Alianzas y tecnología para hacer fuertes a los negocios

Pequeñas empresas unidas para competir con los gigantes del comercio electrónico, negocios de barrio que reivindican juntos el valor de lo local y populares marcas de bebidas que no dudan en mostrar su apoyo a la hostelería. La covid-19 nos ha enseñado que, estableciendo alianzas y aprovechando las nuevas tecnologías, las empresas son más fuertes.
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Durante los peores meses del confinamiento se hizo común una expresión: “de esta pandemia saldremos mejores como sociedad”. Es posible que aún no haya perspectiva suficiente para ver si las personas hemos cambiado desde la llegada de la covid-19, pero lo que sí ha dejado claro el virus es que la única forma de hacer frente a una situación tan compleja como la actual es sumando esfuerzos.

Sin las alianzas entre centros de investigación, laboratorios y administraciones públicas, por ejemplo, no habría sido posible contar con varias vacunas contra el SARS-CoV-2 en menos de un año desde el inicio de la expansión del virus. De la misma forma, la colaboración entre la sanidad pública y privada, las redes de apoyo vecinal y el trabajo conjunto de multitud de empresas para producir material sanitario durante los momentos más críticos ya nos dejaron claro el poder del esfuerzo conjunto.

Las alianzas son, por lo tanto, claves para la sociedad logre mantenerse a flote en momentos de incertidumbre e inestabilidad. También en el ámbito de las empresas. Según el informe RESTART: 10 Post COVID-19 Trends, de la consultora de innovación digital Opinno, las empresas serán cada vez más colaborativas entre sí y tendrán que aprender a trabajar también en plataformas conjuntas con instituciones públicas y privadas, centros de investigación, startups y todo tipo de organismos para hacerse fuerte en el ecosistema empresarial.

Y los datos reflejan que la voluntad de los CEO y responsables de las compañías va por esa línea: según el Observatorio sobre RSC publicado por EAE Business School el pasado diciembre, el 99% de los representantes de más de 100 empresas encuestados en España y América Latina estarían dispuestos a firmar alianzas con otras organizaciones o empresas; el 95% de los cuales incluso con empresas de la competencia.

La colaboración empresarial es cada vez más necesaria, especialmente entre los negocios más pequeños. Si en la situación previa a la crisis ya era difícil para algunos sectores minoristas hacer frente a gigantes como Amazon o Aliexpress, el boom de las compras online durante la pandemia ha dejado claras las dificultades de competir con sus precios, disponibilidad y servicios de logística de forma independiente.

Las librerías de toda la vida reclaman su sitio

Pese a las alarmas al inicio de la pandemia, las consecuencias del coronavirus sobre el sector librero no han sido tan devastadoras como cabía esperar. Las pérdidas por la incidencia de la covid-19 se situaron, según los datos publicados por la Confederación de Gremios de Libreros (Cegal), en un 22,55%, muy por debajo de las de otros sectores como el turismo o la hostelería. En el caso de las librerías independientes, según El Cultural, las pérdidas solo fueron del 8%.

Y en esta resistencia a la crisis ha tenido mucho que ver la capacidad de unión y esfuerzo común del sector librero. Según Álvaro Manso, portavoz de Cegal, “las librerías hemos demostrado capacidad de reacción y adaptación a una situación cambiante, con un grado de incertidumbre muy alto, y hemos sido capaces de crear espacios seguros en los que, a pesar de las dificultades, se ha vuelto a tomar el pulso cultural de nuestras ciudades”.

“Las librerías hemos demostrado capacidad de reacción y adaptación a una situación cambiante, con un grado de incertidumbre muy alto, y hemos sido capaces de crear espacios seguros en los que, a pesar de las dificultades”. Álvaro Manso

Una unión que se ha reflejado especialmente en una iniciativa: la plataforma TodosTusLibros.com. Un proyecto que venía gestándose desde un año atrás y al que la covid-19 no solo no le ha restado energía, sino que ha servido de impulso.

Aunque la web funcionaba desde 2011 como un portal de información sobre más de un millón de títulos y dónde comprarlos, el pasado noviembre dio el paso definitivo para convertirse en una plataforma unificada de venta.

Es decir, un buscador en el que el usuario puede introducir el título del libro que está buscando, elegir la librería en la que quiere comprarlo y tenerlo en casa en uno o dos días.

La web permite también reservar el ejemplar en el comercio elegido para ir a buscarlo presencialmente, incentivando de esta forma el contacto entre libreros, librerías y lectores, siempre que las medidas sanitarias lo permitan.

En su primera semana de funcionamiento como portal de ventas online, TodosTusLibros.com facturó casi 2.500 pedidos y otras 1.000 reservas, además de más de 1.600 cheques regalos, según Cegal, unas cifras que han ido creciendo en estos meses. Su comunidad de lectores también se ha multiplicado: de los menos de 30.000 con los que contaba antes de su lanzamiento comercial, ha pasado a unos 150.000 registrados en marzo.

Además de hacer frente a la transformación digital y a la crisis del coronavirus, la plataforma busca diferenciarse de los gigantes del e-commerce aportando un enfoque mucho más centrado en las librerías, dándoles la visibilidad que las grandes plataformas no les ofrecen, sobre todo a las más pequeñas. La propia plataforma está gestionada directamente por las librerías que la integran, sin intermediarios, por lo que el beneficio va directamente a cada negocio.

Gracias a la reducción de costes de gestión que supone disponer con una tecnología común para la tienda online y a la optimización de gastos del sistema de envío, tanto las librerías más pequeñas como las más grandes pueden competir en igualdad. Al contar con un gran volumen de ventas en conjunto han podido negociar con empresas de mensajería precios mucho más competitivos que el que tendría que pagar cada negocio de forma independiente.

En otros países, los libreros también se han unido para hacer frente a Amazon. Francia cuenta desde hace una década con LaLibrairie.com, similar al proyecto español. En Reino Unido, por ejemplo, se lanzó el pasado noviembre la plataforma Bookshop.org. Sin embargo, a diferencia de la española, no depende de los propios comercios, sino de una empresa privada con la que estos se alían y a los que tienen que dar parte de las ganancias de cada libro.

Durante este último año se han multiplicado los proyectos de 'marketplaces' –mercados online en los que se venden todo tipo de productos- con un criterio común: la puesta en valor de lo local.

Marketplaces de proximidad

Además de la unión de negocios del mismo sector, durante este último año se han multiplicado los proyectos de marketplaces –mercados online en los que se venden todo tipo de productos- con un criterio común: la puesta en valor de lo local.

Aunque la capacidad de estas iniciativas sigue lejos de poder competir con gigantes como Amazon, buscan diferenciarse mediante su trato personalizado y el apoyo al comercio de toda la vida.

Son muchos los ejemplos de marketplaces surgidos por toda la geografía española. Algunos de ellos impulsados por la colaboración público-privada y otros de iniciativa privada.

En Vizcaya, por ejemplo, se ultima el lanzamiento de Eup!, una gran tienda digital impulsada por la Diputación y la Fundación BBK. Aunque empezará a rodar a lo largo de esta primavera, este gran centro comercial online cuenta ya con unos 350 comercios minoristas adheridos a su plataforma, que están recibiendo formación y asesoramiento de cara a su arranque.

Esta plataforma, que espera contar con medio millar de negocios a finales de 2021, permitirá buscar los artículos por tienda o por producto, que abarcarán desde moda a la electrónica. Una vez seleccionados, el usuario podrá escoger entre recibirlo en casa o recogerlo en tienda.

Uno de los ámbitos en los que el pequeño comercio aún puede diferenciarse es la alimentación –especialmente los productos frescos-, vinculada a la proximidad y todavía no capitalizada por los grandes del e-commerce.

Ahí se engloban propuestas como Manzaning, una iniciativa de capital privado surgida hace cuatro años –si bien la covid-19 ha supuesto un importante impulso- que da servicio a doce mercados municipales y cincuenta tiendas de barrio de Barcelona y ciudades de alrededor. A través de este marketplace, los consumidores pueden hacer su compra semanal de alimentación y frescos en mercados municipales y tiendas de proximidad con entrega a domicilio.

En esa misma provincia también opera Aprop Online, una plataforma digital de comercios de proximidad que ya cuenta con más de 1.000 tiendas de más de una decena de municipios barceloneses y suma más de 120.000 clientes, a la vez que se prepara para expandirse por Girona, Tarragona y Lleida.

Este marketplace, además, dispone de un modelo propio de transporte sostenible: desde furgonetas híbridas no contaminantes que producen energía reciclable, hasta bicicletas en algunos de los municipios donde opera y en los que se contrata a personal desempleado en colaboración con los ayuntamientos.

Sabor a Málaga Market, impulsado por la Diputación malagueña y lanzado el pasado diciembre, es también un marketplace orientado a la alimentación, si bien en este caso está más enfocado a que los productores agroalimentarios y empresas del sector puedan vender sus productos sin intermediarios.

Su principal característica es que estos negocios pueden vender tanto a clientes particulares como a mayoristas, establecimientos de hostelería y turismo y a exportación internacional, pudiendo fijar el precio final de su producto según el comprador.

Las marcas de cerveza se vuelcan con la hostelería

Las alianzas no solo se han producido entre negocios del mismo tipo y tamaño, como en los casos anteriores, sino también entre grandes y pequeños, entre compañías de distintas fases de la cadena de valor, y entre productores y clientes. Un ejemplo claro es el de las grandes marcas de cerveza y su apoyo a los pequeños establecimientos hosteleros.

Grupos como Heineken o Mahou-San Miguel no solo reaccionaron durante los peores momentos de la pandemia –por ejemplo, con donaciones de cientos de miles de botellas de agua a personal sanitario, pacientes y personas vulnerables-, sino que han mantenido desde entonces una estrategia de apoyo a bares y restaurantes.

Heineken -entre cuyas marcas se encuentran algunas tan emblemáticas como Cruzcampo, Amstel, Ladrón de Manzanas o Desperados-, ha celebrado el primer año de su campaña #FuerzaBar reforzando su propuesta de valor con FuerzaBar.es, que pasa de ser un portal de información a una nueva plataforma de servicios y atención al cliente que ayuda al hostelero a optimizar su tiempo, realizar pedidos de forma más ágil e impulsar su negocio atendiendo las necesidades del consumidor.

FuerzaBar.es incluye también un programa de asesoramiento para digitalizar los negocios y aprovechar líneas como el delivery o take away, en colaboración con plataformas como Glovo, Derliveroo, Mr. Noow o Klimer.

Un esfuerzo para con la hostelería que seguirá avanzando, como apunta el director de Ventas y Distribución a Hostelería de Heineken España, Manuel Román, al afirmar que “los más de 150 millones de euros que invertimos en 2020 en ayudas directas, formación, préstamos a clientes y otros programas no han sido más que un primer paso en un compromiso que sigue avanzando, para reforzar aún más el valor que aportamos a los hosteleros”.

El grupo Mahou-San Miguel también se movilizó inmediatamente después del anuncio del estado de alarma. Puso en marcha una sección específica en portal Rentabilibar.es, con los que mantuvo informados sobre la situación epidemiológica y legislativa a casi 50.000 bares de su red, además de ofrecerles asesoramiento.

Y durante meses destinó los beneficios obtenidos de la entrega a domicilios particulares durante el confinamiento –a través de sus propias plataformas de distribución- a bares y restaurantes de zonas como Granada, Valencia, Madrid, Murcia, Mallorca o A Coruña.

En esa misma línea, lanzó Ahora Más Que Nunca, una plataforma de financiación colectiva mediante la cual los ciudadanos que quisieran contribuir a la reactivación de la hostelería podían o bien comprar una consumición –canjeable cuando los negocios pudieran reabrir- o bien realizar su donación directa íntegra al bar elegido.

Además, ha invertido más de 20 millones de euros para acondicionar las terrazas de más de 65.000 clientes de toda la geografía nacional durante el invierno, para facilitar su actividad durante los meses más fríos.

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