2017, año clave para la inversión responsable

Tras la firma del acuerdo climático de París, 2017 se ha convertido en un año clave para la inversión responsable. La Comisión Europea presentará a finales de este año sus recomendaciones en ISR.
Lidia Soria4 septiembre 2017
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El cambio climático es un elemento clave para los inversores. Este año han comenzado a prosperar resoluciones presentadas por accionistas contra políticas que iban precisamente contra el medio ambiente por poner en peligro sus inversiones, algo que hace años era inimaginable. En 2017 la plataforma que recoge los Principios de Inversión Responsable (Unpri) recibió 63 resoluciones que pedían reducir emisiones de carbono a las empresas y su control a los servicios públicos.

Desde la firma del acuerdo del clima de París, 2017 se ha convertido en un año clave para la inversión responsable y más concretamente para la financiación climática. En Estados Unidos, tras la amenaza de su presidente, Donald Trump, de acabar con su participación en este acuerdo histórico ha hecho que los accionistas tomen un papel más activo y exijan mayor control sobre las actividades de las empresas para que éstas sean socialmente más respetuosas.

Empresas estadounidenses como ExxonMobil, la compañía de petróleo y gas más grande del mundo, o Blackrock, la mayor empresa de gestión financiera a nivel global, han empezado este año a recibir la opinión de los accionistas que en algunos casos van en contra de las recomendaciones de la directiva. Se les ha exigido un mayor reporte para incrementar la transparencia y que se puedan valorar los impactos. Los inversores cada vez están más concienciados del peligro para sus inversiones de ir contra políticas medioambientales y no dudan en utilizar sus derechos de voto para dirigir la actividad empresarial.

Desde Europa, la directora ejecutiva de Eurosif (principal asociación europea para la promoción y el fomento de una financiación sostenible y responsable), Flavia Micilotta, reconocía que la financiación responsable se ha convertido en un eje fundamental de la política europea para este año. En cifras, Europa es el líder mundial en inversión sostenible y responsable (ISR) con el 53% (frente al 38% en Estados Unidos), con 23.000 millones de activos gestionados por profesionales con criterios ESG (sociales, ambientales y de gobernanza).

“El establecimiento del Grupo de Expertos de Alto Nivel sobre Financiación Sostenible (HLEG) de la Comisión Europea refleja ese compromiso europeo. Otra cita clave fue la cumbre del G-20, donde bajo presidencia alemana, 19 países anunciaron un ambicioso compromiso con el Plan de Acción para el Clima y la Energía, en el que la financiación climática se consideró un tema clave”, señaló. Precisamente la presidencia de Alemania del G-20 se ve como un elemento esperanzador para avanzar en la lucha contra el cambio climático en todas sus vertientes.

El grupo de trabajo ya ha elaborado un primer informe, en el que determina que los valores sostenibles deben entrar de forma estable en la valoración y gestión de inversiones, para administrar mejor y prevenir riesgos a largo plazo. Por otro lado, se exige un esfuerzo al sector financiero en su contribución al crecimiento sostenible y a acelerar la economía ecológica. Entre las principales propuestas incluyen, por ejemplo, una etiqueta europea para los bonos verdes (bonos que financian proyectos de sostenibilidad ambiental) o una nomenclatura común para el activo sostenible, una prueba de sostenibilidad para cualquier futura regulación financiera europea.

Para final de año prevé presentar recomendaciones para una estrategia europea en inversión sostenible, como parte de la Unión de Mercados de Capitales (UCM). Una vez presentadas, la Comisión incluirá consideraciones de sosteniblidad en las reglas europeas para el sector financiero. De esta forma Europa conseguirá ser más sostenible en materia económica.

Los encargados de dar forma a las recomendaciones en inversión sostenible serán 20 especialistas provenientes de diferentes grupos de interés, cuyo objetivo será asegurar que la política financiera europea acoja los compromisos que se sellaron en el acuerdo climático de París. El sector financiero es clave en la lucha contra el calentamiento global porque si se consigue que este potente sector se centre en inversiones sostenibles podrán conseguirse hitos como la transición energética.

Si se consigue que el sector financiero se centre en inversiones sostenibles podrán conseguirse hitos como la transición energética.

“El riesgo ambiental es una realidad desde cualquier perspectiva a largo plazo y debe guiar nuestras decisiones tanto en términos de formulación de políticas como de regulación. El empleo de Europa, nuestro crecimiento económico y nuestra ventaja competitiva dependen de ello”, sentenciaba Micilotta.

La Comisión Europea ya ha dado pasos en este sentido, de cara a conseguir un marco adecuado para el desarrollo de proyectos sostenibles, donde el sector bancario ha tenido un papel crucial. También los principales actores del sector privado han demostrado su reconocimiento de que la transición es imparable mediante su apoyo al Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima (TCFD).

Pero no todo se rige desde las grandes empresas o las instituciones. El papel de las pequeñas y medianas empresas es tan importante como el de las multinacionales. Sumando al carro al tejido empresarial más extenso se conseguirá una Unión de Mercado de Capitales sostenible de verdad. Las pymes, como pilares de la economía europea, merecen un capítulo separado y dedicado.

Fondos de inversión responsables

En los últimos años, los fondos cotizados en bolsa (ETF) que registran las empresas socialmente responsables han ido evolucionando de forma positiva. Según señala la firma Markit, este año se perfila como un ejercicio con mejores resultados que 2016 ya que hasta la fecha cuentan con activos por valor de 800 millones de dólares, mientras que en todo el conjunto de 2016 se registraron 950 millones.

Fondos responsables que pasan los test de stress (metodología de valoración de los riesgos):

  1. Global X S&P 500 Valores católicos ETF (CATH)

Este fondo excluye a todas las compañías que se vean involucradas en actividades que sean inconsistentes con los valores católicos. Es un fondo variado con un bajo índice de gastos. El ETF, con clave de pizarra CATH, tiene como objetivo resultados de inversión que correspondan en general al desempeño en precio y rendimiento, antes de comisiones y gastos del índice bursátil S&P 500. Actualmente, administra un volumen de activo de 2,47 millones de dólares.

  1. TIAA-CREF Social Choice Equity Fund (TICRX)

Este fondo busca reflejar el desempeño de la inversión del mercado de valores en general de Estados Unidos, al tiempo que presta especial atención a ciertos criterios ambientales, sociales y de buen gobierno (ESG).

  1. Appleseed Fund (APPLX)

Este fondo lleva en marcha desde diciembre de 2006 y su objetivo es generar retornos que superen el mercado invirtiendo en negocios bien gestionados y altamente competitivos y responsables. Una de sus ventajas es su diversificación, que incluye algunos activos alternativos y algunos activos de renta fija.

  1. Parnassus Endeavor Fund (PARWX)

Este fondo de crecimiento de grandes empresas utiliza las evaluaciones habituales de ESG, pero también excluye a las empresas que participan en combustibles fósiles y valora positivamente las  empresas que tienen una alta satisfacción de sus trabajadores. Parnassus lleva gestionando fondos desde 1984, por lo que aunque el fondo sea nuevo está bastante consolidado.

  1. Amana Trust Growth (AMAGX)

Amana Trust Growth es un fondo socialmente responsable que invierte de acuerdo a los principios islámicos, por lo que evita a las compañías en industrias como el licor, la pornografía, las armas de fuego y los juegos de azar. Su rendimiento total es bastante bueno.

El potencial de Australia y Asia

En Australia, las inversiones que dan prioridad a la responsabilidad ambiental y social obtienen grandes resultados, según señala un informe del organismo de la Asociación de Inversiones Responsables de Australia (RIAA). El estudio, que evaluó las prácticas de 104 gestores de activos, fondos de pensiones, asesores financieros, bancos y administradores de inversiones, reveló que el 46%, o casi la mitad de los activos bajo administración australiana, unos 622.000 millones de dólares, se invierten a través de algún tipo de estrategia de inversión responsable. Este resultado supone un incremento de cuatro veces desde hace tres años.

Casi la mitad de los activos bajo administración australiana, unos 622.000 millones de dólares, se invierten a través de algún tipo de estrategia de inversión responsable.

El país ha tomado la determinación de integrar los valores ESG en sus decisiones de inversión, de excluir sectores como el alcohol, el tabaco, las armas o los combustibles fósiles, así como la selección selectiva de empresas con un desempeño sostenible o la inversión basada en la sostenibilidad, como inversiones en activos relacionados con la agricultura sostenible, silvicultura, energía limpia, tecnología hidráulica y patrimonio ecológico.

Las inversiones responsables también están ganando una mayor proporción de los activos totales administrados por Australia. Las inversiones principales responsables han crecido un 26% en el último año hasta 64.900 millones de dólares australianos; representando el 4,5% de todos los activos administrados, frente al 1,5% de hace una década.

Por otro lado, el informe demuestra que las inversiones responsables ofrecen rendimientos financieros competitivos y uno de los objetivos es presentar los productos de inversión responsable en función de sus rendimientos, para que los consumidores tengan fácil su identificación según los resultados.

En cuanto a Asia, la tradición asiática de donaciones religiosas y el aumento de la riqueza se está canalizando hacia un creciente movimiento hacia la inversión sostenible. Países con un legado de riqueza, como Singapur y Hong Kong, han visto cómo las fundaciones han tomado un papel fundamental en la filantropía estratégica, según la Asociación Asiática de Filantropía de la Red.

Sin embargo, aún queda camino por recorrer en cómo canalizar la tradición de generosidad de la región asiática. El Banco Central de Desarrollo Asiático (BAD) estimó que si Asia continúa siguiendo su trayectoria, para 2050 la región contaría con 3.000 millones de ricos más, siendo los mercados de Corea del Sur, Hong Kong, Singapur, Taiwán y Filipinas los más progresistas en esta área hasta ahora.

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