“Microwd es la Fintech para mujeres desbancarizadas e inversores que buscan impacto”

Alejandro de León fundó la Fintech Microwd para otorgar microcréditos a mujeres desbancarizadas y demostrar a los inversores que buscan impacto que "invertir en una mujer en Perú es igual de rentable que una empresa del IBEX 35".
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<p>Alejandro León, fundador de Microwd, una Fintech para mujeres desbancarizadas e inversores impacto.</p>

Alejandro León, fundador de Microwd, una Fintech para mujeres desbancarizadas e inversores impacto.

Alejandro de León, fundador de Microwd, aprendió muy pronto que por muy buenas intenciones que tengamos, las prioridades y necesidades que las personas de bajos recursos no son las mismas que las nuestras y que si no les preguntamos y escuchamos pueden caer en saco roto, o lo que es peor, generar un mal aún mayor.

Por eso creó Microwd, porque las mujeres más pobres de Nicaragua a las que quería ayudar con becas para la educación de sus hijos lo que le estaban pidiendo para de verdad hacer progresar a su familia eran créditos que pudieran invertir en crear un negocio.

Parece que en microfinanzas, después de 40 años, está todo inventado, pero su método de selección de las mujeres a las que financia ha conseguido, no solo incrementar sus ingresos, sino los de toda su comunidad al generar más de 10.000 puestos de trabajo.

¿Qué es Microwd?

Microwd es una empresa que conecta mujeres emprendedoras en la base de la pirámide de Latinoamérica (Perú, Nicaragua y México) con inversores que buscan rentabilidad económica e impacto social.

Hay dos formas de iniciar el proceso: entrando en la página web y financiando a las mujeres que se elija, creando una cartera propia, o también se puede invertir en el fondo Microwd FICC, aprobado a principios de febrero 2020 por la CMNV, que tiene como objetivo llegar a un capital de 10 millones de euros en un año, y estará destinado íntegramente a los microcréditos gestionados por Microwd en México, Perú y Nicaragua.

El fondo se estima que llegará a financiar más de 40.000 proyectos de mujeres emprendedoras en estos países y logrará crear más de 100.000 puestos de trabajo, activando la economía local. La rentabilidad estimada del fondo oscilará entre 5% y 9% anual durante cinco años.

¿Cómo lo hacéis?

Financiamos a mujeres no bancarizadas pero conocidas en la comunidad por ser muy trabajadoras. Nuestros empleados en terreno pueden conceder un máximo de 300 créditos en cada comunidad de 15.000 personas. De esa manera, eligen a las mejores mujeres para conceder estos créditos ya que su remuneración variable depende del repago.

Tienen que ser mujeres extraordinarias, lo que para nosotros se traduce en que tengan capacidad de generar empleo. No vamos al primer escalón de la base de la pirámide (50 dólares al mes de ingresos) sino al segundo (100 dólares al mes) para que después nuestras mujeres puedan emplear a las primeras. Mujeres que sean emprendedoras y líderes. En este momento cada préstamo que damos genera 2,45 puestos de trabajo.

Para que este modelo funcione, es clave decidir cómo incentivamos al cobrador para que elija a las mejores, y que entienda que si presta a estas va a ganar mucho más dinero.

Es como el trabajo de un banquero privado, el primer préstamo puede ser de 1.000 dólares y el segundo de 4.000. También medimos la diversificación de la cartera; que los negocios en los que invierten nuestras mujeres no se dediquen a lo mismo, ya que se sobresaturaría el mercado.

Aunque alrededor del 5% no paga en plazo por distintas cuestiones, tenemos una rentabilidad media histórica de un 7,3% al año, lo que es muy competitivo con el mercado de valores.

Microwd es la Fintech para las desbancarizadas y para los inversores que buscan impacto directo compitiendo con la rentabilidad de la bolsa.

¿Por qué nació Microwd?

Yo antes financiaba becas de estudios a 50 niños de Nicaragua. Al entrevistarme con las madres me marcó mucho que no todas estaban contentas con la beca; 43 de ellas me pidieron financiación para emprender. Ahí me di cuenta de que mi visión de occidental no era acertada.



¿Qué habéis conseguido con Microwd?

El mayor logro es haber creado 10.000 puestos de trabajo. Es increíble.

Hemos llegado a conceder más de 5.000 microcréditos en estos países, invirtiendo más de cuatro millones de euros en 3.000 mujeres y creando un impacto social que transforma comunidades enteras.

¿Cuál es tu sueño?

Mi sueño es ampliar el impacto. Con el fondo de inversión Microwd FICC, el objetivo es dar 40.000 créditos y crear 100.000 puestos de trabajo.

¿Mayores logros y peores meteduras de pata?

Las mayores meteduras de pata son dos. La primera, la arrogancia occidental: me he equivocado mil veces por pensar que podía mentorizar a las mujeres. Cuando decimos “no les des el pez, enséñale a pescar” seguimos siendo paternalistas: Ellas saben pescar, lo que necesitan es financiación para la caña.

El segundo es que a veces hemos dado créditos muy rápido porque me ha entrado la ansiedad de contentar al inversor, cuando en realidad, con el entorno de tipos que tenemos ahora, a este no le importa esperar un poco. También me he dado cuenta de que nuestro inversor no quiere rentabilidad sino invertir bien. Quiero demostrarles que invertir en una mujer en Perú es igual de rentable que una empresa del IBEX 35.

Mi mayor logro: Crear los 10.000 puestos de trabajo.

¿Es Microwd sostenible financieramente?

Hemos llegado a break-even dos veces. La primera solo estábamos en Nicaragua e invertimos para entrar en Perú y en México, y la segunda fue el año pasado y decidimos montar el fondo Microwd FICC. Además, estamos abriendo el negocio a microseguros para que las señoras puedan contratarlos a la vez que el crédito.

A futuro queremos que las mejores mujeres ahorren y puedan invertir en otras. También hemos cerrado la primera promoción de vivienda social con un family office español y queremos crear una tarjeta de débito para que puedan recibir el desembolso del crédito, para evitar el robo por un lado y, por otro, para que el marido no disponga del dinero. Además, creemos que les va a ayudar a ahorrar.

¿Qué es para ti emprendimiento social?

Yo lo defino como soluciones económicas a problemas sociales. Pero no quiero dogmatizar sobre ello. Todas las empresas deberían tender a crear productos sociales, y para eso los clientes tienen que demandarlos. Es nuestra responsabilidad como consumidores echar del mercado a los que no son socialmente responsables.

¿Qué características tiene un emprendedor social?

Le tiene que gustar vender como a cualquier emprendedor. Además, un emprendedor social tiene que preguntar a sus clientes qué quieren. La clave es la estrategia bottom-up (de abajo a arriba); ahí se está creando el impacto porque se está dando respuesta a un problema que había. Nosotros hablamos constantemente con las señoras y hacemos el producto que ellas deciden.

¿Se nace o se hace emprendedor social?

Se hace, en mi caso. Ahora hay muchas más posibilidades de llevar a cabo proyectos; los costes de emprender son más baratos. La tecnología, Internet, las páginas web cuestan una décima parte que hace unos años.

En nuestro caso, los inversores pueden hablar o mandar mensajes a las señoras en las que han invertido, por ejemplo. El que inventó Internet es el mayor emprendedor social que hay.

¿Qué le dirías a la economista Esther Duflo que siempre ha cuestionado las microfinanzas?

Su libro Repensar la pobreza está poco viajado y escrito sabiendo lo que quería decir, y no un libro de investigación.

A los emprendedores les diría que creen un proyecto para dignificar la cuenta de pérdidas y ganancias y que toda la actividad de la empresa tenga un impacto positivo en la sociedad.

¿Qué consejo le darías a los emprendedores sociales que empiezan?

Primero, que si no tiene ganas de vender no emprenda. Segundo, que no se olvide de los conceptos de coste de adquisición de cliente y retorno. La diferencia entre el segundo y el primero tiene que ser positiva sino no montes la empresa.

Y tercero, que emprenda un proyecto para dignificar la cuenta de pérdidas y ganancias y que toda la actividad de la empresa tenga un impacto positivo en la sociedad.

¿Mayor virtud y mayor defecto?

La mayor virtud es que soy bastante transparente, además eso me hace más eficaz; me esfuerzo para que sea así.

Y el mayor defecto es que soy muy poco perfeccionista. Siempre contrato gente perfeccionista porque así no lo tengo que mejorar.

¿Qué huella quieres dejar en el mundo?

Una cosa de mi proyecto que me encanta es que aunque quebrara el impacto seguiría. Las empresas que hemos financiado continuarían en pie y generando impacto. Las mujeres aumentan sus ingresos en un 156%. Al cabo de un año del préstamo, nuestras señoras ganan 1.500 soles, el salario medio de Perú, además mejoran sus casas y la educación de sus hijos.

¿Qué harás cuando todas las señoras tengan un microcrédito?

Preguntaré a las mujeres qué es lo que necesitan y con eso generaré soluciones económicas a problemas sociales. El día que la señora no quiera un microcrédito, igual quiere un microseguro, un producto de ahorro, un plan de pensiones, una tarjeta de débito o una casa.

¿Qué mensaje les darías a nuestros lectores?

Nos tenemos que quitar el complejo de pensar que el emprendimiento social tiene que ser menos rentable que el no social. Si queremos atraer a las grandes fortunas a este sector y que inviertan en estos proyectos tenemos que abrazar el lucro y el comercio y demostrar que es rentable.

No vamos a hacer un cambio radical en el sistema a base de caridad. Lo vamos a provocar en el caso que gane el inversor y gane la señora. Lucro, pero digno; el lucro no es negativo por definición.

Mil gracias, Alejandro, por ser tan sincero, tan transparente, por convencernos con hechos a través de Microwd que la inversión social puede ser rentable y abogar por que debe serlo. Gracias por perseguir tu objetivo de crear 100.000 puestos de trabajo en las comunidades más pobres y ofrecernos la posibilidad de participar en ello. Gracias por escuchar y crear soluciones para las mujeres más pobres y emprendedoras de nuestra sociedad.

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