Cuatro organizaciones que dan soluciones habitacionales en América Latina

El déficit de vivienda en América Latina ilustra las grandes desigualdades de la región. Los expertos priorizan mejorar los espacios ya habitados que adquirir nuevos terrenos en zonas periféricas.
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Foto: Techo.

En Latinoamérica, 104 millones de personas viven en asentamientos en situación de pobreza; una muestra de las grandes desigualdades de la región. Por lo tanto, un 25% de los habitantes de las ciudades reside en favelas, villas de emergencia o chabolas, denominaciones de los asentamientos irregulares de acuerdo a cada país. En estos espacios las personas son invisibilizadas y sus derechos son constantemente vulnerados.

La vivienda inadecuada se caracteriza, entre otros factores, por la baja calidad de la construcción, la carencia de servicios básicos, la inseguridad de la tenencia y la precaria situación de los atributos urbanos de los barrios; lo cual, en conjunto, acarrea una alta vulnerabilidad social y económica frente a los riesgos naturales y ante varios tipos de enfermedades asociados a las malas condiciones habitacionales. Según la organización Techo, uno de cinco asentamientos afirmó tener posibilidades de sufrir un desalojo debido a comunicaciones recibidas.

Frente a este contexto, distintas organizaciones de la sociedad civil buscan constantemente brindar soluciones innovadoras al déficit habitacional. Hay diversas miradas sobre cómo llevar a cabo los programas vinculados a las viviendas, pero todas contribuyen a mejorar la calidad de vida de distintas comunidades.

1. Techo

Techo nace en el año 1997 en Chile con el objetivo de construir viviendas de emergencia en conjunto con las familias en situación de vulnerabilidad. Rápidamente, a partir de 2001, comienza a expandir su idea como una red en diferentes países de América Latina. “Nos motiva la convicción de que la pobreza puede superarse en tanto todos los actores de la sociedad asuman el tema como prioritario y trabajen articuladamente para alcanzarlo”, explica Felipe Bogotá, director general de regiones de Techo Internacional. Hoy la organización tiene presencia en 19 países de América Latina y el Caribe.

Según el director de las áreas sociales de Techo Internacional, Juan Pablo Duhalde, la innovación en relación a soluciones habitacionales debe darse desde lo más básico. “Es importante generar políticas públicas que conozcan a la ciudadanía, que no estén desterritorializadas”, señala el especialista.

Por otro lado, Duhalde comenta que no hay una receta única a nivel latinoamericano para resolver el tema de los asentamientos populares. Dice: “El aprendizaje de estos 20 años de trabajo es que Techo por sí solo no va solucionar la problemática de la desigualdad, por eso hay que generar redes que permitan integrar a todos los actores de la sociedad. Las políticas que se plantean en la actualidad son de mejorar los lugares ya habitados. Se priorizan estos proyectos a pensar en algo nuevo en las periferias”.

Techo pone a las familias en el centro a la hora de construir las viviendas. “No queremos generar trabajo asistencialista o paternalista. Hablamos de coconstruir. Las familias tienen un rol protagonista porque son sujetos de derechos y responsabilidades”, explica Duhalde.

“No queremos generar trabajo asistencialista o paternalista. Hablamos de coconstruir. Las familias tienen un rol protagonista porque son sujetos de derechos y responsabilidades”. Techo.

2. Módulo Sanitario

Adicionalmente, Módulo Sanitario es una organización sin fines de lucro que busca resolver la emergencia sanitaria que sufren muchísimas familias en Argentina, donde hay más de 6 millones de personas que no tienen baño en su vivienda. Se construyen módulos de baño y cocina que se anexan a las viviendas de emergencia que hace Techo. De esta forma, las familias cuentan con agua fría, caliente, desagües y electricidad.

Como complemento se realizan talleres de higiene junto a las familias después de la construcción, para tomar conciencia de la importancia de adquirir hábitos de higiene básicos para la prevención de enfermedades. Según el Banco Mundial, 120 millones de latinoamericanos carecen de acceso a un inodoro o un lugar sanitariamente seguro para evacuar sus excreciones.

“Empezamos a trabajar en 2015 en esta solución porque veíamos que muchas familias tenían el inodoro a diez metros de la casa y muchas veces se encontraba entre cuatro paredes de cartón y un techo de chapa. Cada vez que iba a hacer voluntariado, volvía a mi casa y me daba una ducha de agua caliente, mientras tanto pensaba que muchas de las personas de los barrios más carenciados no tenían la posibilidad de asearse del mismo modo. Ese fue el disparador para querer dejar en esos lugares la infraestructura instalada”, cuenta Matias Nicolini, coordinador general del programa Módulo Sanitario.

El proyecto se pensó para que el módulo se pueda construir en dos días con la ayuda de cualquier persona que tenga ganas. No hay que tener experiencia. Todo se arma a partir de distintos kits. Los voluntarios tienen que atornillar los elementos a las paredes.

“A las familias les pedimos un aporte del 10% del costo del módulo y que hagan un pozo ciego. La idea es que tomen como propio lo que ellas van a recibir. Además, hacemos convenios con empresas que nos donan materiales y así logramos bajar el costo”, comenta Nicolini.

3. Hábitat para la Humanidad Argentina

Desde el 2002, Hábitat para la Humanidad Argentina (HPHA) ayuda a lograr el acceso a una vivienda adecuada en distintas zonas de Argentina. Se trabaja por una solución duradera en la que las habilidades de las personas y de las comunidades se transforman en el eje central. Desde el momento en que deciden participar del proyecto hasta que logran la solución habitacional que precisan, las personas ponen un esfuerzo y empeño que se traduce en mayor motivación para emprender en todos los ámbitos de sus vidas.

HPHA cuenta con el proyecto Desarrollo de Barrios, donde se enfoca en facilitar la gestión de soluciones a familias que por sus propios medios deben financiar, administrar y construir su propia vivienda. Las comunidades buscan soluciones de diversas formas y la producción social del hábitat es una de ellas, mediante la autoconstrucción sin asistencia profesional. A menudo esto genera soluciones deficitarias que empeoran con el correr del tiempo. Así, los barrios van creciendo sin planificación y con una infraestructura técnica y social precaria, en el marco de la economía informal y producen, en la mayoría de los casos, soluciones temporales y que muchas veces carecen de la protección y comodidad deseadas.

Desarrollo de Barrios busca fortalecer las capacidades de las familias para reducir la cantidad de viviendas inadecuadas que, entre otras cosas, se caracterizan por materiales precarios, la falta de iluminación y ventilación en viviendas progresivas sin diseño, la carencia de servicios básicos, la inseguridad de la tenencia y el hacinamiento de unidades familiares en un lote.

Foto: Hábitat para la Humanidad Argentina. Proyecto Casa Semilla.

La solución habitacional más integral de HPHA es el programa Casa Semilla. Este proyecto consiste en una alternativa de vivienda progresiva y participativa, centrada en el desarrollo de capacidades de la familia, que le permitan finalizarla de forma segura y adecuada. Nace de la situación económica del país, en el que resultaba imposible para una familia de bajos ingresos acceder a un préstamo de vivienda. La propuesta se centra en la capacitación y el empoderamiento para que la familia propietaria pueda completar la vivienda correctamente siguiendo un plano y administrando sus recursos eficientemente.

El proceso implica adquirir habilidades que se vuelven permanentes: administrar recursos eficientemente; involucrar voluntarios; planificar la economía familiar; adquirir conocimientos de autoconstrucción como leer un plano, o conocer técnicas y materiales. El tiempo de construcción es de entre 10 y 12 meses. La devolución del préstamo en cuotas sin interés se hace en un plazo de hasta 15 años.

El componente financiero de la Casa Semilla es una de sus innovaciones más importantes. El crédito para las familias es mixto: aportes en especie y también en dinero en efectivo. Esto último permite a la familia elegir los materiales, buscar precios y administrar su propio dinero.

El alquiler, una alternativa óptima

En el 2008, HPHA encargó un estudio interdisciplinario que identificó como crítica la situación de muchas familias que viven en conventillos, inquilinatos y hoteles pensión. Cuestiones como el hacinamiento, el riesgo estructural y los efectos en la salud, especialmente de niños y ancianos, son alarmantes en esta tipología de vivienda. En consecuencia, la situación del alquiler informal termina siendo crítica.

Una de las razones que obligan a familias a vivir en estos lugares son los requisitos para alquilar en las grandes ciudades, que incluye entre otras cosas, una propiedad en la ciudad como garantía. A su vez, la demanda del alquiler excede la oferta por lo que existe una clara preferencia de los propietarios por inquilinos de clase media y sin hijos.

Frente a este contexto, HPHA diseñó el proyecto de Alquileres Tutelados. La organización recuperó un espacio deshabitado de la ciudad para transformarlo en ocho departamentos que se alquilan formalmente a familias provenientes de conventillos, inquilinatos u hoteles pensión. El edificio comenzó a ser alquilado a las familias en diciembre de 2016.

Cuando seleccionaron a las ocho familias que iban a alquilar tenían que cumplir con algunas pautas como: tener ingresos suficientes para un alquiler de mercado, ser preferentemente del barrio de La Boca y no ser una familia demasiada numerosa para un departamento pequeño. Este primer proyecto se logró con un 50% de fondos donados y un 50% de fondos adquiridos a través de un préstamo. Por el momento, con los alquileres se paga el préstamo. En cuanto se haya saldado la deuda, los ingresos de los alquileres permitirán la gestión de nuevos proyectos. Las familias que alquilan en el edifico de HPHA firman un contrato de dos años, que puede ser renovado por dos años más.

Foto: Hábitat para la Humanidad Argentina. Proyecto Alquileres Tutelados.

4. Vivienda Digna

Otra organización, que trabaja desde 1979 en el desarrollo humano, a través del acceso a un hábitat adecuado, es Vivienda Digna. La asociación promueve que las familias accedan al microcrédito, como una herramienta que contribuye a la mejora en las condiciones de hábitat de sus viviendas. El programa se localiza en los distritos del conurbano norte de la provincia de Buenos Aires.

“El crédito es una oportunidad para que las familias puedan dar un paso un poco más grande. La asistencia técnica les ayuda a tomar decisiones. El microcrédito es una motivación, pero después las familias ponen más de lo que se les da”, afirma Celeste Fisch, directora técnica de Hábitat y Participación.

Por otro lado, Fisch coincide en que el acceso a un terreno es uno de los problemas más grandes. Enfatiza: “los lotes que existen, están fuera de sus ingresos”.

Pablo Vitale, de la Asociación Civil para la Igualdad y la Justicia (ACIJ), explica que en relación a las viviendas sociales hay muchas experiencias traumáticas en América Latina. Desarrolla: “Los grandes complejos de vivienda social, característicos de la década del 70, demostraron ser constructivamente complejos y tener enormes déficits estructurales para su mantenimiento. Luego, se realizaron viviendas más bajas en zonas periféricas. Acá aparecieron problemas de localización. En México hay barrios enteros desocupados por lo alejados que están de los servicios”.

El referente de ACIJ recopila dos experiencias exitosas en el mundo, que todavía no han llegado a la región o son incipientes. Dice: “Una idea interesante es la construcción de viviendas que no tengan como objetivo final la adquisición, sino que el fin sea de alquiler social. El Estado sería quien conservara el inmueble, o incluso, empresas sociales podrían ser las propietarias. Otra opción que se ve en los países desarrollados es que por los inmuebles nuevos que se construyen, se debería aportar un porcentaje de entre el 10% y el 20% del valor para dar respuestas habitacionales”.

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