Invertir con la cabeza y el corazón

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En todo el mundo, en los mercados financieros, sobretodo en los mecanismos de inversión colectiva, se constata en las últimas décadas una progresiva evolución de los inversores hacia actitudes inversoras más responsables.

Hoy a principios del siglo XXI, la Inversión Socialmente Responsable (ISR) ha adquirido una dimensión global más allá de los valores morales, que recoge la sostenibilidad, la gestión del riesgo y la responsabilidad social como principales elementos.

Para los inversores socialmente responsables, no se trata sólo de invertir en los mercados financieros a través de fondos de inversión colectiva o fondos de pensiones, sino de invertir teniendo en cuenta la dimensión social, ética y medioambiental de los valores en los cuales invierten. Ello quiere decir, que para elaborar el catálogo o universo de valores invertibles se tiene en cuenta el comportamiento de las empresas en el ámbito extra-financiero: su política de responsabilidad social y medioambiental.

Nos referimos a estas instituciones de inversión colectiva como fondos de inversión socialmente responsable, teniendo en cuenta que podemos encontrar una diversidad de criterios y tipologías de aplicación de la responsabilidad social en la inversión, algunos pueden ser denominados fondos de inversión éticos y otros fondos de inversión sostenible, pero todos tienen en común la incorporación de criterios de valoración social, ético o medioambiental del comportamiento de los valores en los que se invierte.

ALGUNOS DATOS DE LA ISR EN EL MUNDO.

La ISR se considera uno de los tipos de inversión más dinámicos e innova dores de la industria de los fondos de inversión.

En este sentido, podemos afirmar que, hoy en día, los mercados de capitales ya han entendido la trascendencia que tiene la responsabilidad social en la gestión empresarial y en la gestión de riesgos. Con todo, existen grandes diferencias en cuanto al desarrollo de la ISR en el mundo. Así, Estados Unidos es el país donde el mercado de la ISR cuenta con más instrumentos y donde, por tanto, está más desarrollado. Por su parte, Europa, pese a que sigue en la distancia a Estados Unidos en cuanto a la cifra de activos, cuenta con un mercado de ISR cada vez más maduro.

Según los datos de Avanzi-SRI Research/ SiRi Company (2005), el Reino Unido mantiene el liderazgo de la ISR en Europa, con un 19% de los fondos de inversión ISR y un 33,15% de los activos invertidos, que corresponde a 7.999 millones de euros. En conjunto, el Reino Unido, junto con Suecia, Francia y Bélgica concentran el 63,7% de los fondos en Europa. Cabe destacar, por otra parte, los 3.096 millones de euros invertidos en Francia, los 2.679 millones de euros de Italia, los 2.504 millones de Suecia, los 2.136 millones de Bélgica y los 1.758 millones de los Países Bajos.

Respecto a los mercados más dinámicos en los últimos años, el incremento más importante se constató en Francia, Bélgica y el Reino Unido. Francia es, por segundo año consecutivo, el país más dinámico, con un incremento anual del número de fondos superior al 20%.

Estados Unidos es uno de los países con mayor tradición y dinamismo en el desarrollo de la ISR. En el año 2005, según el Social Investment Forum, el capital invertido en productos de inversión con criterios de preselección social, medioambiental y ética ha experimentado un aumento superior al 4% respecto al universo global de capital invertido en Estados Unidos durante el período. Actualmente, la inversión en ISR representa a finales del año 2005, el 9,4% del capital invertido por instituciones de gestión está vinculado a la ISR (Social Investment Forum, 2006).

En diciembre de 2005, el total de capital invertido con criterios ISR, 2,29 billones de dólares (trillion $), se distribuye en las tres categorías anteriores como sigue:

  •  1,68 billones de dólares (1,68 trillion $), el 73%, están invertidos en fondos de inversión y carteras de inversiónes privadas o institucionales que adoptan criterios de preselección de la cartera.
  •  703.000 millones de dólares (703 billion $), el 26%, están invertidos en fondos o carteras cuyos accionistas adoptan una actitud activista.
  •  20.000 millones de dólares (20 billion $), el 1%, están invertidos en productos de inversión en la comunidad.

El capital invertido en fondos de inversión con criterios de preselección sociales y medioambientales en el año 2005 era de 179.000 millones de dólares (179 billion $), un 18,5% más que en el año 2003, cuando ascendía a 151.000 millones de dólares. Hay 201 fondos de inversión ISR. En los últimos diez años, este producto ha sido el que ha experimentado un mayor incremento en cuanto al volumen de capital invertido: de 12.000 millones de dólares en 1995 a 179.000 millones de dólares en 2005.

En España, a finales del año 2005 encontramos en el mercado 31 fondos de inversión socialmente responsables, 14 gestionados por instituciones gestoras en España y 17 fondos gestionados en otros países europeos. Además, encontramos 4 IIC solidarias. En los fondos socialmente responsables domiciliados y gestionados en España se observa un ligero incremento del volumen de patrimonio año tras año. A 31 de diciembre de 2005, el patrimonio total de los fondos ISR domiciliados en España ascendía a 207.449.533 miles de euros.

Suponía, en esa fecha, el 0,49% del total del patrimonio de los fondos de inversión mobiliaria en España.

El aumento del volumen de las inversiones socialmente responsables en las últimas décadas puede vincularse a las importantes transformaciones que se han ido consolidando en los últimos treinta años respecto de los valores de la sociedad en el marco de la globalización económica.

El crecimiento y la consolidación de nuevos valores sociales de responsabilidad social, por ejemplo, han puesto en la agenda financiera, la necesidad de tener en cuenta las consecuencias sociales y medioambientales de los modelos de crecimiento económico de las empresas.

Esta transformación ha acompañado el desarrollo de los cambios producidos en las prácticas empresariales y la consolidación de la Responsabilidad Social de la Empresa (RSE). La RSE trata de la integración en las prácticas corporativas de políticas de responsabilidad social y medioambiental en sus operaciones comerciales y en su relación con los diferentes stakeholders.

Los inversores institucionales son uno de los principales stakeholders que presionan a las empresas para que adopten políticas de RSE.

DE UN MERCADO MINORITARIO AL «MAINSTREAM».

Hace unos años hablábamos de la ISR como una estrategia «minoritaria» en los mercados financieros que solo implicaba a las carteras que establecían preselección a partir de criterios negativos o positivos vinculados a inversores responsables muy convencidos.

Actualmente, podemos afirmar que existe una nueva aproximación de los mercados hacia la ISR, la denominada estrategia mainstreaming, que hace referencia a la introducción de los instrumentos ISR en los mercados financieros convencionales a través de inversores que incorporan los análisis sobre el comportamiento empresarial responsable en su gestión del riesgo.

La ISR es una forma de inversión consciente por parte de inversores que valoran positivamente las empresas más responsables y sostenibles e impulsan, desde el mercado financiero, que las empresas adopten políticas y estrategias de responsabilidad social y medioambiental. En este sentido, son cada vez más los gestores de inversión y analistas financieros que valoran la importancia en los mercados financieros de los análisis de responsabilidad social, sostenibilidad y gobierno corporativo de las empresas como indicadores para gestionar el riesgo y buscar inversiones a medio y largo plazo.

En el desarrollo de la ISR desempeñan un papel importante un grupo considerable de actores, tanto desde el lado de la oferta y la gestión de la inversión como desde el lado de la demanda, ya se trate de inversores individuales o institucionales. Por esta razón, el desarrollo de la ISR debe abordarse desde una perspectiva multistakeholder en la que las distintas partes implicadas actúan de forma conjunta: analistas financieros, gestores de inversión, empresas cotizadas, inversores individuales e institucionales, fondos de pensiones, fundaciones, universidades, administraciones públicas, entes reguladores de los mercados financieros, gobiernos, centros de investigación ética, organizaciones sociales.

DIFERENTES PRODUCTOS Y ESTRATEGIAS QUE SE ADAPTAN AL PERFIL DE LOS INVERSORES: DESDE LA ÉTICA A LA GESTIÓN DEL RIESGO.

La ISR ha tenido un proceso de evolución temporal que debemos tener en cuenta cuando se opta por invertir en algún fondo ISR. Se considera que existen diferentes generaciones o tipologías de fondos ISR: Los fondos de primera generación son aquellos que se construyen a partir de la aplicación de criterios negativos o excluyentes.

La preselección del universo de valores invertibles se realiza con la exclusión de sectores industriales que realizan actividades, ofrecen productos o servicios que, como mínimo, son cuestionados por sus consecuencias sociales. Al escoger este tipo de fondos el inversor sabe que no da apoyo a sectores como, por ejemplo, la industria del tabaco, el alcohol, la energía nuclear, el armamento o la pornografía.

Los fondos de segunda generación son los fondos con criterios positivos o valorativos.

Se construyen a partir de las técnicas de valoración del comportamiento socialmente responsable de las empresas sin centrarse en un tema o actividad concreta.

Se analizan las prácticas y políticas de RSE y sostenibilidad de las empresas, y en la mayoría de los casos se incorporan en las carteras aquellas empresas con mejor comportamiento de RSE, lo que se conoce como la técnica best-in-class.

Los fondos de tercera generación son fondos con criterios positivos de valoración empresarial de responsabilidad social y sostenibilidad, pero incorporan otros elementos como la transparencia, la accountability y el diálogo con las empresas (engagement). En este nuevo marco, los gestores de los fondos establecen mecanismos de engagement o diálogo constructivo con las empresas para que estas adopten comportamientos socialmente responsables.

Los fondos de cuarta generación profundizan en las técnicas de la segunda generación y la tercera generación, pero además se le añaden las técnicas de activismo accionarial. Además, se considera que el análisis del comportamiento de la responsabilidad social y medioambiental de las empresas da información a los gestores de los fondos para poder gestionar el riesgo inherente a la inversión en valores corporativos, pues ofrece información extra- financiera de las empresas y permite el desarrollo de inversiones a largo plazo.

ÍNDICES FINANCIEROS DE RESPONSABILIDAD Y SOSTENIBILIDAD.

Uno de los mecanismos financieros de mayor impacto en el campo de responsabilidad social y sostenibilidad en los mercados financieros son los índices financieros de responsabilidad social y sostenibilidad.

Estos fondos ponderan el comportamiento sostenible de las empresas e incorporan en los rating las empresas con mejor comportamiento social y financiero para ofrecer sostenibilidad en los mercados financieros.

Dow Jones Indexes creó a principios de esta década la familia de índices Dow Jones Sustainability Indexes. FTSE4Good son los índices de responsabilidad social de la bolsa de Londres. Destacan también los índices de E. Capital Partners: ECPI Indexes.

Los gestores de fondos utilizan estos índices como benchmark de sus fondos ISR, pero cada vez más como benchmark de sus fondos convencionales.

INVERSORES ACTIVOS Y RESPONSABLES.

Una de las iniciativas más importantes vinculadas a la ISR es el «activismo de los accionistas».

El activismo accionarial, conocido en el mundo anglosajón como shareholder activism, es la actividad que desarrollan los inversores socialmente responsables, en tanto que accionistas —normalmente a través de inversiones colectivas (fondos de pensiones o fondos de inversión) —, para influir en la toma de decisiones de las empresas donde están invirtiendo en favor de políticas de responsabilidad social y medioambiental. En la mayoría de los casos, los accionistas activos son representados por las instituciones gestoras de sus fondos.

El activismo de los accionistas ISR es un fenómeno que se ha desarrollado de forma muy importante en la última década en el ámbito anglosajón, sobre todo en Estados Unidos y Canadá.

No obstante, en los últimos años, este fenómeno se está desarrollando también entre los inversores institucionales en Europa.

ISR Y GESTIÓN DEL RIESGO.

Cada vez existen más gestores de fondos en el mercado mainstream que integran la valoración social y medioambiental de las empresas para gestionar el riesgo de la inversión y buscan una inversión sostenible a largo plazo. Los analistas fi- nancieros convencionales han decidido incluir los elementos extrafinancieros y el análisis del comportamiento social y medioambiental de las empresas para complementar los análisis financieros convencionales, pues insisten en que se trata de indicadores complementarios que les permiten evaluar mejor la gestión del riesgo corporativo (risk management).

De esta forma, los mercados financieros pretenden llamar la atención de los inver sores institucionales que tienen en cuenta en su inversión a largo plazo criterios de sostenibilidad y RSE.

Aunque no se trate de clientes potenciales de ISR, los inversores, cada vez más, demandan productos que evalúen la gestión del riesgo; y al parecer, los mecanismos de evaluación del comportamiento socialmente responsable y sostenible de la empresa incorporan elementos que el análisis convencional no incluye y que, sin embargo, resultan relevantes para la evaluación del riesgo.

Los gestores de fondos convencionales están accediendo a los rating de ISR y sostenibilidad para tener más información acerca del comportamiento empresarial, pues ello les permite considerar nuevas variables de análisis del riesgo de los valores corporativos y, en consecuencia, tener una perspectiva más general del mercado y del comportamiento de la empresa.

Finalmente, a la hora de invertir, esa información puede ser tenida en cuenta o no.

El Observatorio de la ISR en España

Se trata de un proyecto de investigación llevado a cabo por el Instituto de Innovación Social de ESADE creado en el año 2000, que pretende informar y promover la reflexión y el análisis sobre las instituciones de inversión colectiva, ya sean fondos de inversión, como fondos de pensiones u otros que incorporan en la política de inversión criterios sociales y medioambientales de análisis sobre el comportamiento de las empresas.

El Observatorio tiene como objetivo hacer investigaciones sobre el desarrollo de los fondos de inversión socialmente responsable en el contexto global y especialmente, en España y publicar un informe anual sobre su evolución.

Más información en www.esade.edu

El futuro de la ISR en España

En España, la ISR se halla inmersa todavía en un proceso de difícil despegue, debido sobre todo al escaso impulso que ha recibido por parte de los inversores.

Sobretodo los inversores institucionales (fondos de pensiones y carteras privadas): En los últimos años hemos venido apuntando algunas de las causas de esta falta de impulso de la ISR.

En primer lugar, ninguna organización colectiva ha asumido el papel de promotor e impulsor de la ISR en nuestro país, como sí lo han hecho en otros países los Foros para la ISR, conocidos como Social Investment Forum (SIF).

La función del SIF es aglutinar a los diferentes actores para generar una red de colaboración y partenariado en la promoción de la ISR. En este sentido, el SIF debería reunir a instituciones de gestión de inversión, bancos e instituciones financieras, inversores individuales, inversores institucionales y agencias de rating.

Los SIF, además, se constituyen en grupos o lobbys de presión frente al sector público para que este asuma un papel activo en la promoción y la facilitación del desarrollo de la ISR a través de mecanismos de promoción o regulación favorable, como ha ocurrido en otros países.

Como consecuencia de lo anterior, no se ha producido un desarrollo progresivo de la demanda por parte de los potenciales inversores responsables, tanto individuales como institucionales.

Así se constata, en primer lugar, en la escasa evolución del volumen de partícipes individuales y, en segundo lugar, en el pobre progreso del desarrollo de la ISR entre los inversores institucionales, sobre todo de los fondos de pensiones complementarios, ya sean corporativos o de administraciones públicas.

Finalmente, cabe destacar la incipiente implicación del sector público, el Gobierno, el Parlamento y las administraciones públicas en el impulso de la ISR, ya sea mediante la promoción de mecanismos ISR a través de los fondos públicos de previsión social o con políticas de promoción.

Por Laura Albareda
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