Las empresas sociales, certificadas con el sello B Corp

Empresas responsables, emprendedores que dedican su actividad profesional a solucionar un problema de la sociedad o el medio ambiente o empresas híbridas que buscan rentabilidad a través de actividades sociales. Son muchas las fórmulas que han surgido alrededor de los negocios éticos.
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La última tendencia en unirse al club de las compañías responsables es la de las B Corporation, B Corp o Empresas B. Se trata de un movimiento nacido en 2006 en EEUU, que certifica aquellas empresas que tienen por objeto la mejora de la sociedad.

Este certificado garantiza la sostenibilidad organizativa y compromete a la empresa a cumplir voluntariamente con elevados estándares sociales y ambientales, además de adquirir compromisos con la transparencia y la medición de impacto.

Presente en 43 países, B Corp representa a más de 130 sectores económicos y suma 1.609 empresas certificadas.

Estas empresas se someten a una rigurosa evaluación, basada en la metodología internacional IRIS, de cuestiones relacionadas con cinco áreas. Cuatro de estas áreas se refieren a temas operativos de la empresa, como pueden ser cuestiones sobre la gobernanza de la compañía, la política de protección del medio ambiente, la atención a los trabajadores y la relación con su comunidad y grupos de interés (stakeholders).

La quinta área gira sobre la evaluación y garantía de que el propósito de la empresa es social y que genera un impacto positivo.

Por poner un ejemplo, en el área de empleados la certificación evalúa los sistemas que tienen de compensación; los salarios justos, examinando el ratio entre el sueldo más alto y más bajo dentro de la empresa, o la diversidad de género y otros grupos minoritarios en la composición de la compañía.

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Pablo Sánchez, coordinador de B Corporation Spain.

Hace poco más de un año que el movimiento llegó a España y son once las empresas nacionales que se han unido a sus filas.

Pablo Sánchez, coordinador de B Corporation Spain, atendió a Compromiso Empresarial en el marco del 2º Encuentro de Empresas con valores: Alianzas para el cambio, organizado por Triodos Bank, poseedor de esta certificación.

“La certificación B Corp viene a ser como el sello de comercio justo, pero para la empresa en su conjunto y no para un producto concreto. B Corp valora la totalidad de la empresa: que esté bien gestionada, que tenga un impacto en la sociedad y que sea una buena empresa”, explica.

Estas compañías “tienen el propósito de resolver una problemática social o un desafío medioambiental y ese propósito es el fin de la empresa. La consecuencia puede ser la rentabilidad económica, que es totalmente compatible”, añade Sánchez para aclarar lo que parece lógico: Una empresa, por muy social que sea, tiene que ser económicamente sostenibles y obtener rentabilidad de su desarrollo como consecuencia de un negocio que funciona.

Empresas españolas a lo B Corp

Desde que la primera certificación de empresas sociales llegara a España son once las compañías que han recibido el sello de B Corp. Todas con un alto impacto social.

iWopi, por ejemplo, es un proyecto web y aplicación móvil que permite a los deportistas (profesionales, habituales o esporádicos) convertir en donaciones a proyectos sociales sus kilómetros recorridos, ya sean haciendo running, natación, senderismo, caminata… todos los metros cuentan.

Empresas colaboradoras serán las encargadas de convertir el esfuerzo personal en ayuda colectiva, de tal manera que los beneficios que aporta el deporte a nivel particular (bienestar, salud, felicidad) se transfieran a la escala social (construcción de centros de salud, minutos de investigación sobre distintas enfermedades o creación de escuelas en países en vías de desarrollo).

Nació en mayo de 2014 y suma ya más de 40.000 usuarios registrados que han recorrido más de ocho millones de kilómetros para ayudar a 65 proyectos sociales, hasta la fecha.

1000friends es una B Corp que se dedica, precisamente, a diseñar e implementar estrategias de sostenibilidad y responsabilidad social en otras empresas. Se trata de una agencia de marketing y comunicación que además de crear oportunidades de negocio para terceros a través de la integración de las RSC en toda la compañía, realiza campañas publicitarias con su socio, La casa de Carlota.

La casa de Carlota es un estudio de diseño que juega con las distintas capacidades de sus empleados (personas con síndrome de Down, autismo y otras discapacidades intelectuales y estudiantes de diseño) para crear campañas publicitarias de lo más creativas. Un trabajo que ya está siendo reconocido por clientes y certámenes publicitarios.

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Trabajadores de La casa de Carlota.

Por su parte, Cuento de Luz es una editorial de narrativa infantil que puede presumir de ser la primera en Europa y tercera en todo el mundo de obtener la certificación B Corp.

Cuento de Luz edita historias que promueven el cuidado del medio ambiente, la eliminación de diferencias culturales y fronteras y la paz mundial, además de ayudar a desarrollar la imaginación de los más pequeños. “Aportan luz”, explica Ana Eulate, creadora de la editorial: “Las B Corps son un nuevo tipo de empresa innovadora con fuerza regenerativa para la sociedad y para el planeta. Es un orgullo poder demostrar que otra forma de hacer las cosas es posible”.

A nivel internacional, marcas tan reconocidas como Ben and Jerry’s, Change.org, Patagonia, Triodos Bank o Natura han sido certificadas como B Corp.

Más allá de la certificación

Las empresas que obtienen el certificado de B Corp no solo presumen de cumplir con una serie de indicadores propios de una compañía responsable, si no que su obtención las compromete a mantener las buenas prácticas (se renueva cada dos años) y las obliga a realizar cambios en sus estatutos.

Esta modificación responde a dos necesidades. La primera es que en los propios estatutos quede reflejado que el objeto de la empresa es contribuir a una mejora de la sociedad o del medio ambiente, y segundo, que la empresa no solo atiende a los intereses económicos de los accionistas sino a los del conjunto de grupos de interés.

Además la empresa adquiere un compromiso con la medición de impacto y con la transparencia. Los resultados de la evaluación realizada por B Corp tiene que estar publicada en la web, con la puntuación específica en cada una de las áreas examinadas.

El proceso de certificación comienza con un test de autoevaluación que se realiza en la propia web de B Corp. Tras este examen gratuito, que es en sí un sistema de gestión y de medición del desempeño útil para la empresa, la entidad obtiene una puntuación, un benchmarking y un plan de mejora personalizado.

A partir de ese momento, la empresa puede decidir si desea la certificación; entonces el equipo de profesionales de B Corp auditará la información y emitirá el sello.

Sin olvidar, que en la próxima revisión, a los dos años, la empresa tendrá que haber procedido a las modificaciones pertinentes de los estatutos.

Retos y futuro de las B Corporation

El mayor reto al que se enfrentan las B Corp es la legislación o, más bien, la falta de ella.

La mayoría de empresas que se están uniendo a la comunidad B Corp son sociedades limitadas, explica Sánchez, que cuenta cómo en algunos países donde está teniendo mayor desarrollo este modelo se ha creado una figura jurídica especialmente asociada a este tipo de empresas. Las llamadas benefit corporation son empresas que están generando un beneficio para la sociedad y cuyo propósito es crear un impacto positivo en ésta.

“El objetivo es distinguir a este tipo de empresas más allá del for profit o non profit, es decir, con o sin ánimo de lucro. Las empresas de B Corp se autodefinen más como for benefit, que tienen realmente un propósito de impacto y que la rentabilidad es más una consecuencia”, añade Sánchez.

El pasado mes de diciembre Italia aprobó la figura de la Società Benefit, que se une las benefit corporation estadounidenses. En España, UpSocial promueve desde finales de 2011 la creación de la Sociedad Limitada de Interés General (SLIG), que ha llegado hasta el Congreso de los Diputados en 2013 de la mano de CIU, sin embargo, la propuesta que trata de incentivar el emprendimiento e innovación social no ha prosperado.

Aunque en España están aún naciendo, Pablo Sánchez augura un buen futuro para este movimiento de empresas con core business social: “Cada vez hay más sensibilidad por crear empresas que tengan un propósito de impacto. Quiero creer que va a ser un futuro positivo”.

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