“Espero que en el pos-COVID la gran empresa vea al emprendedor social como un potencial aliado”

Pablo Santaeufemia, fundador de Bridge for Billions, como yo, es un convencido de la capacidad de las fuerzas de mercado para resolver los problemas sociales.
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Foto: Ashoka.

Y pronto se dio cuenta que, tal y como está desarrollado el sistema, las ideas de las minorías nunca llegarían a buen término y por eso nunca se resolverán problemas de escala mundial como la pobreza.

Como dice Pablo, las mejores soluciones provienen de personas que experimentan los problemas de primera mano, y el desafío radica en difundir tecnología útil y desarrollar negocios escalables que aborden las necesidades de las personas ignoradas por el sistema de mercado tradicional.

Su empresa social Bridge for Billions lo está logrando, consiguiendo en este periodo incubar más de 30 empresas innovadoras para aportar soluciones a la situación de la COVID-19.

¿Qué es Bridge for Billions?

Nos definimos como una red o ecosistema de programas de incubación para emprendedores que están en fases iniciales, fases entre posidea y la aceleración. Esa fase que se queda en tierra de nadie porque se considera de mucho riesgo y cuesta igual que las fases de menor riesgo.

Nuestra meta es democratizar el acceso a la formación y a la mentoría para emprendedores en este periodo.

La fase de incubación es la más crítica, donde de verdad necesitas conocimiento, formación, mentoría personalizada, etc.

En este momento, quienes al final consiguen tender esos puentes y tener estas oportunidades son hombres blancos de apellido compuesto con dinero y con acceso a financiación, tanto en el norte como en el sur.

No es un tema de elitismo sino es una cuestión de riesgo. Yo voy a invertir en aquel emprendedor/a que me parezca que tiene más probabilidades de escalar. Si sé que tú vienes de una familia de escaladores y te veo superequipado voy a querer apostar por ti para que llegues arriba; si veo a alguien que no está tan bien preparado o quizá más débil pienso que no va a poder. Los inversores apuestan por personas en las que confían y la confianza está muy relacionada con que parezcas, hables, pienses parecido a la otra persona.

Este es realmente el problema sistémico que queremos solucionar: si los inversores apoyan solo a gente de este grupo y los programas seleccionan al mismo perfil, al final acaban pasando únicamente estos que crearán productos y servicios para gente parecida a ellos. Así no se desarrollan el resto de soluciones.

De manera sistemática, los ecosistemas de emprendimiento y de inversión están favoreciendo solo la creación de productos y servicios para una minoría. Nuestra meta, incluso el nombre Bridge for Billions, viene de ahí: de generar oportunidades o soluciones de mercado, productos o servicios que resuelvan las necesidades de los billions (de las grandes mayorías).

Estamos hablando de la innovación para grupos como pueden ser mujeres, mayores, personas con discapacidad… hay un montón de grupos que no tienen acceso a la innovación porque no hay emprendedores que estén cruzando al otro lado que pertenezcan a esos grupos.

Nuestra meta es de generar oportunidades o soluciones de mercado, productos o servicios que resuelvan las necesidades de los billions (de las grandes mayorías).

¿Por qué nace Bridge for Billions?

Mi foco siempre ha sido el desarrollo económico, producido por individuos, para conseguir la libertad económica.

Al principio de mi carrera pensaba que lo conseguiría a través de la tecnología, generando productos o servicios, pero me di cuenta que yo no tenía que ser el ingeniero que desarrollase esos productos porque ya había innovadores locales. El reto era que estos, que son los que van a desarrollar la economía local, pudieran poner en marcha su emprendimiento.

La idea era generar un supercontenido y, a través de un proceso tecnológico, democratizar este tipo de educación para que estos innovadores pudieran sacar sus productos al mercado.

Pero nos dimos cuenta que la conexión no era suficiente sino que había que trabajar también en el proceso pedagógico, por lo que desarrollamos las herramientas. Después aprendimos sobre la importancia del match perfecto con el mentor y que también es necesario pertenecer a una comunidad.

¿Qué diferencia Bridge for Billions de otros programas de incubación?

El tipo de emprendedor con el que trabajamos es muy diferente al del ecosistema habitual porque  estamos enfocados mucho más en ese purpose driven enterpreneur (emprendedores enfocados en el propósito). Emprendedores que no buscan, como el macho Alfa, la ronda más grande, sino resolver el problema. Para nosotros ha sido muy fácil crecer con este tipo de emprendedores y organizaciones porque concuerdan con nuestro discurso. El 40% de nuestros emprendedores son españoles, el resto provienen de países como India, Nigeria, México, Ghana, Francia e incluso Estados Unidos.

Por otro lado el proceso de asignación de mentores es único. El mentor elige al emprendedor y de todos los interesados el emprendedor selecciona con quién quiere trabajar. Con ello nos aseguramos que hay un match en base a propósito, en base a habilidades y que de verdad existe una conexión buena. Esto es uno de los retos que tienen los programas en general, el matching es forzado, como el arrange marriage (casamiento forzoso) del emprendimiento. Si tienes habilidades de finanzas, te toca con el emprendedor que necesita ese apoyo y no se asegura el propósito.

En la plataforma, y de forma sistematizada, los emprendedores trabajan en todos los pasos del plan de empresa a la vez que van aprendiendo sobre él. El proceso de mentoría es mucho más estructurado y más fácil. Toda la carga pedagógica de cualquier proceso de incubación lo llevamos a través de la plataforma, por lo que el cuello de botella ya no es el número de emprendedores como en los programas offline, que puede ser 10-12; aquí podemos tener alrededor de 100.

El resultado final del programa es un plan de negocio visual que el emprendedor se descarga y puede presentar para conseguir financiación, acudir a convocatorias, rondas de inversión…

Somos la incubadora más grande de España y tercera de Europa en cuanto al número de emprendedores.

¿Cómo vais a nivel empresarial?

Somos la incubadora más grande de España y tercera de Europa en cuanto al número de emprendedores. Somos sostenibles a través de los ingresos que generamos, por un lado, en el programa, en el que están subsidiados los costos en un 70% y, por otro, con las empresas o fundaciones con las que colaboramos en sus programas de intraemprendimiento.

El emprendedor paga el 30% del coste; el 70% restante viene de los programas que hacemos con fundaciones o empresas. Cada emprendedor del programa de Coca-Cola permite financiar uno nuestro.

Cada año generamos más ingresos. Estamos justo en un punto de break-even que nos ha costado sudor y lágrimas.

¿Cuál es tu sueño?

Sueño que toda persona tenga el derecho a los recursos para innovar, que las sociedades puedan actuar como los humanos que somos, capaces de resolver los problemas, y que usemos el mercado para dar solución a esas cuestiones, pero para todos, no solo para unos pocos. Así resolveremos el reto de empleo, de la pobreza o de la educación.

¿Qué es para ti un emprendedor social?

El emprendedor social es aquella persona que utiliza cualquier vehículo para conseguir resolver un problema social y no para hasta conseguirlo.

¿Se hace o se nace?

Yo creo que se hace, pero a lo largo de muchos años y de experiencias vitales, de autosuperación, de injusticia, de haberlo vivido en tu propia carne y querer que si tú has podido resolver ese problema social, otra gente también pueda.

¿Cómo ves el ecosistema del emprendimiento social en España?

La pendiente es positiva pero todavía estamos en las fases muy iniciales. El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) dice que hay cinco agentes clave:

  1. Emprendedores: yo creo que cada vez hay más y mejores (un notable);
  2. Universidades: muy pocas universidades españolas fomentan el emprendimiento social; las que lo hacen tienen grupos muy reducidos y a veces incluso distorsionan el concepto hablando de este como si fuera el modelo tradicional de ONG;
  3. Gobierno: no hay una figura de empresa social, ni ningún tipo de ayuda para la contratación pública a estos servicios, ni muchas veces nos podemos beneficiar de las cosas que las ONG pueden, pero tampoco podemos competir con las grandes empresas aun añadiendo un impacto social;
  4. Inversores: hay muy pocos en las primeras fases, la mayoría invierten en fases avanzadas;
  5. La gran empresa: todavía ve al emprendedor social como un aliado de RSC y no de negocio e innovación; cuando eso ocurra yo creo que aceleraremos mucho. Espero que en el pos-COVID la gran empresa vea al emprendedor social como un potencial aliado.

¿Qué es lo más relevante que habéis hecho?

Ya han pasado 1.200 emprendedores por Bridge for Billions y lo más relevante es que contamos con un 47% de emprendimiento femenino cuando la media en el mundo es un 9%. Nuestras métricas de impacto dicen que el 70% los alumnos que se gradúan siguen activos a los dos años, es decir, que el proceso funciona y somos capaces detectar el talento adecuado en todos los sitios.

Ya han pasado 1.200 emprendedores por Bridge for Billions y lo más relevante es que contamos con un 47% de emprendimiento femenino cuando la media en el mundo es un 9%.

¿Cómo hacéis para estar seguros que estáis formando a los que menos oportunidades tienen?

La captación en los últimos cuatro años la hemos hecho yendo a donde sabíamos que más se necesitaba, pero eso también ha traído a gente de todo tipo de recursos.

Después de los estudios que hicimos el año pasado, el 89% de ellos no había tenido acceso a ningún tipo de programa. Pensábamos que a lo mejor estamos aceptando a personas rechazadas de otros programas, pero eso es solo un 4% del total o sea que todavía estamos abriendo mercado.

Lo relevante es que estamos ofreciendo una oferta a una demanda que hasta ahora estaba totalmente desatendida.

¿Mayores meteduras de pata?

Una de las mayores meteduras de pata ha sido pensar que los resultados iban a hablar por sí solos y eso nos da mucha rabia porque, efectivamente, no es así. No es el que más impacto tiene el que más ruido hace. Creo que podríamos haber avanzado mucho más si no hubiéramos asumido esto.

Otro error fue esconderme detrás de Bridge. Yo no ponía la figura del emprendedor social por delante, le daba importancia a la empresa social, al equipo que está detrás, pero la gente se motiva por las historias de personas, no por la empresa.

¿Cuál ha sido vuestra respuesta a la COVID-19?

Analizamos cuál es nuestro propósito: hacer que los sistemas de emprendimiento sean más inclusivos, meritocráticos y eficientes y nos preguntamos qué estaba pasando en esta situación.

El impacto de la COVID-19 en el ecosistema emprendedor es que en los programas están parados, se han pospuesto o se están intentando salvar los muebles con sesiones online. Por eso abrimos nuestra plataforma a cualquier programa de incubación activo. En abril entraron cerca de 30 programas, y más de 300 emprendedores están siguiendo sus programas completos en la plataforma.

Por otro lado, teníamos que aportar soluciones empresariales y buscamos emprendedores con respuestas específicas para los retos durante el confinamiento. Hicimos dos cohorts gratuitas para incubar estos emprendedores. Ahora estamos lanzando la tercera para incubar soluciones que empujen hacia una nueva normalidad más sostenible y más justa: Reinventando la sociedad.

También nos hemos unido a dos entidades formativas de primer nivel pioneras en su campo. El objetivo es crear una alianza que ayude a que universidades y otros agentes públicos se enfoquen en generar espacios o islas de innovación y empleo residente y en el desarrollo de habilidades del siglo XXI. Así como la generación de empresas que puedan resistir las siguientes crisis; más resistentes al entorno cambiante, y que sepan adaptarse a una situación donde las cosas evolucionan muy rápido.

Empresas con base innovadora, más competitivas y con el propósito de resolver un reto en el mercado de forma mucho más eficiente. Queremos enfocarnos en los peces que se mueven muy rápido, más que los grandes, y juntar fuerzas para generar empleos de base innovadora, resilientes, justos, además de empresas con propósito.

Queremos enfocarnos en los peces que se mueven muy rápido, más que los grandes, y juntar fuerzas para generar empleos de base innovadora, resilientes, justos, además de empresas con propósito.

¿Cómo ha afectado esta crisis a los países en desarrollo? ¿Tenemos que hacer allí algo distinto?

Lo diferente es que en muchos de estos países el colchón de la mayoría de los emprendedores es muy fino y muchos ni tienen. Una ola de este tipo tumba a muchos. Es el reto de desarrollo del missing middle: no hay pymes porque cada vez que hay una crisis las más afectadas siempre son ellas. Esto sin hablar de los emprendedores en la base de la pirámide donde una crisis como esta condena a la gente literalmente a la pobreza, a la hambruna.

Creo que no tenemos que hacer nada diferente. Precisamente el mundo del desarrollo está como está por querer hacer cosas distintas. Lo que funciona aquí no lo queremos aplicar allí, pero el planteamiento de usar las fuerzas de mercado que pueden ser muy rápidas para que estos mercados sean más fuertes a través de inversión en emprendedores, no cambia. No cambiaría los procesos, pero los aceleraría.

Apoyarnos en la digitalización puede (leep frog) puentear otras inversiones o tecnologías para el desarrollo económico en estos países, precisamente porque los países en desarrollo tienen dos cosas que no tenemos nosotros: una población muy muy joven digital casi desde pequeños y con acceso a información y muy distinta a la generación de sus padres que tenía otros retos muy diferentes. En resumen: Tenemos que hacer algo distinto, no; tenemos que actuar ya, ¡sí!

Dijiste en una charla recientemente que hay que enfocarse en lo importante, ¿qué es ‘lo importante’ para ti?

La gente tiene que enfocarse en lo que es importante de verdad para ellos. El modelo educativo en el que esta generación y tres por detrás se han formado está totalmente enfocado en la revolución industrial: crear organizaciones eficientes. Eso ya lo hemos conseguido. Si pensamos en la pirámide de Maslow, la generación de nuestros padres se enfocaba en esa parte de desarrollo económico y ser reconocido o famoso. La generación Z y los millennials -aunque creo que en estos últimos hay un poco de todo-, nos estamos enfocando en otra cosa. Precisamente porque podemos, porque nuestros padres se sacrificaron para conseguir los mínimos económicos, buscamos la realización personal y eso, en otras palabras, es la búsqueda del propósito.

Si nos enfocamos en lo que es importante, en organizaciones que pueden demostrar que su labor está alineada con un propósito y que todos sus stakeholders están con él, resolvemos los retos que tenemos mucho más rápido. Cuando el propósito está en un escalafón por debajo, no estamos consiguiendo el mejor resultado.

Si nos enfocamos en lo que es importante, en organizaciones que pueden demostrar que su labor está alineada con un propósito y que todos sus stakeholders están con él, resolvemos los retos que tenemos mucho más rápido.

¿Qué consejo les darías a los emprendedores que vienen?

Cien por cien que se enfoquen en lo que es importante para ellos. Que no empiecen nada por lo que no estén dispuestos a luchar durante 3-5 años. Y si eso por lo que están dispuestos a luchar no lo pueden hacer a través de una empresa propia, que no sean emprendedores, pero que peleen por ello. Que se enfoquen mucho más en el propósito y que elijan el camino y el vehículo que necesiten. Puedes ser emprendedor social de muchas maneras.

¿Cuál es tu mayor virtud y tu mayor defecto?

Virtud, creo que se me da bien ayudar a otras personas a romper los problemas. Empoderar y quitar barreras, muchas mentales, para que consigan su propósito.

Mi mayor defecto: me cuesta mucho aceptar que hay otras fuerzas mayores que hacen que algunas cosas no se consigan. Soy muy cabezón, muy intenso, a veces me enfado y a veces soy muy duro conmigo mismo. Aparte de defectos pequeños como que hablo mucho.

¿Qué huella a quieres dejar en el mundo?

Que los ecosistemas de acceso a la oportunidad a través del emprendimiento mejoren y que la gente se dé cuenta que la innovación tiene que dejar de ser un lujo.

¿Qué mensaje les darías a nuestros lectores?

Me gustaría dar un mensaje a los directores de RSC. Creo que la RSC tiene que cambiar porque está planteada, de nuevo bajo el modelo de revolución industrial, como beneficencia y eso no es RSC.

La RSC es cómo una corporación es responsable en la sociedad y eso significa asegurar que mi propósito, el de mis clientes y mis proveedores está alineado con el de la sociedad. Para eso se tienen que apoyar en personas, en grupos, en fundaciones, empresas, proveedores… que tengan ese mismo propósito y eso va a requerir un cambio de agentes, de forma de trabajar. Pero si lo hacen, las empresas serán duraderas en el tiempo; de otra forma el cliente millennial y Generación Z dejará de comprar en estas empresas porque no están alineados con su propósito. La gente ahora ya no compra productos, sino el porqué.

Y al conjunto de lectores que si no tienen bien identificado su propósito personal trabajen en ello. Si lo tienen identificado que se cuestionen si el vehículo en el que están -empresa, ONG o empresa social- es el adecuado. Si no lo es, quizás tengan que platearse un cambio. Si lo es, que se junten con otros que tengan ese mismo vehículo y empiecen a trabajar y colaborar juntos porque así el proverbio africano de “si vas solo llegarás rápido, pero si quieres ir lejos ve acompañado” se cumplirá.

Gracias Pablo por tu afán de incluir a los emprendedores más desfavorecidos, de tender esos puentes que conseguirán hacer surgir las soluciones para la mayoría y no solo para unos pocos. Por darte cuenta, poner encima de la mesa y lanzarte a cambiar una realidad sumergida difícil de ver y que tiene un impacto enorme en el rumbo de la humanidad.

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