El desempleo alcanza al tercer sector

Nuria García18 noviembre 2013
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Solo las organizaciones más sostenibles y viables han sido capaces de generar empleo estos últimos años en el tercer sector, mientras los embistes de la crisis iban mermando otras más pequeñas y locales. Para encontrar una salida a la destrucción de puestos y la reducción de su capacidad operativa, algunas optan por las alianzas, el ajuste de perfiles profesionales y el trabajo en red. Las fundaciones han demostrado una mayor resistencia, pero solo hasta ahora.

El primer impacto de la crisis en el tercer sector ha sido enfrentarse a una mayor demanda de recursos. La Plataforma Tercer Sector, que representa a unas 30.000 asociaciones de toda España a favor de los colectivos más desfavorecidos, barajaba unos nueve millones de personas pobres en 2009, cifra que pasó a 1.172.000 en cuestión de tres años. Bajo esta plataforma se calcula que hay sobre medio millón de contratados asalariados y un millón de voluntarios.

“Aquellas organizaciones más sostenibles y viables, aquellas entidades más históricas, las que han diversificado más sus fuentes de financiación, esas son las que han podido contratar estos años”, explica Luciano Poyato, presidente de la plataforma.

La otra cara de la moneda son las pequeñas organizaciones, más locales, que dependen de convenios y subvenciones de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos. Los retrasos en los pagos han provocado una bajada de la contratación laboral en esas organizaciones, sobre todo en asociaciones con tres o cuatro trabajadores que, por falta de liquidez, han tenido que rescindir contratos. “Los perfiles laborales más tocados han sido los educadores y los trabajadores sociales”, añade.

En un clima de conflicto laboral, y si estos trabajadores tienen que trabajar con personas excluidas mientras su puesto está en jaque, se genera una “inestabilidad”. Esto afecta a la calidad de la asistencia. “Nosotros estamos siendo respetuosos con nuestro convenio colectivo”, insiste Poyato. Asegura, sin embargo, que ciertas empresas privadas están entrando en materia de servicios sociales, empresas que no respetan los convenios y contratan a unos precios más bajos. “No estoy cuestionando; estoy describiendo simplemente. Hay empresas lucrativas que están pujando por licitaciones públicas al mismo tiempo que nosotros”, informa.

Manteniendo el tipo

Dentro de este panorama, Cáritas Española se considera la excepción. No ha tenido que realizar “ajustes” de personal en la confederación –según sus portavoces– salvo en casos muy puntuales que coinciden con recortes a nivel local. “Ni en España ni en cooperación internacional ha habido que eliminar puestos”, comentan estas fuentes alegando que su financiación solo depende de fondos públicos en un 35%. Bien es cierto que ese 35% de dinero público se ha estancado estos últimos años. La nota positiva para Cáritas ha sido ver aumentar la solidaridad privada en un 7% desde que comenzó la crisis.

No ocurre lo mismo con las organizaciones españolas dedicadas al ámbito de la cooperación. Los recortes públicos (“brutales”, según todos los representantes consultados) arrojan una disminución de cerca de un 70% de la aportación española en este capítulo desde 2010.

Datos de la Fundación Lealtad, creada para fomentar la confianza de la sociedad española en las ONG y lograr un incremento de las donaciones, reflejan que una de cada dos ONG ha visto reducido su presupuesto y el 55% de ellas “sufre tensiones de liquidez”. Este análisis se ha hecho sobre una muestra de 175 ONG que atienden a colectivos vulnerables, en el ámbito de la cooperación al desarrollo y en medio ambiente. Todas juntas emplean a unas 24.000 personas y reciben el respaldo de unos 60.000 voluntarios.

En cuanto a cooperación internacional, los números más recientes están en poder de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo (Congde) en representación de las 400 organizaciones más significativas.

A través de una encuesta realizada entre 103 ONG asociadas, el 18% de ellas admite haber reducido sueldos. Maite Serrano, directora de Congde, aclara que estas medidas han venido acompañadas en la mayoría de los casos de una reducción de la jornada: “Esta crisis no puede llevar a un deterioro de las condiciones laborales”. El sector de ONG que representa Congde empleó en 2010 a unas 8.000 personas: un 70% de ellas son personal en España y el 30% restante son expatriados.

El crecimiento manifestado entre 2005 y 2009 en contratación se frenó a partir de 2010 y luego sobrevino una etapa de decrecimiento, tanto del personal en sede como en las delegaciones autonómicas.

Por otro lado, los estudios de Congde indican que el perfil mayoritario de estos puestos de trabajo son mujeres de entre 25 y 45 años, con excepción de los puestos directivos. “En proporción al número total de trabajadoras del sector (un 67,9% de féminas frente a un 38,6% de varones), la presencia de mujeres al frente de ONG sigue siendo baja”.

Eso, a pesar de que la Fundación Lealtad revelaba en un reciente estudio que el peso de las mujeres en los órganos de gobierno de las ONG triplicaría la presencia de consejeras en el mundo empresarial.

Alianzas y trabajo en red

Alianza para la Solidaridad nació a principios de 2013 como fusión entre Solidaridad Internacional, Ipade y Habitáfrica, pertenecientes al ámbito de la cooperación. No fue la crisis la razón para unir sus fuerzas, sino “la necesidad de tener más capacidad de impacto en los países del Sur y mejorar sus actividades de prevención de la pobreza, el desarrollo y la sensibilización”, explica el director de Calidad y Desarrollo de Personas, Joaquín Herrero.

Actualmente cuentan con 96 empleados en plantilla, fuera y dentro de España, más 200 de personal local. Herrero comenta que el perfil de los contratados está cambiando a raíz de la fusión poniendo el acento en “la comunicación con la sociedad civil y la sensibilización”. Ahora se buscan perfiles técnicos, pero capaces de dominar la agenda global, “que estén al tanto de las tendencias para mejorar el impacto de la cooperación sobre el terreno, personas que sepan cómo mejorar algunos procesos de evaluación o de aprendizaje para aportar más valor añadido”.

Además de dominar su materia, estos profesionales demandados ofrecen una visión importante sobre el mundo de la cooperación, saben comunicar, saben trabajar en red para ser más eficaces”, explica. “También se buscan perfiles procedentes de organismos internacionales como la ONU o Unicef para enriquecer esa visión global, más universal”.

Joaquín Herrero hace hincapié en la necesaria vocación social de estos trabajadores porque “antes y después de esta crisis este sector remunera un poco por debajo del coste”. Por ello, es esencial que las personas crean en lo que hace la organización y se comprometan a ello.

Más voluntarios

El profundo bache que viven las organizaciones contrasta con el auge del voluntariado, y Cáritas España puede dar fe de ello. En 2007 registró cerca de 56.500 personas cooperando altruistamente, que pasaron a ser 64.250 en 2011. En cinco años de crisis, la cifra ha ido en aumento.

El buen momento que vive la solidaridad de la población española se manifiesta en todas las causas sociales, tanto locales como internacionales. Según la directora de Congde, Maite Serrano, hay más manos voluntarias pero en ningún caso pueden sustituir a los profesionales remunerados. Esta filosofía inspira el trabajo de Congde. “Distinguir un tipo de trabajo de otro es una tarea en la que hay que ser muy claros y rigurosos”, insiste Maite aunque celebra ese altruismo como “un signo positivo y alentador”.

Desde la Plataforma Tercer Sector subrayan el carácter libre y participativo del voluntariado, por lo que resulta “complicado y delicado” que un voluntario pueda sustituir en ciertas labores profesionales.

Precisamente, para articular todo ese afán voluntario, la fundación Hazloposible.org lanzó su portal Hacesfalta.org hace ya trece años. Entre las 7.000 ofertas anuales registradas, los puestos más solicitados son monitores, acompañantes de mayores o personas discapacitadas y trabajadores sociales, explica Paola Lami desde la fundación.

Años después, y coincidiendo con el auge del tercer sector social, Hazloposible.org incorporó a su proyecto una sección de empleo que ya está recibiendo una media de 392.253 visitas al mes. Se contabilizan en más de 409.000 personas los que se interesaron en un puesto durante el pasado año. Los profesionales más demandados pertenecen al terreno de la educación, la formación y la atención social directa (33%), seguidos de personal de gestión de proyectos y cooperación (23%), y puestos de dirección y administración (15%). Paola Lami, gestora de contenidos, ha observado que se sigue teniendo en cuenta la especialización como es el caso de puestos de fundraising, un área relativamente reciente.

Las fundaciones resisten

Las fundaciones españolas han capeado el temporal bastante bien. De 2008 a 2009, el número de asalariados contratados aumentó en 7.846 personas, por poner un ejemplo del comportamiento “atípico” de las fundaciones. Según la Asociación Española de Fundaciones (AEF), el crecimiento de los años 2008, 2009, 2010 y 2011 llegó hasta la segunda mitad de 2012, donde ya se registra una reducción de unos 5.500 puestos de trabajo.

Se espera que 2013 registre una pérdida similar, según el director general de AEF. “La crisis ha llegado más tarde y con menor intensidad a las fundaciones durante los primeros coletazos de la crisis”, explica Silverio Agea, director general de la AEF.

La razón está en que no dependen tanto de la inyección de fondos públicos como otras organizaciones. AEF ya tiene en marcha medidas para apoyar a las fundaciones a “hacer más con menos”, en la actual coyuntura, a través de sus servicios de asesoría y formación.

Las previsiones del director general de AEF para las fundaciones es que se destruirá entre un 10 y un 20% de los puestos de trabajo, pero no alcanzará los niveles de otras organizaciones sin ánimo lucro. La actual crisis se podría llevar por delante “un tercio del tercer sector”, en palabras de Agea. Aquellas que resistan, las que sepan reorientarse, son las que van a sobrevivir y hacerse más fuertes y eficaces. Esa es la lectura que se puede extraer de este mal momento económico y, algo positivo a subrayar desde AEF, es que muchas entidades que antes no colaboraban, ahora ya empiezan a aportar su grano de arena.

Por Nuria García
@Compromiso_Empr
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