Los fondos de inversión éticos, los más seguros en materia de rentabilidad

Los criterios ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno) son una tendencia cada vez más marcada en el mundo económico y empresarial. Los fondos de inversión no son ajenos a esta realidad, es más, existe un buen número de éstos con carácter ético que sólo trabajan con aquellas compañías que se declaran sostenibles y responsables.
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Según el estudio Habilidades de selección y sincronización de los fondos éticos y convencionales europeos, elaborado por la Deusto Business School, aquellos con un carácter más responsable ofrecen resultados más seguros y positivos que los convencionales. “La diferencia es muy poca, y depende del índice que se escoja para hacer las métricas, pero la tendencia es clara”, expone el profesor Fernando Gómez-Bezares, uno de los autores del texto y catedrático de Finanzas de la Universidad de Deusto.

El objetivo de este trabajo de investigación ha sido el de evaluar y comparar las habilidades de selección de activos y de sincronización (es decir, la habilidad para hacerse con las acciones más interesantes y adelantarse a los movimientos del mercado) de los gestores de fondos éticos y convencionales de renta variable de siete países europeos: Alemania, España, Francia, Irlanda, Italia, Portugal y Reino Unido.

“En el caso de la sincronización, ambos lo hacen muy mal, aunque los éticos en menor medida”, asegura Gómez-Bezares. En su opinión, esto se debe a que los fondos responsables son más pequeños, más sencillos de manejar, y con empresas que se preocupan de minimizar ciertos riesgos, como los desastres medioambientales, de seguridad laboral, reputación, corrupción… que pueden hacer perder dinero al inversor.

Óscar Sierra, técnico del área de RSC e Inversiones Éticas de Economistas sin Fronteras corrobora esta teoría. “Al tener en cuenta más criterios que las inversiones tradicionales, se buscan aquellas empresas que mejor reducen los distintos riesgos a los que toda organización está expuesta”. Y añade: “Esta característica le concede una visión más a medio/largo plazo que obvia la búsqueda de la rentabilidad cortoplacista, lo que otorga más seguridad”.

Dentro del estudio, en la variable de la selección la tendencia es similar. “Los gestores de fondos éticos suelen tener un volumen de empresas menor que los convencionales. Esto les permite conocer con mayor profundidad las empresas donde invierten. Además, la información que conocen de las mismas es más amplia, ya que incluye no sólo criterios económicos, sino aspectos ASG, lo que les permite disponer de mayores garantías para la toma de decisiones de inversión y desinversión”, concreta el técnico de Economistas sin Fronteras.

Por otra parte, el profesor González-Bezares hace referencia a un artículo publicado por Financial Times Stock Exchange en el que las empresas sostenibles eran más rentables a largo plazo y corrían menos riesgos que las no sostenibles.

El informe considera fondos éticos aquellos catalogados por Bloomberg como ASG, con criterios medioambientales (emisiones de carbono, efectos en el cambio climático, contaminación, eliminación de residuos, energías renovables y agotamiento de recursos); criterios sociales (cadena de suministro, discriminación, contribuciones políticas, diversidad, derechos humanos y relaciones comunitarias), y criterios de buen gobierno (sistemas de voto, compensación de los ejecutivos, derechos de los accionistas, defensa ante adquisiciones, consejos con renovación sucesiva por grupos y consejeros independientes). Para valorar dichos criterios, Bloomberg ha examinado los informes de RSC, los informes anuales y las páginas web de las compañías, además de encuestas patentadas por la propia firma.

No sólo hay que parecerlo, también serlo

El estudio de la Deusto Business School está avalado por Spainsif, el Foro Español de Inversión Socialmente Responsable. Con casi 60 miembros, se trata de una plataforma en la que se integran entidades financieras, entidades gestoras, proveedores de servicios de inversión socialmente responable (ISR), organizaciones sin ánimo de lucro vinculadas a la ISR y sindicatos.

Su presidente, Jaime Silos, asegura que son necesarias nuevas herramientas para conseguir que el pequeño ahorrador ponga sus ojos sobre los fondos ASG. “Este tipo de fondos aún no ofrece confianza, hay bastante miedo a la hora de seleccionar opciones sostenibles por si son menos rentables”.

Son necesarias nuevas herramientas para conseguir que el pequeño ahorrador ponga sus ojos sobre los fondos ASG.

Por eso, Silos cree que es necesario informar y aleccionar a ese pequeño ahorrador. “Sería muy beneficioso que esa figura ASG calase entre los pequeños inversores y sirviera para conseguir que éstos vayan a sus respectivas oficinas y lo pidan”.

Para Fernando Gómez-Bezares también sería útil conseguir mecanismos comunes para que todas las auditoras puedan certificar de una forma uniforme que una empresa es socialmente responsable de verdad y por convicción, no por un motivo de imagen. “No hay que olvidar que Volkswagen estaba liderando un proyecto de sostenibilidad cuando estalló su escándalo”, recuerda el catedrático.

Desde el punto de vista de Simonetta Bono, directora de desarrollo de negocio de Vigeo Eiris Network, es posible realizar un análisis extrafinanciero, que tiene dos propósitos: “Primero, proporcionar a los gestores de activos información completa sobre los emisores, con una visión global de los riesgos y oportunidades que enfrentan las empresas. Y en segundo lugar, ayudarlas a mejorar sus políticas de sostenibilidad mediante un diálogo centrado en las cuestiones sociales y medioambientales”.

Bono cree que la actividad de engagement liderada por los inversores es una forma de animar a las empresas a adoptar mejores prácticas en determinados temas. “Por ejemplo, el respeto de los derechos humanos, el acceso a los alimentos y la lucha contra los desechos alimentarios en los sectores agroalimentario y minorista”.

En cualquier caso, la fórmula perfecta y universal aún está por llegar. No obstante, según la opinión de los expertos, “si una empresa quiere aprobar el examen ASG debe cumplir determinados requisitos: disminuir las externalidades que no se reflejan en los precios de productos/servicios o en los balances empresariales, como pueden ser impactos ambientales o sociales. Tampoco se pueden olvidar los riesgos que, derivados de malas conductas empresariales o poco éticas, pueden desencadenar una pérdida de inversión. Todo ello se tiene en cuenta sin renunciar a la rentabilidad inherente a toda inversión”, asegura Óscar Sierra.

Desde el punto de vista de Gómez-Bezares, tanto para inversor como para empresario es muy conveniente adoptar esos criterios ASG.  “Ha quedado patente que las compañías sostenibles lo han hecho mejor durante la crisis”, comenta el catedrático de la Universidad de Deusto. La directiva de Vigeo Eiris Network cree que al ayudar a prevenir los riesgos y a identificar oportunidades, la inversión responsable también está contribuyendo a la creación de valor.

“La inversión tradicional se encuentra limitada sólo por criterios financieros. En la actualidad la conciencia social es cada vez mayor y factores que hasta ahora no se tenían en cuenta empiezan a ser relevantes”, apunta Óscar Sierra. De esta manera, cuanto mayor sea el cúmulo de parámetros mejores serán las decisiones del gestor. Y, en consecuencia, así influirán en las cuentas del inversor.

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