Cinco claves para convertirse en un inversor de impacto social en 2016

Apostar por soluciones empresariales a problemas sociales y medioambientales o participar de proyectos empresariales en los que se cree son algunas de las pautas que definen al inversor de impacto que apostará por las finanzas éticas en 2016.
CE29 diciembre 2015
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Faltan pocos días para poner fin a este año y ya se piensa en los nuevos propósitos para 2016. Cada vez son más los que se plantean cambiar los hábitos relacionados con la ética, la economía y la inversión. La crisis económica y los cambios tecnológicos son en gran parte responsables de que un número creciente de inversores vea como inseparables ética y economía y de que así lo hagan notar con su dinero.

Por un lado, las finanzas éticas, la inversión socialmente responsable —ligada inevitablemente al emprendimiento con valores sociales— y la llamada inversión “de impacto social”, ganan terreno. La inversión de impacto social, es decir, invertir buscando rentabilidad en empresas que producen un impacto positivo en la sociedad, movió 2.000 millones de euros en Europa en 2014.

En España se calcula que hay 87 millones de euros invertidos en empresas sociales, según el informe Eurosif. Por su parte, sólo en este país existen 30.000 empresas sociales y 61.000 de economía verde.

En paralelo, la tecnología facilita que también el inversor se una a este cambio. Cada día más inversores, profesionales y particulares, se lanzan a invertir a través de plataformas online de financiación participativa, como por ejemplo las plataformas de equity crowdfunding.

Solamente en 2014 hubo operaciones por valor de 3.000 millones de euros en plataformas de inversión alternativa online en Europa, y, a falta de datos oficiales, se estima que esa cifra se duplicó durante 2015.

En Europa están surgiendo plataformas de financiación participativa que permiten invertir en empresas con impacto social y medioambiental positivo. Es el caso de Ethex, en Inglaterra, 1001pact, en Francia o Bolsa Social en España. A través de estas plataformas los inversores pueden apostar, a golpe de unos clics, por una inversión socialmente positiva. Es lo que se ha llamado la democratización de la inversión de impacto social.

En España, además, la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial (conocida como la ley del crowdfunding) ha concedido carta de naturaleza legal a estas plataformas y las somete a la supervisión de la CNMV.

Con el objetivo de fomentar y ampliar el conocimiento sobre esta tipología de inversión, la Bolsa Social, ofrece cinco claves a tener en cuenta si uno quiere convertirse en un inversor con impacto social:

1. Buscar algo más que rentabilidad: El inversor de impacto se caracteriza porque quiere que sus decisiones de inversión también tengan un impacto en la sociedad, más allá de la rentabilidad que pueda obtener. El inversor de impacto, por tanto, tiene que apostar por empresas con valores que mejoran la sociedad y cuidan del medio ambiente.

2. Ser exigente y selectivo: Las empresas deben tener un buen modelo de negocio, por lo general ya probado mediante facturación suficiente. Además, deben ser escalables, de modo que pueda aumentar el valor de la inversión y el impacto positivo que producen.

3. Comprometerse con la empresa en el largo plazo: Es una inversión de capital paciente, no especulativo ni cortoplacista. El inversor de impacto tiene que apostar por la empresa para crecer con ella en el largo plazo, tanto en rentabilidad como en impacto social. Los inversores de impacto tienen que empatizar con la iniciativa y compartirla en sus círculos, permitiendo ampliar el crecimiento y la visibilidad de la empresa.

4. Tener interés por el impacto: El inversor de impacto tiene que demandar información sobre el impacto social de la empresa, además de sobre los resultados económicos. De ahí que estas empresas deban medir su impacto social con indicadores precisos y significativos. Estos indicadores pueden ser cualitativos o cuantitativos y, en todo caso, deben ser reportados al inversor periódicamente.

5. Diversificar: Como cualquier inversor responsable, el inversor de impacto social tiene que planificar su inversión apostando por varias empresas. El inversor de impacto tiene que ser consciente de los riesgos de invertir en empresas jóvenes, y comprender y aceptar que los beneficios o las pérdidas dependen de su evolución, por lo que debe informarse bien sobre la empresa y su equipo y apostar por varios proyectos en lugar de uno sólo.

Estas claves son esenciales para descubrir qué es un inversor de impacto y plantear, de cara al nuevo año, nuevos hábitos en las decisiones económicas, como la posibilidad de contribuir al crecimiento de empresas que generan mejores condiciones de vida social o medioambiental.

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