Almacén de residuos nucleares, ¿negocio o amenaza?
El mes de abril el Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero decidirá dónde se construye el primer Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares en España.
Es decir, el primer cementerio nuclear. Hasta la fecha, son varios los municipios candidatos a albergarlo, pero mientras se cumple el plazo para decidir su instalación definitiva, la polémica está servida.
Tras su aprobación en el Parlamento, el Gobierno sostiene que su creación supondrá una elevada inversión y la creación de muchos puestos de trabajo en el lugar donde se ubique. Pero mientras para algunos alcaldes el proyecto es una salvación ante la falta de alternativas económicas y las altas tasas de desempleo que les afectan, muchos otros ven el Almacén Temporal Centralizado (ATC) como un “vecino indeseable” y se han negado a ubicarlo en sus comunidades autónomas. Corporaciones municipales, vecinos y organizaciones ecologistas no se ponen de acuerdo.
Mientras el Gobierno insiste en que el ATC es la solución más “barata y responsable” para gestionar los residuos procedentes de las centrales nucleares –el ministro de Industria, Miguel Sebastián, recuerda que en la actualidad hay cementerios nucleares en países como Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Hungría y Holanda “completamente seguros”– , las “ventajas” relacionadas con la creación de puestos de trabajo tampoco parecen convencer a los habitantes de los pueblos candidatos, ni a las ONG que, como Greenpeace, creen que “la mano de obra que se requiere para una instalación así es muy especializada”, lo que significa que no será empleado un número significativo de personas del municipio en el que se construya.
El almacén nuclear estará destinado a albergar los residuos atómicos de las ocho centrales nucleares de España y ocupará una superficie de 13 hectáreas.
Además de la elevada inversión –800 millones de euros–, el proyecto prevé la creación de entre 300 y 500 empleos y el establecimiento de un centro tecnológico de investigación y un parque empresarial.
El Ministerio de Industria abrió el pasado 30 de diciembre la convocatoria para que los municipios que lo desearan pudieran optar a albergar el ATC, donde se gestionarán los residuos de alta actividad de las centrales nucleares españolas.
A finales de febrero este ministerio confirmaba que serán nueve los pueblos que finalmente optarán a albergar el Almacén Temporal Centralizado de residuos radiactivos.
El ministerio que dirige Miguel Sebastián difundía el 22 de febrero el listado definitivo de las candidaturas: Albalá (Cáceres), Ascó (Tarragona), Melgar de Arriba y Santervás de Campos (ambos de Valladolid), Torrubia de Soria (Soria), Villar de Cañas (Cuenca), Yebra (Guadalajara), Zarra (Valencia) y en último lugar Congosto de Valdavia (Palencia), que ha corregido el defecto formal que había motivado su eliminación provisional.
Los nueve candidatos que pugnan por albergar el ATC fueron admitidos tras excluir a varios municipios por razones como no cumplir los plazos de presentación, o por defectos de forma.
Otros, como la localidad de Santiuste de San Juan Bautista, en Segovia, desistió de su candidatura tras decidir en el pleno municipal la retirada de ésta. En algunos casos la presión vecinal o la falta de consenso en el seno de los ayuntamientos no ha permitido a algunos municipios ser candidatos. En otros casos, la decisión de apuntarse a la “carrera nuclear” ha sido unánime, al considerar que la instalación del ATC es “un balón de oxígeno para el empleo de la localidad”, como ha sido el caso de Zarra, en Valencia, cuyo alcalde independiente, Juan José Rubio, en un pleno ordinario, por sorpresa y mediante una moción de urgencia, aprobó la candidatura.
En Castilla y León, las localidades vallisoletanas de Santervás y Melgar de Arriba (municipios colindantes) también aspiran a convertirse en el “hogar” del cementerio nuclear y lo hacen a través de una candidatura conjunta. ”Significaría vida. Con eso ya es suficiente”, justificaba el alcalde de Santervás, Santiago Baeza.
El alcalde de Melgar de Arriba, Óscar Fernández Crespo, habla de “resucitar la zona” y no exclusivamente de la “repercusión del dinero”. Ambas localidades rozan los dos centenares de habitantes.
Ahora es el momento del análisis del término municipal de los candidatos definitivos para comunicarles las zonas no aptas para albergar el ATC y su centro tecnológico, para lo que se estudiarán los terrenos propuestos y se elaborará un informe que reflejará las ventajas de los distintos emplazamientos. Este documento se remitirá al Gobierno que, mediante acuerdo del Consejo de Ministros, designará el emplazamiento definitivo para el ATC y su centro tecnológico.
Son consideradas zonas no aptas las áreas que formen parte de la Red Europea de la Conservación de la Naturaleza, Natura 2000, incluyendo Parques Nacionales, Parques Naturales y otras figuras equivalentes cuya gestión corresponde a las comunidades autónomas, los Lugares de Importancia Comunitaria o las las Zonas de Especial Protección de Aves, entre otras.
A éstas se suman Montes de Utilidad Pública y terrenos que formen parte de la Red Española de Vías Pecuarias, así como áreas en las que existan elementos de interés patrimonial y emplazamientos que requieren que el transporte se lleve a cabo necesariamente por vía aérea o marítima.
VECINOS EN PIE DE GUERRA. Aunque la decisión final de quiénes serán los candidatos a albergar el ATC ya está tomada, las reacciones de vecinos y grupos ecologistas no se han hecho esperar, y en muchos casos no han sido coincidentes con la satisfacción mostrada por las corporaciones municipales, que en unos casos han dado el “sí” unánime y en otros ha estado dividida.
En localidades como Yebra, en Guadalajara, las manifestaciones en las calles han dado muestra del malestar de vecinos y organizaciones ante la idea de acoger el almacén de residuos. Una marcha hasta la capital, Guadalajara, se iniciaba el pasado 20 de febrero, con más de 50 kilómetros de caminata. En un comunicado leído tras concluir esta marcha los portavoces de este grupo de vecinos y ecologistas como Greepeace y Ecologistas en Acción señalaba su rechazo a convertirse en “el basurero nuclear de España”. Sin embargo, los vecinos a favor de su instalación dicen esperanzados: “con el almacén, los jóvenes ya no se irán del pueblo”.












