“Antes banca ética sonaba a alternativo, ahora es lo que se espera de todos los bancos”

Cuando uno escucha a Mikel García Prieto, director general de Triodos Bank y presidente de Fundación Triodos, se convence. No vende utopía, aunque lo parezca. Triodos es un banco ético, que concede financiación solo a proyectos del sector social, medioambiental y cultural y que tiene como norma la transparencia con sus clientes.
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Triodos Bank es un banco europeo que nació en 1980 y llegó a España en 2004 para ofrecer a los ciudadanos una forma distinta de gestionar su dinero. En la actualidad cuenta con más de 190.000 clientes en España y ha logrado en el segundo semestre de 2015 un beneficio de 1.760 millones de euros.

Su director, Mikel García Prieto, que comenzó a trabajar en el banco hace 15 años, habla para Compromiso Empresarial de lo que es la banca ética, los retos a los que se enfrenta, la responsabilidad de la sociedad, la crisis financiera y cómo han afectado todas estas cuestiones a su institución.

Ingeniero industrial de formación, se unió a la implementación de Triodos Bank en España porque “la forma más eficaz de intentar influir en un cambio positivo era hacerlo desde el sistema financiero, poniendo los recursos a disposición de las personas que tienen iniciativas a favor de la sociedad”, explica García Prieto como antesala.

¿Qué es la banca ética? ¿Y qué es Triodos Bank?

Triodos es una institución financiera con ese doble nombre: por una parte es un banco y por otra es ético. Pero no es que apostemos por una opción de responsabilidad social corporativa sino por que la actividad esencial del banco, desde nuestro ADN, sea en sí responsable y sostenible.

Esto significa que desde el punto de vista de la actividad bancaria invertimos el dinero exclusivamente en proyectos de ámbito social -personas mayores, discapacidad, grupos en riesgo de exclusión social, cooperación al desarrollo, salud…-, cultural -educación, arte, cine, ocio responsable, etc.-, y medioambiental -agricultura ecológica, energías renovables, eficiencia energética, construcción sostenible…-.

Adicionalmente, damos a los clientes la oportunidad de que su dinero trabaje en la misma línea que sus ideales y de que tomen una decisión consciente y responsable de en qué quieren que se inviertan sus ahorros.

“La banca ética trata de que el dinero se utilice al servicio de las personas y no al del propio dinero”

Se trata de que el dinero trabaje en beneficio de la calidad de vida de las personas y que los ahorros sirvan para que se desarrollen iniciativas que tengan un valor añadido social. Tratamos de recuperar el papel de la banca como agente social y no tanto como agente económico. No buscamos maximizar la rentabilidad de las inversiones si no aumentar el valor social, desde iniciativas que sean viables económicamente. En definitiva, que el dinero se utilice al servicio de las personas y no al servicio del propio dinero.

A nivel usuario, Triodos Bank es un banco convencional, con los productos habituales -cuentas corrientes, tarjetas de crédito, hipotecas, banca online…-, pero con un claro foco social. Esta oferta, ¿a qué tipo de clientes está atrayendo?

En once años de vida hemos pasado de ser una oferta de banca para gente muy convencida de la ecología y lo social, a un banco más del sentido común.

Cuando abrimos en España en 2004 nos encontramos con una excepcional recepción; había mucha gente que estaba esperando un banco como el nuestro; personas que tenían un convencimiento, que buscaban algo distinto, que ejercían un consumo responsable…

Durante estos años ha cambiado mucho nuestro perfil de cliente. Antes eran los padres quienes llevaban a sus hijos a los bancos a abrir una libreta de ahorro; ahora muchos hijos están descubriéndoles a sus padres que hay otra manera de hacer banca y les traen a nuestras sucursales.

¿Ese cambio ha venido dado por el afianzamiento del banco en España o porque los consumidores han empezado a tener otras inquietudes?

En estos años se han sumado dos hechos importantes. Para nosotros es esencial el movimiento ecologista que comenzó en mayo del 68. Aquello que era una corriente alternativa de un colectivo, 30 años después está en todas las agendas -empresas, gobiernos, RSC…-.

Ha evolucionado la conciencia ciudadana sobre el medio ambiente y la responsabilidad social, y está ayudando a que todas aquellas iniciativas que incorporan valores sociales estén siendo apoyadas por todo el mundo.

El segundo hecho relevante ha sido la sacudida que nos ha dado la crisis, que ha hecho que muchas personas se planteen con más profundidad qué esperan de sus bancos. Antes todo era válido, ahora el cliente pregunta, se informa y no le vale cualquier respuesta. La transparencia, que es para nosotros un elemento esencial en el ámbito bancario, es también una herramienta muy útil para que la gente pueda tomar decisiones responsables, sabiendo qué es lo que hace.

En conclusión, este crecimiento de la conciencia y este espabilar con una cierta urgencia de qué es lo que uno quiere de su banco nos han dado un empujón muy fuerte, y ha hecho que desde el año que nacimos en España hayamos tenido unos crecimientos de entre el 20% y el 30% en el país.

Triodos Bank solo financia a empresas e instituciones que trabajen en los sectores social, medioambiental o cultural. ¿Cómo se evalúa a las personas o a las empresas para concederles un préstamo? ¿Qué requisitos específicos piden además de la solvencia?

De nuevo con esa doble vertiente de banca y de ética, a las empresas, organizaciones, asociaciones o emprendedores les pedidos que tengan el valor añadido de lo social, cultural o medioambiental. No financiamos ninguna empresa que no esté dentro de estos sectores; no es que tengamos un producto para financiar a las empresas sostenibles, sino que todas las financiaciones del banco exigen este requisito. Desde el banco hay una decisión extraordinariamente exigente de solo financiar sostenibilidad.

Hay sectores donde es más fácil catalogar el valor social, por ejemplo en agricultura ecológica donde hay un certificado, pero otras más complicadas de determinar, como en la construcción sostenible.

Tienen que tener un perfil de analista muy concreto, muy diferente al de la banca convencional, ¿no?

Nuestra área de riesgos es multidisciplinar; tenemos exproductores de cine, biólogos, historiadores, agrónomos, gente del mundo de la banca, etc. Porque, ¿quién evalúa mejor los riesgos reales desde una perspectiva bancaria, aquel que conoce el negocio o el que examina las cifras? Muchas veces los números no cuentan toda la realidad. La mezcla de las dos perspectivas nos da a nosotros una mejor valoración de los riesgos y a los clientes, mejor servicio.

«No somos un banco basado en una buena campaña de marketing o en una tendencia de moda: la sostenibilidad»

Conocemos a la perfección los sectores que financiamos. La primera inversión en renovables la hicimos en el año 1986, no en el 2008 con el boom. Llevamos yendo a las ferias europeas de agricultura ecológica 20 años. Conocemos lo que financiamos de tal forma que cuando hablamos con el cliente se siente comprendido. Además, al conocimiento técnico se une el componente humano. Si el banquero consume en su casa productos bio porque le parecen importantes para su salud, la de su familia y la del planeta surgen sinergias cuando viene un empresario pidiendo un préstamo para un proyecto de agricultura ecológica; un interés más allá del puramente transaccional.

Que Triodos sea banca ética significa que está llena de personas que creen en lo que hacen. Somos un banco de personas, no un banco basado en una buena campaña de marketing o en una tendencia de moda: la sostenibilidad.

Del mismo modo que solo financian sostenibilidad, los clientes de pasivo también cuentan con una hipoteca asociada a su compromiso social…

En el año 2013 lanzamos la hipoteca para particulares llamada Ecohipoteca, que constituye un buen ejemplo de cómo incorporar los valores en los productos y los servicios bancarios. En ella vinculamos el tipo de interés de la hipoteca a la eficiencia energética del edificio; cuanto más eficiente sea la vivienda menos intereses pagará el cliente. Así incentivamos la adquisición de una vivienda lo más sostenible posible.

En Madrid hemos visto las últimas semanas cómo se han sobrepasado los límites de contaminación. No es planteable que sigamos sin darle importancia a los coches que conducimos o las viviendas en las que habitamos. La ecología o el medio ambiente no son un capricho.

¿Cuentan con productos de inversión en España?

En España no tenemos todavía, aunque probablemente los podamos lanzar este 2016, porque nuestro gran desafío está en la regulación. La regulación trata de proteger a los ciudadanos, pero también dificulta su participación en productos que puedan tener un valor añadido para la sociedad.

Nuestro fondo de microcréditos, por ejemplo, podría ser atractivo para mucha gente que quisiera invertir un importe determinado dentro de sus posibilidades, pero la regulación no lo permite.

¿Cuesta encontrar negocios en la línea de Triodos Bank a nivel activo en España?

Ojalá nos encontremos algún día con techo, pero estamos muy lejos. España es la primera productora de agricultura ecológica de Europa -hay más de 35.000 operadores, casi todos pequeños empresarios-; el sector social está superdesarrollado, y en el consumo responsable no hemos empezado siquiera; está todo por hacer.

De hecho, a partir de la crisis han surgido muchos movimientos de economía colaborativa, participativa, de crowdfunding, de economía circular… hay una ebullición de iniciativas que son el resultado positivo del momento que hemos vivido.

¿Cómo ha afectado la crisis financiera a Triodos Bank: le ha beneficiado?

Usar esa expresión es muy duro e injusto por lo difícil que ha sido para todos. En esta crisis lo ha pasado mal mucha gente, también de nuestro sector. Ha habido organizaciones absolutamente volcadas en la gente con la que trabajan que se han encontrado durante estos años que podían cobrar o no de las administraciones públicas, por ejemplo. No nos ha beneficiado, pero sí nos ha permitido ver las diferencias entre un tipo de banca y el nuestro.

«La crisis ha demostrado que un banco que trabaja desde la responsabilidad de financiar proyectos de la economía real es más resistente»

Como banco que solo trabaja en la economía real hemos vivido una situación bastante estable; no hemos financiado ningún sector donde hubiera habido una crisis especulativa, donde se haya roto una burbuja o haya aparecido un agujero. El ratio de morosidad en Triodos está casi en la mitad de la banca tradicional y la rentabilidad de nuestro banco (un 4-5%) se ha mantenido muy estable desde hace 15 años.

La crisis ha demostrado que un banco que trabaja desde la responsabilidad de financiar proyectos de la economía real es más resistente y más fiable en momentos convulsos. No es lo mismo financiar a un empresario que está cuidando a personas con discapacidad y que busca la fórmula para salir adelante durante la crisis, que a un empresario que busca la rentabilidad y que si no la obtiene cierra su negocio y emprende otro.

Por tanto, la crisis ha demostrado que nuestro modelo de negocio es fuerte para afrontar este tipo de situaciones y ha favorecido una mayor conciencia de las personas sobre lo que esperan y quieren de sus bancos.

¿Han notado un incremento de clientes durante la crisis?

Hemos ido creciendo todos los años desde que nacimos en 2004. Lo que sí hemos notado es que somos más noticia de lo que éramos cuando empezamos y que a la gente le cuesta menos entender lo que hacemos. Antes banca ética sonaba a alternativo y ahora es lo que se espera de todos los bancos.

¿Qué papel juega la transparencia en un banco como Triodos?

Para nosotros la transparencia es un elemento clave. En esencia tratamos de que las personas tomen decisiones responsables con su dinero, de cambiar la cultura de decidir por lo económico a decidir por el valor, y para eso necesitamos que sepan qué consecuencias pueden tener sus actos.

Además, explicamos en nuestra web todos los proyectos que hemos financiado para que nuestros clientes sepan para qué sirve su dinero y qué cosas se están realizando por la sociedad. Y esto no es sencillo, porque a los clientes hay proyectos que les gustan más y otros menos. Tenemos un nivel de diálogo con nuestros clientes bastante exigente.

La transparencia, como medio para conseguir que las personas sean más responsables va muy bien, y para que nosotros vayamos mejorando con las opiniones de los clientes y el diálogo constructivo, también.

Para tomar decisiones responsables es necesaria la transparencia, pero también la educación financiera, ¿no?

Yo prefiero hablar de educación económica, porque para mí lo importante hoy no es entender los productos que me ofrece la banca sino comprender qué es el dinero y qué es lo que quiero favorecer a través de éste; entender qué es la economía.

«Hay que dejar de pensar que la economía es de los economistas y los políticos sino de cada uno de nosotros; con nuestras decisiones creamos economía»

La clave está en transmitir que la economía son personas, no euros; es recuperar la dimensión humana de ésta. Que la gente comprenda que la economía sirve para poner en relación a las personas, para mejorar su calidad de vida, no para acumularlo. Tenemos que dejar de pensar que la economía es de los economistas y los políticos sino de cada uno de nosotros; con nuestras decisiones creamos economía.

Triodos es un negocio responsable de por sí, pero además cuenta con una Fundación, que preside usted, donde canaliza la acción social.

Girando sobre la misma idea de que las personas tomen las decisiones de forma responsable sobre su dinero, nos encontramos con uno de los grandes desafíos: la donación. En la actualidad hay muchísimas iniciativas y necesidades que no son actividades productivas con capacidad de devolver un préstamo, pero son exactamente igual de necesarias.

Esa necesidad se puede abordar desde las obras sociales, pero también tienen que ser las personas las que se hagan cargo y decidan de todo su capital cuánto dinero debería ser dinero de ahorro y cuánto de donación; tomando ésta como una decisión responsable. Parece que la donación solo tiene que ver con la caridad y la solidaridad y yo creo que también tiene mucho que ver con la responsabilidad de las personas. En esto trabajamos desde la Fundación.

Por otra parte, hemos lanzado el proyecto Huertos Educativos Ecológicos, junto con la Asociación Vida Sana, para conseguir fondos, mediante crowdfunding, y crear huertos ecológicos en los colegios. Que la experiencia siga siendo una forma de educar, para nosotros es un tema extraordinariamente importante, para los colegios, una oportunidad.

¿La decisión de no salir a Bolsa está también alineada con los valores de Triodos?

Queremos ser el banco de aquellas personas que creen en lo que hacemos y nuestra empresa, por tanto, tiene que estar en manos de personas con estas creencias. Es importante que los accionistas del banco velen por el mantenimiento de su misión y evitar que entre alguien que quiera cambiar la filosofía de la institución.

De este modo, dentro de la estructura de gobierno del banco existe esta Fundación, que posee la acción principal y que vela por mantener el foco y la política de inversión en proyectos con valor añadido social, cultural o medioambiental. Sin embargo, los derechos económicos de esas acciones son los que están disponibles para las personas que ostentan los certificados de depósito de acciones del banco. Es una estructura compleja, con una filosofía muy clara de que el banco tiene que seguir con la misma misión.

¿Cómo de éticos o responsables cree que son los españoles?

A día de hoy, en 15 años, no me he encontrado con nadie que no diga que lo que hacemos es superinteresante, pero luego, de todos esos, los que han venido a abrir una cuenta corriente son unos cuantos menos. La sociedad española es extraordinaria en valores, ideales, entusiasmo, pero a la hora de actuar falta iniciativa; necesita que el pensar y el hacer vayan de la mano.

¿Tiene planes de Triodos para trabajar en África y Latinoamérica?

Estamos trabajando en dos líneas. La primera son las microfinanzas, donde estamos participando en distintas instituciones que lo están haciendo muy bien, trabajando en red y en colaboración.

Y por otro lado estamos creando la Alianza Global de la Banca con Valores, para juntar a todas las instituciones financieras que están tratando de hacer este tipo de banca diferente. Empezamos la Alianza con algún banco europeo y americano y ahora estamos incorporando bancos africanos y asiáticos.

¿Cuáles son los retos de futuro de la banca?

Es momento de ser optimista. Estamos viviendo un impulso regenerador brutal en toda la forma de trabajar, en la economía circular, en la postura de la gente joven, en el consumo responsable… este movimiento hacia la responsabilidad social es imparable y no tiene marcha atrás; cuánto de rápido vaya será uno de los desafíos.

Por otra parte, existe una oportunidad enorme porque cada vez hay más gente que busca una banca distinta, pero hay también una creciente regulación del sistema financiero y una tecnologización que va a cambiar mucho el sector. Los bancos de dentro de cinco años no van a tener nada que ver con los de ahora. Tenemos que ser capaces de conseguir toda esa evolución tecnológica y regulatoria al mismo tiempo que mantenemos nuestra identidad y nuestro compromiso con los sectores sociales.

María L. Escorial, Tono Irisarri y Esther Barrio
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