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Expertos de América Latina y España ponen rostro a la pobreza escondida

Más de 150 expertos de América Latina y España se congregaron la semana pasada en Madrid para sacar a la luz algunos aspectos relevantes de la pobreza que superan las mediciones habituales, basadas fundamentalmente en la renta.
Esther Barrio18 septiembre 2017
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Martín Burt, director de la Fundación Paraguaya. Foto: Juanma Miranda

CAF-banco de desarrollo de América Latina congregó el pasado 12 de septiembre a más de 150 expertos de ambos lados del Atlántico para explorar nuevos enfoques y herramientas en la medición de la pobreza y la desigualdad. Junto a Casa América y a esta revista, Compromiso Empresarial, CAF organizó la jornada Pobreza y desigualdad ‘escondida’. Nuevos modelos y herramientas para medirla.

Guillermo Fernández de Soto, director corporativo para Europa de CAF-banco de desarrollo de América Latina, fue el encargado de dar comienzo a la jornada contextualizando el “mayor desafío actual”: la pobreza. 836 millones de personas viven en la pobreza extrema y alrededor de uno de cada cinco ciudadanos de las regiones en desarrollo cuenta con menos de 1,25 dólares diarios para vivir, según los datos de Naciones Unidas.

Fernández de Soto puso en valor los avances que se han logrado en esta materia en las últimas tres décadas, con la reducción de 50 millones de pobres. Sin embargo, subrayó, que para alcanzar el primer Objetivo de Desarrollo Sostenible (fin de la pobreza) en 2030 hay que reducir sustancialmente la desigualdad en países con gran número de pobres y de ricos.

Pues si bien los mayores índices de pobreza se registran en “Asia Meridional y África Subsahariana, América Latina continúa siendo la región con mayor desigualdad del mundo”, añadió. Aunque también en este sentido se han producido avances importantes: “El aumento de la clase media es sin duda uno de los grandes logros de la última década; una clase media con mayor poder adquisitivo, que demanda mayores y mejores servicios y bienes públicos, y que por tanto su consolidación representa uno de los retos más complejos para superar la inequidad social”.

Guillermo Fernández de Soto, director corporativo para Europa, CAF-banco de desarrollo de América Latina. Foto: Juanma Miranda

A pesar de que el crecimiento previsto para América Latina se estima que será de alrededor de 1,2% en los próximos años, “no es suficiente para cerrar la brecha de la desigualdad”, incidió Fernández de Soto, que alentó a todos los sectores –público, privado y académico- a trabajar conjuntamente: “Todos tenemos un rol que desempeñar, no hay que ser complacientes, hay que preservar los logros obtenidos y fortalecer la institucionalidad que permita aplicar políticas públicas y avanzar en las reformas estructurales pendientes en lo económico y en lo social. Nos quedan tan solo 13 años para superar el mayor reto global: erradicar la pobreza y luchar contra la desigualdad, que sigue siendo un lastre para los líderes de América Latina”.

El director corporativo para Europa de CAF-banco de desarrollo de América Latina se refirió también a la necesidad de entender el concepto de pobreza y contar con conocimiento suficiente que permita establecer nuevos sistemas de medición más allá de los índices tradicionales. Porque, recordaba Fernández de Soto una frase del Principito, “lo esencial es invisible a los ojos”.

Nuevo enfoque multidimensional

En este contexto se presentaron los resultados del informe Las dimensiones faltantes en la medición de la pobreza y la herramienta del Semáforo de eliminación de pobreza, creada por la Fundación Paraguaya.

El informe realizado por la Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano (OPHI) de la Universidad de Oxford, de la mano de la Dirección de Innovación Social de CAF (Vid. Nuevos indicadores para medir la pobreza ‘escondida’) realiza una visión multidimensional de la pobreza y propone seis nuevos indicadores para medirla que trascienden a los clásicos índices donde prima la renta per cápita como medidor principal. Las dimensiones faltantes en la medición de la pobreza son seis:

  1. Calidad de empleo: tener seguridad y protección en el trabajo, estabilidad e ingreso.
  2. Vergüenza y humillación: habilidad de ir por la vida sin estigmatización social, discriminación o humillación.
  3. Violencia y seguridad física: la capacidad de no sentir temor a robos, ataques violentos o situaciones de muerte.
  4. Empoderamiento: liberación, autodeterminación, participación y confianza.
  5. Conectividad social: mantener relaciones interpersonales y redes de protección y afectivas.
  6. Bienestar psicológico: lograr satisfacción con los distintos ámbitos de la vida o sentir emociones como la felicidad.

Mireya Vargas, directora de Foco Sustentable y Centro Lyra. Foto: Juanma Miranda

Mireya Vargas, colaboradora de OPHI y directora de Foco Sustentable y Centro Lyra, mostró durante su intervención en la jornada algunos datos que confirman que estas seis dimensiones que no se miden en la mayoría de índices de pobreza afectan a millones de ciudadanos.

La OPHI realizó un estudio para analizar el nivel de vergüenza y humillación en un centro de mujeres encarceladas de Bolivia donde el 66% de las presas manifestó sentirse avergonzada por su condición de pobreza; el 45% sentirse ocasionalmente humillada, y el 26% creer que se la discrimina.

Un análisis sobre violencia y seguridad física realizado en Venezuela por la OPHI determinó que el 20% de los encuestados manifestaba haber vivido alguna incidencia violenta dentro de su hogar varias veces al año; el 33% sostenía que dichas incidencias tenían que ver con alguien conocido; el 80% percibía que había aumentado la violencia criminal en el país, y el 73% lo veía como la primera amenaza a enfrentar en su día a día.

En otra de las dimensiones faltantes, la conectividad social, un tercer estudio confirmaba que un 34% de venezolanos reconocía no contar con una red de apoyo familiar; un 66,5% no tener a quien contarle un asunto íntimo; el 70% no confiar en las instituciones, y el 73% consideraba que su vecino no le devolvería la cartera con dinero en caso de perderla.

“Estos datos y dimensiones nos indican de qué se trata cuando hablamos de pobreza, pero también son útiles para diseñar políticas y programas más ajustados a estas necesidades psicológicas que tienen que ver con la pobreza”, concluyó Vargas.

Martín Burt, director de la Fundación Paraguaya. Foto: Juanma Miranda

Desagregar la pobreza

Martín Burt, fundador y director ejecutivo de la Fundación Paraguaya, viajó a España para presentar la herramienta Semáforo de eliminación de pobreza, que hace visible lo invisible a través de 50 indicadores que definen el nivel de pobreza de los hogares y cuya metodología permite a las propias familias trazar su mapa de pobreza y desarrollar e implementar un plan para salir de la misma.

“Todos los pobres o la gran mayoría pueden superar la pobreza. Pero, ¿qué tal si los incorporamos en la erradicación de ésta?”, planteó Burt al auditorio de Casa América, reflexionando sobre el poco protagonismo que se da a los pobres en la solución de sus propios problemas.

De eso trata precisamente el Semáforo de eliminación de pobreza, que examina a través de una encuesta visual –accesible para personas analfabetas- a las familias “para obtener la información desde su perspectiva” y les reporta un tablero de control con sus resultados, en una escala de colores de rojo, amarillo y verde, donde desagrega las distintas vertientes de la pobreza. Así las personas que viven en situación de vulnerabilidad pueden afrontar los retos uno a uno a través de un plan familiar y ver su progresión en los distintos indicadores, porque, como dice Burt, “la pobreza cuanto más se la desgrana se vuelve más fácil”.

Esta metodología, puesta en marcha en países tan distintos como Paraguay, México, Nigeria, EEUU, Inglaterra o China, está adaptada a cada uno de ellos, debido a que la pobreza se define de manera diferente según la región y su desarrollo.

La Fundación Paraguaya propone de manera paralela al Semáforo de eliminación de pobreza trece concursos para empujar acciones que permitan a las familias salir de la penuria. El reto Mi baño, mi cocina, mi orgullo es una iniciativa que fomenta el espíritu emprendedor de las mujeres de Paraguay a través de la reforma de sus propios baños y cocinas gracias a la movilización de sus vecinos, que trabajan juntos para lograr un premio de mil dólares.

Ana Mercedes Botero, directora corporativa de la Dirección de Innovación Social de CAF–banco de desarrollo de América Latina. Foto: Juanma Miranda

La innovación social, pieza clave

“El mundo está cambiando a una velocidad vertiginosa al tiempo que crece su complejidad. Existe una brecha entre los problemas sociales que enfrentamos y las soluciones que encontramos. Tenemos que cerrar esa brecha con soluciones exponenciales, nuevas y diferentes, por eso la innovación social se ha convertido en un imperativo para resolver los problemas del siglo XXI”, explicó Ana Mercedes Botero durante la jornada.

Botero está al frente de la Dirección de Innovación Social de CAF–banco de desarrollo de América Latina, un laboratorio donde se ensayan y financian modelos, iniciativas, ideas que buscan poner solución a un problema de carácter social, enfocados especialmente en los colectivos más vulnerables.

La Dirección de Innovación Social se identifica con el lema de “no dejar a nadie atrás, porque estamos allí donde las políticas públicas a veces no llegan”. Y lo hacen a través de la cocreación, pues “es la comunidad la protagonista del desarrollo y necesitamos trabajar mano a mano con ella; muchas veces solo necesita que la guiemos en el proceso”.

En este contexto, Botero llama –de nuevo- a actuar a todos los actores conjuntamente: “Se acabó el pensar que solo las ONG y el Estado tengan que hacerse cargo de los temas sociales, el sector privado, como gran generador de riqueza y de empleo, tiene una responsabilidad mucho mayor que su RSC, tiene que dar un salto enorme para convertirse en un generador de soluciones”.

Y España, ¿qué hace?

Tras escuchar las distintas iniciativas que se están poniendo en marcha en América Latina, Javier Martín Cavanna, editor de esta revista Compromiso Empresarial, fue el encargado de moderar una mesa redonda que abordó los retos de la medición de la pobreza y la desigualdad para las políticas públicas, la empresa y las organizaciones sociales en España.

Jon Subinas, consultor del equipo de Estudios de Cáritas Española, mostró su preocupación ante la situación de pobreza que se vive en España: “La pobreza y desigualdad son enormemente complejos y por mucho que queramos ser multidimensionales no vamos a poder abarcar todos sus aspectos”.

De la herramienta de la Fundación Paraguaya, Subinas destacó su aplicabilidad “por estar muy orientada al terreno y a la obtención de resultados” y del informe de OPHI extrajo dos dimensiones faltantes especialmente relevantes en España: la calidad de empleo, por ser un país con altas tasas de desempleo, y la conectividad social, “donde las redes sociales primarias -las familias, los vecinos y amigos- constituyen una red de protección, de soluciones, de acceso a bienes y recursos tremendos”.

Jon Subinas, consultor del equipo de Estudios de Cáritas Española, Soledad Frías, directora general de Personas Mayores y Servicios Sociales, del Ayuntamiento de Madrid, y Martí Solà, director general de Fundación Gas Natural Fenosa, en la mesa redonda que moderó Javier Martín Cavanna, editor de CE. Foto: Juanma Miranda

Por su parte, Soledad Frías, directora general de Personas Mayores y Servicios Sociales, del Ayuntamiento de Madrid, remarcó que la falta de empleo y de vivienda “son dos de los aspectos que inciden altamente en la condición de pobreza” en la capital española.

Frías explicó cómo los servicios sociales dan protagonismo a las propias personas vulnerables: “La concesión de ayudas tiene que estar inserta en un diseño de intervención social para trabajar con la familia; el usuario tiene que participar obligatoriamente en el diseño y tiene que ser corresponsable del mismo”.

A su vez incidió en la necesidad de dar luz a las necesidades faltantes de la pobreza: “El concepto de vulnerabilidad es muy jurídico e indeterminado, por eso nos parece fundamental que el trabajador social en la entrevista con el individuo valore la situación de la vivienda, la salud, los factores estructurales, las habilidades personales y sociales, los derechos civiles y políticos, la situación económica y ocupacional, la situación formativa y educativa, familiar y personal… y que con todo ello construya un mapa de vulnerabilidad familiar donde actuar”.

Finalmente, Martí Solà, director general de Fundación Gas Natural Fenosa, explicó al auditorio cómo aborda su compañía el problema de la pobreza energética, un problema “muy complejo, porque forma parte de la pobreza”. Y advirtió: “Quien quiera buscar soluciones fáciles no las va a encontrar. Hay que trabajar conjuntamente con administraciones (estatal y local), con ONG y con otras empresas, porque las energéticas no somos el problema, ni tampoco la solución, pero queremos formar parte de ella”.

Solà apuntó a más de 20 medidas que han puesto en marcha desde 2014 para aliviar la pobreza energética de los españoles. Un canal de atención telefónica 24 horas para las personas en riesgo de pobreza energética es uno de ellos, porque “hay muchas personas que no quieren ir a servicios sociales por si les ven entrar; esto significa estigmatizarse; es el sentimiento de humillación y vergüenza del que hablamos”, apuntó Solà.

Otra de las medidas tomadas por la Fundación Gas Natural Fenosa ha sido poner en marcha un plan piloto de formación a las familias sobre el uso de la energía: “Hay que ayudarlas a ser autónomas, a autogestionar su factura y su presupuesto, a que puedan bajar el consumo y la potencia…”.

“Los enfoques de los distintos ponentes ponen en evidencia cómo los sistemas tradicionales de medir la pobreza y gestionar las políticas públicas para atender a las poblaciones más vulnerables están enfrentando grandes retos. Por una parte, las variables de medición se han ampliado para tratar de dar cuenta de fenómenos que anteriormente eran ignorados, como la autoestima, la calidad en el empleo, la participación, la violencia o el bienestar psicológico, y que, sin embargo, tienen una incidencia importante en el fenómeno de la pobreza y la desigualdad. Por otra, cada vez somos más conscientes de que el fenómeno de la pobreza requiere también el aporte y la participación de todos los sectores: organizaciones sociales, administración pública y sector privado”, resumió Martín Cavanna.

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Comentarios
  1. carlos alberto arrascue villegas

    En cuanto a desigualdad, se debe tratar lo correspondiente a fomentar una mayor empleabilidad para los pobres, pues los mas beneficiados y que ostentan mayores ingresos familiares, son los que acaparan puestos públicos o privados, mayormente no por capacidad, sino por vínculos: familiares o amicales, con Funcionarios, Directivos o Jefes, sesgando aun mas la situación, cuando se trata de puestos o trabajos de confianza.
    La desigualdad es bastante notoria en un hogar con éstos beneficios, todos los miembros de la familia trabajan (hogar rico), en el otro escenarios uno ó dos miembros , tiene trabajo y no de calidad (hogar pobre) , no obstante tener igual o mayor capacidad que aquellos.