Cambio climático y desigualdad, objetivos de los nuevos miembros de Ashoka

La red española de emprendedores sociales Ashoka ha sumado a sus filas a tres nuevos miembros: Helena Puig, que trabaja por hacer más sólidos los procesos de paz; Oriol Vilalta, promotor de nuevas estrategias para la prevención y extinción de incendios, y Gonzalo Fanjul, que busca construir un mundo más justo y respetuoso ofreciendo información veraz y concienzuda sobre temas sociales.
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Ashoka acaba de presentar a los tres nuevos miembros de su red española de emprendedores sociales: Helena Puig, una de las promotoras de Build Up; Oriol Vilalta, parte del equipo fundacional de la Fundación Pau Costa; y Gonzalo Fanjul, director de investigación de la Fundación porCausa. Los tres han sido seleccionados entre 500 candidaturas gracias a los proyectos innovadores en los que trabajan y a su compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

¿Pero a qué se dedican exactamente? Helena Puig, por ejemplo está trabajando junto con el resto del equipo de Build Up para democratizar los procesos de construcción de paz, dando voz a las personas que viven el conflicto en primera persona y que suelen estar excluidas de estos procesos, como las mujeres y los niños soldados. Hasta el momento, la organización ha liderado e implementado más de 20 procesos de construcción de paz en países como Somalia Burundi, Colombia, Sudán del Sur o Siria.

“En la mayoría de los casos, estos procesos están liderados por políticos y organizaciones internacionales que no tienen en cuenta a los verdaderos protagonistas del conflicto. Esto hace que la paz que se firma sea frágil y no perdure”, asegura Puig. Desde Build Up se calcula que el 90% de las guerras civiles de la última década han ocurrido en países donde ya se había vivido un conflicto similar a lo largo de los últimos 30 años.

También han trabajado en Estados Unidos, donde han puesto a prueba una metodología propia que sirve para prevenir conflictos a través del seguimiento de mensajes polarizados en las redes sociales. “Intentamos detectar con tiempo fenómenos demagógicos populistas y polarizados para impedir que se transformen en algo más grave”, comenta la portavoz de Build Up.

Nuevas estrategias contra el fuego

Oriol Vilalta lleva toda su vida trabajando en el control de incendios, un problema que cada año que pasa es mayor. El éxodo rural y el cambio climático son dos procesos que han influido de forma relevante en la expansión del fuego por los bosques. Por eso se creó la Fundación Pau Costa (que lleva el nombre de uno de sus idearios, fallecido en un accidente poco antes de su creación).

La organización calcula que en Europa hay un 50% más de tierras forestales que hace 25 años, que están en desuso y poco cuidadas, algo que eleva las posibilidades de propagación de incendios y que empeora las condiciones de extinción. “Además estamos observando cómo países de gran humedad como Dinamarca o Suecia se han visto gravemente afectados por este problema, muestra de que el clima está cambiando. Ya no es una situación que afecte solo a los países del sur de Europa”, advierte Vilalta.

El nuevo miembro de la red Ashoka y la Fundación que representa trabajan para conseguir una mayor concienciación en la prevención de incendios. Se trata de la primera comunidad forestal internacional donde investigadores, bomberos, agricultores y sociedad civil comparten sus conocimientos y promueven hábitos que impidan avanzar al fuego. Un modelo que, en un futuro a largo plazo, Vilalta quiere que se extienda a otras organizaciones para abordar fenómenos naturales catastróficos como tsunamis o terremotos.

Además de ofrecer programas de formación, tanto para especialistas como para el público en general, la Fundación promueve otro tipo de soluciones. Como el programa Rebaños de fuego, en el que ganaderos e investigadores diseñan caminos estratégicos para que pasten rebaños de cabras y ovejas, creando al mismo tiempo cortafuegos naturales sin gasto añadido. “También buscamos nuevas vías con el cultivo de viñedos y la generación de biomasa. En general, son actividades preventivas que aportan ingresos, mejorando además las condiciones de vida rural y su desarrollo económico”, explica.

Información migratoria veraz

El tercer seleccionado, Gonzalo Fanjul, es uno de los responsables de la Fundación porCausa, una red de periodistas, investigadores, arquitectos, sociólogos, storytellers y diseñadores que tiene por objetivo influir en los medios de comunicación para evitar una distorsión de la información de determinados temas de calado social. La Fundación les proporciona contenido diverso bien documentado, basado en la evidencia, sobre temas sociales como las migraciones o la pobreza infantil en países desarrollados.

“El debate público es cada día más pobre. La falta de recursos por parte de los medios para financiar sus propias investigaciones está haciendo que se cubran muy pocas noticias sobre colectivos vulnerables, y si lo hacen, es de forma sesgada y sensacionalista”, apunta Fanjul. Desde su punto de vista, la distorsión que se genera impide un diagnóstico preciso y la responsabilidad pública para el diseño de soluciones a problemas graves de la sociedad.

Sus investigaciones salen adelante gracias a su red de más de 220 colaboradores, encargados también de marcar nuevas estrategias para captar a públicos más jóvenes, que consumen la información de una manera muy diferente. Pero también a la audiencia de más de 50 millones de personas que han conseguido hasta el momento, aliándose con redes de medios nacionales e internacionales como El País, The Guardian o Univisión, entre otros muchos. Una estrategia eficaz para atraer fondos.

Escuelas ‘Changemaker’

Ashoka también ha engordado su red de escuelas Changemaker con cuatro proyectos que se desmarcan de las pautas de educación tradicionales: IES Jaranda (Cáceres); Arizmendi Ikastola (País Vasco); Colegio Decroly (Santa Cruz de Tenerife), y CEIP de Viñagrande-Deiro (Pontevedra).

La primera de ellas, IES Jaranda, un instituto de secundaria, bachillerato y formación profesional (FP), se ha volcado con un proyecto de convivencia intergeneracional. En él, los alumnos trabajan tanto con los mayores del centro residencial ServiMayor como con los pequeños de la escuela de educación infantil La Casita, favoreciendo así el envejecimiento activo, la solidaridad, el voluntariado y la competencia emocional.

Por su parte, el grupo de escuelas Arizmendi Ikastola, localizadas en el Valle del Alto Deba, ofrece a sus estudiantes una educación basada en la Pedagogía de la Confianza, un proyecto transversal que se basa en la autogestión y la seguridad personal. Se potencia el sentimiento de comunidad y se fomentan las actividades cooperativas, como son los laboratorios de aprendizaje, micro-espacios de temáticas variadas a las que el alumno puede acudir de manera voluntaria según sus intereses, necesidades y su nivel de desarrollo intelectual.

“Un ejemplo fue el grupo que creamos para sensibilizar a alumnos y profesores sobre la huelga del 8 de marzo, queríamos que se extendiese en la escuela la importancia y la urgencia de la cuestión femenina, y preparamos una presentación con fotos y vídeos que explicaban lo que significaba el movimiento”, explica una de sus alumnas, Izar Ruiz de Austri.

El colegio concertado Decroly es otro de los que apuestan por el trabajo cooperativo y la resolución de problemas a través del análisis, la discusión y la experiencia. Entre los proyectos que han puesto sobre la mesa está el que ha comprometido a un grupo de alumnos mayores con los del centro ocupacional San Antonio de Padua (Prominsur), la mayoría de estos con Síndrome de Down.

“Hasta entonces yo sabía poco de lo que significaba la discapacidad intelectual, solo por lo que veía en la televisión”, comenta Claudia Baez, alumna de este colegio. “Decidimos organizarles una fiesta para poder conocerles mejor y para ello hicimos comisiones para planificarlo todo: de actividades, de captación de fondos, posibles colaboraciones, presupuesto… De esta manera logramos nuestro objetivo. Y fue tan positiva la experiencia que nos hemos comprometido a repetirla el año que viene”.

Finalmente, la escuela pública de Viñagrande-Deiro busca implicar a todos sus alumnos entre sí, sean de la edad que sean, y les ofrece distintos mecanismos de expresión para que su opinión también cuente tanto en el diseño de estrategias educativas como en la búsqueda de soluciones a problemas comunes que aparecen en sus pueblos.

Por ejemplo, entre todos detectaron una serie de situaciones peligrosas en el tránsito vial cercano al centro y buscaron una solución que enviaron al Ayuntamiento. Llevaron a cabo la recreación en 3D de un aparcamiento y finalmente consiguieron que se desarrollase su proyecto.

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