Economistas sin Fronteras, hidalgos en tiempo de crisis
Los últimos acontecimientos financieros nos hacen dudar de la posibilidad de conectar dos conceptos: economía y justicia. Sin embargo, Economistas sin Fronteras, bajo el lema “Por una economía más justa”, demuestra que sí es posible contribuir a erradicar las injusticias sociales y económicas. Sus doce años de vida y los testimonios de los jóvenes emprendedores protagonistas del Vivero de Microempresas de la organización así lo demuestran.
En 1997, un grupo de profesores y catedráticos universitarios, activamente comprometidos y preocupados por la desigualdad y la pobreza, decidieron fundar Economistas sin Fronteras (EsF), con el propósito de trabajar por una economía más justa. Vasta y ardua tarea. Y más en tiempos de crisis. Sin embargo, a lo largo de estos doce años, el desánimo no ha hecho mella en el objetivo de trabajo de esta asociación de profesionales de la economía preocupados por las injusticias sociales y económicas que sufren millones de personas en el mundo. Muy al contrario, paulatinamente han ido incrementando sus áreas de actividad, consolidándose como una ONGD (Organización no Gubernamental de Desarrollo) de referencia en el ámbito de los temas económicos.
Con seis delegaciones repartidas por la geografía española y una nómina de profesionales vinculados al derecho, la economía y las ciencias empresariales, el objetivo principal de Economistas sin Fronteras es impulsar cambios en las estructuras económicas y sociales para que se hagan más justas y solidarias. Para ello, trabajan en diversos programas y proyectos con el fin de contribuir al desarrollo de zonas y sectores de la población especialmente vulnerables, tanto en España como en los países del Sur; para el fomento de una nueva cultura económica a través de la promoción de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y las Inversiones Socialmente Responsables (ISR); y con acciones de sensibilización y educación de la sociedad civil.
Justo Palma, miembro de la Junta Directiva de Economistas sin Fronteras, nos recibe en la sede de la ONGD, en pleno centro de Madrid, y nos desgrana los entresijos de una asociación que ha ido haciéndose un sitio propio en el panorama social español, y que tiene protagonismo propio en el ámbito de promoción y desarrollo de la RSC y la ISR.
LA SOCIEDAD CIVIL, MOTOR DE LA RSC.
La Responsabilidad Social Corporativa es una actividad muy desarrollada por EsF. De hecho, fue pionera en implantar el debate sobre la misma a finales de los años noventa, e impulsó el nacimiento del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa.
Haciendo un ejercicio de memoria, Palma busca los factores primigenios del nacimiento de la RSC y reconoce que “uno de ellos fue precisamente la globalización y, más en concreto, el tamaño y poder de las empresas que, progresivamente, ha ido aumentado hasta el punto de disponer de más recursos y poder que algunos Estados. En realidad, la existencia de prácticas laborales muy graves fue el auténtico germen del nacimiento de la RSC, que, paulatinamente, se ha aplicado a otras entidades para mejorar sus comportamientos”.
En un momento en el que la RSC forma parte inherente de las empresas, y también involucra a sus empleados, a los consumidores, a los inversores y accionistas, así como la sociedad civil y a los gobiernos, Economistas sin Fronteras buscar arrojar luz sobre esta realidad y estimular a los que, en último término, son el auténtico motor del cambio: la sociedad civil. Así lo ratifica Palma: “Creo que la RSC está logrando poner ciertos temas frente al ciudadano, que está moviéndose y pidiendo explicaciones a las empresas, quienes parecen reaccionar positivamente y protagonizar auténticos cambios de actitud”.
En cuanto a la necesidad de regular la RSC, uno de los temas a debate dentro de la ONGD, para Palma “parece probable que el ciudadano comience a exigir una mayor regulación de la RSC, no sólo en las empresas, sino también en el ámbito de las administraciones públicas”.
LA ISR, ASIGNATURA PENDIENTE.
Otro de los ámbitos de promoción y desarrollo de EsF es el de la inversión socialmente responsable (ISR), a través de la concienciación y formación de la ciudadanía, e involucrando a la empresa y a los agentes sociales en criterios de responsabilidad social. Una actuación de las organizaciones más sensible a los derechos humanos, incluidos los económicos, sociales y medioambientales, contribuiría a mejorar la calidad de vida y disminuiría las diferencias entre colectivos y personas y, bajo ese parámetro, “las actuaciones financieras responsables son fundamentales para lograrlo”, según EsF.
Sin embargo, la realidad en materia de ISR en España dista mucho de ser óptima. Según el Observatorio ISR de Esade, la cifra de fondos de ISR en nuestro país representa el 0,3% del total. Al respecto, Palma apunta, entre las causas de este bajo desarrollo en España, el hecho de que “los inversores no son tan activistas como en Reino Unido o Estados Unidos. De hecho, a nivel institucional parece que sólo la han reclamado tímidamente determinados grupos católicos de base y algún sindicato”.
En cualquier caso, desde EsF están convencidos de que, sólo cuando haya una demanda real de este tipo de productos por parte del consumidor, las entidades financieras incrementarán su oferta, más allá de una regulación por parte del Estado que pueda estimular el proceso.
COOPERACIÓN Y SENSIBILIZACIÓN PARA EL DESARROLLO.
Perú, Nicaragua y República Dominicana son los países en los que, por el momento, trabaja EsF, apoyando proyectos de desarrollo para promover el empleo y fortalecer el tejido productivo de los colectivos más desfavorecidos. Bajo el propósito de lograr un desarrollo sostenible sin dependencias, Economistas sin Fronteras fomenta las relaciones Norte- Sur en régimen de igualdad, sin perder de vista el protagonismo de las organizaciones de la sociedad civil del Sur. De hecho, en todos los proyectos que se han venido poniendo en marcha en los últimos años siempre ha estado involucrado un socio local, que conoce la idiosincrasia del país y del problema.
Entre las actividades que se incluyen en los proyectos de cooperación al desarrollo, destacan talleres de capacitación, así como cursos de desarrollo personal y gestión empresarial, que proporcionan a los participantes herramientas prácticas y útiles para la administración de sus negocios.
Por otro lado, EsF realiza una amplia labor de sensibilización, dando a conocer las causas y las consecuencias de las injustas relaciones Norte-Sur, promoviendo actitudes críticas y socialmente responsables y fomentando la movilización social. Esta labor la realiza a través de cursos y seminarios en el entorno civil y, en concreto, en el ecosistema escolar y universitario.
Precisamente en este último ámbito se ha desarrollado el proyecto “Universitarios por una economía más justa”, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), que acaba de finalizar el pasado mes de noviembre.
En una sociedad, en cierto modo, marcada por el descreimiento, la falta de compromiso y la pérdida de valores, dirigirse al germen del futuro es el propósito de Economistas sin Fronteras. ¿Cómo? Promoviendo el sentido solidario de los estudiantes universitarios ante los grandes problemas actuales y fomentando su participación activa en proyectos y movilizaciones sociales. Bajo estos parámetros, en diferentes universidades españolas se han realizado jornadas de reflexión y debate sobre la globalización, el comercio justo y el consumo responsable, o la Responsabilidad Social Corporativa. “Sin duda, las sesiones relativas a comercio justo, objetivos del milenio, seguidos de RSC y globalización, son las que más éxito han tenido y más interés han acaparado entre los estudiantes de secundaria y universitarios”, apunta Palma.












