para convertirse en líderes de su sector para prestarles apoyo financiero y empresarial durante tres años. De esta manera se intentan impulsar nuevas oportunidades laborales para los jóvenes canarios basadas en un modelo económico más sostenible.

Snorkeling Experience quiere acercar a los turistas a la naturaleza canaria.

El turismo desde otro punto de vista

Uno de los principales sectores que impulsan la economía de las Islas Canarias es el del turismo, que en muchos casos se ha explotado hasta la extenuación. Con el fin de abrir nuevas puertas en este campo, Ashoka ha apostado por varios proyectos que podrían inyectarle un poco de aire fresco. Uno de ellos es Snorkeling Experience, creado por Mª Teresa Asensio, licenciada en Ciencias del Mar y máster en Oceanografía.

Se trata de una iniciativa de fomento de rutas de ecoturismo costero que pretende acercar a los turistas a la naturaleza canaria. Pero también convertirlos en lo que Asensio denomina “científicos ciudadanos”, aprovechando cada tour para recoger datos de los avistamientos de especies observadas, entre otros.

“El proyecto nace en octubre de 2015 por mi motivación por mostrar la belleza submarina que tiene la playa de Las Canteras. Durante muchos años he estado haciendo snorkel en esta playa y quería que la gente que nos visitara la conociera de una forma más profesional, potenciando la sostenibilidad y el cuidado de la misma”, explica su fundadora.

En su opinión, la divulgación y el conocimiento del océano es imprescindible para protegerlo. “Hemos empezado con el reciclaje de microplásticos rígidos para proyectos científicos, y los hemos convertido en artesanía”, comenta.

En una línea parecida trabajan los responsables de Tivity, una plataforma web que conecta a residentes y turistas con actividades de ocio y tiempo libre accesibles y participativas, en las que es esencial promover la sostenibilidad y el respeto a la cultura local.

Según su fundador, Javier González, “el presente modelo de turismo y ocio está mayoritariamente enfocado para el sector turístico extranjero, y que no incluye lo suficiente a la población local. Esto no beneficia ni al turista ni a la población local, ya que cuenta con precios elevados y experiencias poco auténticas”.

Entre los objetivos del proyecto está el que la población local sea más visible dentro de este modelo “y que sean los locales que contribuyan a la demanda de ocio y participen en esta alternativa de turismo”. Todo ello recogido en un espacio web que facilita la reserva a las actividades propuestas.

Respeto medioambiental

Que el turismo sea la gran fuente de riqueza de las islas se debe principalmente a su clima cálido y sus entornos naturales. Preservarlos se hace indispensable, y por eso se han seleccionado varios proyectos dedicados a poner solución a problemas medioambientales. Uno de ellos es Agüe, que tiene como objetivo concienciar a la población sobre el consumo responsable de agua a través de talleres, actividades educativas y acciones de difusión.

“Nuestro programa se basa en la implantación de coauditorías en centros escolares en las que los alumnos de secundaria y bachillerato aprendan a poner en marcha medidas correctoras que también puedan aplicar en sus casas. También pretendemos enseñar al ciudadano cómo ahorrar a través de cursos. Y, a largo plazo, queremos crear un sello sostenible que permita a cualquier empresa certificarse en la gestión sostenible del agua”, asegura Laureen Vanessa Pérez, fundadora de la iniciativa.

Fundación Foresta ha presentado un proyecto de captadores de niebla.

Pero no es la única iniciativa seleccionada que tiene que ver con el agua. A través de la Fundación Foresta se ha presentado un proyecto de captadores de niebla, muy habitual en las islas, que ha tenido muy buena acogida. Estos dispositivos se instalarían en las zonas de repoblación forestal para aprovechar al máximo la humedad y evitar que se sequen por falta de agua.

“Durante los riegos periódicos que realizamos a una reforestación en el municipio de Teror nos dimos cuenta del enorme esfuerzo e impacto que suponía subir decenas de cubas de agua hasta la zona de actuación con los costes económicos asociados, la contaminación, el ruido y deterioro a un espacio protegido que todo ello conlleva. Gracias a los captadores evitamos todos estos problemas”, explica José Manuel Caballero, responsable del proyecto.

El objetivo es poner en marcha una prueba piloto en el futuro bosque de laurisilva que crecerá en el norte de Gran Canaria. “Si da buenos resultados, sería interesante ampliar el rango de actuación a toda la isla, puesto que el potencial de la lluvia horizontal es enorme a partir de ciertas altitudes”, apunta Caballero.

En busca del cambio social

Más enfocado a dar nuevos recursos a la población está Soy Mamut, un espacio de apoyo para el desarrollo de proyectos de acción social y educacional. Está muy dirigido a un público joven y comprometido que quiera buscar soluciones a las problemáticas sociales y medioambientales que asolan el entorno.

Esta empresa ofrece programas formativos “para entrenar las habilidades y competencias profesionales y personales que aumenten el nivel de empleabilidad y potencien una ciudadanía responsable”, afirman sus responsables. Aprender a trabajar en equipo, resolver problemas, liderar, gestionar el tiempo o tener iniciativa, competencias que no se suelen aprender en las aulas y que son vitales para el desarrollo profesional.

Ruta Siete selecciona a 45 universitarios para que conozcan de primera mano las problemáticas de su zona y busquen solución.

El programa de Soy Mamut se basa en una metodología intensiva y vivencial en colaboración con otros agentes que tienen en marcha iniciativas de acción positiva. Por eso una de las entidades colaboradoras en este proyecto es Ruta Siete, otro de los proyectos elegidos por Canarias Under 35. Éste selecciona anualmente a 45 universitarios para que recorran las islas durante algo más de un mes. El objetivo es el de conocer de primera mano las problemáticas de su zona y se inspiren para ponerles solución.

“En el 2011 convocamos la primera edición y más de 500 universitarios se inscribieron para concursar por 45 plazas en un corto espacio de tiempo. Así demostramos que había muchos jóvenes en la comunidad que estaban alineados con esta filosofía y tenían ganas de dar un paso más”, comenta Javier Fernández, director técnico de Ruta Siete y cofundador también de Soy Mamut.

Siete ediciones después, el programa se ha perfilado como uno de los que más acciones de huella positiva ha realizado: limpiando playas, colaborando con centros de mayores, trabajando en reforestaciones… “Tenemos una relación buena con nuestros partners y mantenemos el 90% de los que comenzaron con nosotros en el 2011. La fórmula de creación de valor compartido con la comunidad civil, institucional y empresarial de Canarias nos ha permitido crear cierta estabilidad y continuidad al programa”, explica Fernández.

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