En busca de la sostenibilidad de los modelos de innovación social

Como fenómeno histórico, la innovación social no es algo novedoso. Donde quiera que han existido grupos humanos en búsqueda de nuevas soluciones a sus problemas comunes, ha existido innovación social.
Javier Crespán13 mayo 2019
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Sin embargo, es solo recientemente que la innovación social ha comenzado a verse (y teorizarse) como un campo de acción diferenciado. Un campo por otra parte difuso, por la dificultad de acotar los conceptos clave de innovación (algo es nuevo o no dependiendo del contexto de referencia) y de lo social (los problemas o necesidades sociales a los que las innovaciones pueden responder son ilimitados).

En cualquier caso, el interés por apoyar modelos que ofrezcan soluciones innovadoras a problemas sociales alcanza a cada vez más financiadores de los sectores público, privado y de la sociedad civil. En general, para los financiadores de proyectos sociales, incorporen ideas innovadoras o no, la sostenibilidad de los mismos es algo cercano a la obsesión. Fundaciones, empresas privadas y organismos públicos temen verse abocados a tener que elegir entre continuar subsidiando eternamente las acciones emprendidas, o retirarles el apoyo financiero y que los resultados alcanzados se desvanezcan. Se trata pues de buscar la autosostenibilidad.

Cuando se habla de la sostenibilidad de proyectos sociales, incluyendo aquellos que se basan en modelos innovadores, se puede poner el énfasis en al menos dos aspectos distintos, pero generalmente relacionados: la capacidad de los impactos positivos generados de perpetuarse en el tiempo (sostenibilidad de los impactos), y la capacidad de establecer un flujo de recursos estable y más o menos autónomo que permita sostener en el tiempo las acciones emprendidas (sostenibilidad económica). Normalmente, la sostenibilidad de los impactos necesita de un flujo de recursos que permita continuar las acciones, y por tanto de una cierta sostenibilidad económica.

Desde un punto de vista práctico, los tres principales mecanismos para alcanzar la sostenibilidad económica son el mercado, vía modelos de negocio de impacto, el Estado, vía la política pública, y la apropiación comunitaria, vía procesos de autogestión. Estos mecanismos no son excluyentes, y a menudo aparecen combinados, pero es analíticamente importante diferenciarlos.

Quizás uno de los desarrollos más relevantes en el mundo de la innovación social en los últimos años sean los modelos de negocio de impacto, hasta el punto que a menudo se identifica la innovación social con el emprendimiento social. Esta identidad es ciertamente reduccionista, pero da idea de la fuerza que los negocios de impacto han adquirido.

En la medida en que la solución a problemas sociales se pueda generar mediante la venta sin pérdidas de servicios y productos que respondan a necesidades sociales insatisfechas, la sostenibilidad económica está garantizada. A veces, el servicio o producto no responde en sí mismo a un problema o necesidad social, pero permite a la organización que lo comercializa financiar actividades conexas que sí lo hacen.

Por su propia lógica mercantil, los emprendimientos sociales tienen dinámicas distintas a las de otros proyectos sociales que no se someten al mercado. Sin embargo, a menudo necesitan de igual modo del apoyo de financiadores filantrópicos, especialmente en las fases iniciales de desarrollo y lanzamiento del producto o servicio.

Ejemplos de esta forma de sostenibilidad abundan. La venta de servicios y productos diseñados para la base de la pirámide, desde los microcréditos a los microseguros, pasando por los baños secos para zonas rurales de bajos recursos, se vienen rápidamente a la cabeza.

Por otra parte, la venta de servicios o productos no es la única vía posible para alcanzar la sostenibilidad, y en muchas ocasiones ni siquiera es factible o deseable. No todos los problemas sociales se solucionan con servicios o productos. Además, hay veces en que el precio necesario para garantizar la viabilidad empresarial excluye a muchos potenciales beneficiarios. Aunque innovando en la forma de ofrecer un servicio o producto se puede cambiar la estructura de costes y llegar a públicos antes excluidos, mientras se cobre, siempre habrá quien quede por fuera. Los subsidios cruzados, esquemas en los que la venta del producto o servicio a sectores de más recursos permite subsidiar total o parcialmente su oferta a poblaciones de menos recursos, permiten en ocasiones ampliar la base de beneficiarios. Pero no son siempre una alternativa.

No todos los problemas sociales se solucionan con servicios o productos. Además, hay veces en que el precio necesario para garantizar la viabilidad empresarial excluye a muchos potenciales beneficiarios.

El papel del Estado

La política pública ofrece otra opción para la sostenibilidad económica de los modelos de innovación social. La capacidad del Estado de generar recursos vía impuestos, y su obligación de revertirlos a la población en forma de bienes públicos y servicios, lo convierten en un consumidor natural de nuevas soluciones a problemas sociales.

De hecho, cada vez se pone más énfasis en la innovación social desde el sector público, buscando que sea el propio Estado el que innove en la política pública. Un ejemplo de innovación social iniciada y sostenida por el sector público sería el Metrocable de Medellín, el primer teleférico de transporte público del mundo. Esta inteligente solución para las necesidades de transporte de barrios de bajos recursos de las colinas de Medellín ha sido además replicada en otras ciudades de América Latina.

Otras veces, los nuevos modelos se originan fuera del Estado, pero se busca que sean incorporados a la política pública para garantizar su sostenibilidad y/o escala. Embarazo Saludable es un innovador proyecto de salud materna en zonas rurales de Guatemala impulsado por la fundación española EHAS y su socio local TulaSalud.

Con un modelo que combina tecnologías adaptadas a zonas rurales aisladas (una mochila con ecógrafo portátil y tiras reactivas para análisis rápidos de sangre y orina) y la capacitación de equipos de salud itinerantes para su uso en el seguimiento de embarazos, el proyecto logró una importante reducción en la mortalidad materna y neonatal. Ahora el modelo está en fase de trasferencia a las instituciones públicas de salud para su sostenibilidad.

Para garantizar la sostenibilidad de los impactos de cualquier proyecto social, siempre es necesario un cierto grado de apropiación por parte de la comunidad de referencia. Cuando esa apropiación va acompañada de la continuidad de las acciones bajo la dirección y con los recursos de esa comunidad, la autogestión permite lograr también la sostenibilidad económica.

Los bankomunales, un innovador modelo de banca comunitaria en el que los participantes son al mismo tiempo inversores, gestores y tomadores de crédito del bankomunal al que pertenecen, son un ejemplo de esto. Pasado un período de capacitación y acompañamiento, los miembros-accionistas de un bankomunal pueden continuar con la gestión del mismo de forma plenamente autónoma, aunque en muchos casos elijan seguir vinculados a la organización promotora del modelo para recibir servicios adicionales.

La comunidad, la dueña del cambio

Mencionar finalmente que la sostenibilidad de los impactos no siempre requiere de sostenibilidad económica. Hay veces en que la naturaleza de un modelo de innovación social permite que en su éxito se agoten las acciones necesarias para su sostenibilidad.

Esto es particularmente cierto cuando lo que se busca es generar cambios de comportamiento. En la medida en que los nuevos comportamientos se internalizan y se vuelven automáticos, la necesidad de acciones de refuerzo desaparece. La iniciativa Chaco Trinacional, por ejemplo, ha tenido bastante éxito mejorando la calidad del agua para consumo humano en comunidades remotas del Chaco Paraguayo mediante la utilización de filtros artesanales de arcilla.

Una vez los beneficiarios internalizan y convierten en parte de su rutina las recomendaciones sobre uso y mantenimiento de los filtros, la sostenibilidad de los impactos queda garantizada aunque las acciones de acompañamiento se interrumpan, al menos durante la vida útil de los filtros.
 

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