¿Cómo luchar contra la corrupción desde la empresa?

Si hay algo contrario a la libertad de mercado es la corrupción. Y si hay algo contrario a la empresa es la falta de un libre mercado. La actuación en el mercado, ya sea público o privado, mediante el soborno, el tráfico de influencias o cualquier modalidad de corrupción atenta directamente con la esencia de la empresa: la competencia.
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Por eso, la lucha contra la corrupción debe formar parte ineludible del compromiso ético de cualquier empresa.  No hacerlo equivale a negar el concepto empresarial en sí mismo.

Según los últimos datos del denominado barómetro del CIS, la corrupción encabeza, tras el desempleo, el ranking de las principales preocupaciones de los españoles. Se trata de una tendencia de opinión que no es exclusiva de este país.

La parte positiva de todo esto es que los instrumentos de lucha contra la corrupción a nivel nacional y, especialmente, a nivel internacional se han puesto en marcha dando mejores armas para acabar con la corrupción.

En el plano legislativo, España ha tenido un profundo avance en la materia a raíz de la ratificación en enero de 2000 del Convenio de la OCDE de Lucha contra la Corrupción de Agente Público Extranjero de 1999 que insta a los países miembros a realizar importantes modificaciones en su legislación.

Aunque el Convenio se centra en la corrupción en el extranjero, lo cierto es que las medidas propuestas y sus recomendaciones son igualmente válidas para prevenir la corrupción interna.

En España la aplicación del Convenio de la OCDE ha supuesto importantes cambios legislativos de los que cabe reseñar, al menos, dos aspectos importantes en la lucha contra la corrupción:

  • La introducción en el año 2010 de la responsabilidad penal de la persona jurídica, y de los programas de prevención y compliance como elementos de exoneración penal en el año 2015, han supuesto un revulsivo para que las empresas afronten de manera preventiva el riesgo de corrupción.
  • Las reformas operadas, también en el año 2010, tanto en el Código Penal como en la Ley de Prevención del Blanqueo de Capitales y Financiación del Terrorismo, exigen a los operadores financieros un mayor control en las transacciones con dinero irregular procedente de actividades delictivas como la corrupción o la evasión fiscal.

No es necesario recordar que estas mismas reformas conllevan una ampliación de delitos y mayor dureza en las sanciones penales para los funcionarios públicos, pero también para las empresas.

Las reformas conllevan una ampliación de delitos y mayor dureza en las sanciones penales para los funcionarios públicos y para las empresas.

En este contexto de cambio, ¿cómo puede la empresa luchar contra la corrupción?

Para la aplicación de un modelo ético de prevención y control de la corrupción, las empresas tienen una magnifico modelo en la Guía de Buenas Prácticas de la OCDE, que incorpora las recomendaciones formuladas por el Grupo de Trabajo sobre la corrupción en el marco del Convenio.

De nuevo, aunque las recomendaciones están previstas para la corrupción en las transacciones internacionales, la guía es perfectamente eficaz para prevenir la corrupción en todos los ámbitos.

En resumen las medidas que debería aplicar una empresa comprometida implican los siguientes comportamientos:

  • El apoyo de los más altos niveles de la organización de las medidas de control interno y compromiso ético en lucha contra la corrupción.
  • La responsabilidad del control y vigilancia de las medidas anticorrupción deben recaer en personal y órganos autónomos, con recursos suficientes y con facultad de informar a los comités de auditoría del Consejo de Administración o a los consejos de vigilancia.
  • Políticas deontológicas claras y definidas para sus empleados y ejecutivos en materia de regalos, gastos de alojamiento y ocio, viajes de clientes, contribuciones políticas, donaciones a organizaciones y patrocinios, y pagos de facilitación.
  • Los programas éticos en corrupción deberán ser aplicables a terceros como agentes, intermediarios, consultores, distribuidores, contratistas, proveedores…
  • Los procedimientos financieros y contables de la empresa deben incluir controles internos adecuados para asegurar la exactitud de los libros y cuentas de forma que no puedan ser utilizados para ocultar pagos de corrupción.
  • Se deberá asegurar la comunicación periódica y formación documentada a todos los niveles de la empresa de las medidas de prevención y de código deontológico.
  • Se debe incentivar mediante políticas de ayuda positiva para el cumplimiento de los programas de prevención
  • La empresa debe contar con procedimientos disciplinarios apropiados para sancionar los incumplimientos de las políticas anticorrupción.
  • Debe proporcionar directrices y consejos a sus empleados y directivos, especialmente, en situaciones difíciles o de dudas sobre el comportamiento ético.
  • Líneas de comunicación internas y confidenciales para quienes se sientan bajo presión o instrucciones poco éticas por parte de sus superiores jerárquicos, o quieran denunciar el incumplimiento de la ley dentro de la empresa.
  • Exámenes y revisiones periódicas de los programas de prevención y ética con el fin de mejorarlos y adecuarlos al desarrollo y evolución de las normas y recomendaciones en la materia.

Desde el punto de vista de la gestión de sistemas de prevención de la corrupción, un importante avance es la reciente  aparición de la norma ISO 37001 Anti bribery Management Systems- requirements with guidance for use.

Se trata, como su nombre indica, de una norma de gestión de sistemas que permite crear patrones internos de prevención de los actos de soborno.

Desde el punto de vista de la gestión de sistemas de prevención de la corrupción, un importante avance es la reciente aparición de la norma ISO 37001.

La ISO 37001 tiene la particularidad de que es fácilmente integrable en el Compliance Management System de los estándares de la ISO 19600, de modo que la empresa puede ampliar su modelo de prevención en áreas específicas de la corrupción integrándolo dentro del modelo de compliance, sin alterarlo.

Se trata de una buena guía para la implementación de modelos de prevención en materia de soborno que, además, es certificable con lo que se obtiene una mayor garantía jurídica.

La conclusión es que no faltan instrumentos y directrices que ayuden a la empresa a prevenir la corrupción. Lo importante, no obstante, es la voluntad y el compromiso con un modelo empresarial ético. Es cierto que se ha vivido en un contexto social y económico que parecía abonado para la corrupción, sin embargo cometerán un gran error quienes no se den cuenta de que las reglas del juego están cambiando. La sociedad está cansada de corrupción y, de una forma u otra, va a acabar con ella.

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