“Contra la COVID-19 el emprendedor social es más ágil que la administración aportando soluciones”

Álvaro Cuadrado es el presidente de Square Ventures, una consultora de innovación social y medioambiental, que ahora tiene parada para ayudar en la crisis sanitaria provocada por el coronavirus repartiendo comida a los colectivos más vulnerables con su proyecto 'Hambre cero'.
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<p>Álvaro Cuadrado en su reparto diario de comida a las familias vulnerables. Foto: Twitter.</p>

Álvaro Cuadrado en su reparto diario de comida a las familias vulnerables. Foto: Twitter.

Álvaro Cuadrado, presidente de Square Ventures, es un ciclón que arroya, te remueve, toca todo a tu alrededor y sin darte cuenta ha montado un nuevo proyecto solidario salido de la nada.

Lleva haciendo esto desde que, a los 6 años, después de ahorrar todo el verano sin saber para qué el dinero que le daban el domingo para comprar un helado, se dio cuanta de la satisfacción que produce el usar ese dinero para generar felicidad en los demás al invitar a toda su familia.

Desde entonces ha montado un sinfín de empresas y proyectos con el único fin de provocar un impacto social solucionando un problema existente.

En esta crisis sanitaria provocada por el coronavirus no iba a cruzarse de brazos. Partiendo de 50 litros de leche que le ofreció una amiga, a día de hoy lleva repartidas más de 110 toneladas de alimentos a los más necesitados -a las residencias de ancianos golpeadas por el virus, a los hospitales, a los sanitarios-en el marco del proyecto Hambre cero.

Está agotado porque no consigue dormir más de cuatro horas diarias y además está conviviendo de cerca con el virus, pero atiende a Compromiso Empresarial para seguir multiplicando el impacto con una energía que parece inhumana.

¿Qué es Square Ventures?

Es una consultora de innovación social y medioambiental que fundé hace unos 15 años, desde donde hemos desarrollado una veintena de proyectos en más de 30 países con el objetivo de generar un impacto positivo.

Como empresa hemos roto un paradigma, las empresas ya no tienen que neutralizar su impacto, ahora tienen que impactar positivamente.

¿Por qué nace Square Ventures?

Nace de mi inquietud social. Desde los 15 años formo parte de un programa de la Unesco como embajador de la paz. Estando en Ecuador y Guatemala, en comunidades muy pobres, me doy cuenta de que hay algo más importante que yo mismo y ese concepto es el que cambia mi vida. Cuando percato de que soy más feliz cuando hago algo que no es para mí.

Además, me doy cuenta de que hay que alinear talento y pasión, lo que más te gusta con lo que mejor sabes hacer, en mi caso: creatividad y emprendimiento.

Con 19 años creo una productora de cine para mostrar el mundo desde los ojos del viajero, pensando que simplemente con que la gente viajara, íbamos a abrir la mente y a ayudar. Después monto una empresa de publicidad para financiar la productora. Para mí, frente a la corriente que aboga por no contar las acciones filantrópicas, comunicar es multiplicar; cuando haces algo solidario al contarlo, contagias y generas una cultura de ayuda.

Cuando la agencia de publicidad empieza a dar beneficios, pienso qué hacer con el dinero que estaba generando y comienzo a poner en marcha proyectos, primero sociales y luego medioambientales.

15 años después tenemos una veintena de proyectos en 30 países. Desde un programa de microcréditos con mujeres indígenas en México, hasta reforestar Paraguay, ayudar a las víctimas por los terremotos de Indonesia, o llevar agua a Kenia fabricando máquinas que generan agua potable extrayéndolo del aire.

A lo que me mueve por dentro, le aplico creatividad y emprendimiento y genero un proyecto de impacto.

<p>Correos se ha convertido en un aliado clave en 'Hambre cero'. Foto: Twitter.</p>

Correos se ha convertido en un aliado clave en 'Hambre cero'. Foto: Twitter.

¿Cuál es tu sueño?

Hace unos años defendía que había que perseguir tus sueños, pero he aprendido que los sueños son una limitación. He llegado en mi vida mucho más lejos que lo que en verdad soñé. Si me hubiera conformado con realizar mis sueños, me hubiera quedado en un 10% de las cosas que he logrado.

Jamás hubiera soñado todo lo que he conseguido, cuando te dejas llevar por tu pasión, por tu talento, por tu capacidad, ocurren cosas maravillosas.

El proyecto de Hambre cero contra el coronavirus empezó con 50 litros de leche; no tenía ni idea de lo que íbamos a alcanzar. Si me llegan a preguntar al principio, una tonelada de alimentos me hubiera parecido increíble, un sueño. Hoy llevamos más de 110 toneladas repartidas.

Los sueños pueden ser una pequeña guía, pero muchas veces pueden ser limitantes. Estoy dejando que las cosas fluyan de forma orgánica y que hagamos lo que tenemos que hacer.

¿Cómo definirías a un emprendedor social?

Una persona que busca soluciones a problemas que tiene todo el mundo, soluciones tanto sociales como ambientales.

¿Se hace o se nace?

Creo que hay gente que nace y mucha gente que se hace. En mi caso creo que tengo un perfil emprendedor desde niño, siempre monté modelos de negocio, intenté conseguir dinero no por el objetivo de conseguir dinero sino como herramienta de transformación.

A los 6 años, mis padres me daban 100 pesetas para ir con mi prima a por un helado y yo nunca lo compraba; todavía no sé por qué, durante todo el verano guardé la paga. Al final del verano junté un montón de dinero. Mi padre pensó que se lo había robado, al pregúntame qué iba a hacer con ese dinero le dije que quería invitar a helados a toda la familia. Cuando los vi tan felices con el helado me di cuenta de para qué valía el dinero: para provocar ese sentimiento de felicidad, y esa felicidad la había provocado yo.

Todavía hoy, cuando estoy en Namibia en orfanatos o en otros proyectos, tengo una especie de flash back de cuando tenía 6 años y entendí que el dinero no es un objetivo sino una herramienta para transformar realidades.

La gente que “se hace” tiene mucho mérito; en mi caso tiene poco porque es una cosa que me sale sola.

¿Cuál es el papel diferencial del emprendedor social en esta crisis frente a otros agentes?

La agilidad. El emprendedor social está siendo mucho más ágil que la administración. Conseguimos implementar medidas sobre el terreno más rápido que otros agentes.

En el proyecto de Indonesia en 96 horas me fui allí, hice un análisis de situación, vi necesidades, montamos un proyecto, recaudamos fondos, conseguimos la logística, equipos de voluntarios, camiones y repartimos 37.500 comidas.

El emprendedor tiene dos características principales: innovación y eficiencia; el social además con un impacto social y medioambiental.

<p>Álvaro Cuadrado se desplazó a Indonesia para ayudar a los damnificados por el terremoto de 2018. Foto: Twitter.</p>

Álvaro Cuadrado se desplazó a Indonesia para ayudar a los damnificados por el terremoto de 2018. Foto: Twitter.

¿Alguna desventaja?

Tenemos menos recursos. El coste que para mí está teniendo esta crisis es enorme, teniendo que dejar a mis clientes y mis otras empresas de lado, que son las que financian los proyectos sociales. Nosotros en particular, tenemos ahora mismo una situación bastante complicada.

¿El emprendedor social está actuando distinto ante la crisis?

Yo creo que estamos todos a una. Todo el mundo está intentando ayudar. A nuestro proyecto de Hambre cero se está donando mucho alimento, principalmente de empresas privadas. Al principio era comida que se podía poner mala, pero ya no, ahora es gente solidaria que está viendo que una crisis sanitaria nos lleva a una crisis económica y a una crisis social. Estamos ayudando a familias sin recursos, a gente sin hogar, a toxicómanos y también a sanitarios.

Hay que resaltar la colaboración empresarial de forma altruista: marcas como Oatly, que donó tres toneladas y nos siguen preguntando qué necesitamos para ver qué nos pueden conseguir; cadenas hoteleras como Adrián Hoteles o Barceló o la CoPlaCa (Cooperativa de Plátanos de Canarias), que nos han donado toneladas de plátanos. Los emprendedores sociales a veces nos llevamos la medalla, pero estamos gestionando recursos de otros y es importante mencionarles.

¿De qué te sientes más orgulloso con Square Ventures?

De haber mantenido esto durante 15 años, que no es nada fácil; sostener este impacto, este nivel de proyectos, habiendo crecido de forma orgánica. Hay proyectos que se basan en la energía de su fundador y esa energía dura 3-4 años, nosotros llevamos 15 años y sobre todo sin tener financiación pública. Cada mes es una aventura.

También me encantan los proyectos que nos sobreviven y siguen funcionando después de irnos. Lo que ahorra un coste energético y de oportunidad enorme.

¿Mayores logros?

El mayor logro es poder dedicar el 80% de mi tiempo a generar impacto. Es un equilibrio supercomplicado. Y cómo ese 80% se transforma en impacto real, no solo generando proyectos sino también contagiando a la gente para que ellos sigan impactando. Yo solo no puedo hacer tanto, pero sí tengo una capacidad de motivar y generar un ejército.

¿Principales meteduras de pata?

Muchísimas, sobre todo la frustración con proyectos que no han salido. Mis mayores frustraciones son haber intentado hacer cosas y no haberlo logrado. Tengo una frase que es “la frustración es la excusa hipócrita de la gente sin agallas”. La frustración hay que ganársela. No puedes sentir frustración por el cambio climático si no haces nada por evitarlo. Cuando hay una situación que no te gusta y lo has intentado absolutamente todo y no lo logras, en ese momento te ganas el derecho de sentirte frustrado.

¿Qué crees que tiene que pasar para que haya más emprendedores sociales?

Ya se está generando una cultura y creando una tendencia. Hay que visibilizarlo de forma natural. No hay que endiosarlo tampoco. Muchas veces se está generando mucho humo con algunos proyectos. Tenemos que ser muy rigurosos en cómo lo contamos.

A la cultura millennial, a los que vienen, ya no les convences para trabajar en tu empresa por el sueldo, eso es solo una parte, ahora hay que darles algo más, hay que alinearlos en valores, tenerlos apasionados; la gente quiere aportar. Eso es lo que tenemos que alimentar.

<p>Álvaro Cuadrado es también conferenciante. Foto: Twitter.</p>

Álvaro Cuadrado es también conferenciante. Foto: Twitter.

¿Qué consejo les darías a los emprendedores sociales que empiezan?

Que busquen que los proyectos sean sostenibles. Si se basan solo en donaciones de personas al final las aportaciones se terminan y el proyecto no puede seguir.

También que analicen las soluciones que ya existen. Veo muchas veces el mismo proyecto repetido. Hay que buscar innovación, soluciones que no se estén aportando. Y si hay mucha gente trabajando sobre un problema intentar buscar otro en el que no haya tanta.

¿Mayor virtud y mayor defecto?

Mayor virtud es que soy una persona muy creativa y emprendedora. Tengo capacidad de utilizar recursos para montar cosas rápido e ideas poco convencionales para buscar soluciones.

Mi mayor defecto es que no me cuido nada. Me cuidan más los demás que yo mismo.

¿Qué huella quieres dejar en el mundo?

Que las cosas que he iniciado sigan sin mí; que me sobrevivan.

¿Qué mensaje les darías a nuestros lectores?

Que dejemos de hablar del problema y seamos parte de la solución. Se generan muchos foros y debates, pero tenemos que poner el acento en la acción. Yo defiendo que no hay ideas buenas ni malas, solo están las que se hacen y las que no se hacen. Yo a la gente que valoro es a los hacedores de ideas.

Mil gracias, Álvaro, por tu creatividad, por no conformarte nunca, por ver siempre no solo la solución sino la forma de implementarla consiguiendo involucrar a todos los actores necesarios. Por contagiarnos a todos la energía para ser parte de la misma. Por ser tan claro en tus planteamientos y crítico con el status quo. Nos debes un favor, ¡cuídate! Quedan muchos retos en los que te necesitamos.

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