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Gratix, una ‘app’ española de economía colaborativa, planta cara al Cyber Monday

Parecería que estamos contando la historia de David contra Goliat, una pequeña ‘app’ luchando contra el consumismo desmesurado al que estamos abocados. Pero como sabemos, algo pequeño en mano de muchos puede conseguir grandes cosas. Hablamos con José María García, fundador de Gratix, en el ‘Rincón del emprendedor social’.
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Gratix ofrece a los ciudadanos la posibilidad de contribuir a mejorar el mundo simplemente regalando lo que no usan y pidiendo lo que necesitan, cambiando sus propios hábitos de consumo. Apostando por la reutilización para fomentar la economía circular y el consumo responsable.

Una app donde aquellas cosas que ya no necesitas pueden encontrar una segunda vida junto a otra persona que realmente sí las va a utilizar, y donde puedes encontrar aquello que tú buscas sin tener que pagar por ello, ahorrando dinero y, al mismo tiempo, evitando malgastar recursos y generar residuos que perjudican al medio ambiente.

Una cadena de favores en la que, si das, recibes, a la vez que cuidas el planeta. Convirtiendo aquello que estás regalando en una experiencia que sus creadores denominan “mágica”.

José María García, su fundador, siempre ha estado entre dos mundos. Ha trabajado en las empresas más punteras como Google o McKinsey, pero nunca ha abandonado su pasión por cambiar el mundo, colaborando a la vez con organizaciones como Ashoka.

Por fin ha dado el paso hacia el emprendimiento, con el propósito personal de contribuir a crear una sociedad más responsable y solidaria mediante el impulso de iniciativas empresariales que resuelvan de forma sostenible nuestros principales retos, como el consumismo al que todos nos vemos abocados.

Algunas empresas ya están boicoteando el Black Friday y Cyber Monday por el exceso de consumismo impulsivo o el impacto que este día genera en sus trabajadores, pero mientras no cambiemos la concepción de éxito empresarial, el incremento de ventas siempre será el objetivo. Si no hay reducción de ventas, no hay reducción de consumo. Por eso nace Gratix, para que antes de entrar en Amazon o salir de compras abramos la app y obtengamos gratis lo que necesitamos.

¿Qué es Gratix?

Gratix es una plataforma que sirve para ayudarnos a alinear nuestros valores con nuestras acciones. Estamos preocupados por temas que realmente nos importan. El caso más claro es el cambio climático, que tiene especial urgencia, pero hay otros que tienen que ver con el mundo que queremos ver a nuestro alrededor y cualquier decisión que tomamos diariamente respecto a qué consumimos o qué compramos tienen un impacto muy grande en el planeta. Y no nos damos cuenta. Somos muy vocales a la hora de proponer qué queremos, pero luego no actuamos en consecuencia.

En base a esta contradicción y a una rebeldía en contra de que esto sea así hemos creado Gratix, para alienar los actos diarios con estos valores y la visión del mundo que queremos. Con un objetivo muy claro a corto plazo de darle la vuelta al impacto que estamos creando en el medio ambiente. ¿Qué mejor que empezar por la reutilización? Todos tenemos un montón de cosas que hemos comprado y ya no utilizamos, muchas casi sin usar, y están almacenadas en nuestras casas. Es un modelo de consumo que no es sostenible.

Gratix lo que permite es que, a través de una app, lo que no uses lo regales a alguien que sí lo necesite y cuando tu necesites algo lo pidas. Es un punto de partida de otra forma de consumir que empieza con la reutilización.

El elemento de la gratuidad pretende ser un revulsivo para que compartamos mucho más. Cuando uno comparte lo que tiene, tienes la satisfacción de regalar. Haber ayudado a alguien es mucho más valioso que otro tipo de forma de compartir.

¿Por qué nace Gratix?

Nace porque a mí siempre me ha preocupado la desalineación entre los valores y las acciones del día a día y el hecho de que el consumo, que es una parte básica de cómo convivimos como sociedad y qué hacemos que ocurra alrededor nuestro, es un consumo compulsivo de cosas que no necesitamos para, al final, tirarlas. Cambiar este ciclo es el punto de partida.

¿Cuál es tu sueño con Gratix?

Que todo el mundo use Gratix; que a todas las personas del mundo les sirva para hacer este cambio. Para que cuando necesiten algo, antes de ir a comprarlo, miren si hay alguien que lo esté ofreciendo o que puedan ‘pedir un deseo’ y alguien se lo ofrezca.

Decís “cambiando tu mundo puedes cambiar en mundo”, ¿cómo es vuestro mundo ideal?

Tiene que ver con la contradicción entre el mundo que pedimos y el mundo que hacemos. Si nosotros no somos los primeros en trabajar por hacer el mundo que queremos en nuestro día a día, es un poco hipócrita pedir que nos lo cambien. Hay que seguir pidiendo que nos lo cambien, pero el arma más poderosa que tenemos es cambiarlo nosotros.

Si tú vives conforme a unos principios de responsabilidad y te preocupas sobre si puedes reciclar un producto, cómo se ha producido o si tiene obsolescencia programada; si miras si tiene una huella detrás de la que estar orgulloso, ese es el mundo que queremos construir.

Queremos usar la tecnología a través de Gratix para ayudar a que todos lo cambiemos y nos contagiemos las ganas de construir un mundo más ecológico y con otros valores.

Cualquier usuario puede realizar en la web una petición de un producto, lo que llamáis ‘pedir un deseo’… ¿qué va antes el deseo o el regalo?

Los deseos son muy poderosos. La gente tiene una necesidad y la expone; esto despierta mucha simpatía, particularmente si tus amigos están en la aplicación. Pero la satisfacción que da regalar ayuda a que nos enganchemos.

¿Qué has aprendido a lo largo de este proceso?

¡Podría escribir un libro! Hemos aprendido mucho con los usuarios. Cuando uno intenta construir algo sin fijarse en lo existente, sino basado en una idea de lo que quiere conseguir como resultado, como cambio de comportamiento, y empieza a aprender con pocos, se encuentra cosas que nunca sospecharía.

Yo me quedaría con que la mayor parte de la gente es maravillosa. Siempre puede haber desconfianza y personas que intentan aprovecharse, pero al final te das cuenta de que a la mayoría le inspira la idea de regalar, de cambiar algo que en fondo les chirría por dentro, y al final les encanta ayudar a otros.

La gente hace ofertas a desconocidos que han puesto un deseo sin conocerle de nada. Muchos de los usuarios que entran pidiendo acaban regalando, porque hay un efecto contagio. Y lo más maravilloso es que la gente que regala se siente incluso mejor que aquel que acepta el regalo. Regalar a alguien que realmente lo merece y valora lo que das es increíble.

Las experiencias son mejores que las cosas; humanizan un montón. Y para nosotros ayudar a que la gente se humanice y crear momentos felices está siendo una experiencia que ya de por sí merece la pena.

Para nosotros ayudar a que la gente se humanice y crear momentos felices está siendo una experiencia que ya de por sí merece la pena.

En la aplicación, cada usuario tiene un karma y un sistema de puntos, ¿en qué consisten?

El concepto de karma asiático resume la filosofía qua hay detrás de Gratix: si tú haces cosas buenas al final te acaban pasando cosas buenas. El karma es un reconocimiento, una tarjeta de presentación, que te dice que has regalado cosas en la comunidad. Cuando alguien tiene varias solicitudes para regalar, el karma de la otra persona puede facilitar la decisión.

Los puntos sirven para realizar los intercambios, recompensar la generosidad e identificar abusos.

Decís que queréis hacer sentir algo “mágico”, ¿qué significado le dais?

Lo decimos por aprendizaje más que por vocación inicial. Los usuarios de Gratix nos han dicho que sienten algo ‘mágico’ cuando alguien le ofrece algo porque lo necesita; cuando suben un deseo y un amigo al que llevan tiempo sin ver se lo da y aprovechan para verse en vez de irse de compras o cuando regalan algo que de verdad se necesita.

Yo he hecho muchos regalos y con algunos me he emocionado mucho.

¿Cuál es vuestro modelo negocio?

Gratix se basa en un modelo de emprendimiento social soportado por modelo de negocio. Para escalar vamos a necesitar recurrencia en las fuentes de financiación.

Yo vengo de trabajar en tecnología en Google los últimos diez años y, previamente, de compañías de tecnología que se han ido desarrollando sin modelo de negocio. Si quieres resolver un problema tienes que centrarte en hacerlo de la forma más sencilla y más disfrutable posible. Ese es el objetivo primero; buscar un modelo de negocio ahora sería un problema.

Creo, y me uno a la experiencia de compañías parecidas, que una vez que tienes una masa crítica de usuarios a los que les estás dando algo de valor, te van pidiendo más cosas. No sé qué será: nuevas funcionalidades más avanzadas por las que están dispuestos a pagar, envíos, recomendaciones… No sé por dónde va a venir, pero estoy seguro de que habrá necesidades nuevas y esa es la apuesta.

¿Qué características tiene un emprendedor social?

Para mí es un emprendedor y es social. Un emprendedor es alguien que tiene una visión y es capaz de hacerla realidad. Tener una visión es complicado y hacerla realidad, más aún.

Un emprendedor social tiene una visión de cómo quiere que sea el mundo, de cómo quiere cambiar las cosas a su alrededor y eso quiere decir que, aparte de tener la capacidad de hacerlo realidad, tiene que tener una tremenda coherencia en cuanto al modelo y a lo que quiere conseguir y en qué se traduce eso.

El día a día te da muchas lecciones, pero te puede acabar alejando de tu estrella polar inicial, a lo mejor con buena razón y hay que corregir el rumbo permanentemente, pero no hay que dar virajes. Tu estrella te indica qué quieres cambiar o el beneficio social que quieres conseguir.

El tener esa coherencia, apoyada en esta capacidad de hacerla realidad, son los elementos fundamentales.

Al final, como cualquier emprendedor, es algo muy sacrificado y que implica tomar decisiones que son costosas personalmente; tienes que tener la fuerza, la energía y la pasión para ser capaz de hacerlo realidad.

¿Emprendedor social se hace o se nace?

Es un tema de personalidad, pero es una mezcla; evidentemente las cosas a las que estás expuesto te influyen mucho.

Desde muy pequeño me ha gustado crear cosas e intentar imposibles; si no tienes ese ingrediente es más complicado. Pero también hay gente que sigue una evolución personal que le lleva a algo que no se imaginaría.

Hay un componente de ambos que puede ser muy variable.

Desde muy pequeño me ha gustado crear cosas e intentar imposibles; si no tienes ese ingrediente es más complicado emprender socialmente.

¿Cuáles son vuestros mayores logros y mayores meteduras de pata?

Hay muchos de ambos. Esto es como el mito de Sísifo, que empujaba una piedra hacia arriba de la montaña: llega un momento que la piedra ya va sola. Puede ir más rápida o menos, pero de repente tú lo que tienes que hacer es acompañarla. Nosotros ya estamos acompañando a la piedra.

En ese sentido, habernos encontrarnos con gente que nos dice “ojalá hubiese existido antes” o “por fin” ha sido muy importante, porque llevar una visión a una experiencia de usuario es muy complicado. Ese ha sido el principal logro.

El principal reto ahora es cómo hacer que la piedra no se nos escape e ir a la velocidad de lo que pide el usuario.

Las mayores meteduras de pata se centran en que muchas veces hemos leído mal lo que el usuario quería y hemos creado cosas que no demandaba. A veces también nos hemos equivocado con personas; personas que han entrado en la comunidad de forma extraña y, haciéndoles entender cuáles son las reglas, se han convertido en usuarios que han aportado un montón.

Diría que un aprendizaje es que todos tenemos un lado bueno y cuando facilitas que lo saquen, te llevas muchas sorpresas.

¿Qué consejos les darías a los emprendedores sociales que vienen?

Que sean capaces de calcular el tiempo y la energía que pueden dedicarle al proyecto, para dimensionarlo conforme a eso.

Lanzar algo disruptivo y ambicioso, como es un proyecto de emprendimiento social, es una combinación de dar con la experiencia de usuario correcta, sea el producto que sea, y, por otro lado, darlo a conocer. El tener claro esas dos palancas, saber cuándo empujar una y la otra es importante.

Muchos días acabaran diciendo “me he equivocado” y muchas mañanas te levantarás diciendo “voy a volver a intentarlo”. Va a haber días muy malos para los que hay que estar preparado y días muy buenos, que tampoco hay que creérselos demasiado.

¿Qué harás cuando todo el mundo esté en Gratix?

Seguir viendo qué es lo que necesitamos en este viaje para cambiar en mundo. Mi visión es que Gratix se convierta en una plataforma para el consumo responsable y qué mejor que contar con la gente que ha tomado la decisión de cambiar sus pautas de consumo para conseguir este efecto.

Alinear lo que queremos con lo que hacemos y convertir Gratix, cada vez más, en lo que te va a ayudar a conseguirlo.

¿Mayor virtud y mayor defecto?

Es el mismo, ser tremendamente cabezota para intentar que salgan las cosas. Siempre he sido una persona muy soñadora. Para contrarrestarlo como defecto, me intento apoyar en personas que saben más que yo, empezando por el equipo.

¿Un mensaje a nuestros lectores?

Todos tenemos que cambiar lo que hacemos en nuestro día a día porque el impacto que podemos tener es brutal. Siendo los lectores de CE tan comprometidos con estos temas, podemos estar en la avanzadilla de la sociedad que queremos construir.
 

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