"No es una crisis de refugiados sino de valores"

Óscar Camps, fundador de la ONG Proactiva Open Arms, habla para ‘Compromiso Empresarial’ sobre la labor de rescate de inmigrantes que lleva a cabo con un equipo de voluntarios en Grecia y en el Mediterráneo; de la postura europea sobre la crisis de refugiados; de las claves del éxito de su proyecto y de los mejores y peores momentos allí vividos.
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Óscar Camps, fundador de la ONG Proactiva Open Arms.

La organización Proactiva Open Arms nace de la iniciativa de Óscar Camps, director de una empresa de socorrismo, que dentro de su política de responsabilidad social decidió hace más de un año desplazarse a la costa de Lesbos (Grecia) a rescatar migrantes que buscan refugio en Europa. Solo el pasado año se estima que cerca de 5.000 personas perdieron la vida ahogadas huyendo de la guerra.

Llegó con un capital propio de 15.000 euros y comenzó sus labores de rescate en la costa a nado, usando material de su empresa y las embarcaciones que llegaban a la deriva llenas de refugiados. Una comunicación muy real y fluida les fue reportando donativos que han alcanzado los dos millones de euros, cifra que les permite a día de hoy continuar las labores de rescate en la costa además de contar con la donación de dos embarcaciones de salvamento en el Mediterráneo central: el famoso Astral y un antiguo barco pesquero gallego, que, sin embargo, se encuentran ambos en reparaciones. Mientras están listos para zarpar, Proactiva Open Arms ha alquilado una tercera embarcación que ha devuelto a la ONG al Mediterráneo de nuevo este invierno.

¿Cómo surge la iniciativa de desplazar un equipo de socorrismo voluntario a la costa de Lesbos (Grecia) para rescatar refugiados?

La ONG surge de una acción de RSC; dirijo un pequeño grupo de empresas y una de ellas se dedica al salvamento, a la gestión de la seguridad de playas y piscinas a lo largo de todo el litoral español: Pro Activa Servicios Acuáticos. A raíz de gestionar la seguridad de muchísimos kilómetros de playas, también en Canarias donde ya nos había llegado alguna patera, y de las imágenes que vimos a finales de septiembre de 2015 de lo que estaba aconteciendo en la costa griega decidimos ir y echar una mano. Nosotros que nos dedicamos al salvamento y estamos hartos de rescatar turistas en el Atlántico y Mediterráneo, podemos colaborar en Europa, donde se está muriendo gente y no reciben ayuda de nadie.

Nos dirigimos a todos los estamentos que teníamos a nuestro alcance (Ministerio de Asuntos Exteriores, el embajador español en Grecia, el embajador griego en España, Médicos sin Fronteras…) y les explicamos que pertenecíamos a una empresa de salvamento, que teníamos mucho material (embarcaciones, motos, coches, desfibriladores, productos sanitarios…), que la temporada había terminado en España y estábamos decididos a irnos un mes de manera altruista allá donde pudiéramos ayudar, donde fuéramos de más utilidad, para gestionar la seguridad de las costas de cualquier isla griega.

Pero nadie nos contestó. Así que en septiembre de 2015 nos fuimos a Grecia por nuestra cuenta y al llegar nos dimos cuenta de la magnitud de la tragedia. A las pocas horas de aterrizar ya estábamos en el agua rescatando personas de una embarcación que se había quedado a la deriva.

A las pocas horas de aterrizar ya estábamos en el agua rescatando personas de una embarcación que se había quedado a la deriva.

Con unos ahorros que tenía para comprarme un velero de segunda mano, que finalmente invertí en ayuda humanitaria, y otras dos personas del equipo que me traje nos pusimos a trabajar en la costa norte de Lesbos.

Así empezó todo, pero vimos que aquello era muy grave, que necesitábamos más gente y que ya no tenía que ver con la RSC, por eso decidimos constituirnos como ONG. Comenzamos una campaña de crowdfunding con la intención de que si acabado nuestro dinero nadie nos apoyaba nos volveríamos a España, pero llevamos ya un año y tres meses.

Comienzan como dice con una dotación propia de 15.000 euros y algo de material de rescate, ¿cómo ha ido evolucionando tanto las donaciones económicas como las materiales?

En cuanto empezamos a trabajar nos entrevistaron de muchos medios internacionales (la BBC, la televisión francesa, la Rai, The New York Times…) y así nos llegaron las primeras donaciones de EEUU, Noruega, Grecia, que nos dieron la tranquilidad de tener financiación para estar unos meses. Tras un gran naufragio donde murieron muchísimas personas nos entrevistó Wyoming para El Intermedio y así nos dimos a conocer en España. También la Tv3 hizo el documental To Kyma, que se emitió en La Sexta, y nos llegaron más recursos.

Pero el acuerdo con Turquía propició un éxodo masivo por el norte de África a través del Mediterráneo, entonces nos surgió la necesidad de tener un barco grande para poder estar en la zona del Mediterráneo central, donde preveíamos que iba a haber más muertes. Empezamos a buscar una embarzación y el señor Livio Lo Monaco  -propietario de Grupo Lo Monaco- nos cedió el suyo, el Astral; lo arreglamos con lo que nos quedaba de dinero y nos lanzamos al Mediterráneo. Hemos estado todo el verano hasta finales de octubre en el Astral, pero ahora está en reparaciones. También nos han donado otro barco en el norte de Galicia, que estamos adecuando.

En este año hemos recaudado más de dos millones de euros. Un barco grande es muy caro de mantener: solamente llenar el depósito de gasoil son 18.000 euros. Además necesitamos una pequeña tripulación profesional y pagar los billetes de avión para cambiarla cada 15 días. No gozamos de ningún descuento y pagamos todo a precio público aunque seamos una ONG. La tripulación del Astral está compuesta por nueve personas, que rotan cada quincena, y en Lesbos, en el momento de máxima llegada -entre 3.000 y 5.000 inmigrantes diarios- éramos 18 personas.

Cuando llegan a Lesbos, ¿quiénes estaban trabajando allí?

En la costa norte no había nadie, solo grupos de voluntarios venidos de todas partes con su mochila y dinero a nivel particular, como nosotros. Entonces empezaron a organizarse y a crear pequeñas asociaciones u ONG como la nuestra; ellos en tierra y nosotros en el agua. Médicos sin Fronteras tenía algún equipo voluntario en el interior con un autocar, pero nada en la costa. Pasados los primeros tres-cuatro meses empezaron a llegar las grandes organizaciones.

Parece que la imagen de Aylan que removió la conciencia de todos y que fue la semilla de Proactiva Open Arms se olvidó pronto…

Ha habido más de 480 Aylanes que han muerto en nuestro mar ante la inacción y pasividad de las administraciones. Es muy triste y lamentable que olvidemos que todas las personas tenemos derechos, no solo los occidentales, también los que no tienen papeles y llegan de forma irregular. Parece que Europa se olvida de que nos hemos acogido a la Convención de Ginebra y que tenemos que respetar esos derechos humanos por acuerdo.

Ha habido más de 480 Aylanes que han muerto en nuestro mar ante la inacción y pasividad de las administraciones. Olvidamos que todas las personas tenemos derechos.

Más que una crisis humanitaria y de refugiados es una crisis de valores; unos valores que se han perdido con tanta normativa y tanta globalización. Deberíamos parar, mirar atrás e intentar recuperar estos valores porque si no vamos a tener un futuro bastante insolidario y negro.

Proactiva Open Arms no solo está salvando vidas de refugiados sino que también está dándoles voz.

Hemos estado varias veces en el Parlamento, en Bruselas, en el Vaticano con el Papa, en la ONU, en Ginebra… para denunciar todo lo que hemos visto, que es suficientemente grave como para que se tenga en cuenta. Ellos tienen la versión oficial, nosotros hemos intentado hacer llegar la situación real y hemos invitado a más de un grupo político a que visite nuestro barco y venga con nosotros.

En este sentido, algunas personas conocidas como Ada Colau o Pep Guardiola han apoyado su causa.

Pep Guardiola, Xavi Hernández, Joan Manuel Serrat, Wyoming, Andreu Buenafuente, Jordi Evole… y muchos anónimos que son conocidos pero que no quieren tener difusión nos han ayudado.

Además están llevando a cabo una importante labor de divulgación con la narración de los hechos a diario a través de las redes sociales; son un gran aliado, ¿no?

Nosotros todo lo hemos hecho a través de las redes sociales; no tenemos otro modo de comunicación y así hemos funcionado desde el primer día: dando difusión de todo lo que veíamos y ocurría en tiempo real. Incluso todas las donaciones vienen a través de la web y  redes sociales.

¿Cuáles son las claves del éxito de Proactiva Open Arms?

En una de las charlas que hemos dado en Esade decíamos que la clave del éxito de nuestro proyecto se basa en tres pilares: la desobediencia, la determinación y la comunicación.

Lo primero fue la desobediencia porque nadie nos dio permiso para hacer nada. Sin desobediencia nunca habríamos podido actuar porque ningún país y ninguna administración iban a reconocer su incapacidad para resolver este problema y solicitar ayuda a una organización pequeña de otro país como la nuestra. Jamás nos iban a reconocer que necesitaban ayuda y jamás nos iban a dar permiso para actuar en suelo ni aguas griegos. Ahora incluso tenemos cartas de recomendación de los propios guardacostas griegos.

La determinación de querer ayudar sí o sí, fue el segundo pilar. La determinación es muy necesaria porque hay muchas dificultades, tanto administrativas, legales, políticas o técnicas. Es muy duro desplazarse allí con pocos recursos, estar en medio del mar y en la costa, con el frío, poco material, con voluntarios… Pero la determinación, la voluntad y vocación nos hizo aguantar allí, en lo bueno, en lo malo, y en lo más duro aún.

Y finalmente, comunicarlo todo; tener la capacidad de contar lo que está pasando y lo que estamos haciendo a través de las redes sociales y de periodistas freelance que no están atados a un medio de comunicación; esto ha ayudado a que la difusión haya sido rápida. Somos una pequeña organización bastante moderna, más que otras grandes que aún no se han ‘bajado’ la actualización 3.0 de hoy en día. Tenemos muy poca estructura y mucha agilidad y actividad. La clave ha sido contarlo muy bien y con mucha transparencia: esto es lo que hacemos y esto es lo que necesitamos. Ha habido 26.000 donantes de muchísimos países.

El equipo de voluntarios de Proactiva Open Arms se encuentran desde hace más de un año en Grecia y en el Mediterráneo realizando labores de salvamento de refugiados.

¿Ha visto una España solidaria?

Al principio las donaciones vinieron de otros países, pero a medida que se ha ido dando a conocer en España nuestra actividad fueron llegando las donaciones y ahora no nos podemos quejar, España es nuestro primer donante, por delante de EEUU, Inglaterra, Noruega y Grecia.

¿Qué datos de resultados manejan en este año y tres meses: número de personas rescatadas, número de fallecidos, de voluntarios, de donaciones…?

Habremos ayudado en Lesbos a unas 135.000-140.000 personas; habremos rescatado a unas 8.000 en acantilados en la costa norte y a la deriva a unas 9.000. Y hemos salvado a más de 600 personas de morir ahogadas inmediatamente si no hubiera sido por nuestra intervención.

En el Mediterráneo Central hemos rescatado en cuatro meses a 15.000 personas de forma directa o indirecta.

Sobre el número de fallecidos: muchos. Que hayamos tocado nosotros con nuestras manos unos 50, pero hay miles de desaparecidos que sabemos que están muertos porque hemos sido testigos del naufragio.

Por Lesbos han pasado unos 100 voluntarios y otros 80 por el Astral. Al principio eran trabajadores de mi empresa que venían altruistamente, pero luego han llegado de toda España. Tenemos más de 3.000 solicitudes para ser voluntario, pero no tenemos medios para llevarlos a todos; por eso se hacen turnos y van participando.

¿Cómo ha afectado la labor solidaria en el negocio?

Nuestra labor en Grecia ha influido en el negocio para bien y para mal. Sí que ha repercutido en el buen nombre de la empresa, pero también nos hemos apoyado económicamente mucho en ella, utilizando muchos de sus recursos para arrancar la ONG, que ahora funciona de manera independiente. No creo que hubiera sido posible si no hubiera habido detrás una empresa.

Si Proactiva Open Arms puede hacer tanto con poco, ¿cuánto más se podría hacer con la implicación de los gobiernos europeos?

Imagina… Podrían empezar por, en vez de externalizar la seguridad y pagar a terceros países verdaderas fortunas, gastarse miles de millones en vallas y muros y otros tantos en policía de fronteras en medio del mar…, facilitar una forma segura y legal de pedir refugio. Si sumas todos los gastos mencionados seguro que da para intervenir en origen y tener los mecanismos necesarios para que la gente llegue a pedir refugio de manera legal sin necesidad de jugarse la vida y ponerse en manos de mafias.

Europa tendría que dejar de gastar fortunas en vallas, muros y policía de fronteras y dedicarlo a establecer una forma segura y legal de pedir refugio.

Tampoco decimos que tengamos que acoger a todos, pero sí atender las peticiones de refugio de una forma legal, y al que le corresponda estupendo y al que no, no, pero ayudar a todo el que se pueda de manera segura.

A esto hay que añadir la necesidad de un consumo responsable por parte de la sociedad, porque comprar barato y low cost aquí significa generar miseria en otros países. Ser responsables de la procedencia de los bienes que consumimos también es importante.

¿Cuánto dinero cuesta un pasaje para llegar a Europa en patera?

Para llegar a Grecia pagaban unos 1.000 euros y en el Mediterráneo entre 300 y 600 euros, depende. Pero eso solo para cruzar el mar. El cómputo global que puede costar a alguien de África salir de su país y llegar a Europa puede ser de entre 3.000 y 6.000 euros; una verdadera fortuna para ellos.

¿Cuál ha sido el peor momento vivido en este año y tres meses?

Lo más dramático es ver morir a niños, pero también darte cuenta de que has rescatado solo a menores y los has dejado en tierra solos, sin sus padres a los que no has podido salvar, en un país y un continente que no es el suyo, con una religión diferente y con un futuro más que incierto e inseguro. Esta decisión nos acompañará el resto de la vida, porque aunque lo hacemos con buena fe quizás tendríamos que haber salvado a familias enteras y dejado morir igual, a familias completas. En el Mediterráneo lo hemos hecho así.

La gente se hunde en segundos y solamente tenemos dos brazos. Hay muchas personas en el agua pidiendo auxilio. Dejas a uno porque crees que puede aguantar dos minutos más que al que estás salvando y cuando vuelves ya no está. Esta maldición vive siempre con el socorrista que ha tenido que decidir a quién salva, porque no te acuerdas de los que has ayudado sino de los que no has podido rescatar. Es muy duro estar todo el día trabajando entre la frontera de la vida y la muerte.

¿Y el mejor momento?

En un naufragio en diciembre del 2015, a cinco millas de la costa de Lesbos, rescatamos a 27 personas, muchos de ellos niños, y la mayoría con hipotermia. Ese día estrenábamos unos trajes que nos habían regalado los americanos, como los de los guardacostas, e íbamos muy bien abrigados. Decidimos abrirnos las chaquetas, ponernos a los niños desnudos dentro de nuestro pecho y cerrar los trajes con los pequeños dentro. Estaban muy fríos, tiritando, y pronto empezamos todos a temblar, pero al ver el gesto de gratitud de la madre te das cuenta de que la humanidad no entiende de religiones, de idiomas, ni de fronteras; la humanidad se transmite en una sola mirada. Fue tan intenso que me dio pilas para muchos rescates más.

¿Qué piden desde la organización al 2017?

Le pedimos que nombremos las cosas con su nombre verdadero; que los medios de comunicación dejen de utilizar etiquetas tendenciosas que hacen que se genere una corriente de opinión negativa sobre los refugiados: que no son ilegales, no son terroristas, no son musulmanes, no son migrantes económicos… Son personas que tienen derechos.

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