Bea Roxas: “Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”

“Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”. Esta es una de las máximas de Bea Roxas, la española de origen filipino protagonista de este número del 'Rincón del emprendedor social'.
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<p>Bea Roxas, creadora de Kanya.</p>

Bea Roxas, creadora de Kanya.

A sus 68 años y apariencia frágil, destila serenidad a la vez de ahínco, perseverancia y una fortaleza que se contagia.

Bea es la artífice y el alma de Kanya, una marca de accesorios textiles a través de la cual está creado empleo y un futuro mejor para más de 40 personas en una pequeña comunidad filipina, número que irá aumentando a medida que sus ventas crezcan.

Además, ha creado un tejido ecológico a partir de la caña de azúcar pionero en el mundo.

¿Qué es Kanya?

Kanya es volver a las raíces, a lo simple de la vida, a la tierra que nos proporciona todo. Kanya es un homenaje al trabajo que se hace con las manos, a los materiales básicos. Es devolver a la tierra lo que esta nos da.

Extraemos la materia prima con la que creamos nuestros accesorios directamente de la naturaleza, dando una nueva vida al residuo de la caña de azúcar, a través de un proceso manual y artesanal.

Es moda consciente, moda minimalista porque el protagonismo se lo doy a las personas. Es sostenibilidad, poco impacto ambiental y, sobre todo, es un proyecto social.

Cada pieza, creada 100% a mano, es única y respira un estilo elegante, delicado y minimalista, además de inspirarse y confeccionarse en el propio campo de caña de azúcar.

¿Cómo surge?

Yo nací en Filipinas en el seno de una familia española-filipina con negocios en el sector de la caña de azúcar. He estado rodeada de caña de azúcar desde que nací.

En el 2010 vuelvo a Filipinas a ver qué puedo hacer para ayudar a los trabajadores que cultivan la caña solo seis meses al año y no tienen ingresos durante los otros seis meses.

Nace para ayudar a esas personas y que tengan unos ingresos a lo largo de todo el año y educar a su familia; no podemos tener toda una generación analfabeta.

Viendo la fibra de la piña y la fibra del plátano que existe en Filipinas me pongo a investigar si se puede hacer algo con la caña. Con el Philippine Textile Research Institute vimos que la caña después de sacar el jugo se puede utilizar para, mezclado con algodón, elaborar tejido.

Gracias a un capital inicial de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAid) el proyecto pudo materializarse en 2018, construyendo además un centro de trabajo enteramente de bambú cercano a los campos de caña de azúcar en Batangas.

Allí, los campesinos y sus familiares se convierten en artesanos, recuperando no solo el valor integral de la caña de azúcar, sino el legado de artes y oficios de una tierra creativa y trabajadora.

Yo lo que quería era volver a lo básico a la tierra, a las cosas no mecanizadas. Soy vieja, y reconozco que hay que humanizar la gente otra vez. Yo prefiero tener diez buenos amigos que pueda llamar por teléfono que de repente decir que mi Instagram tiene 10.000 likes.

<p>Bolsos y complementos de Kanya.</p>

Bolsos y complementos de Kanya.

¿Qué habéis conseguido con Kanya Concept?

Kanya ha creado una nueva forma de vida alrededor de la caña de azúcar en Batangas, al sur de la isla de Luzón. Elegí para empezar una comunidad con muchos niños sin escolarizar y casas muy pobres. He tardado tres años en enseñarles y creer en mí cuando les decía que tenían que tejer. Campesinos de la caña de azúcar convertidos en artesanos, lo que nunca habían hecho antes, para darles un futuro mejor a sus hijos. Lo más importante es educarlos para que crean en ellos mismos.

Ahora mi compromiso con ellos es vender su producto. Por eso hemos lanzado Kanya Concept para vender los productos espacialmente a través de la página web.

Kanya destina el 100% de sus ventas a generar enriquecimiento en esta comunidad, a través de la compra de materia prima a campesinos de la zona, formación y creación de empleo para las decenas de personas y artesanos que intervienen en el proceso de elaboración de los complementos de la marca.

Kanya además ha impulsado un original proceso de upcycling que transforma los residuos de esta materia prima (bagazo) en un tejido natural de máxima calidad.

La producción global de caña de azúcar deja atrás millones de toneladas de bagazo cada año, un residuo natural cuya quema supone una importante contribución a la emisión de monóxido de carbono en la atmósfera. El proceso de upcycling desarrollado por la marca, totalmente artesanal, ha conseguido obtener una fibra natural, robusta y duradera, de máxima calidad, hasta ahora pionera en el mundo textil.

Además, el bagazo no solo es reciclable, sino 100% compostable, biodegradable y vegano. Una forma de volver a comenzar el ciclo y devolver a la tierra lo que ella nos ha dado previamente.

He creado un pueblito de bambú dónde se hace todo, la parte de los productos del azúcar, los telares, los hilos y las costureras. Todo lo que gano lo invierto, por eso tengo que hacer crecer la marca y vender sus productos.

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<p>Campos cultivo caña y comunidad Kanya.</p>

Campos cultivo caña y comunidad Kanya.

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<p>Lavado de caña.</p>

Lavado de caña.

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<p>Secado de caña.</p>

Secado de caña.

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<p>Separación de fibra de caña.</p>

Separación de fibra de caña.

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<p>Bobinas de bagazo y caña.</p>

Bobinas de bagazo y caña.

¿Cuál es tu sueño?

Que realmente mi producto caña se conozca por todo el mundo porque así ese sueño que les estoy inculcando a esta gente se hará realidad. Para ello tengo que vender muchos bolsos para que con estos ingresos puedan educar a todos sus hijos, arreglar su casa, ir al hospital… Sueño con agradecer a Filipinas todo lo que esta tierra luminosa me ha dado.

¿Mayores logros y mayores meteduras de pata?

Mi mayor logro es haber conseguido que esta gente creyera en mi y que ahora ve que su nombre y su bolso está en Internet y se sienten orgullosos. El nombre de cada modelo de bolso es de uno de los trabajadores de Kanya porque le quiero dar el protagonismo a las personas.

La mayor metedura de pata creo que ninguna. Todo el proceso ha sido un proceso de prueba y error, pero es como hay que hacer las cosas, porque de los problemas se aprende mucho.

¿Qué es para ti un emprendedor social?

Alguien que se preocupa por los demás, más que por sus ingresos.

¿Qué crees que tiene que pasar para que haya más emprendedores sociales?

Hoy en día con la juventud difícil, es todo yo, yo y el selfie. Solo la palabra selfie dice mucho. El hecho que te hagas un selfie quiere decir que no puedes ser un emprendedor social; te antepones a todos los demás.

¿Qué consejo les darías a los emprendedores sociales que empiezan?

Salir a ver lo que hay por el mundo. Salir de ti mismo, ver, tocar, hablar, respirar. Olvídate de ti y mira lo que la gente realmente necesita; hay mucha gente necesitada.

Esto que estoy haciendo es realmente un granito de arena, pero un granito aquí y otro allí cambian cosas y encuentras que eres útil.

¿Mayor virtud?

Mi mayor virtud es la perseverancia. Si empiezo algo es muy difícil que abandone a mitad de camino.

¿Mayore defecto?

Mi mayor defecto es que no descanso ni de día ni de noche.

¿Qué harás cuando todo esto funcione?

Otra cosa porque no puedo parar.

¿Qué mensaje les darías a nuestros lectores?

Que la gente crea en este proyecto y forme parte de la familia. Yo he empezado el círculo, pero para completarlo y cerrarlo necesito que la gente participe en este proyecto.

Mil gracias, Bea, por inspirarnos a volver a lo simple, a nuestros orígenes, a las cosas sencillas, al trato humano. A no mirar la edad y seguir siempre viendo las necesidades de los demás. Como tú dices: “Estilo sostenible con impacto social. Pura energía filipina”.

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