Avances en el Parlamento: haciendo leyes con base científica

España está allanando el camino para que Congreso y Senado cuenten con asesores científicos independientes que sirvan de guía a los legisladores a la hora de elaborar determinadas normativas. En ello mucho ha tenido que ver la iniciativa Ciencia en el Parlamento (CeeP), que en menos de un año ha conseguido los apoyos necesarios para celebrar encuentros con diputados y asesores de todos los partidos.
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Foto: Ciencia en el Parlamento

Nada más empezar 2018, un pequeño grupo de trabajo relacionado con el ámbito de la ciencia y la investigación dio el pistoletazo de salida oficial a la iniciativa Ciencia en el Parlamento (CeeP). Su máximo objetivo era y es conseguir que el asesoramiento científico quede instaurado en el poder legislativo de forma constante. Es decir, que los miembros del Congreso y del Senado tengan siempre a mano el consejo de expertos para que las medidas que adopten y las leyes que aprueben cuenten también con una base científica sólida.

Abanderado por Andreu Climent, investigador senior en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, este proyecto ha ido sumando un buen número de adeptos en sus once meses de vida. Unas 200 entidades se han sumado a su llamamiento, y entre ellas, han sido determinantes la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt), dependiente del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, y la Fundación Cotec para la innovación, cuyo bagaje en estas lides ha servido para llegar mucho más rápido a las puertas del Parlamento.

Por ellas han entrado hace pocos días los 24 voluntarios de CeeP, dispuestos a dar a nuestros políticos otro punto de vista basado en la evidencia a lo largo de dos jornadas de reuniones y de intensos debates. Entre ellos hay especialistas (la mayoría profesores e investigadores en centros de referencia de nuestro país) en cardiología, oncología, biología molecular, cooperación internacional y desarrollo de proyectos de carácter global, en ciberseguridad, big data e inteligencia artificial, biotecnología, medicina personalizada… Un largo listado que sabemos que va a tener un papel estelar en nuestro futuro a nivel general y que la mayoría de las veces es difícil de comprender para los ‘profanos’.

Esta reunión tan esperada por CeeP ha hecho surgir el germen de lo que podría ser la primera oficina de asesoramiento científico de la democracia española, un instrumento que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, se ha comprometido a crear antes de que finalice la presente legislatura.

Ana Pastor, presidenta del Congreso, se ha comprometido a crear la primera oficina de asesoramiento científico de la democracia española antes de que finalice la legislatura.

Como anfitriona, Pastor fue la encargada de dar la bienvenida a los participantes, afirmando en su intervención que la relación de la ciencia y la tecnología con el Parlamento es clave para elaborar leyes adaptadas a las “necesidades de este siglo”. Una conexión constante que ya existe en países como el del Reino Unido, el máximo referente que ha demostrado su eficiencia con el paso del tiempo.

La oficina de ciencia y tecnología del Parlamento Británico (POST), en la que trabajan una quincena de expertos independientes sin afiliación política, lleva casi 30 años en activo, asesorando tanto a la Cámara de los Lores como a la de los Comunes. Han seguido su ejemplo países de nuestro entorno como Francia, Alemania y Suecia, además del Parlamento Europeo. Y, en breve, España.

Para abrir boca

Climent ya ha expresado en varias ocasiones que el objetivo inicial era conseguir que esta “versión de prueba” de dos días se mantuviese año tras año como evento especial, en el que poner sobre la mesa de sus señorías temas de debate necesarios para el desarrollo completo de futuras normativas.

Los miembros de CeeP llevan meses estudiando a fondo los puntos clave que nuestro país debe legislar de forma urgente, puntos que se han tratado durante estos dos días junto con 75 miembros de la Cámara Baja de todos los grupos políticos y cerca de un centenar de representantes institucionales del ámbito científico y tecnológico de todo el país. Por ejemplo, las resistencias antibióticas, la ciberseguridad, el cambio climático y la transición energética, aspectos relacionados con envejecimiento y salud, la inteligencia artificial y el big data o la conciliación familiar y social, entre otros aspectos.

En total, han sido doce las líneas temáticas que han servido para reunir a técnicos, diputados y asesores en encuentros diferenciados. De todos ellos se elaborarán dossieres claros con evidencias científicas para que los legisladores obtengan un conocimiento básico e imparcial de cada área abordada. De esta manera, los miembros del Parlamento y sus asesores podrán plantear nuevos borradores y reformas legislativas con una opinión fundamentada previa.

Desde CeeP siempre se recuerdan las palabras de la química inglesa Rosalind Franklin: “La ciencia y la vida ni pueden ni deben estar separadas”. Una sabia frase que a partir de ahora se va a aplicar más que nunca en nuestro día a día, cada vez más tecnológico e innovador. No podemos mantenerlas alejadas entre sí, eso solo nos ayudaría a desandar el camino del progreso, a quedarnos atrás. Y eso es algo que no nos podemos permitir.

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