Las “píldoras” de nuestros parlamentarios

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Al parecer la diputada Delia Blanco, presidenta de la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo, ha tenido la peregrina idea de presentar una proposición no de ley para que el Congreso de los diputados se pronuncie sobre el contencioso legal que enfrenta a la empresa farmacéutica Novartis con el Gobierno de la India por la patente de Gleevet, un fármaco oncológico patentado por la empresa y que el Gobierno de la India está fabricando sin respetar el derecho de patentes.

La propuesta nos revela varias cosas: que la dinámica diputada no sabe mucho de ONGs, que desconoce el problema del acceso de los medicamentos en los países en vías de desarrollo y la contribución de las farmacéuticas, y, por último, que a nuestros parlamentarios, y a ella de manera particular, les sobra mucho el tiempo.

La campaña ha sido impulsada por dos conocidas ONGs, Médicos sin fronteras y Oxfam, que han visto una excelente oportunidad para atacar a una gran multinacional. Por supuesto ninguna de esas organizaciones cuenta que el 99% de todos los enfermos de la India recibe gratuitamente el medicamento, mientras que el precio del tratamiento anual con genéricos ilegítimos supone 4,5 veces el salario medio de la población activa de ese país.

Tampoco cuentan que desarrollar un fármaco nuevo tiene un coste de 800 millones de euros y puede suponer cerca de 15 años. Eliminar el derecho de patentes supondría terminar con la innovación, elemento imprescindible en una industria donde las inversiones en investigación y desarrollo son críticas. (Vid: «Las farmacéuticas y el acceso a los medicamentos», Compromiso Empresarial, junio, 2006).

Pero sobre todo, ¿es que no tienen sus señorías mejores cosas que hacer que tomar partido por un gobierno en un contencioso con una empresa extranjera? Si esto es lo que se debate en nuestro Congreso no me extraña nada que las ausencias de sus señorías sean cada vez mayores.

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