Los sindicatos y la RSE

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Hace unos pocos días, según publica Europa Press, la secretaría de Acción social de Comisiones Obreras (CCOO) se pronunciaba a favor de un marco jurídico básico en materia de responsabilidad social que «evite el mercadeo terminológico que está siendo el mejor amarre para las prácticas engañosas y de marketing de la responsabilidad social empresarial».

SIN ALUDIR A NINGÚN ESTUDIO ni a hechos concretos, el sindicato declara sus sospechas sobre las prácticas de responsabilidad empresarial de las empresas. No es de extrañar, si tenemos en cuenta que, para algunos miembros sindicales, las empresas son el fiero dragón que oprime a los habitantes de su aldea.

TAMPOCO ES DE EXTRAÑAR QUE, frente al emergente movimiento empresarial en torno a las prácticas responsables, los sindicatos se hayan puesto en guardia queriendo acaparar su cuota de poder, tratando hacer oír su voz.

Y como el ámbito de la RSE actualmente es receptivo a cualquier propuesta, los sindicatos hacen lo propio contribuyendo al caos conceptual existente, y publican en su boletín que «la regulación de las prácticas de RSE no puede quedar en exclusiva en manos de la iniciativa privada». Quieren dejar claro que su iniciativa en favor de un marco regulatorio es bienintencionada. se trata, dicen, de defender valores comunes, de aumentar el sentido de la solidaridad y la cohesión.

PARA CCOO LA RSE EN LA ACTUALIDAD ES «un coche que en ausencia de carretera circula por el campo». Conviene que aquí hagamos un llamamiento a los gestores sindicales que deciden hacer tal afirmación y lanzarla a un público desconocedor, aprovechando precisamente eso, su ignorancia, para confundir a los viandantes. Esta metáfora de coches por el campo parece una afirmación orientada a desinformar, algo muy poco responsable.

A desinformar porque se trata de un juicio de valor sin fundamento, y además orientado a generar desconfianza hacia los empresarios que deciden realizar estas prácticas.

LA PREGUNTA ES ¿QUÉ GANAN LOS SINDICATOS REPROBANDO LA RSE TAL Y COMO HOY SE ENTIENDE? Algo muy sencillo: más margen de maniobra, más influencia y más control, de conseguir tener voz en el trazado de esas carreteras que reivindican necesarias.

Desde luego, demuestran conocer bien la teoría de los Stakeholders, que defiende que todos los grupos interesados deben ser tenidos en cuenta. pero quizá olvidan que la herramienta reivindicativa no tiene sentido en un ámbito que se caracteriza principalmente por su ser voluntario.

Y EL MÁS DIFÍCIL TODAVÍA: todo este afán acaparador de protagonismo se trataría de llevar a cabo «sin añadir trámites y procesos burocráticos que disuadan a las empresas de asumir compromisos».

De manera sencilla reconocen lo odioso de su ánimo controlador y tratan de sacudírselo de encima buscando una solución reguladora-no burocrática, es decir, el imposible.

FRANCAMENTE, ESTE INTENTO DE REGULAR SIN QUE LO PAREZCA es tan carente de realismo que se podría apartar a un lado, como se hace con el niño que se pone pesado porque sí y es mejor no hacerle caso. Sin embargo, lo que diferencia la actitud de un niño frente a la de un adulto que actúa infantilmente es que el segundo carece de la inocencia y de la frescura que nos hace reír ante un comentario poco afortunado.

HABRÍA QUE RECORDAR A LOS SINDICATOS que es importante que se comporten como adultos, es decir, que para pronunciarse, especialmente desde una tribuna pública como es una organización sindical, es importante actuar con conocimiento de causa, estando convenientemente informados.

Y no sólo es importante, sino que es lo más responsable.

Por Ana Agüero
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