Socialbid: Primer outlet solidario
¿Qué sucede cuando se produce la unión de una idea innovadora con un emprendedor social? La respuesta correcta es SocialBid. Esta iniciativa nace de la necesidad urgente de conseguir nuevas fuentes de financiación privadas por parte de las organizaciones no lucrativas. Esta empresa social se encarga de convertir en dinero líquido las donaciones en especie, que muchas empresas ceden a través de la venta del producto o servicio en Internet. De esta forma consiguen monetizar el valor de una donación en especie y ofrecen el beneficio íntegro a proyectos humanitarios de distintas ONG. Comprar bueno, bonito, barato y ahora, también, solidario.
La red de redes se ha convertido en una potente fuente de negocio que las empresas de todo el mundo han sabido aprovechar. El comercio on-line, o también conocido como e-commerce, ha alcanzado en España el volumen de 1.435,1 millones de euros en el segundo trimestre de 2009, según el Informe sobre el Comercio Electrónico en España a través de Entidades de Medios de Pago. Nadie quiere quedarse fuera de este modelo de negocio, que está a un “clic” de todos los hogares del mundo poseedores de conexión a Internet. Se trata de una práctica que va en incremento y de la que no sólo son partícipes empresas privadas.
Las entidades sin ánimo de lucro (fundaciones, ONG, organizaciones…) también han querido subirse a este tren y han abierto en sus páginas web canales de venta de sus productos de comercio justo y merchandising.
Un claro ejemplo del potencial comercial de este medio de comunicación de redes es el de Intermón Oxfam. Esta organización sin ánimo de lucro dedicada a la cooperación para el desarrollo y a la ayuda humanitaria en los países empobrecidos de América Latina, África y Asia logró recaudar en el año 2008 la cifra de 5.000.000 libras esterlinas (pound) con la venta de 100.000 productos y 30.000 compradores por semana. Una sola ONG en Inglaterra ha obtenido estos importantes ingresos gracias a la venta y subasta de experiencias originales con personajes célebres, que se ha traducido en una recaudación muy significativa por artículo y una sólida repercusión mediática.
Pero como quien dice el comercio on-line es un recién nacido, que comenzó su expansión a finales de los años noventa y al que le queda aún mucho por madurar y gran partido que sacar. Rodrigo Aguirre y Eduardo Giménez, director general y presidente, respectivamente de SocialBid, tienen un amplio conocimiento sobre este tema. Explicar en pocas palabras qué es Socialbid resulta casi imposible. Se trata de un outlet solidario, un mercado benéfico en la red y una empresa de marketing social, a grandes rasgos. A finales de 2007 Eduardo recibió en la fundación de la que era patrono una inmensa cantidad de litros de aceite. Era una gran aportación que no se podía desperdiciar, pero las donaciones en especie conllevan una serie de problemas costosos de solventar. Hacerse cargo de esa donación implica unos costes de transporte, almacenamiento y distribución, que en ocasiones no pueden hacer frente las organizaciones.
Además, recordando el dicho de “pan para hoy, hambre para mañana” el aceite se convierte en un bien perecedero que cubre la necesidad de forma provisional. En esta situación, Rodrigo y Eduardo empezaron a forjar una idea que podría convertir en proyectos de futuro lo que recibían como litros de aceite. En ese mismo año 2007 comienza la andadura de SocialBid. En esta empresa con alma de fundación reciben las donaciones en especie, las venden a través de Ebay y www.socialbid.es, obtienen dinero líquido y aporta íntegramente el beneficio obtenido a proyectos solidarios.
“SocialBid se dedica a ayudar a las ONG que trabajan en España a financiar sus proyectos a través de la venta en Internet de donaciones en especie”, explica Rodrigo. Se trata de productos, servicios o experiencias que proceden de forma altruista de empresas o famosos y que tienen un valor económico muy alto. Sin embargo nunca se han aprovechado para los proyectos que realizan las ONG por su falta de eficacia en determinadas situaciones y sus altos costes de manejo. Otro ejemplo. Cierto es que el aceite, aunque de costosa logística, es útil para los países del tercer mundo, pero pongamos que una empresa informática dona impresoras que poseen es stock. En países en los que carecen de electricidad de poco o nada sirve mandarles, con sus consiguientes gastos, estos productos.
De esta forma la empresa informática es más que probable que deseche la opción de la donación. O vayamos más allá. ¿Un complejo hotelero no puede ayudar con donaciones? Ni siquiera se trata de un producto que se pueda enviar a ningún lugar en situación de pobreza, pero sí puede generar mucho dinero si lo vendemos en el mundo desarrollado.
Las ventajas para las empresas van más allá de las solidarias. Primero, se deshacen de un stock que está generando gastos de almacenaje; obtienen deducciones fiscales por el hecho de tratarse de una donación; ofrecen más de lo que a ellos les cuesta ya que el precio de coste de un producto es muy diferente al que se puede obtener finalmente, y consiguen una repercusión mediática y social mayor con este tipo de campañas solidarias.
Estamos hablando de una fuente de financiación que puede exprimirse hasta los extremos. Lo habitual actualmente es conocer iniciativas de grandes empresas que tienen tanto poder para realizarlas como para darles repercusión social. Pero Internet es el socio de todos, grandes o pequeños. Las PYMES pueden hacer uso de este canal para sus acciones solidarias.
TRES ACTORES SOLIDARIOS.
SocialBid es un círculo virtuoso en el que participan tres actores principales: ONG, donantes –suelen ser empresas o particulares pudientes, famosos o gente con dinero– y los compradores. En cada uno de los casos confiar en SocialBid les favorece. Las ONG reciben el beneficio íntegro de lo que se consiga vender. En caso de que algún producto no se venda será SocialBid el que se haga cargo de todos los gastos y en ningún caso la ONG tendrá pérdidas. También conseguirá difundir su obra entre un nuevo público objetivo. Los compradores obtienen productos y servicios a precios de outlet, con rebajas importantes, además de la satisfacción de saber que la compra servirá para desarrollar un proyecto solidario en concreto del que recibirán información antes de su elección. Y las empresas obtienen todas las ventajas citadas anteriormente: una vía más para desarrollar su labor humanitaria; fortalecer la imagen solidaria, y ciertas desgravaciones fiscales que pueden alcanzar el 35% del valor del producto vendido.
Actualmente SocialBid ofrece cuatro tipos de productos y servicios. En primer lugar, los productos donados por empresas como electrodomésticos, moda, hogar, cosmética, etc., con descuentos propios de un outlet; en segundo lugar, servicios que van desde la experiencia de una noche de lujo en un hotel a una hora de reparaciones varias en el hogar; en tercer lugar, los productos de comercio justo (collares de semillas, bumerán pintado a mano…) y merchandising (tazas, abanicos, camisetas…) que comercian las distintas ONG en sus portales de Internet y en sus tiendas físicas, y por último, los objetos donados por personajes famosos: equipaciones deportivas autografiadas, guiones de cine originales… Hacer líquido el valor de las donaciones en especie era el objetivo inicial por el que SocialBid dio sus primeros pasos.
Sin embargo, el problema viene de fondo. En la situación económica actual en la que nos encontramos la financiación pública está estancada y las aportaciones privadas se encuentran en declive. Las organizaciones sin ánimo de lucro necesitan fuentes de financiación para llevar a cabo sus proyectos humanitarios y el reclamo de socios es cada vez mayor –sólo hay que ver las cantidad de personas que trabajan en las paradas estratégicas de metro o calle tratando de atraer a socios–. En este punto se detecta otro problema. Empresas y organizaciones no lucrativas hablan diferentes idiomas. Las ONG tratan de “vender” sus proyectos mostrando su cara más humanitaria.
Pero las empresas necesitan más que un buen propósito para aportar dinero. En este aspecto la crisis no es una buena aliada, pero sí ayuda la reputación e imagen que las empresas quieren difundir.
Son cada vez más importantes para las empresas las acciones de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) que llevan a cabo de cara a los inversores. Rodrigo ofrece una visión más práctica: “Tienen que demostrar a sus accionistas que merece la pena invertir en campañas y en recursos en vez de dar dinero al accionista final y que luego haga con él lo que quiera: donarlo a una ONG o comprarse un barco. No sólo basta con hacer proyectos solidarios, hay que darles visibilidad. Las ONG también refuerzan su imagen. SocialBid y su repercusión mediática se convierte en una buena plataforma para dar a conocer las iniciativas y proyectos.












