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Fábrica de Jabón, innovación y medio ambiente

Fábrica de Jabón es una idea que busca mejorar el mundo. Fábrica de Jabón también es un electrodoméstico sostenible que transforma el aceite usado en jabón biodegradable, de una manera práctica y segura y evitando la contaminación del medio ambiente.

Fábrica de Jabón también es su creadora Analía Blanco, una diseñadora industrial argentina que ha encontrado apoyo a su proyecto en Socialnest, una incubadora de empresas sociales que identifica ideas y las convierte en empresas que realmente contribuyan a la mejora del mundo. Compromiso Empresarial ha conversado con Analía para conocer su proyecto y sus perspectivas de futuro.

Al año, una persona consume y genera una media de cuatro litros de aceite. Un litro de aceite contamina mil litros de agua. Basta con multiplicar para ser consciente del alto índice de contaminación al que está expuesto el medio ambiente y, en concreto, el agua si el aceite utilizado en las cocinas es desechado sin control. Esta es una problemática a la que, a diario, se enfrenta millones de personas: ¿Qué hacer con el aceite utilizado?, ¿reciclarlo?, ¿almacenarlo y llevarlo a un punto limpio? ¿Por qué no transformarlo en jabón artesanalmente y reutilizarlo en casa?

Esta es la propuesta innovadora de Analía Blanco, emprendedora social cuyo proyecto ha sido elegido por Socialnest para apoyarlo y promoverlo en España.

“Los diseñadores industriales estamos constantemente observando y analizando nuestro entorno; nos fijamos en detalles que para el resto de las personas suelen pasar desapercibidos. Fábrica de Jabón nace como consecuencia de esa observación y de mi preocupación por el reciclado de residuos y del cuidado del medio ambiente”. Así resume Analía Blanco, argentina de nacimiento y valenciana de adopción, cómo surgió la idea de desarrollar Fábrica de Jabón.

Para esta diseñadora industrial que inició sus estudios en la Universidad Nacional de Mar del Plata y que siguió formándose y desarrollándose en el Diseño de Productos y Packaging, la búsqueda de diseños que proporcionen una mejora en la calidad de vida de las personas se ha convertido en su leitmotiv.

Compromiso Empresarial ha querido conocer en profundidad en qué consiste su proyecto Fábrica de Jabón, que ha sido elegido por la incubadora Socialnest y que aúna innovación, diseño y cuidado del medio ambiente.

“Por experiencia propia, me di cuenta que reciclar el aceite usado de las comidas resulta una tarea incómoda y desagradable. Por eso me propuse como objetivo encontrar una solución que brindase a las personas la posibilidad de cuidar nuestro medio ambiente de una manera práctica y muy sencilla, sin que esto supusiera un gran esfuerzo o trastorno en su día a día”, explica Analía.

Con ese propósito nace Fábrica de Jabón, un electrodoméstico sostenible diseñado y desarrollado por ella que evita deshacerse del aceite tirándolo por el fregadero –lo cual es altamente nocivo ya que solo un litro contamina mil litros de agua– o almacenándolo en botes para luego tener que llevarlos hasta un punto limpio. Además, Fábrica de Jabón permite transformar un residuo contaminante como el aceite en jabón biodegradable, de una manera práctica y segura, evitando la contaminación del agua, consecuencia del vertido de aceites en el fregadero.

Hasta ahora, el reciclado de aceite era un problema engorroso. “Supone un contratiempo disponer de un lugar donde ir almacenando este residuo hasta recolectar una cantidad considerable que merezca la pena desplazarse hasta el punto limpio más cercano acarreando su peso. Existen pocos puntos limpios en todo el país y no siempre se encuentran cerca de nuestras casas”, explica Analía. Ante esta situación ideó una máquina que en 45 minutos permite deshacerse del aceite usado de una manera fácil y sin necesidad de estar presente. Los ingredientes son sosa cáustica y agua en las cantidades definidas y una vez finalizado el proceso, es posible desmoldar el jabón producido y partirlo manualmente sin necesidad de cuchillas.

Contemporizar una tradición popular

Fábrica de Jabón es un producto innovador patentado. Recupera una tradición popular respetuosa con el medio ambiente y la traduce a un lenguaje contemporáneo acorde con el estilo de vida actual asociando la sostenibilidad a la ecología y al ahorro económico.

Respecto a las alternativas existentes en la actualidad (puntos limpios, servicios de recogida de residuos, hacer jabón de forma artesanal) permite al usuario deshacerse de un residuo contaminante en su propio hogar, que “desaparece” una vez usado sin generar más desperdicios ni contaminar el planeta.

“Si tenemos en cuenta que una persona consume y genera una media anual de cuatro litros de aceite y un litro de aceite contamina mil litros de agua, con Fábrica de Jabón dejaría de contaminar 333 litros de agua mensuales”, subraya Analía, quien añade: “Con tan solo un litro de aceite ya se obtienen 850 gr jabón reciclado y con 40 gr de jabón reciclado ponemos una lavadora completa”.

Hasta el momento, a Analía le han llovido las peticiones. Muchas personas quieren tener en sus casas Fábrica de Jabón. “Desde el primer momento en que dimos a conocer este proyecto, no he dejado de recibir todas las semanas e-mails de personas interesadas en tener una Fábrica de Jabón en sus manos. Eso también fue, en parte, una de las razones principales que me impulsaron a llevar adelante este proyecto y a trabajar duro para convertirlo en una realidad.

Todas estas personas me animaron y lo siguen haciendo ya que creen en la Fábrica de Jabón como solución al problema del reciclado de aceite. El hecho de poder saber de primera mano que a la gente le gusta este proyecto, que lo ven práctico y viable para incorporarlo en sus vidas y que, además, lo desean, es para mí es una gran satisfacción y fuente de motivación”, reconoce.

Pese a la demanda real, el producto aún no ha salido al mercado. Está a la espera de producción masiva y comercialización. Actualmente, Analía está buscando financiación para el proyecto.

Crisis y emprendedurismo

En época de crisis, las prioridades se invierten. El cuidado del medio ambiente no siempre está a la cabeza de las preocupaciones de los españoles. Si bien es cierto que en los últimos años se ha ido incrementando la consciencia y preocupación por la protección del medio ambiente y la búsqueda de estilos de vida más sostenibles, también lo es que un consumo responsable y sostenible implica la optimización de los recursos evitando el despilfarro y por ello un ahorro de los mismos. “Sin lugar a dudas, en época de crisis esto viene muy bien”, resume Analía.

Es por ello que Fábrica de Jabón combina a la perfección estos dos factores. La emprendedora lo explica en primera persona: “Por un lado, dejamos de contaminar el medio ambiente con el aceite y con los residuos que se generarían de los envases de productos de limpieza comerciales, y por otro, nos ahorramos dinero en productos de limpieza para el hogar”.

Carta de presentación

Fábrica de Jabón crea un producto nuevo a partir de un ‘desecho’. “Esto nos ofrece un ahorro económico en productos de limpieza a la vez que disminuimos el impacto ambiental, ya que dejamos de contaminar con el aceite y con los residuos que se generan de los envases plásticos o de cartón de productos de limpieza comerciales”.

Sin embargo, Fábrica de Jabón es algo más. Pretende ser la carta de presentación de una empresa dedicada al diseño, investigación e innovación de productos que ayuden a los usuarios a reciclar los residuos, evitar la contaminación ambiental y vivir de una forma más sostenible, fácil y práctica pero adecuada con el ritmo y estilo de vida contemporáneos.

El afán de Analía Blanco materializado en este proyecto contribuye además al ahorro considerable de los gastos y recursos consumidos derivados de las plantas depuradoras de agua empleados en desengrasar el mismo para devolverlo luego a los afluentes naturales como ríos o el mar. En definitiva, el aceite vertido por los desagües no solo atasca las cañerías sino que encarece también la factura del agua. También al tener la posibilidad de desechar este residuo altamente contaminante directamente desde casa se evitan las emisiones de CO2 provenientes del transporte de residuos hasta los puntos limpios.

La función social de este proyecto le ha valido el primer Premio Nacional del Concurso Internacional de Diseño de la Fundación James Dyson Award (JDA), lo que ha supuesto “una gran satisfacción y recompensa a todo el esfuerzo invertido en este proyecto”. Asimismo, además del prestigio que conlleva, Analía reconoce que ha impulsado su carrera profesional, ya que “me brindó la oportunidad de promocionar la idea que tenía, que luego he seguido trabajando y desarrollando mejoras para hacer posible que, muy pronto, en cada hogar pueda haber una Fábrica de Jabón que ayude a reciclar el aceite y cuidar del medio ambiente”.

Socialnest, incubadora social

Analía se refiere a Socialnest, que ha elegido a Analía y su proyecto dentro de su programa de incubación 2012/2013, con ilusión y agradecimiento: “Para mí, ha sido una gran alegría encontrar un equipo de personas que crea tanto en la Fábrica de Jabón como yo y que, además, esté dispuesto a apostar por él”.

Socialnest es un centro incubadora de empresas sociales que apoya a los emprendedores sociales desde fases muy iniciales de sus proyectos, durante todo el proceso de creación de la empresa social. Además de apoyar a los emprendedores en el proceso de creación, Socialnest fomenta y facilita la participación ciudadana como herramienta fundamental para la mejora de la sociedad y del mundo.

Socialnest nació tras la experiencia que su fundadora, Margarita Albors, vivió mientras estudiaba un máster en la Universidad de Harvard en Estados Unidos. El emprendimiento social y el apoyo a los emprendedores sociales en ese país hicieron ver a Margarita la necesidad de fomentar este tipo de organizaciones en España y de apoyar a quienes quieren mejorar el mundo a través de ellas.

Como red de emprendedores sociales, Socialnest ha permitido a Analía aportar su experiencia y conocimientos a otros emprendedores sociales y aprender de los proyectos de otros, es decir a aprovechar sinergias.

“Se puede sacar partido de cualquier oportunidad que surja. Desde contactos, opiniones, consejos, experiencias y distintos puntos de vista además de apoyo y contribución”, concluye.

Por Marina Sanz
@Compromiso_Empr
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    1 comentario

  • Enhorabuena Analía Blanco, sin duda, diseño social de calidad y emprendimiento social viable, coherente y funcional.

    Un fuerte abrazo de la familia Diseño Social EN+

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