Crisis y ONG: Desayunos CE
Las ONG afrontan las crisis económicas de manera muy diferente a las empresas. Así como una de las consecuencias de las recesiones económicas en el sector empresarial es una bajada de actividad, durante los periodos de crisis económica a las ONG se les multiplica el trabajo. Pero las crisis son también momentos de grandes oportunidades para el sector social. La mayoría de las grandes innovaciones sociales han surgido en periodos de recesión económica. Buena parte de la arquitectura institucional diseñada para abordar los grandes problemas y necesidades sociales (el fondo de garantía de depósitos, la SEC, los servicios sociales, etc.) surgieron tras la crisis del 29. Muy probablemente tras esta crisis seamos testigos de nuevas innovaciones.
Compromiso Empresarial, en colaboración con la Fundación Accenture, ha querido reunir a los directores de las principales ONG para hablar de estos temas: Antonio Bruel, coordinador general de Cruz Roja; Patricia Moreira, directora de Ayuda en Acción; Olivier Longué, director de Acción contra el Hambre; Agustín Alonso, director de Entreculturas; José Luis Pérez Larios, director de los servicios generales de Cáritas; Pedro Puig Pérez, director de Aldeas Infantiles; y Ana Millán, directora de Fundación Accenture.
La primera cuestión necesariamente se refiere a cómo está afectando la crisis a vuestras organizaciones. Se habla de un aumento importante de las demandas sociales derivadas de la situación de precariedad de muchas familias. ¿Podéis confirmar estos datos?
CÁRITAS. En el caso particular de Cáritas hemos notado un aumento considerable de las demandas sociales en España en todas las líneas de trabajo con incrementos de un 70%: tanto en las actividades más asistenciales, como puede ser la ayuda alimentaria, como en los programas de empleo. Este incremento era una tendencia que veníamos observando desde finales de 2007, y que en el año 2008 se terminó de confirmar con mucha claridad.
Es evidente que la crisis está afectando a nuestro trabajo. Cuando leemos en el periódico que hay un millón de familias que no tienen prestación de desempleo, lógicamente esa situación se tiene que notar. Nuestros datos nos muestran que cada vez hay más personas que viven solas, más hogares desestructurados y, además, ahora tenemos el impacto de la inmigración, que era un fenómeno completamente desconocido en las crisis de periodos anteriores. Estos colectivos son precisamente los más vulnerables, pues no tienen una red familiar de protección.
Pero la crisis no sólo se traduce en un aumento de las demandas sociales sino que también termina afectando internamente a toda nuestra organización.
Al principio lo que nos preocupaba era si seríamos capaces de dar respuesta a este incremento de necesidades, pero a esta preocupación se ha añadido el stress de los agentes, el cansancio de nuestros trabajadores y voluntarios que comprueban cómo día a día aumenta su ansiedad ante la incapacidad de atender todas las demandas.
AYUDA EN ACCIÓN. El caso de Ayuda en Acción es diferente porque nuestra actividad está centrada en la cooperación con países menos desarrollados. En cualquier caso, lo que estamos constatando es que la tesis de que la crisis no iba a afectar a los países menos desarrollados, ya no la sostiene nadie.
Los últimos datos del Banco Mundial hablan de un incremento de 100 millones de personas en el año 2009 que viven en la pobreza extrema por efecto de esta crisis.
En relación con el nivel de actividad de nuestros proyectos no podemos hablar de un impacto negativo en el 2009 porque generalmente son proyectos que ya vienen planificados y con compromisos de financiación de años anteriores.
ALDEAS INFANTILES. Nuestra labor de acogida de niños tiene lugar en España, aunque desde hace tiempo colaboramos con Aldeas Infantiles en otros países menos desarrollados, y ayudamos a financiar otras aldeas en esos países. No hemos notado un incremento significativo en cuanto al incremento de las demandas con ocasión de la crisis. Sí hemos percibido, sin embargo, un aumento en las demandas de nuestros socios internacionales. Lo que está claro es que uno de los colectivos más afectados por la crisis es, precisamente, la infancia. El desempleo genera situaciones muy tensas en las familias que repercuten directamente en los niños: se multiplican los conflictos familiares, las enfermedades mentales, depresiones, ansiedad, etc. Los pequeños son los que viven con mucha más intensidad estos problemas
ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE. Nuestra organización también está enfocada a la cooperación al desarrollo. Tenemos como uno de los ejes de actuación la lucha contra la desnutrición. En relación a cómo está afectando la crisis a las demandas sociales, nuestros estudios no muestran que la subida del precio de los alimentos en los últimos años haya repercutido directamente en un incremento de la desnutrición aguda en los países donde trabajamos. Lo que sí estamos notando es un aumento del nivel de pobreza en los pequeños agricultores, que es un colectivo muy vulnerable y desprotegido.
Hasta un 70% de los niños que recibimos en tratamiento nutricional son hijos de pequeños agricultores. También hemos identificado un fenómeno nuevo: en los países donde trabajamos los gobiernos nos están solicitando directamente recursos a las ONG. Se trata de algo inaudito, que pone de manifiesto que algo está fallando en los mecanismos de cooperación bilateral o que existe un mayor recelo respecto de la cooperación internacional; también puede significar que los gobernantes están realmente interesados en las necesidades de su población. Respecto de la inmigración, Acción contra el Hambre está en países de origen de inmigración, como Malí o Níger, y en estos países hemos notado mucho menos movimiento que en años anteriores. A los inmigrantes ya les ha llegado la noticia de que El Dorado (España) se ha terminado.
CRUZ ROJA. Respecto al crecimiento de las demandas sociales, el aumento se ha producido prácticamente en todas las áreas. Los principales incrementos, en el caso de Cruz Roja, se han producido en las áreas de atención a inmigrantes, mujeres con cargas familiares, personas mayores y personas sin hogar, es decir gente que está viviendo en asentamientos, donde en la actualidad estamos atendiendo a cerca de 3.000 personas, cuando en los años anteriores estos fenómenos eran muy esporádicos y puntuales. Si revisamos las cifras podemos constatar que en los asentamientos el crecimiento ha sido casi de un 100%. Por el contrario, las llegadas a la costa de inmigrantes han descendido drásticamente; en el último trimestre de este año hemos atendido unas 1.300 personas.
Estas cifras eran tres o cuatro veces más altas en los años anteriores; en el capítulo del retorno voluntario de inmigrantes a sus países de origen hemos pasado de 700 retornos a 1.500; en lo que se refiere a nuestros programas de empleo, hemos aumentado un 9% las personas atendidas en el último trimestre, y en lo que se refiere a la personas orientadas al empleo, el incremento ha sido de un 13%, que es el dato más relevante. Otros indicadores muy significativos son los convenios con empresas contratantes. Nosotros tenemos varios convenios con empresas para la oferta de puestos de trabajo. Esta oferta en el 2008 fue de 1.500 puestos y en este momento la oferta es de sólo 700, una caída drástica. En el resto de ofertas de empleo hemos pasado de tener 11.000 puestos ofertados a tener sólo 500 ofertas de empleo; en inserciones de empleo hemos pasado de 2.250 a 1.000. En cuanto a la cooperación internacional, en nuestro caso el impacto es muy difícil de medir porque trabajamos con situaciones de alta vulnerabilidad.
ENTRECULTURAS. Nuestra organización se dedica al mundo de la educación, en este sentido no estamos notando la crisis con tanta intensidad como la notan otras organizaciones que se dedican a atender necesidades más perentorias y trabajan con grupos más vulnerables.
La lógica nos dice que nuestros ingresos deberían haberse visto afectados, pues la gente prioriza en estas circunstancias las necesidades más primarias, pero sorprendentemente no estamos notando un descenso en nuestros ingresos procedentes de donativos.
Precisamente un informe reciente de la Universidad de Indiana en Estados Unidos, que analizó el impacto de las crisis en los donativos a las organizaciones no lucrativas durante los últimos cuarenta años, llegó a la sorprendente conclusión de que las crisis no tienen un impacto sustancial en el descenso de los donativos. En lo que atañe a las organizaciones sociales de ayuda humanitaria –como sois todas las que estáis presentes aquí–, el estudio muestra que incluso se produjo un aumento leve en las donaciones. ¿Cuál es vuestra experiencia?
CÁRITAS. Nuestra experiencia confirma esas conclusiones. En nuestro caso no hemos notado un descenso de ingresos; es más, incluso hemos tenido un ligero crecimiento, pero al ser tan fuerte el incremento de las demandas sociales ese aumento no cubre ni mucho menos las peticiones de ayuda que recibimos. De hecho, todas las redes Cáritas diocesanas están ejecutando sus reservas y liquidando algunos inmuebles que podían tener en propiedad para atender las demandas actuales.












