El SEPE no sabe encontrar empleos. Algunas ideas

En estos momentos España suma 4,3 millones de desempleados, de los cuales más del 41% lleva más de dos años en el paro. Y cuanto más tiempo pasa, peores perspectivas se ponen frente a sus ojos: readaptarse al mercado laboral se vuelve cada vez más difícil y son pocos los que quieren contratarles. Para darles una solución, Fedea plantea una serie de herramientas que los Servicios Públicos de Empleo puedan implementar.
8

Según la última Encuesta de Población Activa (EPA), referente al tercer trimestre de 2016, España tiene en estos momentos una tasa de paro de casi el 19% y cerca de 4,3 millones de desempleados. Más del 41% del total de esa última cifra está engrosando las filas de parados de muy larga duración, es decir, que lleva más de dos años sin ocupar ningún puesto de trabajo.

La franja de edad de entre los 40 y los 60 años es la que peores datos arroja: más de 870.000 personas. ¿Por qué? Entre los más mayores pesa la falta de formación y de adaptación a nuevas tecnologías y metodologías, que no se subsana con la experiencia adquirida. A ello se suma la destreza perdida después de estar más de dos años fuera del mercado laboral, una dinámica perniciosa que va engordando mes a mes y que va separando a una persona a la que todavía quedan muchos años de actividad de su objetivo laboral.

¿Cómo se podría facilitar esa tarea? ¿Cómo reinsertar a ese gran grupo que cada día que pasa se encuentra más aislado y vulnerable? Desde la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) se ha presentado un estudio que trata de aportar ideas al Ejecutivo, con el fin de que se apliquen en el marco del nuevo Programa de Orientación a Desempleados de Larga Duración de entre 30 y 55 años, que cuenta con una dotación global de 516 millones de euros.

Elaborado por Marcel Jansen, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, El reto de la reinserción de los desempleados de larga duración hace hincapié en muchos de los déficits que sufre España en este campo, como la falta de eficacia de los Servicios Públicos de Empleo (SEPE) a la hora de colocar a los parados en un puesto de trabajo. Según el director de Fedea, Ángel de la Fuente, en el último ejercicio el SEPE sólo ha sido capaz de reconducir la carrera laboral de un 2% de los desempleados. Una cifra irrisoria que es necesario cambiar.

En el último ejercicio el SEPE sólo ha sido capaz de reconducir la carrera laboral de un 2% de los desempleados.

Según el informe, las dos políticas de empleo que ofrecen mejores resultados en el largo plazo son la inversión en formación y los incentivos a la contratación en el sector privado. Por otra parte, Jansen recomienda utilizar nuevas herramientas de perfilado para predecir dónde habría más posibilidades de encontrar trabajo, y a partir de ese punto mejorar en el diseño de los itinerarios y de las estrategias de activación, a través de orientadores que tratasen cada caso de forma mucho más individualizada. Para evitar tener que realizar una gran inversión en infraestructuras y contratación de personal, el informe apunta que sería positivo contar con la colaboración de socios externos, como agencias de colocación privadas y entidades especializadas del tercer sector.

De esta manera no sólo se ahorrarían costes, sino que también se actuaría mucho más rápidamente, ya que se aprovecharía el amplio conocimiento de los mercados de trabajo locales y la gran experiencia de estas organizaciones a la hora de integrar a grupos vulnerables.

El texto invita además a que las oficinas del SEPE se coordinen a nivel local con los servicios sociales de cada ciudad, por ejemplo, transfiriendo la gestión de la renta mínima de inserción a los servicios de empleo. O la creación de centros especializados dedicados a atender a parados y crear sinergias entre ellos. En opinión de Jansen, la proximidad física fomenta el trabajo en equipo y facilita el diseño de itinerarios individuales, involucrando a especialistas de diferentes campos.

Como no podía ser de otra manera, el informe también da un toque de atención a las empresas para que éstas se impliquen y colaboren con los servicios de empleo. Especialmente a la hora de diseñar programas de formación que tengan en cuenta sus necesidades.

Ese trabajo conjunto también podría ir encaminado a corregir algunos de los posibles motivos de rechazo de esos parados de larga duración a la hora de acceder a un puesto laboral. El SEPE podría hacer labores de asesoramiento de una forma similar a como lo realizan algunas entidades del tercer sector en sus programas de empleo. Según el profesor Jansen, en Francia este tipo de medidas han mejorado la integración laboral del parado de larga duración hasta en 20 puntos.

No es momento para improvisar, sino de escuchar a aquellos que saben cómo encauzar un carril que lleva años torcido. Son casi dos millones las personas que no encuentran su camino en nuestro país, las que deben aprender a reconvertirse para labrar su futuro. Pero si no pueden hacerlo por sí mismos, ¿quién les ayudará? Entre todos podemos conseguirlo.

8
Comentarios