Lo que las empresas españolas deben copiar de Walmart y el Katrina

La respuesta al coronavirus podrá impulsar el papel de las empresas en la sociedad. Tomemos el ejemplo de Walmart con Katrina; no dejemos la reacción a la crisis sanitaria en una gran respuesta de solidaridad.
Foto de Begoña Morales
Begoña Morales25 marzo 2020
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El 29 de agosto de 2005 el huracán Katrina destruyó la ciudad de Nueva Orleans. El 80% de su superficie fue inundada, 107.379 casas quedaron anegadas y murieron 1.833 personas.

Walmart vivió esta tragedia de manera muy directa ya que algunas de sus tiendas se inundaron también y muchos de sus empleados lo perdieron todo, algunos también la vida.

En el caos provocado por el huracán y sin tiempo para preguntarse qué medidas tomar, algunos empleados de Walmart decidieron por sí mismos cómo actuar.

Por ejemplo, Jessica Lewis, la cogerente de la tienda de Waveland, Mississippi, esa noche, aunque todo estaba oscuro e inundado, cogió una excavadora y abrió un camino hasta la tienda.

Buscó todos los artículos secos que pudo y los repartió entre los vecinos que necesitaban zapatos, calcetines, comida y agua. Lo hizo sin preguntar ni pedir permiso, solo porque pensó que tenía que ayudar a la comunidad, que era lo correcto.

Tres meses después Lee Scott, CEO de Walmart, dio un discurso titulado El liderazgo del Siglo XXI (21th Twenty First Century Leadership) en el que explicaba cómo Katrina fue un momento clave para entender quiénes eran.

En su reflexión explicaba casos como el de Lewis, que no fue aislado, que se vio acompañado de otras personas que tomaron decisiones similares, movilizando camiones y material para repartir gratuitamente entre su comunidad.

Según Scott, cuando fue a visitar la zona afectada y pudo hablar con las personas que lo habían vivido y habían reaccionado “haciendo lo correcto” sintió, no solo orgullo, sino la revelación de quién era realmente Walmart: un ciudadano más de las comunidades en las que se encuentra. Un ciudadano que da lo mejor de sí cuando se le necesita.

“Vi a una compañía utilizar sus recursos humanos y su escala para hacer una gran diferencia positiva en la vida de las personas”, dijo.

Y esto le hizo reflexionar para mirar hacía delante con otra perspectiva y preguntarse: ¿Qué haría falta para que Walmart fuera esa gran compañía comprometida todo el tiempo? ¿Y si usáramos nuestro tamaño y recursos para hacer de este país y de esta tierra un lugar aún mejor para todos nosotros: clientes, socios, nuestros hijos y las generaciones que están por nacer?

¿Qué significaría eso? ¿Podríamos hacerlo? ¿Qué pasaría si las mismas cosas por las que mucha gente nos critica -nuestro tamaño y alcance- se convirtieran en un amigo de confianza y un aliado para todos, tal como sucedió con Katrina?

“Vi a una compañía utilizar sus recursos humanos y su escala para hacer una gran diferencia positiva en la vida de las personas”, Lee Scott, CEO de Walmart.

Walmart ya venía trabajando temas ambientales, de impacto en la comunidad o de diversidad, pero con un prisma diferente, con una estrategia ‘defensiva’, de gestión de riesgos reputacionales. Katrina permitió a Walmart ver estos mismos temas bajo una luz diferente, posicionándose como agentes activos de la comunidad.

Scott termina su discurso llamando a la acción a cada empleado de Walmart para que en su día a día trabajen con el mismo espíritu que vivieron el momento Katrina, para entre todos hacer una contribución positiva a la comunidad.

Este discurso fue el inicio de una nueva estrategia con claras líneas de actuación, objetivos concretos, responsables, incentivos y medición de resultados.

Hoy Walmart es referente en temas de desarrollo sostenible y engagement con la comunidad. Así lo demuestran iniciativas como el Sustainability Index Program, un proyecto multistakeholder muy ambicioso para asegurar el cumplimiento de compromisos sociales y ambientales en todo el ciclo de vida de los productos que vende la cadena.

Incluso su lema pasó de ser: “Always low prices” a “Save money, live better”. Manteniéndose fieles a su misión de empresa low cost de ofrecer precios bajos para hacer asequibles todos los productos, en su nueva estrategia el ingrediente ‘live better’ cobra una relevancia del mismo nivel.

La crisis del coronavirus

La historia de Walmart me vino a la cabeza cuando la dirección de esta revista nos pidió historias de empresas que están llevando a cabo iniciativas positivas para responder al coronavirus.

En minutos llegaron mails hablando de lo que está haciendo DKV Seguros, abriendo una plataforma gratuita de telemedicina; Inditex, fabricando batas y mascarillas; Movistar, dando contenidos gratuitos; el Grupo Planeta, cediendo su plataforma educativa, o Seat, fabricando mascarillas para sanitarios.

Es maravilloso ver cómo las empresas han reaccionado de manera tan dinámica, proactiva y altruista poniéndose a la altura del problema y respondiendo a la necesidad de la comunidad en la que muchas han nacido y otras operan.

Todas están dando su mejor cara, las calles se llenan del ruido de los aplausos ante reacciones de tan alta talla. Los ciudadanos están orgullosos de sus empresas y de sus dirigentes y eso es bueno.

Hasta el Papa se siente orgulloso y nos lo cuenta directamente a los españoles en una entrevista por Skype hecha por Jordi Évole, en la que el Pontífice nos invita a “tomar de esta crisis enseñanzas para revisar sus vidas” y nos anima diciendo que “vamos a salir mejores”.

Es curioso porque parece que entre todos estamos escribiendo el epílogo de su encíclica Laudato Si. El cuidado de la casa común.

El coronavirus nos ha revelado a todos y en particular a las empresas, quiénes podemos ser cuando somos nuestra mejor versión. Ahora está en nuestra mano mantener ese espíritu y que pase de la reacción ante una crisis hacía una nueva forma de hacer empresa buscando el bien de la comunidad en la que opera.

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