¿Se quedará un robot con tu trabajo?

El impacto de la automatización en la industria y los servicios es uno de los temas más en auge en la actualidad, generando diferentes controversias al respecto.
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Una de esas controversias es el número de personas que perderán sus puestos de trabajo al ser reemplazados por robots o por los algoritmos.

Mientras algunas corrientes de pensamiento auguran que la automatización será desastrosa para los trabajadores, dejando en la estacada a un gran porcentaje de ellos que nunca más volverán a trabajar, otras creen que al igual que pasó en otras épocas, como la revolución industrial, una mayoría de trabajadores se reciclarán en nuevas funciones relacionadas con la propia automatización y que quizá hoy ni existen.

Estamos ante un debate totalmente abierto y hasta que no pase un tiempo no se sabrá a ciencia cierta qué ocurrirá realmente ni cuál será el impacto a largo plazo.


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Pero como no podemos simplemente quedarnos sentados a esperar a que todo esto suceda, y más allá de que nuestro pensamientos o previsiones puedan ser más o menos acertados, no está de más repasar los estudios realizados al respecto basados en impactos potenciales de la automatización.

Uno de esos estudios es el realizado por PwC y titulado Will robots really steal our jobs? An international analysis of the potential long term impact of automation, cuya lectura me ha parecido muy interesante y del cual voy a exponer algunas pinceladas.

La automatización llegará en oleadas

Una de las conclusiones (y a la vez punto de partida) del informe es dejar claro que aquellos puestos de trabajo que vayan a ser sustituidos no lo van a ser de repente, sino que se prevén tres olas en los que se irán implementando cambios.

Quizá podemos decir que ya estamos inmersos en la primera de las oleadas que acabará en los primeros años de la próxima década. La llamada ‘ola algorítmica’ producirá la automatización de tareas computacionales simples y análisis de datos estructurados que afectan a sectores basados en datos como los servicios financieros.

Tras esta, se espera que la ‘ola de incremento’ dure hasta finales de los años 20, y nos proporcionará una interacción dinámica con tecnología para el apoyo administrativo y toma de decisiones, incluyendo también tareas robóticas en entornos semicontrolados, como el movimiento de objetos en almacenes.

La última ‘ola autónoma’ será la que se produzca a mitad de los años 30 y más allá, y traerá la automatización del trabajo físico y de destreza manual, así como la resolución de problemas en situaciones dinámicas del mundo real que requieren acciones de respuesta, como por ejemplo en el sector de la transporte y la construcción.

Todas las conclusiones y estadísticas expuestas en el estudio de PwC se basan en cómo se irá adaptando el mercado de trabajo a las olas descritas.

Los hombres pueden tener un mayor riesgo de automatización (34%) que las mujeres (26%) porque es más probable que se empleen en sectores orientados a tareas manuales.

Mujeres y hombres afectados de diferente manera

Obviamente, los riesgos de perder el trabajo por la automatización varían significativamente entre los diferentes tipos de trabajadores y su género.

En el largo plazo, los hombres pueden tener un mayor riesgo de automatización (34%) que las mujeres (26%) porque es más probable que se empleen en sectores orientados a tareas manuales, como la fabricación (13%) y el transporte y almacenamiento (6%).

En comparación, el empleo femenino en estos sectores es relativamente bajo, ya que las mujeres tienden a estar más concentradas en sectores como la educación y la salud que requieren más habilidades personales y sociales que tienden a ser menos automatizables.

Todos los grupos de edad están en riesgo, pero los trabajadores jóvenes están potencialmente bien posicionados para capitalizar las nuevas oportunidades de las tecnologías digitales si pueden adquirir una formación para ello.

De media, los puestos de trabajo de hombres con bajos niveles de educación se enfrentan en más del 50% al riesgo a largo plazo de automatización y, al contrario, tanto para hombres y mujeres como para todos los grupos de edad, los trabajadores muy formados tienen menores riesgos de automatización a largo plazo.

Dentro de los roles de estos últimos se contemplan habilidades de supervisión y razonamiento intelectual que continuarán siendo necesarias con los sistemas basados en la inteligencia artificial.

Esos niveles más altos de educación también permiten a los trabajadores la flexibilidad para moverse en diferentes ocupaciones e industrias y, por lo tanto, escapar de los riesgos de automatización.

Se estima que el transporte, el almacenamiento y la fabricación tienen la mayor proporción de empleos existentes que podrían ser automatizados para la década de 2030.

El riesgo de automatización según las industrias

El riesgo potencial de automatización varía ampliamente entre los distintos sectores de la industria.

Se estima que el transporte, el almacenamiento y la fabricación tienen la mayor proporción de empleos existentes que podrían ser automatizados para la década de 2030, en alrededor del 52% y 45% respectivamente.

La salud y la educación son los principales sectores con las tasas de automatización futuras estimadas más bajas y el potencial correspondiente para ganancias netas de empleos a largo plazo.

Es probable que las industrias sigan diferentes caminos de automatización a lo largo del tiempo: las industrias basadas en datos, como los servicios financieros y la gestión de la información, se verán más afectadas a corto plazo a medida que se desarrollen tecnologías algorítmicas.

A largo plazo, la llegada de vehículos sin conductor y otros tipos de máquinas autónomas afectará a sectores como el transporte y la construcción.

La composición de las tareas de una industria y sus requisitos educativos son los principales impulsores de su automatización.

Es probable que las industrias en las que una gran cantidad de trabajadores se dediquen a tareas relativamente rutinarias vean más automatización.

Los sectores menos automatizables tienen una mayor proporción de tiempo dedicado a tareas sociales y de alfabetización, y también tienen un promedio educativo más alto.

La automatización va por barrios

La proporción estimada de empleos existentes que podrían automatizarse para la década de 2030 varía ampliamente entre países, desde solo alrededor del 22% en Finlandia y Corea del Sur hasta un 44% en Eslovaquia.

Los países con un desempeño similar en el mercado laboral y estructuras económicas tienen niveles similares de automatización potencial. Surgen cuatro grandes grupos de países:

  • Economías industriales con mercados laborales relativamente inflexibles, que podrían ver las tasas de automatización más altas.
  • Economías dominadas por los servicios, como los EEUU y el Reino Unido, con una larga cola de trabajadores menos cualificados y niveles intermedios de potencial de automatización.
  • Países nórdicos con altas tasas de empleo y niveles de habilidad y grados relativamente bajos de automatización potencial.
  • Naciones de Asia oriental con altos niveles de avance tecnológico y educación, que podrían ver altas tasas de automatización a corto plazo en algunos sectores pero menores impactos a más largo plazo.

En el caso de España, la primera ola podría automatizar el 3% de los trabajos, la segunda alcanzar el 21% y la tercera llegar al 34% del total de trabajos de todas las industrias.

Los niveles de automatización del país evolucionarán con el tiempo: los trabajos en países con tecnología más avanzada, como Japón y Corea del Sur, pueden correr un riesgo inmediato, ya que las tareas computacionales se automatizan en la primera ola algorítmica, mientras que podrían enfrentar riesgos menores en las últimas olas de automatización que desplazan los trabajos.

En el caso de España, la primera ola podría automatizar el 3% de los trabajos, la segunda alcanzar el 21% y la tercera llegar al 34% del total de trabajos de todas las industrias.

Y también para nuestro país, la proporción de empleos con altas tasas de automatización potenciales para las cinco industrias principales sería de un 45% en el sector de manufacturas, un 42% en el sector de producción, un 35% en el comercio mayorista y minorista, un 26% en salud y trabajo social, y un 8% en educación.

Una realidad a la que no podremos escapar

Viendo este tipo de prospecciones de nuestro futuro inmediato, es fundamental que, no solo como sociedad sino como individuos, nos pongamos a pensar cómo nos puede afectar la automatización y cómo podemos rebajar el riesgo de ser suplidos por una máquina o una inteligencia artificial.

La formación en nuevas materias complementarias a las que ya conocemos o en nuevas que nos permitan progresar en nuestros actuales trabajos, o la tan manida ‘reinvención profesional’ que nos lleve a cambiar de puesto o incluso profesión, son claves para poder afrontar estos retos que nos esperan a la vuelta de la esquina.

Recomiendo la consulta de este informe de PwC a los lectores interesados en profundizar aún más en el tema, así como la del artículo Jobs lost, jobs gained: What the future of work will mean for jobs, skills, and wages publicado por el McKinsey Global Institute, como complemento al informe.


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