“Los fondos de impacto social crecen a un ritmo del 30 por ciento”

Spainsif organizó en el día de ayer el encuentro 'Inversiones de impacto social: Oportunidad, casuística y rendimiento', donde Rodrigo Aguirre de Cárcer, director de Vivergi, fue uno de los principales ponentes del desayuno.
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La inversión de impacto social permitirá en el futuro que la resolución de problemas sociales tenga acceso a recursos económicos significativamente mayores que los ofrecidos por la filantropía, explicaron ayer en el desayuno organizado por Spainsif.

Aunque es un sector aún pequeño, puesto que supone unos 50.000 millones de dólares en todo el mundo (unos 44.000 millones de euros), “crecen a un ritmo del 30 por ciento”, según dijo Rodrido Aguirre de Cárcer, director de Vivergi Social Impact Fund, durante su intervención en el desayuno Inversiones de impacto social: Oportunidad casuística y rendimiento y que contó con la colaboración de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

Aguirre de Cárcer explicó que esta industria nació hace unos 15 años en Estados Unidos, auspiciados por la Fundación Rockefeller y JP Morgan y, en este momento, Europa representa alrededor de un tercio del total mundial. El fondo que dirige es el primer español de esta categoría.

Con unos activos de 50 millones de euros, sus inversiones por proyecto oscilan entre los 500.000 y los 6 millones de euros. Y, en su opinión, “en España hay grandes oportunidades para ayudar a emprendedores de impacto”. A este respecto, señaló que “nuestro país encabeza el ranking europeo tanto por la cantidad como por la calidad de los proyectos”.

Sus principales inversores son patrimonios familiares y fundaciones que consiguen lo que definió como “la cuadratula del círculo, que es aunar rentabilidad con el deseo de contribuir al bien social”.

Según un estudio realizado por Cambridge Associates y el Global Impact Investing Network en el que se analizaron 51 fondos de capital riesgo privados, la TIR alcanzada en 13 años fue del 6,9 por ciento frente al 8,1 por ciento de los fondos convencionales, “además de presentar una menor dispersión y volatilidad”, apuntó Aguirre de Cárcer. Y añadió que espera que aumente el interés por parte de los inversores institucionales.

El encuentro también contó con la presencia de Francisco Soler, director de Inversiones de Creas, quién añadió que “la inversión de impacto aspira a sumar rentabilidad económica, ambiental y social” y recordó que en todo el mundo ya hay más de 300 fondos de inversión social. Considera que la sociedad está cambiando y “cada vez hay una mayor sensibilidad por aspectos sociales y ambientales. Lo que nos falta es que incorporemos más inversores».

Por su parte, Nilo García Manchado, CEO de Reticare, subrayó que “creo mucho en los modelos híbridos donde resolviendo la parte social tienes además un fuerte desarrollo económico y financiero”. Y añadió que, en su opinión, la gran diferencia entre Estados Unidos y España es que “allí quien tiene la fuerza es el dueño de la idea o el proyecto mientras que aquí, la fuerza es de quien tiene el capital”.

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