La aportación de las compañías farmacéuticas al paciente crónico

Desde grandes inversiones en I+D hasta el apoyo a diferentes asociaciones de pacientes, pasando por acciones de sensibilización y de formación. Así apoya la industria del medicamento al paciente crónico, abordando al mismo tiempo los retos de un futuro marcado por su progresivo envejecimiento.
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Es difícil cuantificar el número de pacientes crónicos que hay en España, sobre todo porque son muchas las enfermedades y trastornos que se consideran en esta categoría. Como indicativo se cuenta con el barómetro EsCrónicos, que anualmente estudia el acceso a una atención de calidad para este tipo de pacientes.

Según este, un 45% de los mayores de 16 años padece, al menos, un proceso crónico, un panorama que va en aumento teniendo en cuenta el progresivo envejecimiento de la población. Por otra parte, se calcula que en España hay unos 25 millones de personas que toman, al menos, un medicamento al día para poder hacer una vida normal.

¿Qué dolencias se pueden encuadrar en este gran grupo? Son muchas y muy variadas, y van desde la diabetes hasta la artrosis y la artritis pasando por la migraña, la osteoporosis, la fibromialgia, el Alzheimer, el VIH y ciertos tipos de cáncer, entre otras.

De hecho, en la lista del último barómetro EsCrónicos, elaborado por un equipo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid y publicado a principios de 2020, hay más de 30 grandes grupos entre los que se encuentra, por ejemplo, el de enfermedades poco frecuentes, que abarca cerca de 7.000 dolencias reconocidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En este escenario juegan un papel determinante las compañías farmacéuticas, en ocasiones criticadas por ser beneficiarias directas de esa cronicidad y, al mismo tiempo, aclamadas por su trabajo continuo en I+D+i para dar nuevas soluciones a los afectados para mejorar su calidad de vida.

Y también por su capacidad productora, que ha sido capaz de evitar desabastecimientos en momentos críticos como el que se vivió la pasada primavera, procurando que a nadie le faltase su medicación.

Por otra parte, el sector farmacéutico lleva años trabajando junto a las asociaciones de pacientes, investigadores y especialistas sanitarios con el fin de mejorar el empoderamiento de los primeros a través de la formación y de ampliar el conocimiento de los segundos, fomentando el trabajo conjunto a favor del enfermo.

Existen multitud de ejemplos que ilustran este escenario, y que pueden diferenciarse por una serie de dolencias que van a acompañar a los pacientes durante el resto de su vida.

Diabetes

La diabetes es una de las enfermedades crónicas más prevalentes en España, y también una de las más peligrosas si no se acompaña de hábitos saludables, prevención y tratamientos adecuados.

Para sensibilizar al público general sobre sus efectos y evitar que se infravalore, la Fundación Farmaindustria y la plataforma Somos Pacientes lanzaron recientemente una nueva entrega de sus Diálogos Médico-Paciente.

Una vídeo-conversación protagonizada por el endocrinólogo Antonio Pérez, presidente de la Sociedad Española de Diabetes (SED), y Ana Belén Torrijos, presidenta de la Federación de Asociaciones de Diabéticos de la Comunidad de Madrid.

Al mismo tiempo que se marcan hábitos de control de la enfermedad, desde los laboratorios también se trabaja en nuevas soluciones. Según el informe El valor del medicamento en la diabetes, publicado por Farmaindustria, en estos momentos hay más de 470 nuevos fármacos en fase de I+D para controlar esta dolencia así como las complicaciones que genera.

Según este texto, los futuros tratamientos estarán muy vinculados a varios campos de trabajo que están en pleno desarrollo en estos momentos. Uno es la epigenética, el estudio de las modificaciones en la expresión de genes que no obedecen a una alteración de la secuencia del ADN y que son heredables.

Otro, la ingeniería biomédica, desde la que se están desarrollando medidores continuos de glucosa conectados a bombas de insulina capaces de producir de forma automática esta hormona cuando sea necesaria.

También se está investigando en el ámbito de las células madre pluripotenciales, capaces de reparar ciertos daños celulares, lo que serviría para tratar a personas con diabetes tipo 1.

O con insulinas inhaladas, o de liberación más constante y homogénea, con una duración más eficiente en el organismo del paciente, para reducir el riesgo de hipoglucemia.

A ello se añaden los trabajos de estudio de nuevas moléculas que sirvan para corregir los defectos de las células del páncreas que provocan la enfermedad.

VIH

Si hace unas décadas contraer el VIH era prácticamente sinónimo de desarrollar sida y, por tanto, de sufrir una muerte segura, hoy se ha convertido en una enfermedad más que puede controlarse e, incluso, volverse indetectable gracias a los más de 30 tipos de tratamientos antirretrovirales aprobados por la Agencia Europea del Medicamento.

Estos fármacos, cada vez más eficaces y con menores efectos secundarios, han conseguido que la población portadora del VIH esté envejeciendo, generando nuevos retos de futuro para sanitarios, investigadores y laboratorios.

La conjunción de esta dolencia con otras comorbilidades típicas en edades avanzadas (hipertensión, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares, etc.) y las posibles interacciones que pueden darse entre fármacos son ahora el gran puzle a resolver.

En cualquier caso, es indudable que sufragar el coste de estos medicamentos es una buena inversión para el Estado, principalmente por las vidas que salva y los contagios que evita.

Así lo corrobora el estudio 32 años de terapia antirretroviral para personas que viven con VIH en España: ¿Ha sido una intervención eficaz?, publicado recientemente por un equipo de investigadores liderados por Pere Ventayol, jefe de Sección en el Servicio de Farmacia del Hospital Universitario Son Espases (Mallorca).

Según este trabajo, a lo largo de las tres últimas décadas, el Sistema Nacional de Salud (SNS) ha invertido 6.185 millones de euros en terapias antirretrovirales, logrando evitar 323.651 muertes por sida, 500.129 casos de sida y 161.417 casos de VIH, con un ahorro total de 41.997 millones de euros desde el punto de vista social y sanitario.

En las tres últimas décadas, el SNS ha invertido 6.185 millones de euros en terapias antirretrovirales, logrando evitar 323.651 muertes por sida, con un ahorro total de 41.997 millones de euros.

Dolor crónico

Existen distintas variantes de dolor crónico que afectan a un 17% de la población, según datos de la Sociedad Española del Dolor (SED): migrañas, dolores lumbares, cervicales, trocanteritis, dolores pélvicos y enfermedades reumáticas como la artrosis y la artritis reumatoide.

Esta última está presente en el 0,5% de los españoles, aproximadamente, y cada año se diagnostican más de 10.000 nuevos casos, según la Coordinadora Nacional de Artritis (Conartritis).

Esta es otra de las patologías cuyos tratamientos también han evolucionado notablemente en los últimos años. En este caso, ha sido decisivo el avance de los medicamentos biológicos, que en la mayoría de los pacientes actúan bloqueando sustancias que intervienen en los procesos inflamatorios.

“En los últimos tiempos, la introducción de estas terapias ha modificado en gran medida la historia natural de la enfermedad y frenado el daño estructural que esta desencadena”, explican desde Conartritis.

Su directora, Laly Alcaide, y el presidente de la Sociedad Española de Reumatología (SER), José María Álvaro-Gracia, también protagonizaron uno de los Diálogos Médico-Paciente impulsados por la Fundación Farmaindustria y la plataforma Somos Pacientes, un vídeo para plasmar una realidad que en España sufren más de 250.000 personas.

“El tratamiento precoz resulta fundamental para conseguir un mejor resultado y evitar secuelas irreversibles de la enfermedad. De ahí la importancia de favorecer un diagnóstico temprano, ya que se ha demostrado que las terapias actuales consiguen inducir la remisión de la enfermedad en un alto porcentaje de pacientes”, explica Álvaro-García.

Algo que resulta decisivo ante una dolencia incapacitante que repercute en la vida cotidiana de quien la padece. Según la encuesta AR 2020 publicada hace unos días por Conartritis, el 42% de los participantes reconocen que el dolor es síntoma que más afecta en su día a día, seguido de la inflamación (19%) y la fatiga (18,6%). El 60% reconoce tener mala calidad de sueño y uno de cada tres, fatiga grave.

A todo ello hay que añadir que cuatro de cada diez necesitan ayuda para realizar sus tareas cotidianas; el 13% tiene dificultad para vestirse; y el 24% para subir escaleras. De ahí la importancia de la detección precoz y la adherencia a tratamientos cada vez más adaptados a las necesidades del paciente.

Enfermedades degenerativas

Hay un buen número de enfermedades degenerativas para las que sigue sin haber una cura ni tratamientos farmacológicos eficaces. La demencia o el Alzheimer son dos ejemplos claros de ello, y no precisamente porque la investigación en este campo esté en stand by.

Según el informe Alzheimer’s disease drug development pipeline: 2020, de la organización estadounidense Alzheimer’s Association, en estos momentos hay 136 ensayos clínicos en marcha a nivel mundial de los cuales 29 se encuentran en fase III, la última antes de su aprobación.

En estas cifras mucho tiene que ver la alianza conformada en 2019 entre las siete mayores compañías farmacéuticas que están investigando esta patología: Biogen, Janssen, Lilly, MSD, Eisai, Roche y Otsuka.

Todas ellas unieron fuerzas para dar cuanto antes con un tratamiento efectivo, al mismo tiempo que ponían en marcha la Plataforma de la Enfermedad de Alzheimer, que tiene como objetivo lograr nuevas opciones terapéuticas que permitan tratar la enfermedad, ralentizar su progresión e incluso prevenirla.

En este bloque también se puede encajar la esclerosis múltiple, una de las enfermedades neurológicas más comunes entre la población joven que afecta a unas 47.000 personas en España. Afortunadamente, su tratamiento ha avanzado notablemente en las últimas décadas hasta el punto de frenar casi por completo el deterioro físico del paciente y de conseguir ofrecerle una buena calidad de vida.

Así lo explica el libro 50 años de la historia de la Esclerosis Múltiple en España, presentado hace unos días por la Sociedad Española de Neurología (SEN), en el que participan 65 especialistas. Un volumen en el que se valora tanto la eficacia de los fármacos y de las terapias de rehabilitación como el trabajo multidisciplinar de los especialistas clínicos.

Otras propuestas de valor

Además de la realización de estrategias concretas para cada especialidad, desde la industria farmacéutica se llevan a cabo multitud de acciones que miran hacia la eficiencia sanitaria de cara a un futuro con una población cada vez más envejecida y con mayor número de patologías.

No solo a través de las grandes inversiones en I+D que los laboratorios realizan cada año. Según la última Encuesta sobre Actividades de I+D que Farmaindustria realiza entre sus asociados, en 2019 se alcanzaron los 1.211 millones de euros solo en España, lo que supone un crecimiento del 5,2% con respecto a la inversión del año anterior. Una suma importante que ha servido para avanzar en el tratamiento de patologías de todo tipo, incluidas las consideradas como crónicas.

Pero también ejerciendo como think tank en el ámbito de la salud para mejorar el acceso a terapias, la calidad asistencial y la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS).

De hecho, en los últimos días la Federación Europea de Asociaciones de la Industria Farmacéutica (Efpia) ha publicado una serie de recomendaciones dirigidas a las autoridades sanitarias para mejorar los resultados en salud a largo plazo sin aumentar el gasto general y producir ahorros que se puedan reinvertir en una mejora de los sistemas.

El documento, llamado Fortalecer los sistemas sanitarios a través del gasto inteligente, recoge siete medidas para afrontar el complicado futuro que nos espera desde el punto de vista de las prestaciones sociosanitarias.

Son las siguientes: medir resultados en salud de forma estandarizada y hacer públicos los datos; mejorar la coordinación de la atención con el impulso de la salud digital y los sistemas de agregación de datos; promover la eficiencia; fortalecer la prevención, la detección precoz e intervención sanitaria y la educación en salud; incentivar modelos de pagos por resultados y no por volumen; integrar presupuestos en todo el ciclo de la atención sanitaria, y compartir buenas prácticas.

Entre los ejemplos aportados en el informe destacan varios relacionados con la cronicidad, como el uso de la telemonitorización domiciliaria para pacientes con EPOC (acrónimo de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). En España, Francia, Alemania e Italia ha supuesto menos días de hospitalización, una reducción de las exacerbaciones y tasas de mortalidad y una mejoría de los síntomas del paciente.

Según datos de la Efpia, si se sumaran todos los Estados miembro y Reino Unido a este programa de telemonitorización y asumiendo una tasa de cumplimiento de los tratamientos del 75%, los ahorros para la UE oscilarían entre los 690 y los 2.100 millones de euros en base a un menor número de hospitalizaciones. E incluso se podrían evitar 17.000 muertes prematuras.

Otro de los casos comentados está vinculado al gasto en diabetes, que supone un 9% del gasto sanitario de la UE y podría aumentar hasta el 12% en los próximos 25 años.

El informe de la Efpia asegura que aproximadamente el 75% de los gastos tienen que ver con complicaciones prevenibles asociadas a la diabetes, como la retinopatía diabética, problemas cardiacos o insuficiencia renal.

El uso sistemático de determinados fármacos podría contribuir a reducir las tasas de mortalidad, mejorando significativamente los resultados generales de esta enfermedad, y, por lo tanto, disminuir los gastos futuros.

Así las cosas, parece imprescindible contar con la industria farmacéutica para elaborar las estrategias de salud a largo plazo y gestionar una respuesta coordinada a la hora de abordar la cronicidad. Un problema que va en aumento y que se puede mitigar con el trabajo conjunto de investigadores, empresas, especialistas clínicos y por el propio paciente.

Contenido apoyado por Farmaindustria y elaborado por un redactor de Compromiso Empresarial
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