Parques tecnológicos: una fuente de innovación para escapar de la crisis

Estos espacios se han convertido en viveros de empresas de alto valor añadido, las más deseadas por el poder que tienen para atraer inversión, por su menor destrucción de empleo y por aportar soluciones disruptivas para hacerle frente al SARS-CoV-2.
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<p>Foto: Parque Científico de Madrid.</p>

Foto: Parque Científico de Madrid.

En estos tiempos difíciles para el entorno corporativo, las empresas asentadas en los parques tecnológicos y centros de innovación parecen haberse visto menos perjudicadas gracias a su carácter innovador y a su digitalización transversal.

Pero también al espíritu colaborativo que rige en todos estos centros y que mejora las perspectivas de obtención de financiación tanto de inversores privados como de administraciones públicas.

A lo largo del tiempo se han posicionado como viveros de innovación de los que surgen proyectos de base científica y tecnológica en diversas áreas de conocimiento: biotecnología, digitalización, farmacología o industria, que tienden a fusionarse con necesidades culturales y sociales para lograr una mayor aceptación.

De esta manera, las cifras socioeconómicas registradas hasta el inicio de la crisis sanitaria han sido de ascenso progresivo y sostenible. Según la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE), en 2019 el número de empresas e instituciones instaladas en estos espacios era de 8.130. Dieron empleo a más de 178.000 personas, un 1,6% más que en 2018, de las cuales más de 37.000 se dedicaron a labores de I+D+i (un 8,5% más que en 2018). Y también creció la facturación: casi 30.000 millones de euros el pasado año, un 3,2% más.

Siete claves para impulsar la recuperación económica

Desde Gijón Impulsa, gestor del Parque Científico Tecnológico de esta ciudad asturiana, se han desglosado las principales claves que posicionan a estos centros de innovación como espacios estratégicos para impulsar la recuperación económica en España. Son siete en total:

  • Generación de empleo: Una de las características de estos espacios es la creación de empleo de alto valor añadido, que suele ser más difícil de destruir. Además, entre los principios a cumplir en este proceso está el favorecer el crecimiento inclusivo, sostenible y basado en la cohesión social.
  • Promoción del desarrollo local y regional: Y, en muchos casos, evitando la extensión de la llamada España Vaciada. Un impulso en áreas geográficas concretas que permite ir más allá de lo puramente local a través de la creación de redes europeas para la transferencia de conocimiento y la movilidad de empresas y personas, así como el intercambio de buenas prácticas.
  • Espacios que se adaptan a cada modelo de negocio: Y a la envergadura de la compañía, casi siempre teniendo en mente que en ellos se alojan pymes. Sus instalaciones suelen contar con equipamiento diverso, que va desde pequeños despachos conectados hasta laboratorios de pruebas en algunos casos. Todo ello se complementa con servicios de transferencia de conocimiento, asesoría legal y jornadas sectoriales o con inversores, impulsadas por los parques.
  • Fomentan una economía basada en el conocimiento: Permiten un crecimiento inteligente e integrador con cohesión social y territorial. Además, promueven un uso más eficaz y sostenible de los recursos.
  • Promueven el crecimiento a través de la I+D+i: Además, generan efectos indirectos positivos, como mejorar la promoción y aceptación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) a nivel global y, sobre todo, local.
  • Menores dificultades para financiarse: Por un lado, por el carácter innovador de sus empresas, que atrae a un mayor número de inversores. Por otro, por las herramientas que suelen facilitar los propios parques: financiación de capital semilla, fondos de capital riesgo, microcréditos, crowdfunding, etc.
  • Cooperación entre los distintos agentes que los conforman: En sus instalaciones es habitual el intercambio de ideas, tecnologías y productos, y la realización de proyectos conjuntos entre empresas, universidades y centros de investigación. Todos ellos encuentran en los parques científicos y tecnológicos un punto de confluencia.
  • Captación de talento: Esa labor cooperativa y de intercambio de conocimiento se ha convertido en un referente para la atracción de equipos innovadores, tanto de dentro como de fuera de España. De hecho, según las últimas cifras de la APTE (de 2019), del total de empresas que se encuentran alojadas en sus centros, 416 son de capital extranjero, tras un crecimiento interanual del 9,5%.
<p>Foto: Parque Científico Gijón.</p>

Foto: Parque Científico Gijón.

Los sectores más presentes

La APTE tiene un ranking de sectores productivos con mayor presencia en sus parques, que está liderado por las empresas TIC, con un 26,2% del total de sociedades instaladas en estos espacios. Le sigue un conglomerado de ingeniería, consultoría y asesoría, con el 22,3%. Y detrás va el de medicina y salud, con el 7,1%.

Entre todas las entidades operativas, en 2019 se obtuvieron 468 patentes y se solicitaron 575, un 70% y un 61,5% más que en 2018, respectivamente. En estos aumentos tan significativos en el ámbito de la innovación tiene mucho que ver la presencia de la universidad en sus instalaciones.

Según la APTE, en estos momentos son 44 las instituciones de educación superior que colaboran con los parques. De hecho, 22 han promovido sus propias instalaciones, una situación que ha impulsado las actividades de I+D. Tanto es así que durante el año pasado las entidades que en ellos operan acumularon una inversión en este campo de más de 1.200 millones de euros, un 12% más que en 2018.

Ejemplos que valen millones

Uno de los últimos proyectos de los que se ha tenido conocimiento en los que están involucrados varios parques científicos y tecnológicos españoles es el llamado 5G Euskadi.

En él están presentes 13 empresas, la mayoría del sector TIC, e instituciones vascas que, con una inversión de 7,1 millones de euros, van a poner en marcha un piloto que incluye desplegar una red 5G en los tres parques del País Vasco.

Aprobado por Red.es, entidad dependiente del Ministerio de Economía y Empresa, y cofinanciado por el Estado y por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder), el programa tendrá una duración de 30 meses.

Los casos de uso en los que se probará esta tecnología están orientados al desarrollo precomercial de productos y servicios en las áreas de industria, movilidad, energía, ciberseguridad y servicios de red.

Por otra parte, han sido varias las iniciativas empresariales de I+D alojadas en parques que han recibido financiación por parte del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) para hacer frente al coronavirus. Una de las primeras ha sido promovida por Premo Sau, en el Parque Tecnológico de Andalucía, que está desarrollando sistemas de ventilación asistida.

Otra de las empresas financiadas es Viralgen Vector Core, en el Parque Científico y Tecnológico de Guipúzcoa, que está realizando investigaciones diversas en el ámbito de las vacunas contra la covid-19.

Por otra parte, en el Parque Tecnológico de la Salud de Granada se está trabajando en un proyecto de detección rápida de inmunoglobulinas para el diagnóstico del virus con un biosensor portátil de grafeno, tan sensible como la PCR y que ofrece resultados en segundos.

Esta iniciativa está siendo liderada por varios investigadores de la Universidad de Granada y financiada por el Fondo Supera covid-19 de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Banco Santander.

Son estos algunos ejemplos que podemos encontrar entre las paredes de los parques científicos y tecnológicos españoles, proyectos a veces arriesgados pero con gran potencial que pueden ayudarnos a afrontar una crisis que va a tardar en finalizar.

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