El 73% del aumento de esperanza de vida se atribuye a medicamentos innovadores

Farmaindustria actualiza su informe sobre ‘El valor del medicamento’ con motivo de la celebración del Día Mundial de la Salud, auspiciado por la OMS.
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La esperanza de vida es la medida de la salud más utilizada, aunque solo toma en cuenta la duración de la vida de una persona y no su calidad. En los últimos 50 años ha habido avances notables en este campo en todo el mundo. En promedio, la esperanza de vida al nacer supera los 72 años, según datos del Banco Mundial, e incluso alcanza los 80 años en los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), un aumento de más de 10 años desde 1960.

Casi las tres cuartas partes de ese aumento en la esperanza de vida puede atribuirse a la aportación de los medicamentos, tal y como demuestran los datos recogidos por el estudio Pharmaceutical Innovation and Longevity Growth in 30 Developing and High-income Countries, 2000-2009. En concreto, en ese plazo se registró un incremento de 1,74 años en la expectativa de duración de la existencia humana. Y de esa ganancia, 1,27 años (el 73%) es directamente atribuible a los nuevos fármacos utilizados en la lucha contra la enfermedad.

Este es uno de los nuevos datos incorporados al informe El valor del medicamento elaborado hace unos años por Farmaindustria y que ahora ha sido actualizado con nueva información con motivo de la celebración, este domingo 7 de abril, del Día Mundial de la Salud, una conmemoración que auspicia anualmente la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los fármacos innovadores logran, en algunos casos, cronificar enfermedades, como con el VIH o diabetes; curarlas (sarampión, malaria o, más recientemente, hepatitis C), e incluso erradicarlas (polio, viruela o peste bovina, por ejemplo). Y, cuando menos, contribuyen a reducir el sufrimiento y mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias.

Es el fruto de un proceso largo (entre 10 y 12 años de investigación para el desarrollo de un nuevo medicamento), intenso (se requieren siete millones de horas de trabajo) y muy costoso. Cada fármaco innovador que logra llegar al paciente requiere de una inversión media cercana a los 2.500 millones de euros.

Destaca, junto a las soluciones para las patologías más prevalentes, el creciente esfuerzo de la industria farmacéutica en enfermedades raras. De hecho, es el segundo grupo terapéutico con mayor volumen de proyectos de I+D tras el cáncer, con más de 1.400 fármacos en desarrollo en Europa en 2015. Y logrando resultados: la agencia estadounidense de medicamentos (FDA en sus siglas en inglés) aprobó 59 nuevos fármacos en 2018, de los cuales 34 (el 58%) eran medicamentos huérfanos, indicados para alguna enfermedad poco prevalente.

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