Los siete pecados capitales de las formaciones políticas

Los partidos siguen sin someter sus cuentas a una auditoría externa y ocultando la información sobre los afiliados, indica el informe 'Transparencia el mejor eslogan 2016'.
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La Fundación Compromiso y Transparencia acaba de publicar el sexto informe Transparencia, el mejor eslogan 2016, que  destaca una ligera mejoría respecto al año pasado en los partidos políticos y sus fundaciones, aunque siguen arrastrando las mismas carencias en la información y en los mecanismos de control desde el año 2011, fecha en la que se inició esta serie de informes.

Por este motivo, en esta edición el documento recoge los siete pecados capitales en los que incurren repetidamente los partidos y fundaciones políticas para poderles poner solución:

  1. Confundir la transparencia con la información económica. Si bien la publicación de la información económica de los partidos políticos ha experimentado un significativo aumento desde el primer informe, incrementándose del 3% al actual 42%, ese avance no se ha visto correspondido en otras áreas igualmente importantes, como la relativa a los afiliados (9%), a la viabilidad de los programas (4%) o la rendición de cuentas de la gestión (7%).
  2. Falsear u ocultar la información sobre los afiliados. Tan sólo Ciudadanos y UPN (9%) informan sobre el número de afiliados que tienen. Más aún, los partidos suelen declarar en mítines y congresos aproximadamente diez veces más afiliados de los que cuentan, sin ningún documento acreditativo.
  3. Inconsistencia de los programas políticos: un brindis al sol. Aunque el 83% de los partidos políticos analizados publica en su página web el programa electoral incluyendo las políticas y medidas que proponen considerar en la futura acción de gobierno, solo Podemos (4% de la muestra) hace un esfuerzo por cuantificar las promesas electorales y ninguno de los ellos explica las reformas legales que habría que llevar a cabo si su programa saliera adelante.
  4. No someter las cuentas a una auditoría externa. La fiscalización de los partidos políticos está encomendada al Tribunal de Cuentas, un organismo que viene arrastrando importantes dilaciones en su labor con retrasos que han llegado a superar los siete años. En este contexto, solo el partido liderado por Pablo Iglesias (4%) ha creído conveniente someter sus cuentas a una auditoría externa.
  5. No desarrollar, en muchos casos, códigos éticos. Varios organismos internacionales así como los múltiples casos de corrupción que se han ido descubriendo en el mundo de la política recomiendan la elaboración de este tipo de documentos, que desarrollen el conjunto de directrices que establezcan las conductas aceptables para los miembros de sus formaciones, sin embargo, todavía un 60% de los partidos políticos con representación en el Parlamento sigue sin contar con un código ético.
  6. Las fundaciones políticas son organizaciones sin control. En los últimos años se ha intensificado la supervisión de los partidos políticos dejando al margen a sus fundaciones, que se han convertido en ocasiones en organizaciones para canalizar donaciones ilícitas o para financiar actividades no permitidas.
  7. Las fundaciones políticas son simples instrumentos de recaudación. El hecho de que más del 40% de las fundaciones no tenga siquiera página web denota la poca relevancia que tienen estas organizaciones. Se conocen como ‘fundaciones de papel’: sin estructuras reales de gobierno, sin una misión clara y definida, sin mecanismos de control y sin base social de apoyo, creadas en muchas ocasiones como mero instrumentos de recaudación.
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