¿Es la RSC también para las pymes?

La aplicación de políticas de responsabilidad corporativa parece muchas veces un coto vedado sólo accesible a grandes empresas. Si bien es cierto que hay acciones concretas que únicamente están al alcance de una compañía con cierto músculo, hay otra serie de políticas dentro del ámbito de la RSC para las cuales ser una pyme no supone ninguna dificultad y a veces es, incluso, una ventaja.
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Cuando se habla de responsabilidad social corporativa (RSC) se suele pensar en grandes empresas, con cientos de empleados y decenas de departamentos. Empresas que pueden permitirse tener un área exclusivamente dedicada a este ámbito y promover campañas solidarias en países desfavorecidos y otros asuntos de gran calado.

Teniendo en cuenta, que España es un país de pequeñas empresas -solo un 0,7% de las sociedades tienen más de 50 trabajadores-, el mencionado prejuicio dejaría en bastante mal lugar el nivel de compromiso de la empresa española con la RSC.

Afortunadamente, estas siglas también aluden a políticas más cercanas, como la conciliación, el voluntariado -también en el entorno más cercano de la empresa-, la formación de los empleados o la conservación del medio ambiente. Asunto, este último, en el que nadie duda que queda mucho por hacer a nivel doméstico.

Hace tiempo que las pymes españolas se han subido al carro de la RSC y -eso sí- con las dificultades que impone su pequeño tamaño llevan a cabo acciones que no tienen nada que envidiar en cuanto a su beneficio hacia la sociedad frente a las que ponen en marcha empresas más grandes.

De hecho, un 82% de los empleados de las pymes valoran positivamente la ética y la RSC en sus organizaciones, según el estudio Percepción de los valores éticos y de RSE en la pyme, realizado por la Cátedra de Ética Económica y Empresarial de la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE.

Sin embargo, esto no quiere decir que las empresas de menor tamaño no encuentren dificultades para aplicar una estrategia de RSC. Fundamentalmente son dos: el dinero y el desconocimiento, aunque no necesariamente en este orden.

El dinero limita, pero no impide

Los problemas de la pyme en relación con sus políticas de responsabilidad están relacionadas con su propia condición de sociedad de pequeño tamaño, con unos recursos humanos y materiales limitados.

Según un informe financiado por el Ministerio de Empleo, el 51% de las pymes encuestadas consideran que las dificultades de desarrollar una política de responsabilidad social empresarial dentro su organización son económicas. Sin embargo, también refieren causas como el desconocimiento y la falta de motivación para hacerlo.

El mismo informe destaca el testimonio de un empresario catalán que arroja luz sobre la situación. “A menudo te gustaría hacer más cosas de las que haces, dado los resultados que vas obteniendo, pero el dinero te limita”. Sin embargo, no es lo que en Economía se denomina “un factor limitante”, explica este responsable de una pyme.

En otras palabras, hay alternativas para sortear las dificultades siempre que haya compromiso. Este emprendedor apunta su propia solución: “Pienso que faltaría más colaboración e implicación entre empresas para poder sacar adelante proyectos o iniciativas de este tipo. Hay muchos proyectos en materia de responsabilidad social que se podrían materializar si pudiésemos colaborar y participar diferentes empresas conjuntamente”, explica.

Las limitaciones económicas, consustanciales a la pyme, se han incrementado con la crisis económica. Sin embargo, tampoco la crisis es un factor y de hecho varios informes apuntan a que las empresas que han aplicado políticas de responsabilidad han sorteado mejor las dificultades económicas.

Así lo constata, por ejemplo, el estudio El valor de compartir principios, elaborado conjuntamente por las principales escuelas de negocios del país y que evalúa las acciones en RSC de las empresas adheridas a la Red Española del Pacto Mundial de Naciones Unidas.

Este trabajo señala, entre otros asuntos, que las empresas adheridas a este Pacto -entre las que figuran 800 pymes españolas- han aumentado su facturación en los mercados exteriores, además de la reputación corporativa y la competitividad.

Según explica Isabel Martínez Conesa, directora del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa en Pymes de Murcia y coordinadora de la Cátedra de RSC de la Universidad de Murcia, “si uno identifica la responsabilidad con el altruismo, con dar ayudas directas, sí podríamos decir que ese aspecto se ha reducido un poco con la crisis económica. Pero la responsabilidad es un modelo de gestión, no es dar dinero. Se basa en la transparencia y la buena gestión”.

El desconocimiento, el mayor problema

El factor fundamental que está faltando para que las empresas que aún no se han sumado a la RSC lo hagan, según distintos expertos, es el conocimiento. Que estas empresas sepan que ellos también pueden hacerlo.

Lo primero es el conocimiento de la RSC. En segundo lugar, el dinero, y no vendrían mal las ayudas públicas porque estamos demostrando que aquellas empresas que son más responsables tienen un mayor éxito competitivo”, explica Martínez Conesa.

El Observatorio de la RSC en Pymes de Murcia que dirige esta economista viene trabajando desde hace años con empresas locales y con entidades como la Asociación de Directivos de Murcia (Adimur) en el desarrollo de las oportunidades asociadas a una buena política de responsabilidad.

“Lo primero que les pedimos a las empresas con las que trabajamos es que nos cuenten lo que están haciendo ya”, explica. A partir de ahí se establece una estrategia en tres fases que culmina con un informe de responsabilidad. El primer paso, aunque parezca el más sencillo, es fundamental y es el conocimiento de lo que es responsabilidad”.

“En realidad las pymes hacen ya muchas cosas en materia de RSC, pero no son conscientes de lo que están haciendo. Las pequeñas empresas suelen estar en contacto con el territorio donde trabajan, colaboran con entidades y tienen una actitud cercana con sus empleados, que incluye desde tener detalles con ellos en Navidad al desarrollo de la promoción interna y la carrera profesional”, detalla la responsable.

Comunicar la responsabilidad

El problema es que todas estas acciones no se comunican ni interna, ni externamente. No son entendidas como parte de un plan preestablecido de RSC y no están sistematizadas.

“Lo primero que tienen que hacer las empresas, en un entorno donde la comunicación y la transparencia es fundamental es comunicar las cosas que hacen”, explica Martínez Conesa.

A partir de ahí, todas esas acciones pueden quedar plasmadas en un informe de responsabilidad, un documento que consigue que las políticas de responsabilidad reviertan no sólo en la sociedad y en los trabajadores, sino en el beneficio de la propia empresa.

“Las pymes poco a poco se van dando cuenta de lo importante que es comunicar este tipo de acciones. Tiene retorno porque abre puertas, por ejemplo en el extranjero. Hay grandes empresas, sobre todo en los países nórdicos, que no trabajan con empresas que no tengan informes sobre su responsabilidad corporativa”, concluye Martínez Conesa.

No todo son dificultades

El pequeño tamaño no siempre es un problema para que las pymes conozcan y apliquen la RSC. A veces sucede todo lo contrario. La cercanía entre directivos y empleados fomenta la flexibilidad, el conocimiento de las necesidades del trabajador o el intercambio de ideas, y puede traducirse en medidas concretas como la conciliación horaria.

Así lo ve María R. de Rivera, socia cofundadora de A-List Comunicación. Esta microempresa, cuyo número de empleados puede contarse con una mano, se ha hecho un hueco en la comunicación corporativa de moda y belleza llevando por bandera algunas políticas de RSC como la conciliación.

“Salvo rarísimas excepciones, cumplimos los horarios y animamos a nuestros empleados a no calentar la silla y a disfrutar de su tiempo libre. Estamos firmemente convencidas que una vida extralaboral plena es básica para el buen desempeño laboral”, señala.

En este punto, Rivera coincide con Martínez Conesa. “Las grandes empresas pueden tener un plan de conciliación, en el que entras o no entras. Sin embargo, en las pequeñas hay decisiones ad hoc. El empresario de una pyme que tiene una relación directa con su empleado, si está contento con él, llegará a soluciones para que éste concilie”, explica.

Uno de los motivos que les llevó tanto a Rivera como a su socia, Manuela Llagostera, a emprender y crear su propia empresa en junio de 2008 fue la convicción de que se podía trabajar de una forma más flexible y humana sin por ello perjudicar los buenos resultados y la eficacia del trabajo.

“Ambas habíamos pasado por multinacionales y lo que menos nos gustaba de ellas es la deshumanización”, explica. “Cuando creamos A-list yo ya era madre de dos hijos y Manuela lo ha sido a lo largo de estos años. Las dos teníamos claro que para poder conciliar de verdad resulta crucial romper un poco los moldes clásicos de horarios laborales estrictos atados a un puesto fijo”.

Los principios de solidaridad y conciencia medioambiental también están muy presentes en la filosofía de A-List. Su responsable explica que intentan tener estos factores en consideración a la hora de acceder a colaborar con clientes: “Priorizo firmas emergentes, que sean ‘made in Spain’ y que tengan valores”.

Además, Rivera señala que su empresa ha colaborado con diversas causas, “dentro de sus posibilidades”, a través de las redes sociales, por ejemplo. “Nos mojamos en cuestiones que reflejan el sentir de todo el equipo A-list, como la violencia de género, la igualdad salarial entre hombre y mujeres, la lucha LGTB o el cambio climático”.

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