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¿Cómo pueden las empresas fomentar la movilidad sostenible?

Las videoconferencias, el teletrabajo, la jornada continua, el transporte público, el uso de coches compartidos para ir y volver del puesto de trabajo o la promoción del coche eléctrico son algunas medidas que pueden reducir la contaminación asociada a los desplazamientos laborales. Empresas y administraciones son cada vez más conscientes de la necesidad de apostar por estas iniciativas, pero aún queda mucho camino por recorrer.
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El pasado mes de diciembre Madrid vivió una situación inédita. Por primera vez el acceso al centro con vehículos privados se vio limitado en función del número de matrícula -par o impar- que portaran. La medida, que hizo correr ríos de tinta, la habían utilizado ya ciudades como París o Roma, y se tomaba tras varios días con índices de contaminación por óxido de nitrógeno superiores a los permitidos, y dentro de un protocolo que plantea sucesivos niveles de alerta en función de las cifras sobre polución.

La restricción de accesos a Madrid se vio complementada con la prohibición durante varios días de aparcar en el centro por la mala calidad del aire y el cierre al tráfico privado de algunas vías muy céntricas coincidiendo con las festividades navideñas. Durante los días que duró, las principales quejas vinieron de aquellos que utilizaban su vehículo privado para acceder a su puesto de trabajo. Algunos empresarios también se quejaron de los problemas de acceso de clientes, proveedores y empleados.

Aquello se vio como un ejemplo perfecto de colisión de los intereses generales con los empresariales. Sin embargo, dado que tanto los empleados, como sus jefes y las autoridades públicas respiran el mismo aire, no debería ser tan difícil llegar a un acuerdo y conciliar el beneficio de todos.

Gran parte de los desplazamientos en vehículo privado que se hacen dentro de las grandes ciudades tienen que ver con el trabajo. Las autoridades parecen decididas a reducir su peso e incrementar el del transporte público, que por ahora suma un 40% de estos desplazamientos en Madrid y Barcelona, según datos obtenidos de fuentes municipales y del Observatorio de la Movilidad Metropolitana, dependiente de la Comisión Europea. Las empresas, si bien tímidamente, se están sumando a la lucha y algunas ya introducen este asunto dentro de su política de responsabilidad social corporativa.

Movilidad responsable y RSC

La gestión del tráfico rodado urbano depende de los ayuntamientos, pero estos solo pueden aplicar restricciones al tráfico -más o menos bien entendidas-. En última instancia la decisión de coger o no el coche para ir al trabajo depende del propio empleado. Si tiene que haber un cambio de mentalidad que haga preferir el transporte público a quien aún no lo usa, la empresa donde éste trabaja tiene un papel fundamental.

La Guía de movilidad sostenible para la empresa responsable, elaborada en 2009 por el Ayuntamiento de Madrid y el Club de Excelencia en Sostenibilidad, en colaboración con Iberdrola, ya establecía que la promoción de la movilidad sostenible era un aspecto que las empresas deberían introducir dentro de sus políticas de RSC.

Esta guía, que criticaba que los balances sobre responsabilidad de las empresas rara vez incluyan datos sobre cómo los trabajadores llegaban al puesto de trabajo y qué se hace para fomentar que lo hagan de una manera responsable y sostenible, realizaba una serie de sugerencias a las compañías. Entre ellas, además de la promoción del transporte público, se mencionaba la jornada continua o la posibilidad de modificar la entrada y salida para distribuirlas entre las horas punta y valle.

También se hablaba de la promoción del teletrabajo y las videoconferencias y mencionaba el caso de la propia Iberdrola, que estima que evita unos 17.000 desplazamientos al año de esta forma, “con las consecuencias que esto conlleva en la emisión de gases contaminantes”.

El teletrabajo es una de las ideas más repetidas cuando se habla de racionalizar los desplazamientos.

El teletrabajo es una de las ideas más repetidas cuando se habla de racionalizar los desplazamientos, pero no es la única. Desde el portal especializado Ecomovilidad.net, uno de los medios que se ha posicionado más favorablemente respecto del protocolo anticontaminación de Madrid, Fernando de Córdoba sugiere que las empresas deben subvencionar abonos transporte en vez de plazas de garaje.

“Muchas empresas están inaugurando nuevas sedes a las afueras de Madrid, y en muchos casos, otorgan a sus trabajadores plazas de garaje gratuitas, incentivando que acudan en coche. ¿Por qué no mejor bonificarles el precio del abono transporte?”, sugiere este periodista especializado, que reclama más colaboración entre las compañías y los consorcios de transporte regionales.

Colaboración público-privada para reducir el NO2

Nueve años después de la publicación de la mencionada Guía de movilidad sostenible, muy poco ha cambiado en el patrón de desplazamientos hacia el trabajo. Hasta la fecha, todas estas iniciativas desde el ámbito empresarial se habían quedado en sugerencias, mientras que desde las administraciones públicas sólo se ha hablado de restricciones en momentos puntuales. Sin embargo, esta situación está comenzando a cambiar.

En el caso de Madrid, el Ayuntamiento espera aprobar este año un Plan de Calidad de Aire y Cambio Climático que vaya más allá del Protocolo de medidas durante episodios de alta contaminación por NO2 y que está sometiendo a las aportaciones de ciudadanos y empresas.

La Comunidad de Madrid, por su parte, pese haber criticado algunos aspectos respecto de cómo Madrid ha llevado adelante su protocolo, prepara una medida que, en lo esencial, va en la misma línea. Además, ha puesto sobre la mesa una importante novedad: recoger por ley la flexibilidad de horarios, el teletrabajo o el coche compartido.

El Gobierno que preside Cristina Cifuentes ha preparado el llamado Protocolo marco de actuación durante episodios de alta contaminación por NO2, al que, según explican fuentes de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio del Gobierno regional, deberían ceñirse los municipios que -a diferencia de Madrid capital- no tienen un plan propio, pero también se ven afectados por episodios de contaminación.

Este protocolo contempla varios escenarios en función de la contaminación y en el cuarto nivel propone una serie de “medidas destinadas a reducir las emisiones relacionadas con las empresas y las administraciones públicas, entre ellas la flexibilización de horarios de entrada salida, planes de movilidad y carsharing o impulso del teletrabajo”.

En Cataluña, la colaboración público-privada para caminar hacia una movilidad sostenible tiene un nombre: Plataforma Live. Esta plataforma reúne a administraciones públicas como la Generalitat de Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona o el Consorcio de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), con algunos de los principales fabricantes de automoción radicados en la comunidad autónoma (Seat, Volskwagen, Nissan y Renault) y el proveedor energético Gas Natural.

La Plataforma Live de Cataluña promueve el vehículo eléctrico para mejorar la calidad del aire y fomentar la actividad empresarial de los principales fabricantes de automoción radicados en la comunidad autónoma.

La apuesta de la Plataforma Live tiene dos vertientes; por un lado, la mejora de la calidad del aire y, por otro, el fomento de la actividad empresarial. Busca promocionar la movilidad sostenible por todos sus medios, pero hace un énfasis especial en el vehículo eléctrico, lo cual también supone un beneficio empresarial para la región, ya que, no en vano, varios de los principales fabricantes de estos vehículos con cero emisiones están ubicados en Cataluña. Un ejemplo de cómo se pueden conciliar los intereses públicos y privados en materia medioambiental.

Algunos ejemplos europeos

Los sindicatos, como representantes de los trabajadores, también están incidiendo en la necesidad de cambiar el modelo de desplazamientos hacia el trabajo. En su presentación, durante la reciente celebración del XIII edición del Congreso Nacional del Medio Ambiente (Conama), el representante de la Secretaría de Salud Laboral y Medio Ambiente de CCOO, Pablo Frutos, señaló que “para evitar los impactos ambientales, sociales y económicos derivados de un modelo de movilidad basado en un uso intensivo del coche hay que actuar para reducir la dependencia del coche”.

Para enmarcar estas consideraciones, Frutos destacó una serie de experiencias “de éxito”, que “sirven para confirmar que sí se puede cambiar el modelo y orientarnos en cómo hacerlo”. Todas ellas pertenecen a países del norte de Europa y, además de demostrar que queda mucho por hacer en España, muestran un camino a seguir muy claro.

  • Colruyt. Flota de bicicletas de empresa

Se trata de una empresa de supermercados con 18.000 trabajadores y 300 centros de venta en Bélgica que en 2007 inició el programa En bici al trabajo, cofinanciado por la Región de Flandes. El programa proporciona financiación para proyectos y medidas para mejorar los desplazamientos al trabajo.

Cada persona que utiliza la bicicleta para ir a trabajar al menos 2/3 del año tiene derecho a una indemnización por kilómetros para ir en bicicleta. Ya se han acogido más de 2.000 ciclistas al programa.

Además se fomenta el uso del coche compartido entre los trabajadores; 700 lo están compartiendo cotidianamente.

  • Banco VP. Pagar por aparcar e incentivar el transporte público

Los casi 600 trabajadores de este banco localizado en Liechtenstein residen en el propio principado, pero también en Austria y Suiza.

Aun habiendo un buen sistema regional de autobuses hay una gran número de desplazamientos en coche. Por eso la empresa ha determinado que los trabajadores que aparquen en la empresa paguen por estacionar y además financien los títulos de transporte de los trabajadores que van en transporte público. De este modo, el proyecto se autofinancia y la empresa no tiene que invertir en el mismo.

Como resultado de este proyecto, y tras la puesta en marcha de esta política restrictiva del uso del coche, el 25% de las plazas de aparcamiento están habitualmente libres.

  • Universidad de Graz (Austria). Racionalización del aparcamiento

Se trata de un proyecto de gestión del aparcamiento. Todos los trabajadores con un lugar de residencia que se encontrará a menos de 1,5 km en línea recta al trabajo dejaron de tener derecho a un permiso de aparcamiento. Se subvencionó su transporte en autobús con los ingresos por el aparcamiento de pago, en la línea del proyecto anterior.

  • El I-Bus. El autobús de empresa compartido

El I-Bus es una iniciativa de seis empresas situadas en el área industrial del puerto de Amberes (Bélgica) que comparten autobús y que cuenta con el apoyo de la Cámara de Comercio de la región.

Las empresas han ido adaptando los turnos de trabajo y concentrando horarios de entrada y salida para que resulten coincidentes con los horarios de servicio de los buses y así facilitar su uso.

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