Escaneando la transparencia de las microfinanzas en cuatro continentes. Capítulo 3

Con el fin de conocer la realidad de las microfinanzas, MicroFinance Transparency (MFT) decidió analizar sobre el terreno los precios reales que se estaban cobrando a los clientes. En concreto, durante el periodo 2009 a 2014 MFT realizó, gracias a la ayuda financiera de distintos donantes, un total de 31 informes sobre países, algunos de los cuales (13) fueron actualizados en años sucesivos.
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Los estudios de los países, junto con sus actualizaciones, dieron lugar a 44 informes de los que se hicieron públicos sólo 33 debido a tres motivos principales: falta de datos que permitieran mostrar una imagen significativa de la situación del mercado, existencia de leyes de usura que dificultaban la recogida de información al variar constantemente los precios y, por último, el boicot de las redes o las grandes instituciones microfinancieras (IMF), que impidieron la publicación de los datos en algunos países.

Para la recogida de los datos MFT impulsó tres estrategias diferentes a lo largo del periodo 2009-2014. Durante los primeros cuatro años (2009-2012) MFT recopiló los datos directamente viajando a cada país, convocando a las IMF, exponiéndoles la iniciativa y permaneciendo allí hasta finalizar el trabajo de recogida, análisis y presentación de los resultados.

En el año 2013 MFT decidió subcontratar el trabajo de recogida de los datos con algunas organizaciones que tenían experiencia y conocimiento del sector, pues no contaba con la suficiente estructura para poder hacerlo por sí misma.

Por último, en el año 2014 intentó desarrollar un modelo de recogida y actualización de los datos en colaboración con alguno de los principales financiadores y redes del sector de las microfinanzas.

1. Recopilando la información (2009-2012)

Tras obtener una ayuda financiera de la CGAP, MFT decidió comenzar un primer proyecto piloto en tres países que cubriesen áreas geográficas diversas. Los países elegidos fueron Perú, Bosnia-Herzegovina y Camboya, en todos ellos el sector de las microfinanzas estaba bastante desarrollado y gozaban de cierta reputación de ser transparentes.

En MFT pensaban que sería más fácil recopilar la información en estos países y que el éxito de esta primera prueba les permitiría extender posteriormente el proyecto a otros países.

El proyecto piloto: Perú, Bosnia-Herzegovina y Camboya

Perú fue el primer país en el que decidieron comenzar porque contaba con un sector microfinanciero muy maduro bajo la supervisión de un organismo regulador: la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS). Sin embargo, las expectativas de poder llevar a cabo el trabajo con facilidad se vieron frustradas por un conjunto de circunstancias.

Aunque las IMF se mostraron dispuestas a colaborar, y de hecho recolectaron información de 37 organizaciones, comprobaron que el mercado de las microfinanzas era mucho más complejo de lo esperado. Muchas de las organizaciones que prestaban servicios microfinancieros eran ONG que no estaban sometidas al control del organismo regulador y, por tanto, sus precios eran desconocidos.

Además, al ser ONG debían pagar el impuesto del IVA del que las IMF reguladas estaban exentas.

Por otra parte, las IMF reguladas no estaban obligadas a publicar el Anual Porcentaje Rate (APR) de sus préstamos hasta el momento de procesar la solicitud, lo cual complicaba mucho conocer la tasa con anterioridad. Como comentaban en MFT, “habían elegido Perú por considerarlo un país sencillo y se habían encontrado con el país más complejo desde el punto de vista de la política de precios”.

De hecho, no era infrecuente que la tasa efectiva que finalmente pagaba el cliente se fijase a través de un proceso de negociación de tira y afloja. Este proceso de fijación de precios, similar a una compra por regateo, no resultaba especialmente beneficioso para el cliente al depender de su capacidad de negociación en cada momento.

Como es natural, estas prácticas complicaron mucho la recogida de información y, aunque MFT aprendió mucho de la experiencia y realizó algunos ajustes en su metodología para responder a la enorme variabilidad de los precios, finalmente decidió no publicar los resultados de su investigación en la web por la dificultad de ofrecer una imagen fiel de la situación ante la enorme inestabilidad de los precios.

La metodología para calcular los precios que usaba MFT se basaba en el calendario de pagos, que fijaba precios relativamente uniformes.

La situación de Bosnia-Herzegovina resultó muy diferente. En este país sólo las IMF reguladas estaban autorizadas a prestar servicios microfinancieros, todas estaban sometidas al control de un organismo supervisor, el cálculo de las tasas de interés estaba regulado y la fórmula para calcular el APR incluía todas las comisiones, impuestos, seguros y ahorros obligatorios. El trabajo de calcular las tasas resultó, pues, bastante sencillo con una participación del 100% de las instituciones.

El trabajo en Camboya fue también sencillo, pues el país cuenta con un marco legal muy favorable a la transparencia y el 95% de las IMG colaboraron proporcionando la información.

El balance general de estos seis meses de trabajo fue bastante positivo y, a comienzos de 2010, MFT consiguió financiación de varias instituciones para extender el trabajo a la India, diez países subsaharianos y cuatro países de Latinoamérica.

La India y la crisis microfinanciera

La iniciativa en la India comenzó con buen pie. Se trataba del país con el sector microfinanciero más grande y con IMF sólidas y en continua expansión. El trabajo inicial de recogida de datos transcurrió a buen ritmo y en poco tiempo habían conseguido recolectar información de 82 organizaciones que sumaban una cartera de préstamos de 25 millones de clientes.

MFT estaba a punto de presentar en público los resultados de su investigación cuando en octubre estalló la crisis microfinanciera en el estado indio de Andhra Pradesh, que terminó afectando al sector de las microfinanzas en todo el mundo.

La llamada crisis de Andhra Pradesh (Cfr. Andhra Pradesh 2010: Implicaciones mundiales de la crisis en las microfinanzas de la India; Enfoques, Nº67, noviembre 2010, editado por CGAP) estalló debido a que algunas IMF se lanzaron a un crecimiento descontrolado incentivando en sus oficiales de crédito prácticas poco responsables en la concesión de los préstamos que causaron un sobreendeudamiento de los clientes.

Como consecuencia de este sobreendeudamiento y de la presión a la que sometieron las IMF a sus clientes para que devolviesen los préstamos, algunos se suicidaron y estás tragedias fueron utilizadas por determinados políticos populistas para atacar a las IMF y criticarlas denunciando sus grandes beneficios basados en cobrar altas tasas de interés a los pobres.

Tras la crisis, el gobierno de Andhra Pradesh aprobó una ley prohibiendo las prácticas abusivas en la recuperación de préstamos y las tasas de reembolsos cayeron en picado, del 99% al 20% en enero de 2011.

Ante esta situación las IMF decidieron no otorgar más crédito y, como los préstamos ya concedidos no se recuperaban, las IMF no disponían de recursos para pagar a sus oficiales de crédito y entraron en caída libre.

El gobierno indio nombró una comisión (Malagan Commission) para tratar de resolver la crisis y proponer soluciones y MFT, la única institución que contaba con datos fiables sobre tasas de interés de las IMF, organizó, conjuntamente con el Banco Central de Reservas indio, unas jornadas (Interpreting India Data in the Context of the Global Market) en las que ofreció una panorámica de la política de precios de las IMF indias comparándolas con otros países.

La crisis de Andra Pradesh tuvo como efecto positivo reforzar la transparencia en los precios de las IMF indias y prohibir una serie de prácticas, como la utilización del flat interest, que hasta ese momento era usado por el 80% de las IMF; también se prohibió el ahorro y el seguro obligatorios y se fijó un límite del 1% en las comisiones a pagar por adelantado.

Sudáfrica y el boicot a la transparencia

La Fundación MasterCard financió a MFT un estudio en ocho países del área subsahariana: Uganda, Ruanda, Malawi, Sudáfrica, Gana, Tanzania, Zambia y Mozambique. El proyecto resultaba muy interesante, pues se trataba de países con un sector microfinanciero poco desarrollado, organizaciones con una gestión débil y sistemas de información bastante pobres.

Los resultados de la investigación confirmaron grandes debilidades en la mayoría de las IMF. Las tasas de interés, en líneas generales, eran bastante altas, situándose en torno al 100% (APR) en Gana, Malawi y Zambia.

Los precios eran bastante opacos, con diferentes criterios a la hora de calcularlos lo que, en conjunto, hacía que el mercado fuese poco transparente y nadie, en la práctica, conociese los precios reales de los productos financieros.

En Tanzania las tasas de interés de Pride, la IMF más grande, oscilaban entre el 100% y el 150%. Los precios de sus préstamos no resultaban muy transparentes, exigiendo un ahorro obligatorio que incrementaba sustancialmente el precio.

El APR de las IMF iba del 25% al 175% , como se puede observar en la Tabla 1. Sólo el 20% de los productos utilizaba el método del “saldo decreciente” en el cálculo de los intereses, el 91% de los productos incluían alguna comisión, el 64% de los productos exigía depósitos obligatorios y el 68% seguros obligatorios.

Tabla 1: Análisis de precios de Tanzania
Tabla 1: Análisis de precios de Tanzania

MFT no encontró la misma colaboración en todos los países. En Sudáfrica las principales IMF acordaron boicotear la iniciativa negándose a proporcionar información.

El sector microfinanciero sudafricano se encontraba organizado en dos grupos  diferenciados: el primer grupo, constituido por unas 10 organizaciones que respondía al perfil de las IMF tradicionales, pertenecían a Tembeka y el segundo grupo integrado por 650 organizaciones pertenecían a la red MicroFinance South Africa Network (MFSA). Este grupo  tenía como clientes a personas asalariadas no a microempresarios, como las IMF tradicionales.

Aunque dos de las diez IMF de Tembeka acordaron reunirse y colaborar con MFT, las otras siete decidieron boicotear el proyecto.

En el año 2005, a raíz de una crisis ocasionada por las prácticas abusivas de muchas IMF, que terminó saltando a la prensa, se constituyó por el propio sector, con autorización del gobierno sudafricano, una entidad encargada de autorregular las prácticas: el National Credit Regulator (NCR).

El NCR, lejos de terminar con las malas prácticas y exigir una mayor transparencia en los precios, introdujo todavía más opacidad y confusión, permitiendo tasas del 300% y el 400% (APR), si se sumaban todas las comisiones, y eligiendo como único indicador para fijar el precio de los préstamos el Coste Total del Crédito, un método que resulta claramente insuficiente para determinar el coste real para el cliente al no tener en cuenta el periodo durante el que se concede el préstamo (Vid. Transparencia y precio justo en las microfinanzas).

El caso de Sudáfrica enseño a MFT los peligros de poner en manos del propio sector, a través de mecanismos de autorregulación, la protección de los consumidores y el impulso de la transparencia.

En el mejor de los casos la autorregulación no consigue evitar los conflictos de intereses entre el sector que la promueve, al ser juez y parte en las decisiones; y en el peor de los casos es una estrategia para proteger los intereses de la propia industria, en lugar de proteger a los consumidores.

Este problema lo volvería a encontrar MFT en otros países: la ausencia de una entidad, verdaderamente independiente, encargada de defender y proteger a los clientes de la IMF.

América Latina, las leyes de usura y un nuevo boicot

En el año 2012 MFT recibió una ayuda de la Fundación Ford para analizar la transparencia de cuatro países de América Latina: Argentina, Bolivia, Ecuador y Colombia. El análisis arrojó resultados muy dispares y alguna que otra sorpresa.

El primer país donde se realizó el trabajo de campo fue Ecuador, un país con un sector de IMF bastante desarrollado. Un total de 28 IMF, que cubrían el 80% del mercado, participó en el estudio.

Los resultados mostraron un mercado muy competitivo, con un gran número de IMF otorgando préstamos de pequeña cuantía a pesar de existir un límite legal en las tasas de interés fijado en el 30,5% (TAE).

Bolivia, uno de los mercados más desarrollados y competitivos de la región, tuvo una participación del 100% de las IMF que estaban integradas en dos grandes redes: Asofin y Finrural.

El análisis de los precios reveló una curva amplia con precios más bajos para los préstamos de mayor cuantía y tasas de interés más altas para los de pequeña cuantía, como era previsible.

El estudio también arrojó otros resultados que contradecían la tesis tradicional según la cual los bajos precios de Bolivia se debían a la fuerte competencia entre las IMF. Según esa teoría resulta plausible esperar reducciones en los costos impulsadas por la curva de aprendizaje y las economías de escala y bajadas de los precios impulsadas por la competencia.

Para confirmar esta tesis se suele poner de ejemplo el periodo 1992-2007, durante el cual las tasas de interés del microcrédito se redujeron 43 puntos porcentuales, disminuyendo del 60% al 17%, mientras que las tasas bancarias, durante ese periodo se redujeron sólo un 12%.

El estudio del país realizado por MFT mostraba que, si bien los precios podían ser más bajos en Bolivia, esta circunstancia se debía no tanto al aumento de la competencia entre las IMF como al hecho de que las IMF se habían ido desplazando hacia la derecha de la tabla (Tabla 2) concediendo préstamos por una mayor cuantía.

Tabla 2
Tabla 2

En el caso de Colombia la recolección de la información resultó muy compleja debido a la confusa regulación del país sobre la tasas de usura, donde coexisten tres precios máximos que, además, varían con mucha frecuencia por lo que las IMF se ven obligadas a ajustar sus precios constantemente.

Así, por ejemplo, la Superintendencia Bancaria subió en el 2010 el límite para los microcréditos del 33,9% al 36,8%, y en el primer trimestre de 2011 los subió de nuevo al 39,9%.

Argentina fue otro de los países que decidió boicotear el trabajo de MFT una vez conoció los resultados del mismo. Argentina es un país con un mercado muy pequeño, copado por 12 instituciones que apenas cuentan con 30.000 clientes.

Cuando MFT, después de recoger información de las cuatro IMF que accedieron a participar, se dispuso a hacer público que la tasa promedio de los productos analizados rondaba el 100% APR, todas las IMF presionaron a MFT para que no publicará esos datos por miedo a la reacción de la opinión pública si llegaba a conocer las tasas que estaban cobrando.

Filipinas y las grandes IMF

Durante el año 2011 MFT recopiló datos de 42 IMF en Filipinas con una cartera total de dos millones de clientes. No obstante, tres de las principales IMF del país (Card Bank, Card NGO y Life Foundation) se negaron a participar.

Filipinas fue el único país en el que las grandes IMG se negaron a participar mientras la mayoría de las pequeñas y medianas accedieron. A pesar de pertenecer a grandes redes internacionales (Card NGO a WWB y Grameen Foundation y Card Bank a Grameen Foundation y Oikocredit) que públicamente se manifestaban en favor de la transparencia, la negativa a participar de estas IMF no tuvo ninguna consecuencia entre sus financiadores.

El análisis de los precios en Filipinas evidenció como gran número de las IMF se habían concentrado en otorgar préstamos de muy pequeña cuantía, lo que explicaba que sus tasas de interés se encontrasen entre las más altas de todos los países analizados hasta entonces, situándose en un rango entre el 100% y el 200%.

Igualmente el estudio contradecía la hipótesis general según la cual conforme aumentaba la escala de las operaciones y mejoraba la eficiencia, ésta se traducía en una bajada de precios.

Otro de los resultados que arrojó el estudio es que Filipinas era el país menos transparente de todos los analizados hasta entonces, de acuerdo con el índice elaborado por MFT, a pesar de que, con frecuencia, era puesto de ejemplo por los organismos internacionales como uno de los más transparentes.

Como se puede apreciar en la Tabla 3, el 97% de las IMF utilizan el método del flat interest, el 87% exige comisiones adicionales, el 83% suscribir algún tipo de seguros y el 84% alguna forma de ahorros obligatorios.

Tabla 3: Información de precios de Filipinas
Tabla 3: Información de precios de Filipinas

2. Subcontratando la recogida de datos (2013)

Ante el enorme esfuerzo que suponía recoger por sí mismos la información y actualizarla, contando con una estructura reducida y una gran limitación de fondos para financiar sus actividades, MFT decidió, tras recibir el apoyo de algunos donantes, subcontratar a algunas organizaciones para realizar el trabajo de recogida y actualización de los datos.

Durante el año 2013 aparte de actualizar los datos de los 29 países donde se habían realizado análisis, se llevaron a cabo estudios en dos nuevos países: Pakistán y Marruecos.

Marruecos: la principal IMF se niega

El análisis en Marruecos se hizo en colaboración con Planet Rating, una de las principales agencias de rating de IMF. El mercado marroquí apenas cuenta con 11 IMF y está dominado por tres grandes organizaciones.

Tras la presentación de la iniciativa decidieron colaborar cuatro de las ocho IMF pequeñas. De las tres grandes, sólo accedió a participar AMF (31% del mercado); Al Amana (la más grande, con el 43% del mercado) inicialmente se mostró favorable, pero luego se vino atrás, y Fondep (18% del mercado) no participó inicialmente aunque luego cambió de opinión.

Al contar con una participación del 60% del mercado, MFT decidió publicar los datos disponibles aunque aquella fuese sensiblemente menor que en otros países debido a la negativa de Al Almana.

El caso de Al Alamana confirmó la experiencia que MFT se había encontrado en otros países, como Filipinas. Las IMF grandes que dominan el mercado no están constreñidas a publicar la información sobre las tasas de interés que cobran a sus clientes porque no sienten la presión de sus financiadores ni tampoco tienen el temor de quedarse fuera de juego por la colaboración del resto de las organizaciones cuando copan buena parte del mercado.

Los precios de Marruecos seguían la curva habitual, con las tasas de interés más altas para los préstamos de pequeña cuantía y más bajas cuando el importe era mayor. Los precios resultaban bastante razonables de acuerdo con la cuantía de los montos, como se aprecia en la tabla.

Tabla 4. Información de precios de Marruecos
Tabla 4. Información de precios de Marruecos

3. Solicitando la colaboración (2014)

La estrategia de subcontratar la recogida de información tampoco dio resultado debido a las dificultades de algunas IMF en actualizar los datos y la constante falta de recursos para financiar esta actividad. Los donantes estaban dispuestos a aportar recursos para actividades puntuales, como la realización de determinados estudios de un país, pero les faltaba un compromiso estable que permitiese financiar de manera sostenible la actividad de recogida y actualización de la información.

A la vista de la situación, MFT hizo un último intento de recoger y actualizar la información  apoyándose en la colaboración de algunas de las redes y financiadores más importantes del sector de las microfinanzas (Oikocredit, Kiva, TripleJump, Incofin, Accion, ProMujer, Grameen Foundation, VisionFund, Opportunity, Finca y WWB) que se comprometieron a recopilar los datos.

MFT acordó lanzar un proyecto piloto bajo este esquema de colaboración. El proyecto se llevaría a cabo en diez países: cinco en los que, simplemente, se actualizarían los datos y cinco en los que se realizaría el estudio por primera vez.

El trabajo de MFT se centraría en prestar apoyo y asistencia técnica a los diez socios colaboradores que serían los encargados de “presionar” a las IMF para que proporcionasen la información.

Pese a la buena voluntad de las entidades colaboradoras, sólo se consiguió que 8 de las 64 IMF integrantes del proyecto piloto completasen la información en el periodo previsto. A la vista de los resultados MFT anunció en marzo de 2015 el cierre definitivo de sus operaciones.

En su despedida no había rastros de reproches ni sensación de fracaso. En apenas cinco años habían realizado 29 estudios de países y analizando 1.781 productos de 526 IMF con una cartera de 48,7 millones de clientes.

Durante esos cinco años habían elaborado multitud de material para ayudar a calcular los precios, habían asesorado a miles de trabajadores de las IMF, participado en centenares de seminarios y jornadas para hablar de la transparencia y precio justo, formado a los reguladores, etc.

MFT había puesto todos los medios y recursos a su alcance para situar la transparencia y el comportamiento ético en la fijación de los precios en la agenda de las IMF, las agencias de desarrollo y los financiadores.

MFT nunca se vio a sí misma como la solución del problema. Su misión consistía en llamar la atención sobre un problema que consideraba urgente acometer, pero era consciente que los problemas no se resuelven sólo señalándolos con el dedo. Hay que pasar a la acción. Por eso su despedida y su legado a la industria lo resumieron en tres sencillas palabras: It’s your turn.

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