Málaga, un laboratorio real del proyecto europeo Flexiciency de eficiencia energética

Incluido en el programa europeo Horizonte 2020, Flexiciency se ha llevado a cabo en otras ciudades y tiene como objetivo fomentar la eficiencia energética de toda Europa. El piloto español ha contado con la participación de Endesa, que lleva trabajando desde 2009 en la ciudad andaluza en otros proyectos similares.

Una de las iniciativas de mayor recorrido que se han llevado a cabo en España en el ámbito de las ciudades inteligentes o smart cities es el proyecto Flexiciency, que tiene como objetivo fomentar la eficiencia energética en toda Europa a través del diseño y desarrollo de proyectos piloto en diferentes ciudades.

Lleva funcionando desde 2015 con el apoyo de 18 organizaciones socias establecidas en diez países de la UE, la mayoría pertenecientes al sector energético minorista, como Endesa Distribución.

La compañía puso en marcha el proyecto piloto español en Málaga, donde lleva implantando soluciones inteligentes desde 2009 a través de su iniciativa Smart City, un laboratorio real en el que desarrollar nuevos modelos energéticos más eficientes y respetuosos con el medio ambiente.

La ciudad se ha convertido en el ‘banco de pruebas’ de Endesa para la introducción de las tecnologías smart grid en sus redes de media y baja tensión con el objetivo de mejorar la eficiencia, la seguridad, calidad y sostenibilidad del sistema eléctrico.

En el caso concreto del proyecto Flexiciency, a lo largo de los últimos años se han conseguido validar servicios de innovación a través de redes inteligentes. “Por ejemplo, monitorizar los valores de consumo, algo que se ha realizado en diferentes edificios municipales. Estas pruebas han permitido realizar un seguimiento en tiempo real para mejorar la eficiencia energética de diferentes espacios: bibliotecas, colegios, oficinas… Sus gestores han podido seguir sus datos de forma constante y evaluar en qué puntos es necesario reducir potencia o consumo”, explica Amador Gómez, jefe de proyecto en Endesa.

A través de la instalación de diversos dispositivos, y de otros sistemas desarrollados durante el proyecto, los responsables de cada edificio han podido adoptar medidas de eficiencia energética. Unas de las más habituales han sido sustituir las luminarias por sistemas LED e instalar sensores de presencia, que han llegado a generar un ahorro en el consumo de hasta el 40%.

“Hemos empleado tecnologías avanzadas que reciben información del consumo eléctrico de zonas muy concretas. Esos datos son volcados a una plataforma de gestión energética, cuyos datos se pueden consultar a través de web, con lo cual podemos hacer un seguimiento en tiempo real de los parámetros energéticos”, comenta Jaime Briales, jefe de departamento de Innovación, Energía y Nuevas Tecnologías del Ayuntamiento de Málaga.

Reducir el consumo

En el proyecto también se han probado y validado sistemas de control de cargas, concretamente en una vivienda simulada con cargas gestionables que se pueden encender y apagar, que cuenta con sistemas de generación propia como paneles fotovoltaicos, almacenamiento energético y un cargador de vehículo eléctrico bidireccional, “que sirve tanto para cargar el vehículo como para que el vehículo aporte electricidad sobre la casa”, indica Juan Carlos Ruiz, responsable de Proyectos de Innovación de Endesa Energía.

Según este, con el proyecto Flexiciency se ha podido analizar el efecto que cada uno de estos componentes tiene en el consumo energético de una vivienda, “buscando fórmulas para reducir el gasto en los momentos de más consumo y de aumentarlo en los de menos”.

Por último, se han llevado a cabo un análisis para mejorar la estabilidad y la seguridad de la red distribuidora en el paseo marítimo de Málaga, en el que cohabitan diversas tecnologías de generación, acumulación y distribución eléctrica: baterías, placas fotovoltaicas, puntos de recarga para vehículos eléctricos, estructuras de energía eólica, etc.

A través de una microgrid (unidad de gestión distribuida de energía que reúne bajo un mismo paraguas los sistemas de generación y consumo) se ha determinado que la flexibilidad ofrecida a la distribuidora mejoraría si se agregan nuevos elementos al circuito, como baterías estáticas de ión-litio o una mayor capacidad de generación renovable.

De hecho, según los resultados obtenidos en este último proyecto, un sistema de gestión eléctrico de este calado permite aumentar la eficiencia energética y aplanar la curva de demanda, reduciendo los picos de potencia en periodos de alta demanda.

“Puede gestionarse de manera que se realice un control de la potencia, controlando a su vez la tensión de la frecuencia y, de esta manera, contribuir a mejorar la seguridad y la estabilidad de la red”, comenta Inmaculada Prieto, responsable de Distribución de Endesa.

Iniciativa europea

Incluido en el programa Horizonte 2020 y ejecutado entre 2015 y 2019, se ha llevado a cabo el proyecto Flexiciency: Energy services demonstrations of demand response, FLEXibility and energy effICIENCY based on metering data, es decir, Demostraciones de servicios energéticos de respuesta a la demanda, flexibilidad y eficiencia energética basadas en datos de medición.

En él han participado los cuatro principales operadores de los sistemas de distribución eléctrica en Italia, Francia, Suecia y España, junto con proveedores de software, integradores de sistemas, institutos de investigación y pequeños y grandes consumidores, como es el caso del Ayuntamiento de Málaga. De esta manera, se ha estudiado en cinco regiones diferentes del continente la utilidad de estos nuevos servicios de eficiencia energética.

Según las conclusiones obtenidas, estos podrían acelerarse en un mercado europeo abierto, en el que cupiesen nuevos actores y en el que las partes interesadas pudiesen interactuar de forma fluida.

De esta manera, los usuarios pueden obtener los datos de los contadores inteligentes en tiempo real y tener una mayor y mejor información sobre sus consumos y comportamientos energéticos con el fin de ajustarlos y hacerlos más eficientes.

La información obtenida también sirve para elaborar recomendaciones dirigidas a los responsables de la regulación, además de políticas relacionadas con el mercado energético. Y, finalmente, para desarrollar un entorno estandarizado y aplicaciones inteligentes (API) para servicios e intercambio de datos dentro de la UE.

En este caso, los datos de medición son facilitados de una manera estandarizada y no discriminatoria, siempre con el consentimiento del usuario, a todos los actores de los mercados de la electricidad: minoristas, agregadores eléctricos, empresas de servicios energéticos (ESCO) y consumidores finales.

De esta manera se facilita la creación de nuevos mercados para los servicios de energía, mejorando la competitividad y fomentando la entrada de nuevos actores con el fin de beneficiar a los consumidores de energía.

Ciudad laboratorio

Endesa lleva más de una década trabajando en Málaga a través de la iniciativa Smart City, que en 2017 fue reconocida con el certificado europeo de Living Lab de la red ENoll (European Network of Living Labs), el primero concedido a una empresa eléctrica.

Según la compañía, en los cinco primeros años de funcionamiento las innovaciones implantadas han permitido un ahorro de más del 25% en el consumo eléctrico y una disminución del 20% en las emisiones de CO2 en las zonas de Málaga donde se han aplicado.

Desde la generación distribuida hasta las telecomunicaciones, pasando por la telegestión y la automatización de la red, Smart City Málaga aglutina la gran mayoría de las novedades relacionadas con redes inteligentes o smart grids en un entorno real. Todo ello con el apoyo del Ayuntamiento de la ciudad, la Junta de Andalucía y el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI).

Este espacio forma parte del ecosistema del Grupo Enel para la I+D de soluciones en la distribución eléctrica, y es similar a los que la compañía tiene en Savona, Bari y Milán, en Italia.

Por otra parte, Enel cuenta con un laboratorio de soporte en Israel complementado con otras instalaciones localizadas en Sevilla, Barcelona y Zaragoza.

En el caso de Málaga, hasta el momento se han desarrollado proyectos de dos tipos: unos orientados a validar productos, servicios y tecnologías involucrando diferentes unidades de negocio de la compañía; y otros impulsados por consorcios entre organismos investigadores y empresas privadas, como IBM, Alstom o Telefónica, que tienen como fin dar con tecnologías que impulsen nuevos productos.

Otros proyectos finalizados

Entre los proyectos que ya han visto la luz está Green eMotion, que arrancó en 2011 con el objetivo de potenciar el desarrollo coordinado y masivo de la movilidad eléctrica en Europa. En él cooperaron 42 socios de todo el continente durante cuatro años para elaborar prototipos y nuevos modelos de negocio para la creación de infraestructuras de recarga pública, entre otras acciones.

También desde el laboratorio de Endesa en Málaga se ha llevado a cabo el proyecto Zem2all (Zero Emission Mobility to All), una prueba real del funcionamiento y de la aceptación por parte de los ciudadanos del vehículo eléctrico en la que también han colaborado empresas como Telefónica, Mitsubishi e Hitachi.

Para su puesta en marcha se desplegó una flota de 200 vehículos, 220 puntos de recarga convencional y 23 de carga rápida que funcionaron a pleno rendimiento durante la duración del proyecto, demostrando beneficios en cuanto a consumo energético y emisiones al medio ambiente.

Otro ejemplo es la iniciativa Monica (Monitorización y Control Avanzado de las redes de distribución de media y baja tensión), que permite determinar en tiempo real, gracias a la información que proporcionan los contadores inteligentes y a una red de sensores desplegados en 37 subestaciones, la situación de la red de media y baja tensión.

O Smartnet, un proyecto europeo que tiene como fin diseñar un modelo energético más flexible y colaborativo en el que el consumidor de energía se convierte también en productor, una figura conocida como prosumer.

Muchos de estos programas, ya finalizados, han tenido su aplicación en Flexiciency. Gracias a ello han podido agilizarse procesos y conseguir una serie de resultados que, con toda probabilidad, se pueden extrapolar a la mayoría de las ciudades de nuestro entorno. Algo que repercutirá en un consumo energético mucho más eficiente y limpio a gran escala.

Contenido apoyado por Endesa.
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