Los bonos sociales y su papel en la lucha contra la covid-19

Los índices de bonos ESG (factores ambientales, sociales y de gobernanza) están creando cimientos que los inversores pueden utilizar para crear carteras sostenibles de múltiples activos.
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Muchos inversores han empezado ya a evaluar su exposición al clima y a otros riesgos relacionados con la sostenibilidad, y los reguladores de todo el mundo se están sumando a este impulso. Los riesgos pueden tener un impacto material en el rendimiento de las empresas, e incluso pueden dar lugar a inestabilidad financiera a medida que el cambio climático afecta a los bancos y las aseguradoras, tal y como sostiene el Fondo Monetario Internacional en su más reciente Informe sobre la Estabilidad Financiera Mundial.

A estos bonos ESG se han unido recientemente los bonos sociales centrados en combatir la pandemia de la covid-19, como por ejemplo el lanzado por BlackRock, la empresa de gestión de inversiones considerada como la más grande del mundo en gestión de activos.

A medida que la integración de los factores ESG se va generalizando en el sector financiero, es muy probable que los bonos covid-19 generen un interés significativo, lo cual se traducirá en un bajo costo de financiación de las medidas de respuesta mientras disminuye la dependencia de los recursos públicos.

Bonos sociales para lograr el bien público

Los bonos sociales surgieron como un instrumento clave para movilizar el capital privado con el objetivo de lograr el bien público. Al igual que los bonos convencionales, los bonos sociales ofrecen rendimientos fijos para los inversores, pero los fondos se utilizan exclusivamente para causas sociales, al igual que los bonos verdes se centran en la transición energética y el medio ambiente.

Según el European Capital Markets Institute, fue el International Finance Facility for Immunisation (IFFIm) quien creó el primer bono social del mundo en 2006, que aumentó la disponibilidad de vacunas en los países más pobres del planeta. Este bono se convirtió en el modelo para el posterior mercado de bonos ESG de alto rendimiento, que también requiere que se divulgue el uso de los ingresos.

Los bonos sociales son una inversión atractiva para los inversores institucionales e individuales de todo el mundo que buscan una inversión socialmente responsable con un propósito claro e inequívoco y una oportunidad de diversificación de la cartera con atractivos rendimientos ajustados al riesgo.

Aunque el mercado de este tipo de bonos ha crecido rápidamente, hasta ahora ha seguido siendo un sector de nicho en términos de volumen, con emisiones mundiales que ascendieron a 13.000 millones de dólares el año pasado, en comparación con los más de 250.000 millones de dólares de los bonos verdes.

A pesar de su volumen relativo, los bonos sociales abordan cuestiones socioeconómicas que otros mecanismos del mercado de capitales no abordan.

Las emisiones mundiales de bonos sociales ascendieron a 13.000 millones de dólares el año pasado, un sector de nicho en comparación con los más de 250.000 millones de dólares de los bonos verdes.

Cuando los bonos sociales luchan contra el coronavirus

Los bonos Covid han surgido como una nueva forma de aprovechar los mercados de capital para financiar las medidas de estímulo contra el coronavirus. Según cifras del International Institute for Sustainable Development, a finales de abril de 2020, se emitieron alrededor de 60.000 millones de euros en bonos sociales: el 90% de ellos procedentes de emisores de agencias supranacionales soberanas, y el 10% restante de empresas.

La respuesta al coronavirus es una causa social en la que todos los participantes del mercado pueden estar de acuerdo. Así como los bonos verdes han acelerado la reducción de las emisiones mundiales de carbono mediante la financiación de proyectos de energía renovable, los bonos sociales pueden acelerar el ritmo de la recuperación económica de los sectores afectados por la pandemia, manteniendo los servicios básicos y aumentando la capacidad y la eficiencia en la prestación de servicios y equipos de atención de la salud y la investigación médica y de vacunas.

El brote mundial de la covid-19 es un problema social que amenaza el bienestar de la población mundial, especialmente de los ancianos y de las personas con problemas de salud subyacentes. Además, miles de millones de personas en todo el mundo ya están sufriendo o sufrirán como consecuencia de la recesión económica y el aislamiento social provocados por la pandemia.

Gracias a estos bonos diversas industrias y sectores podrían emprender proyectos concretos con el fin de mitigar los problemas sociales relacionados con el coronavirus y lograr resultados sociales positivos, especialmente para las poblaciones destinatarias pertinentes, que en este caso pueden incluir también a los miembros de la población general afectados por la crisis.

Algunos ejemplos de bonos covid-19

Hasta este momento, varias instituciones multilaterales y organismos públicos ya han emitido varios bonos sociales covid-19 que están generando un importante interés de los inversores, preparando el terreno para más emisiones y contribuyendo de esa manera a que los bonos sociales pasen de ser de una solución de nicho a una solución de corriente principal.

Un ejemplo notable de bonos covid-19 es el de BlackRock, que el pasado mes de abril lanzó un fondo dirigido a crear impacto en las empresas que se centran en la lucha contra la pandemia y otros grandes problemas mundiales, y que a la vez promueve los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. El lanzamiento de este tipo de fondos en estos tiempos de pandemia ha puesto de relieve aún más el importante papel que las empresas desempeñan en la sociedad.

BlackRock lanzó el pasado mes de abril un fondo dirigido a crear impacto en las empresas que se centran en la lucha contra la pandemia y otros grandes problemas mundiales.

Su cartera se centra en una amplia gama de temas, entre ellos el acceso a una educación de calidad y a una vivienda asequible, y el desarrollo de innovaciones en materia de atención de la salud para ayudar a afrontar desafíos de la sociedad como la actual pandemia, destacando la inversión en empresas centradas en herramientas de diagnóstico médico y vacunas para combatir el coronavirus.

El fondo también busca el crecimiento de las empresas que están impulsando la inclusión financiera y digital, previniendo el cambio climático, invirtiendo la degradación ambiental y aumentando la eficiencia en el uso y el despliegue del agua, promoviendo de este modo el cumplimiento de los ODS.

Otro ejemplo destacable ha sido el del BBVA que colocó en el mercado a finales de mayo un bono social covid-19 por valor de 1.000 millones de euros, convirtiéndose en la primera entidad financiera privada de Europa en hacerlo. La demanda de 298 inversores (de los cuales más de dos tercios eran de inversores con criterios ESG) fue cercana a los 5.000 millones de euros, casi cinco veces más que la oferta inicial.

Esa emisión de bonos se enmarca en el Compromiso 2025 de BBVA de movilizar 100.000 millones de euros entre 2018 y 2025 para luchar contra el cambio climático y promover el desarrollo sostenible.

Caixabank, por su parte, llevó a cabo su segunda emisión de bonos sociales encuadrada en el marco de los bonos ESG que publicó en agosto de 2019. En esta ocasión, el banco ha emitido 1.000 millones de euros a seis años con el objetivo de frenar los efectos del coronavirus mediante la financiación de pymes y microempresas situadas en las regiones más desfavorecidas de España.

En definitiva, la entrada en juego de los bonos covid puede jugar un rol de vital importancia al movilizar rápidamente fondos que ayuden a contener las repercusiones económicas que se derivan de la actual pandemia, a la vez que se crea capacidad de recuperación ante futuras crisis.

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