Las personas, en el centro de la transformación digital de las empresas

La digitalización de la economía, además de necesaria para sobrevivir en un mundo cada vez más competitivo, también puede servir para mejorar la calidad laboral y humana de las compañías.
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La crisis del coronavirus ha servido para ser conscientes, entre muchas otras cosas, de dos aspectos esenciales para el futuro del trabajo y de la economía. Por una parte, de la enorme capacidad de adaptación de las empresas a un entorno digital de la noche a la mañana: teletrabajo, bases de datos en la nube, reuniones online y un sinfín de otras fórmulas basadas en las tecnologías digitales han sido la nota común para miles de compañías. Y, por otra, que el nivel de digitalización de las empresas españolas todavía es insuficiente.

Así lo apunta  el último informe La Sociedad Digital en España 2019, de la Fundación Telefónica. Si bien destaca la alta penetración tecnológica en la sociedad española -nueve de cada diez españoles tiene acceso a Internet, y tres de cada cuatro lo hace con conexión ultrarrápida por fibra óptica- subraya la necesidad de que las empresas españolas, especialmente las pymes, sigan avanzando en su digitalización para no quedarse rezagadas en Europa.

Está claro que, desde un punto de vista financiero, la digitalización es una palanca de creación de riqueza y debe ser una de las prioridades para salir de la crisis económica actual. Pero, además, esta transformación también es beneficiosa para la calidad laboral y humano de las empresas. ¿El requisito? Que la digitalización ponga en el centro a las personas.

Una nueva cultura empresarial

La cultura empresarial establecida es uno de los principales frenos en la digitalización de las compañías. Así lo refleja el estudio The Digital Culture Challenge: Bridging the Employee-Leadership Disconnect, de la consultora Capgemini, según el cual el 71% de los líderes empresariales consultados en España cree que la cultura corporativa reinante es el mayor obstáculo para el proceso de transformación digital de una empresa.

Un porcentaje que a nivel mundial se sitúa en el 62% -por encima de otros obstáculos como la tecnología obsoleta, la falta de habilidades tecnológicas o la falta de un claro liderazgo- y que ha ido empeorando con respecto a años anteriores.

Capgemini destaca siete ámbitos en los que la cultura de la empresa debe avanzar para transformarse: innovación, basada en un pensamiento disruptivo y que asuma riesgos; decisiones tomadas en base a los datos y analíticas; colaboración interdepartamental y transversal; cultura abierta a terceras partes, proveedores y clientes; una mentalidad en la que se tomen por defecto soluciones digitales; agilidad, flexibilidad y dinamismo en la toma de decisiones, y el cliente en el centro, tanto el externo como el interno, es decir, los empleados.

En este proceso es esencial contar con un claro liderazgo digital. Como explica en Forbes Carlos M. Meléndez, COO y cofundador de la desarrolladora de software e inteligencia artificial Wovenware, la digitalización ha de venir desde arriba, con líderes que no solo aprueben iniciativas de transformación digital y de despliegue tecnológico por el beneficio de la propia tecnología, sino que participen activamente de ellas y sean conscientes de que la digitalización es clave para abordar sus desafíos empresariales.

En este proceso es útil que los CEO y directivos se rodeen de expertos en tecnología que sepan cómo aprovechar la digitalización en cada empresa, y a la vez ayuden a los líderes a desprenderse de sus viejas formas de pensar.

Los líderes deben además transmitir la nueva cultura hacia sus empleados, y potenciar un clima en el que se pierda el miedo al riesgo. En otras palabras, facilitar que los empleados se sientan cómodos probando cosas que pueden fallar, rompiendo las jerarquías tradicionales y permitiendo que la innovación se produzca de abajo a arriba, sin consecuencias personales para el fracaso.

Es útil que los CEO y directivos se rodeen de expertos en tecnología que sepan cómo aprovechar la digitalización en cada empresa, y ayuden a desprenderse de sus viejas formas de pensar.

La experiencia del empleado como guía

Otra premisa de la nueva cultura corporativa y de la transformación digital es que las nuevas herramientas se han de adaptar a los empleados y sus necesidades, y no al revés.

La escasa o incompleta digitalización de muchas empresas suele ocasionar al empleado una experiencia desarticulada y frustrante. Sobre todo, si se compara con la experiencia a las que, como clientes, tienen esos mismos trabajadores en otras parcelas de su vida personal, como la compra online o la contratación de servicios como vacaciones.

Según el Deloitte’s 2019 Global Human Capital Trends Survey, solo el 38% de los líderes empresariales y de RR. HH. encuestados consideran que sus empleados están satisfechos o muy satisfechos con las herramientas y la tecnología relacionadas con el trabajo, lo que termina repercutiendo en la productividad y el compromiso del empleado.

La transformación digital de la empresa, por tanto, se debe realizar poniendo a las personas en su objetivo, equilibrando la inversión tecnológica y la atención que la compañía presta al cliente externo, con la que se orienta hacia el interior, a la plantilla.

Aunque las tecnologías varían según cada sector e industria, e incluso para cada organización, hay algo en común en todas las empresas: la forma en que la organización interactúa con sus trabajadores.

El artículo The digital workforce experience de Deloitte insiste, en este sentido, en aprovechar la tecnología para establecer una nueva forma de gobernanza dentro de la empresa, en la que se simplifiquen las interacciones y se logre una mayor productividad.

Para ello, es necesario dejar atrás las obsoletas intranets (en muchas ocasiones, meros repositorios de información y accesos a diferentes áreas de la empresa desvinculadas entre sí), para avanzar hacia plataformas unificadas, en las que el usuario tenga una experiencia digital única, integrada y alineada, aprovechando el potencial de la automatización.

La formación no debe parar

La transformación digital de la empresa pasa por una mayor apuesta por la formación y capacitación de los empleados –y los directivos- en las habilidades digitales.

Algo que, todavía, parece una asignatura pendiente. Entre un 40% y 60% de las empresas españolas no cuentan con un responsable con la formación específica en las disciplinas clave para la transformación digital, y más de un 70% de los directivos consideran que no reciben la formación necesaria para competir en un entorno de creciente digitalización.

Así se extrae del Estudio en competencias digitales en la empresa española, publicado en 2018 por el Instituto de la Economía Digital de ESIC Business & Marketing School (ICEMD), en el que la atención al cliente, la ciberseguridad y el e-commerce aparecen como las áreas en las que más invierten las empresas para su transformación digital.

Quien quiera llevar a cabo con éxito la transformación de su empresa deberá apostar por programas de formación y habilitación de los empleados.

Quien quiera llevar a cabo con éxito la transformación de su empresa deberá apostar por programas de formación y habilitación de los empleados. Como recoge Digital Marketing Institute, la formación continua, además de para el manejo de las herramientas, es fundamental para construir la nueva cultura corporativa digital basada en la transparencia, comunicación, colaboración y desarrollo.

Entre otros beneficios para la empresa y el empleado, mejora la competitividad, atrae a nuevo talento (especialmente millennials, quienes buscan oportunidades motivadoras y no solo puestos de trabajo), integra y habitúa en el uso de la tecnología, permite detectar el talento interno e impulsa la innovación mediante la colaboración interdepartamental.

Mejora de la calidad laboral y la conciliación

El 62% de los trabajadores encuestados el año pasado por ServiceNow en Reino Unido, Francia, Alemania y Países Bajos se sienten más satisfechos con sus trabajos una vez implantados procesos de automatización en su entorno laboral.

Además, un 72% cree que los procesos inteligentes aumentan su productividad y un 62% considera que gracias a la automatización pueden dedicar más tiempo a tareas más creativas y de mayor valor añadido.

La automatización de tareas rutinarias y secundarias libera un tiempo que, en una empresa, puede ser de oro. Según el informe Creating a culture of digital transformation, del gigante tecnológico Microsoft, un 23% de las tareas podrían ser sustituidas por la automatización u otra forma de tecnología, mientras otro 36% de la actividad laboral podría mejorarse con esas mismas herramientas.

A ello se suma otra ventaja como es la conciliación: como se ha visto durante los últimos meses, las empresas más digitalizadas han sido las que mejor se han adaptado al teletrabajo durante la pandemia. La flexibilidad, versatilidad y movilidad son características inherentes a la nube y al entorno digital.

Como también benefician al empleado las ventajas de las herramientas de trabajo colaborativo, en la que la persona ya no persigue la información, sino que es esa información la que, a través de los expertos de cada campo coordinados, llega a quien la necesita y cuando la necesita.

Sin olvidar que, a mayor satisfacción del empleado, mayor compromiso con la compañía y, por tanto, mejor rendimiento del negocio.

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